El BDS funciona. También en Estados Unidos.

2014 ha sido un año fundamental para el avance del movimiento global de BDS. Particularmente después del sangriento ataque de Israel sobre Gaza en julio-agosto, la sociedad civil internacional ha canalizado su indignación sumándose a iniciativas, grupos y campañas de BDS en todo el mundo.
Al finalizar el año, Andalucía fue el escenario de dos reuniones fructíferas de la sociedad civil, ambas apoyadas por el gobierno andaluz. En el puerto de Málaga, los días 28 y 29 de noviembre se celebraron las II Jornadas estatales de debate sobre el BDS contra el apartheid israelí, organizadas por la Asociación Al Quds y con participación de representantes de la RESCOP (Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina, que impulsa el BDS) de diversas regiones del estado español. Y los días 2 y 3 de diciembre tuvo lugar en el Parlamento de Sevilla la Conferencia internacional de gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil en apoyo a los derechos palestinos, organizada por el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI) y el Comité de la ONU para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino (CEIRPP).
El BDS no solo fue el tema central en Málaga: también tuvo una fuerte presencia en la conferencia de Sevilla, donde hubo representantes del movimiento BDS de EEUU, Palestina, Brasil, Bélgica, Reino Unido, Francia y Malasia, entre otros. Leer aquí la Declaración del Olivo, documento final de la conferencia internacional.
Comparto la ponencia realizada en Sevilla por Anna Baltzer, coordinadora nacional de la campaña de BDS en los EE.UU, por considerarla un texto elocuente sobre las potencialidades y alcances del movimiento global de BDS, y en particular sobre sus victorias en los EE.UU. El texto sirve también como balance de los avances del BDS en el año 2014.
Cartel anunciando las II Jornadas de BDS, Málaga 2014

Cartel anunciando las II Jornadas de BDS, Málaga 2014

El movimiento de boicot, desinversión y sanciones (BDS)

 Anna Baltzer

 Es un honor estar aquí para hablar del movimiento de boicot, desinversión y sanciones (BDS) desde mi posición como Organizadora Nacional de la US Campaign to End the Israeli Occupation (campaña estadounidense para poner fin a la ocupación israelí), una coalición de más de 400 organizaciones que trabajan para poner fin a todas las formas de complicidad institucional con las políticas de ocupación y apartheid de Israel. Me gustaría comenzar aclarando que la mayor parte de mi presentación se centrará en el BDS en el contexto de Estados Unidos, simplemente porque esa es mi área de especialización, no porque crea que el trabajo allí es más importante o avanzado que en otros lugares; por el contrario, creo que en EEUU tenemos mucho que aprender de la efectividad de las campañas europeas y de otros lugares, lo cual es una de las razones por las que estoy tan contenta de estar hoy aquí con ustedes.

 Es difícil remarcar lo importante que ha sido el llamamiento del movimiento BDS para nuestro trabajo en los EEUU. El BDS ha transformado por completo al movimiento de solidaridad, poniendo la iniciativa de nuevo en manos de la gente común, y a los propios palestinos y palestinas como nuestro principal referente a la hora de rendir cuentas. El BDS ha desplazado el poder desde un supuesto “proceso de paz” impotente, dominado por las élites políticas, hacia un movimiento masivo de personas comunes y corrientes y de conciencia en todo el mundo.

 El año pasado, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró a 2014 como Año Internacional de  Solidaridad con el Pueblo Palestino. En ese momento la Asamblea General no podía predecir que 2014 se convertiría en un año crucial, tanto en términos de la escalada de violencia israelí contra el pueblo palestino como de la creciente presión sobre Israel por parte de la sociedad civil internacional. Los monstruosos ataques israelíes sobre Gaza este verano, que dejaron un saldo de más de 2.200 hombres, mujeres, niños y niñas muertas -la mayoría de ellas civiles-, y la continua, implacable y violenta colonización de Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este) no dejan lugar a dudas: no podemos esperar a que Israel cambie su conducta o a que su patrocinador, EEUU, entre en razón.

 Israel ha mantenido su accionar destructivo precisamente porque no tiene ningún incentivo para cambiar. El estatus quo -el apoyo incondicional de EEUU y una comunidad  internacional en última instancia pasiva- es totalmente favorable a Israel. El BDS tiene como objetivo crear dicho incentivo imponiendo una dura sanción al estatus quo. Las Naciones Unidas fueron creadas para afirmar la dignidad y los derechos de todos los seres humanos. 2014 es el año para que quienes buscan un cambio duradero se unan en torno a estos nobles objetivos y retomen las riendas.

Anna Baltzer en la conferencia de Sevilla, flanqueada por Felicia Eaves (presidenta de la campaña de BDS en EEUU) y por Mahmoud Nawajaa (coordinador del Comité Nacional de BDS en Palestina.

Anna Baltzer en Sevilla, flanqueada por Felicia Eaves (presidenta de la campaña de BDS en EEUU) y por Mahmoud Nawajaa, coordinador del Comité Nacional de BDS en Palestina. (Foto: María Landi).

Rendir cuentas ante los palestinos y palestinas

Es fácil hacer declaraciones sobre la solidaridad, pero ¿qué significa la solidaridad en la práctica? Para mí, la característica fundamental de la solidaridad es el reconocimiento de que las y los oprimidos son los líderes de su propia lucha. Nuestra tarea, en el campo de la solidaridad, es entender por qué están luchando y respetar el papel que nos piden que juguemos.

El llamamiento de 2005 al boicot, la desinversión y las sanciones (BDS) -con un claro enfoque de derechos, una amplitud de tácticas que consideran los matices y contextos específicos y una amplia base de apoyo de la sociedad civil palestina- responde preguntas críticas sobre lo que significa realmente tener como referencia al pueblo palestino. Las personas de todo el mundo que están preocupadas por los derechos palestinos pueden ahora ver en el Comité Nacional de BDS un liderazgo palestino que trasciende las facciones políticas y recoge las sugerencias de la sociedad civil en su lucha por la libertad y la autodeterminación. Por lo tanto, uno de los éxitos más importantes del BDS ha sido poner las voces palestinas claramente en el centro de nuestro accionar y rendición de cuentas. 

De la simpatía a la acción: recuperar el poder

El BDS no nos pide algo heroico: nos plantea la obligación moral básica de poner fin a nuestra propia complicidad con la opresión israelí; de no hacer el mal. Mientras que la oposición caracteriza al BDS como nefasto y temible, sabemos que el BDS es una herramienta no violenta para hacer frente a la violencia extrema de las políticas de ocupación y apartheid de Israel. El BDS utiliza tácticas bien probadas y de larga tradición en el legado del movimiento anti-apartheid sudafricano y de otras luchas  anticoloniales, antirracistas y de liberación.

En su nivel más elemental, el BDS ha permitido a la gente pasar de las palabras bonitas y la simpatía por la causa palestina hacia acciones tangibles en forma de campañas. Nos ha devuelto la iniciativa para poner fin a toda forma de implicación propia en la agresión israelí. Esto es más significativo en el contexto de EEUU, teniendo en cuenta los miles de millones que le damos anualmente a Israel en forma de ayuda militar para perpetuar sus crímenes. Al exigirnos que llevemos a cabo campañas para poner fin a nuestra complicidad individual o institucional, el BDS hace dos cosas: por un lado, nos hace responsables; pero lo más importante, nos devuelve el poder. Ya no estamos esperando que el presidente Obama o el Congreso de EEUU o el gobierno israelí hagan el cambio: estamos forzando ese cambio, bajo el liderazgo del pueblo palestino. Y está funcionando; por primera vez en décadas, en EEUU la oposición se ve obligada a respondernos. Estamos a la ofensiva, y los tradicionales guardianes de Israel están a la defensiva. 

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Protesta ante las oficinas centrales de G4S en Londres (Foto: Stop G4S.org).

Cambiar el discurso

Nuestro movimiento está definiendo cada vez más los términos de la discusión. Las campañas de BDS que se desarrollan en las principales instituciones religiosas, sindicatos, centros comerciales, campus universitarios y municipalidades han hecho que la pregunta fundamental ya no sea si Israel está cometiendo crímenes o no, sino: qué es lo que como sociedad civil vamos a hacer al respecto; o cuál es la mejor táctica para enfrentar esos crímenes.

A medida que las resoluciones de BDS se ponen a votación en municipios, asambleas de las iglesias y gremios estudiantiles -y que los medios de comunicación hacen públicas esas votaciones-, el BDS está desafiando a las masas -que antes podían ignorar la agresión israelí- a que finalmente tomen partido. Estamos poniendo a Israel, su colonización y sus cómplices bajo juicio. Permanecer neutral ya no es una opción: con el dinero de nuestros impuestos, matrículas o consumo, todos y todas estamos implicadas, y tenemos que decidir de qué lado estamos.

El BDS es, sin duda, la herramienta educativa más eficaz que hemos encontrado en el contexto estadounidense. Esto se debe a que el BDS convierte un asunto internacional en algo local para las personas, no importa dónde vivan. El bloqueo de Gaza no es sólo algo entre palestinos e israelíes; su infraestructura es gestionada por la misma empresa, por ejemplo, a la cual usted le compró su computadora (como Hewlett Packard). Las demoliciones de casas y la tortura en las cárceles israelíes no sólo es obra de Israel; su iglesia o su universidad está implicada en esa destrucción y abusos a través de sus inversiones en empresas como Caterpillar y G4S. Las colonias no son algo que sucede en una tierra lejana: son el origen de los productos que llegan a nuestras tiendas y centros comerciales, y que tenemos la opción de comprar o no (como Sodastream). Esos abusos están siendo financiados con el dinero de nuestros impuestos, mientras los políticos sostienen que no tenemos suficiente para escuelas, servicios de salud adecuados y otros programas sociales. De repente, la ocupación es problema de todos; es algo con lo que todas nos involucramos diariamente. Eso ha sido siempre así, pero el BDS lo ha sacado a luz de la manera más brillante. 

Asamblea de la Iglesia Presbiteriana de EEUU que votó desinvertir. Detroito, junio 2014.

Asamblea de la Iglesia Presbiteriana de EEUU que votó desinvertir en tres compañías cómplices de la colonización y el apartheid israelíes. Detroit, junio 2014.

La reacción 

Al poner a la ocupación bajo juicio, estamos poniendo la causa palestina en el centro, construyendo nuestro movimiento y nuestro poder. Pero este poder creciente no ha pasado desapercibido. En 2006, el gobierno israelí lanzó una iniciativa multimillonaria llamada “Marca Israel”, creada para “mejorar la imagen del país en el extranjero, bajando el perfil de la religión y evitando cualquier discusión sobre el conflicto con los palestinos”. En lugar de defender la ocupación, la campaña pretende cambiar el tema de conversación, poniendo énfasis en los logros científicos y culturales de Israel, usando cínicamente al mundo académico y artístico para encubrir sus crímenes de guerra. A fines de 2010, la Federación Judía de Norteamérica anunció que iba a financiar una multimillonaria “Red de Acción Israel” (Israel Action Network) con el objetivo principal de luchar contra las campañas de BDS. A principios de ese año, el Instituto Reut -un influyente think-tank israelí- exhortó al gobierno a destinar recursos importantes para “atacar” y en lo posible “sabotear” al movimiento BDS y las campañas relacionadas. En EEUU, los apologistas de Israel han empleado innumerables tácticas de intimidación en los campus y en las iglesias para sofocar las campañas de desinversión. El Parlamento israelí aprobó una ley anti-boicot que pretende imponer fuertes multas a las y los ciudadanos israelíes que llamen al boicot académico o económico como respuesta a la ocupación. Los esfuerzos de Israel para luchar contra el BDS también han sido militarizados por el ejército israelí, que opera una unidad de inteligencia de señal abierta para monitorear la actividad del BDS en las redes sociales.

Los extremos a los que el gobierno de Israel y sus aliados están llegando para contrarrestar el BDS demuestran cuán poderoso se ha vuelto este movimiento global basado en los derechos humanos. Los proyectos para relanzar la marca Israel y desviar la atención de la política son necesarios precisamente porque la vieja imagen de Israel como un país víctima que busca la paz ya no es sostenible.

En lugar de ceder ante las tácticas sucias de la oposición, el activismo por los derechos palestinos se ha vuelto aún más creativo y ambicioso. 

Activists in Los Angeles tell the city to Dump Veolia on 30 March, 2012.  Dump Veolia

Activistas en Los Angeles (California) reclamando la cancelación de un contrato municipal con Veolia, en 2012.

Victorias del BDS

En menos de 10 años desde el llamamiento al BDS, el movimiento se ha consolidado realmente como una fuerza a tener en cuenta. Hemos logrado hitos inimaginables hace un tiempo. La lista es larga y crece día a día, así que voy a nombrar sólo unos pocos ejemplos recientes. En el ámbito de la fe, este verano, poco antes de los monstruosos ataques de Israel contra Gaza, la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana de EEUU votó a favor de retirar sus inversiones de tres compañías estadounidenses involucradas en la ocupación israelí, convirtiéndose en la primera gran denominación protestante de EEUU en hacerlo. Por la misma época, la Iglesia Metodista Unida en todo el mundo retiró sus inversiones de la compañía de seguridad privada G4S debido a su papel en las cárceles israelíes. Hace dos años también desinvirtieron los cuáqueros y los menonitas de EEUU, mientras que muchas otras denominaciones están planeando tomar resoluciones similares de boicot y desinversión el año que viene.

Quizás nada ilustra tan bien la creciente fuerza del movimiento BDS como la campaña de boicot a SodaStream, la empresa israelí de máquinas de soda casera fabricadas en una colonia ilegal en territorio ocupado. Hace un año, los activistas preparaban un día de acción global en decenas de ciudades de todo el mundo para boicotear a Sodastream durante la temporada de vacaciones. Cuando en enero pasado Sodastream anunció que la actriz de Hollywood y embajadora global de Oxfam Scarlett Johansson sería la nueva imagen de la marca SodaStream, activistas de todo el mundo se movilizaron, señalando la contradicción entre promover al mismo tiempo los derechos humanos y la ocupación. A raíz de la campaña de protestas, acciones, innumerables cartas y tácticas diversas en las redes sociales, que llegaron a millones de personas, Johansson se retiró de su papel como embajadora de Oxfam -una victoria novedosa del BDS, que provocó una atención mediática sin precedentes y la vergüenza de la empresa. Poco después, Earth Day Network –una red que moviliza al movimiento ambientalista en 192 países – cortó sus lazos con la empresa. En mayo, el Director Ejecutivo de Sodastream anunció que las ganancias habían sufrido una caída en picada, de casi el 85%. Este verano, el multimillonario inversor George Soros retiró todas sus inversiones en la compañía, citando las directrices de la Unión Europea relativas a los productos de las colonias. Por último, hace apenas unas semanas, Sodastream anunció su intención de trasladar su fábrica de Cisjordania al Negev. Si Sodastream se traslada a las tierras arrebatadas a los beduinos palestinos, el boicot continuará. Esta mudanza nos da la oportunidad de demostrar que nuestro movimiento es moralmente coherente en su oposición a todas las formas de colonización corporativa. Y significa también un extraordinario suceso tras los esfuerzos sostenidos del BDS en los últimos años.

Algunas imágenes de la ingeniosa campaña contra SodasStream y su embajadora Scarlett Johansson:

Las comunidades locales también están desafiando con éxito contratos municipales con especuladores cómplices de la ocupación. Una campaña que marcó un hito en St. Louis, Missouri, reunió a defensores de los derechos palestinos, activistas ambientales, trabajadores, grupos contra la privatización y otros en la lucha para evitar que la ciudad hiciera un contrato sobre agua con Veolia, una multinacional francesa famosa por la destrucción del medio ambiente, los abusos laborales y el mantenimiento de las colonias israelíes. La empresa finalmente anunció su retiro de la licitación, en respuesta a la presión popular. Después de perder más de 16 millones de dólares en contratos en todo el mundo como resultado de tales campañas, Veolia vendió todas sus líneas de autobús en Israel/Palestina y recientemente anunció sus planes para poner fin a su presencia en Israel.

Las campañas locales e internacionales también han apuntado a G4S, una empresa de seguridad privada con sede en el Reino Unido que gestiona las cárceles israelíes. Tras una presión mundial sostenida, y la decisión de la Fundación Bill y Melinda Gates de vender la totalidad de sus acciones en la compañía este verano, G4S anunció sus planes de retirarse de Israel. Mucho más allá de las victorias simbólicas, estos avances recientes indican que las campañas de BDS están teniendo consecuencias tangibles y económicas para Israel y sus cómplices, demostrando que la participación en la opresión israelí es insostenible y tiene un elevado costo. No puede haber más “business as usual” con el apartheid israelí.

En la costa oeste de EEUU, activistas en ciudades como Oakland (California) han bloqueado con éxito la descarga de mercancías de Israel. También hay un nuevo panorama en el mundo académico y cultural. En completo rechazo a los esfuerzos desesperados de Israel por relanzar su imagen, un número creciente de asociaciones académicas se han sumado al boicot académico, mientras cada vez más y más artistas y actores están cancelando sus presentaciones en Israel y refrendando el boicot cultural como una forma de resistencia a la ‘normalización’ con un Estado canalla.

También en el ámbito académico, hace cinco años, el Hampshire College se convirtió en la primera universidad de Estados Unidos en retirar sus inversiones de la ocupación israelí -notable, en parte, porque también fue la primera universidad en desinvertir en la Sudáfrica del apartheid. Ahora, en 2014, nos resulta imposible mantener actualizado el número de universidades de EEUU que aprueban distintas resoluciones de desinversión. Parece que cada semana hay una nueva victoria. 

AP Jason DeCrow

Protesta en Nueva York en agosto 2014 (Foto: AP/Jason DeCrow).

Conectar las luchas

Una de las razones por las que los grupos estudiantiles de EEUU han tenido tanto éxito es porque colocan constantemente su trabajo por la justicia en Palestina en el contexto más amplio de la lucha contra el racismo y el colonialismo globales. Llegué ayer directamente de mi ciudad natal, St. Louis, y de la cercana Ferguson, en Missouri, que se han convertido en focos de tensión del movimiento estadounidense para enfrentar la brutalidad policial desde que en agosto la policía asesinó a Michael Brown, un joven negro de 18 años de edad, desarmado. En EEUU sabemos lo que significa un “sistema de castas raciales” que, en palabras del profesor palestino-americano Steve Tamari, “criminaliza el movimiento y las acciones de los afroamericanos (…) y perpetúa el aislamiento y la marginación de las comunidades negras estadounidenses”. La policía está matando a la gente de color por, literalmente, caminar por la calle, como en el caso de Brown. Las tasas de encarcelamiento de hombres negros en EEUU son superiores a las de Sudáfrica durante el apartheid. Ha sido bien demostrado que el tratamiento de los palestinos por parte de Israel se ajusta a -de hecho, supera- la definición del crimen de apartheid según Naciones Unidas. Recientemente, la ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Navi Pillay también comparó la violencia en Ferguson a la que ella experimentó creciendo en Sudáfrica, y dijo: “en muchas partes de los Estados Unidos el apartheid está floreciendo.”

La madre y el padre de Brown, junto a una delegación de St. Louis recientemente dieron testimonio ante la 53ª Sesión del Comité de Naciones Unidas contra la Tortura sobre el asesinato de Brown y la posterior brutalidad policial contra los manifestantes. He traído aquí copias de su informe. El Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon pidió a los representantes de la ley que  protejan los derechos de la población de Ferguson y de todas partes a manifestar pacíficamente. Sin embargo, apenas la semana pasada, nuestra comunidad ha sido testigo de otra escalada de represión policial con mazas, gas pimienta, gas lacrimógeno, balas de goma, porras y arrestos en masa tras el anuncio de que el asesino de Brown, Darren Wilson, no será llevado ante la justicia.

En Ferguson la gente le está llamando a esto ‘su intifada’. El mismo gas lacrimógeno usado contra los palestinos que luchan por la libertad está siendo utilizado contra las personas que luchan por sus derechos en EEUU y en todas partes. Una fuerza policial predominantemente blanca ha levantado checkpoints, bloqueos de carreteras y distintos tipos de muros en las comunidades negras en toda el área de St. Louis y más allá. El estudiante de Derecho Dayo Olopade escribe que la situación en Ferguson es en esencia de ocupación: “Cuando los funcionarios tienen derecho a controlar tus movimientos, acciones y destino, no hay otra palabra (…) Cuando encima de eso, los ocupantes no se te parecen en nada y no son parte de tu comunidad, es mucho peor”. La gente está hacienda las conexiones entre la violencia israelí contra los palestinos y el fenómeno global del control policial militarizado en las comunidades de color.

Conectar estas luchas -en Palestina, en Ferguson y en todo el mundo- es una cuestión de principios y de estrategia. Debemos oponernos al racismo en todas sus formas, no importa dónde ocurra; porque es lo que se debe hacer, y porque trabajando juntos somos más fuertes. El BDS ofrece enormes oportunidades para conectar nuestro trabajo. Corporaciones como G4S lucran con el complejo industrial de prisiones en todo el mundo, y deben ser enfrentadas por las comunidades marginadas en múltiples continentes y contextos. Juntos, podemos hacerles frente. Para citar a los manifestantes de Ferguson y a muchos antes que ellos: “La unión nos hace fuertes, la division nos mata” (“United we stand, divided we fall”). Las comunidades negras de St. Louis y Ferguson han apoyado las campañas de BDS lideradas por los palestinos durante muchos años, incluyendo la lucha contra Veolia. Sin ellos, no lo habríamos conseguido. Sería un mensaje poderoso que el Comité de la ONU para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino y esta conferencia, como un cuerpo, emitieran una declaración de solidaridad con los manifestantes de Ferguson y contra la discriminación racial y la brutalidad policial. Esta petición viene directamente del pueblo de San Luis y de Ferguson que, como el palestino, están luchando en este mismo momento para que sus derechos humanos fundamentals y su dignidad sean respetados.

En el puente de Brooklyn, NY (Foto: Occupy Wall St.)

Marcha en el puente de Brooklyn, NY, durante las protestas por Ferguson (Foto: Occupy Wall St.).

Conclusión: un llamado a la Acción

En conclusión, 2014 es el año de unir todos las luchas justas por la libertad y la igualdad, para afirmar la dignidad y los derechos de todas las personas –que es para lo que fueron creadas las Naciones Unidas. El BDS ofrece un modelo eficaz para ejercer una presión global sobre Israel, exigiendo que ponga fin a sus violaciones de los derechos palestinos y del derecho internacional. Ciertamente tenemos un largo camino por recorrer; pero ya los políticos israelíes, los altos dirigentes empresariales y los periodistas de los principales medios están diciendo que la única manera de detener al BDS y de evitar el creciente aislamiento de Israel es restablecer los derechos palestinos. En otras palabras, el BDS está funcionando.

Ya no hay más excusas. Es hora de pasar de las declaraciones y la palabrería diplomática a la acción. La ONU declaró a 2014 el Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Pero usar la palabra solidaridad sin responder al reclamo proveniente de los mismos oprimidos de que pongamos fin a nuestra propia complicidad es irresponsable -y paternalista. Es hora de que cada entidad que votó por el año de solidaridad -y aquellas que no lo hicieron, también- manifieste su solidaridad con acciones como el BDS. La no cooperación con Estados canallas no debería ser vista como una opción, sino como una obligación de aplicación inmediata por parte de gobiernos locales y municipales, tal como establece el derecho internacional. Poner fin a los contratos de organismos de la ONU con G4S podría ser un primer paso.

Cada uno de nosotros y nosotras debemos responder al llamado de la manera que podamos: en los ayuntamientos y parlamentos, en los campus universitarios, en las comunidades de fe, a través de la acción jurídica, en el mundo empresarial, y más allá. Podemos elegir campañas que lleven la lucha de Palestina a nuestra casa, que nos ayuden a construir coaliciones efectivas, y que se puedan ganar. Hay un sinnúmero de tácticas para elegir, desde flash mobs a simulacros de juicios, desde referendos a hip hop, desde réplicas de muros hasta manifestaciones o conferencias como ésta. Que cada quien analice su propio contexto y dé el paso siguiente. No hay tiempo que perder. Unámonos todas y todos en este movimiento creciente y eficaz, bajo el liderazgo palestino, por la libertad, la justicia y la igualdad.

 Traducción del inglés: María Landi
Ejemplos de las campañas de la RESCOP en el estado español (click en la imagen para ver las fotos ampliadas):

MÁS INFORMACIÓN EN:  http://boicotisrael.net/

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Dos reflexiones indignadas ante la muerte del ministro palestino

El 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, fuerzas israelíes provocaron la muerte de Ziad Abu Ein, Ministro de la ANP responsable para las colonias y el muro ilegales construidos por Israel en el territorio palestino ocupado. El hecho ocurrió en la aldea de Turmusayyah, cerca de Ramala, donde -junto con un grupo de activistas- Abu Ein pretendía plantar olivos en tierra privada palestina amenazada por las colonias judías en permanente expansión (en una zona donde además los ataques violentos de colonos fanáticos ocurren con frecuencia); como es habitual, la acción pacífica fue duramente reprimida por las fuerzas de ocupación.

Abu Ein tenía 55 años, fue preso político durante 13 años (fue el primer palestino extraditado desde EEUU a Israel) y obtuvo su liberación en un intercambio de prisioneros. Además sufría de diabetes e hipertensión. La autopsia reveló que la causa de la muerte fue un ataque cardíaco provocado por los golpes recibidos, la asfixia por exceso de inhalación de gases lacrimógenos y la demora en recibir asistencia médica (que fue obstaculizada por los soldados israelíes responsables de la agresión). Poco después del hecho, el presidente Mahmoud Abbas decretó tres días de duelo oficial y anunció que suspendería la coordinación de seguridad que la ANP mantiene con Israel desde los Acuerdos de Oslo. Al día siguiente, multitudes indignadas asistieron en Ramala al funeral de Abu Eid.

Ver aquí varios videos sobre la confrontación con los soldados y los últimos minutos de vida de Ziad Abu Ein.
Ver aquí una galería de fotos sobre el incidente, la muerte del ministro y el funeral en Ramala:

A continuación, dos de las muchas reflexiones que generó el hecho entre la comunidad palestina.

Mazin Qumsiyeh *

Tenía programado reunirme con el ministro de la ANP Ziyad Abu Ein dentro de unos días, pero fue asesinado ayer por las fuerzas de colonización israelíes, mientras él y más de 100 palestinos estaban tratando de plantar árboles en un terreno privado palestino, amenazado por las colonias judías ilegales. Uno de sus subordinados, otro hombre decente que también pertenece a Fatah, me dijo que tenía que reunirme con él porque él era “diferente de los demás hombres de la Autoridad Palestina”. Me explicó que Abu Ein era una persona de acciones, no de discursos. Mi hermana lo recuerda como amigo de su marido Hazem, quien también era miembro del consejo revolucionario de al-Fatah.

Me avergüenza decir que a pesar de haber accedido a reunirme con él, en mi fuero íntimo permanecía escéptico. Ahora esa reunión no va a tener lugar, a menos que sea en el más allá. Mi amigo de Fatah y mi hermana tenían razón acerca de su decencia, y el ministro Ziyad se une a las decenas de miles de personas que perdieron la vida mientras ACTUABAN en la resistencia al Estado colonial de Israel. Otros, sentados cómodamente en sus elegantes oficinas de la ANP,  afirmarán que él era “un compañero” y harán discursos. Estoy seguro de que Abu Ein no querría eso; él querría ser honrado con acciones, no con palabras.

Uno sólo puede esperar que esta trágica pérdida no sea en vano, que contribuya a despertar a las personas decentes dentro de Fatah, para que por fin derriben el principal escollo para nuestra liberación: los acuerdos de Oslo y la coordinación de seguridad surgida de ellos. Mi difunto amigo Edward Said calificó a estos acuerdos como “la segunda Nakba”. Si el cambio no se produce, entonces las palabras de los ‘líderes’ que no participan en las manifestaciones quedarán huecas, como sus palabras después de las masacres en Gaza o del asesinato de Yasser Arafat.

Yo sueño con que el Sr. Mahmoud Abbas despertará una mañana y reunirá a 500 de sus empleados y asistentes (algo muy fácil de hacer) y marchará a tirar abajo el muro ilegal del apartheid entre Belén y Jerusalén. Estoy seguro de que será acompañado por miles (yo incluido) y que las fuerzas de ocupación israelíes no podrán detenernos.

No es cierto que la ANP se encuentra bajo muchas restricciones, o que sabe cosas que nosotros no sabemos (incluyendo posibles represalias por parte de Estados Unidos e Israel). Tiene que haber libertad para discutir y reformular nosotros mismos nuestro futuro, sin los intentos de silenciar la verdad. Durante una conferencia sobre educación medioambiental, sólo un orador trató de explicar (correctamente) que los acuerdos de Oslo le dieron una cobertura palestina al robo israelí de nuestros recursos naturales, como el agua, así como libertad a Israel para “desarrollar” el área C, incluyendo establecer asentamientos contaminantes industriales, etc. Este orador fue atacado sin piedad por algunas figuras de la ANP y por varios oradores posteriores, que tenían que distanciarse de él para ganarse el favor de la Autoridad Palestina.

En privado, sin embargo, muchas figuras de la ANP (incluidos miembros leales de Fatah) están perturbados por el rumbo por el que vamos. Uno incluso me dijo en privado en la misma reunión que no quieren ser conocidos como el gobierno Vichy de Palestina. Algunos de ellos en privado están hablándole claramente a Abbas, porque él de vez en cuando se queja de la disensión dentro de Fatah.

Hay claramente una lucha dentro de la ANP, y esperamos que el asesinato del ministro Ziyad Abu Ein sea la gota que colme el vaso y que incline el curso de las cosas hacia las personas decentes de Fatah que se dan cuenta de que los salarios y los coches no son el sustituto de una Palestina libre (por no hablar de la conciencia). Solo así la sangre de los mártires como Abu Ein no será derramada en vano. Después de todo, la libertad no se da gratuitamente: tiene que haber sacrificios.

Y para el resto de los simples mortales que no ocupamos cargos oficiales: debemos cuidarnos de no caer en las trampas que hacen que persistan la corrupción y las mentiras, y de (Dios no lo permita) seguir a los oportunistas serviles. El camino que elijamos es importante. Aquí hay algunas citas inspiradoras:

“El avance es imposible sin cambio, y quienes no pueden cambiar su mente, no pueden cambiar nada.” George Bernard Shaw 

“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para quienes se mantienen neutrales en tiempos de crisis moral.” Dante 

“La persona razonable se adapta al mundo: la no razonable insiste en intentar adaptar el mundo a sí misma. Por lo tanto, todo progreso depende de las personas irracionales.” George Bernard Shaw 

“Nunca dudes de que un pequeño grupo de personas pensantes y comprometidas puedan cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado.” Margaret Mead 

“Otro mundo no sólo es posible, sino que está en camino. En un día sereno, puedo oír su respiración.” Arundhati Roy

Con o sin la nueva ley del “Estado-nación”, Israel es un Estado colonial de apartheid:
Hacemos un llamado a las personas de conciencia de todo el mundo a que intensifiquen las campañas de BDS para aislar al régimen colonialista y de apartheid israelí en los campos académico, cultural, económico y militar, con el objetivo de lograr el pleno cumplimiento por parte de Israel de sus obligaciones en virtud del derecho internacional. Esto debe incluir presionar a las empresas para que pongan fin a sus  actividades empresariales cómplices, y a las instituciones para que desinviertan. También se debe aumentar la presión sobre los gobiernos para que finalmente adopten medidas efectivas, empezando por un embargo militar integral, así como la suspensión de los acuerdos de libre comercio y cooperación con Israel.
(Llamamiento del movimiento nacional palestino de BDS en el Día Internacional de los Derechos Humanos 2014. Leer aquí el texto completo en inglés).

* Mazin Qumsiyeh es un académico y activista nacido y residente en Beit Sahour, Cisjordania. Traducción de María Landi. Fuente: carta circular del autor.

Jafar Ramini

Un montón de ruido está saliendo de Ramala estos días. El Sr. Abbas, el Sr. Al-Maliki, el Sr. Ishtiyeh, la Sra Ashrawi, el Sr. Erekat, el Sr. Rjjoub y el resto de la Autoridad Palestina condenaron el brutal asesinato de su colega a manos de las fuerzas de ocupación israelíes.

Abbas dice que “Todas las opciones están abiertas a la discusión”. Su representante permanente en la ONU, el Sr. Mansur, pidió a la comunidad internacional que proteja a las y los palestinos de los crueles ataques de las fuerzas de ocupación de Israel.

Estoy enfermo y cansado de todos estos supuestos líderes palestinos no electos, no representativos y desacreditados, y de sus protestas, declaraciones y amenazas vacías. ¿Qué es lo que hay que discutir? Los crímenes son claramente repetitivos, y sus palabras no van a detenerlos. Dejen de hablar tonterías y empiecen a hacer algo serio, y a tomar algunas medidas tangibles para aliviar el sufrimiento que nuestro pueblo soporta diariamente. Si están confundidos en cuanto a la forma de proceder, he aquí algunos consejos:

1) Consoliden el acuerdo de unidad con Hamas.

2) Terminen con los dimes y diretes, la guerra de palabras y acusaciones entre Fatah y Hamas; esto sólo le sirve a nuestro enemigo.

3) Disuelvan la ANP y pongan de nuevo el peso de la ocupación sobre los hombros de los ocupantes, no de los ocupados.

4) Terminen con la búsqueda febril de su imaginario y minúsculo Estado palestino y concéntrense en el gran objetivo: la liberación total de nuestra tierra, desde el río hasta el mar.

5) Israel continuará haciendo lo que ha estado haciendo durante los últimos sesenta y seis años, a menos que y hasta que sea obligado a detenerse.

6) Por último, ésta es la manera de detener a Israel: no más colaboración de seguridad con las fuerzas de ocupación israelíes. No más tratos comerciales, financieros o de cualquier otro tipo con Israel. Boicot general de todos los productos y servicios israelíes.

En otras palabras, pasemos de la normalización con la ocupación a la confrontación pacífica.

Estamos esperando y observando. Ustedes serán juzgados.

* Jafar Ramini es un analista originario de Yenín, exiliado en Londres. Traducción de María Landi. Fuente: página del autor en Facebook.

Ver también en este blog el artículo de Ben White, “¿Por qué no ha habido una ‘primavera palestina’? En una palabra: Oslo“.

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Israel y el armamento en Medio Oriente: los dioses pueden hacer lo que no puede el ganado

Por Gideon Levy |

 

Publicado en Haaretz el 11/10/14
 Traducción: María Landi

 

¿A Israel le está permitido todo? ¿Se le prohíbe a sus vecinos hacer lo que a Israel le está permitido? ¿Por qué? ¿Por qué razón? ¿Puede Israel armarse todo lo que le plazca -y no hay arma que no tenga- y al mismo tiempo impedir que sus vecinos adquieran armas?

¿También se les prohíbe tener armas defensivas, diseñadas para protegerles de los ataques y bombardeos aéreos israelíes? ¿Israel tiene permitido, por lo tanto, bombardear cualquier lugar? ¿Se le permite violar la soberanía de otros países de la forma que le plazca? ¿Tiene permitido hacer cualquier cosa, sólo porque puede? ¿Todo le está permitido, sólo porque es fuerte y sus vecinos son débiles?

Y si es tan fuerte y sus vecinos son tan débiles, ¿por qué necesita hacer estas cosas? ¿Acaso todo esto no le explotará en la cara, un día?

Nadie hace estas preguntas. De hecho, en el discurso israelí no está permitido hacerlas; es ilegítimo siquiera mencionarlas.

Aquí basta con oír cada pocos meses de fuentes extranjeras acerca de otro terrible bombardeo -en Sudán, en Irak, en Siria, tal vez incluso en Irán, por tierra y por mar- para saber que estamos en buenas manos, que hay alguien en quien confiar, que no hay nada que preguntar. Si funcionó antes, funcionará esta vez, también. Simplemente se limpiará la escupida del rostro ofendido y nadie tomará represalias. Con el ganador no se discute. Y nos encantan los misterios.

Aquí lo único que necesitamos es un guiño del Primer Ministro o media sonrisa del Ministro de Defensa, y entendemos el mensaje. Aquí es suficiente con oír de nuestros analistas militares que el momento no tenía nada que ver con los asuntos domésticos. Las operaciones militares nunca tienen que ver con los asuntos internos de Israel; ¿cómo se atreve alguien siquiera a sugerir una cosa así? Después de todo, estos actos de heroísmo son planeados durante años (como si fuera imposible crear un plan de contingencia en cualquier momento); ¿cómo puede alguien decir eso de nuestros nobles guerreros, que están por encima de toda sospecha y política sucia?

Aquí no se permite siquiera pensar que alguien podría estar engañando a esos ridículos analistas militares. Aquí no preguntamos ni discutimos. Aquí todo es: “tranquilo, estamos bombardeando”.

“Vamos a ir tras cualquiera que intente armar a nuestros enemigos”, se jactó el ministro de Defensa Moshe Yaalon el martes, en la víspera de las primarias de su partido. ¿Tras cualquiera? ¿Y si se trata de Rusia? ¿O China? Lo dijo dos días después de un nuevo bombardeo anónimo sobre Siria. Una vez más los sirios se limpiaron la saliva israelí de sus rostros -que están bastante ensangrentados en este momento-, y fue otro im-pre-sio-nan-te éxito israelí. Según informes extranjeros, la Fuerza Aérea de Israel ha bombardeado cerca de 10 lugares en Siria y uno en Líbano en los últimos tres años. Por supuesto, se trató de acciones de legítima defensa, destinadas a garantizar la continuación de esa otra acción de legítima defensa: los vuelos de reconocimiento regulares de Israel sobre el Líbano.

Somos un país que no tiene límites; ni siquiera en el cielo. ¿Podría alguien imaginar vuelos de reconocimiento libaneses sobre Israel? Incluso suena divertido, ¿no? ¿Qué tal un avión no tripulado de Gaza haciendo vuelos regulares sobre Tel Aviv? ¿O un bombardeo sirio sobre armas que están siendo descargadas en el puerto de Haifa? Todos estos serían motivos inmediatos para la guerra, por supuesto. Pero Hezbolá tiene prohibido rearmarse. Hamas tiene prohibido equiparse. Gaza debe ser desmilitarizada, al igual que el Estado palestino que nunca será creado. ¿Por qué? Porque ponen en peligro la existencia del Estado de Israel. ¿Pero acaso Israel no amenaza la existencia de Gaza? ¡Vamos!, ¿cómo se puede comparar?

Y, por supuesto, el padre de todas las prohibiciones: Irán no debe tener armas nucleares. “Quod licet iovi, bovi no licet” (“Los dioses pueden hacer lo que no puede el ganado”).

En el Estado hiper secreto, este tipo de preguntas son ridículas. En el Estado hiper secreto, hay que confiar ciegamente en los que saben. Es cierto que en otras áreas, donde las cosas son más abiertas, hemos descubierto que no hay en quién confiar y no nos atrevemos a hacerlo; pero si Israel decide bombardear un depósito cerca del aeropuerto internacional de Damasco, lo único que nos está permitido es hacer un guiño; también se nos permite festejar en voz baja.

 

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Hoja de ruta al Apartheid

 

Este es el trailer (subtitulado al español, 11:40 minutos) del premiado documental de Ana Nogueira y Eron Davidson, estrenado en 2012: Roadmap to Apartheid:

“En la peor época del apartheid, en Sudáfrica, nunca tuvimos rutas separadas. En Sudáfrica nunca imaginamos que pudiera haber rutas solo para blancos”.

 

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Espiral de violencias

María Landi:

Joan Cañete Bayle, lúcido como siempre y profundo conocedor de la dinámica social y política de Jerusalén en particular, aporta una reflexión sobre la escalada de violencia a la que asistimos en la ciudad santa para las tres religiones abrahámicas, hoy objeto de una judeización agresiva, violenta y excluyente que busca borrar de la ciudad toda forma de presencia palestina.

Originalmente publicado en Décima Avenida 2.0:

Que la vida de un israelí no vale lo mismo que la de un palestino es una dinámica harto conocida en el llamado conflicto palestino-israelí, sobre la cual, por su obviedad, no es necesario extenderse demasiado. De creer al discurso oficial y mayoritario en medios periodísticos y políticos, israelíes y palestinos se encuentran enzarzados de nuevo en una de sus periódicas espirales de violencia, esta vez, nos alertan, teñida de enfrentamiento religioso: se pelean por la Explanada de las Mezquitas (así, en plural, los dos a la vez, con idéntico derecho e idénticas agresiones) y las sinagogas son atacadas (así, en plural, también). Como es habitual, la espiral de violencia sólo se decreta estallada en el discurso político y mediático mayoritario cuando hay víctimas  israelíes. Estas espirales son arrebatos sin causas y con terribles consecuencias para el proceso de paz. La realidad, claro, es otra: la espiral de violencia no…

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Destruir Al Aqsa

Originalmente publicado en Disenso:

Ramzy Barud

Fuente: Sealing the Fate of al-Aqsa, CounterPunch, 6/11/2014

Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Este.

La decisión de Israel de cerrar la mezquita de Al Aqsa el 30 de octubre no solo es una flagrante violación de los derechos religiosos de los palestinos musulmanes.

De hecho, los derechos de los musulmanes y los cristianos palestinos han sido violados de forma rutinaria bajo la ocupación israelí durante décadas, sobre todo en Jerusalén y, más recientemente, en Gaza. Durante la guerra de 51 días contra la Franja de Gaza, los israelíes destruyeron 73 mezquitas y otras 205 fueron parcialmente destruidas, según un informe del gobierno palestino.

El Noble Santuario, localizado en le Ciudad Vieja de Jerusalén, es conocido como Haram al Sharif en árabe y es el lugar donde se encuentran la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca. Es más que un lugar religioso…

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Jerusalén y las cerillas

María Landi:

Del blog de Joan Cañete Bayle, sobre la creciente y reciente escalada violenta en Al Quds:

“En contra del eslogan sionista, Jerusalén no es una ciudad unida e indivisible: es una ciudad partida entre israelíes y palestinos, que pagan impuestos municipales, no tienen nacionalidad israelí y sufren una evidente discriminación de servicios municipales, desde servicio de limpieza a urbanismo, pasando por transporte público. A ello se le une desde hace varios años la colonización de barrios (Silwan, Sheikh Jarrah) y desde este verano una oleada de represión que alimenta disturbios que alimentan represión que alimenta disturbios que alimentan represión…”

Originalmente publicado en Décima Avenida 2.0:

Jerusalén, la ciudad con miles de cerillas encendidas en medio de un lago de gasolina, Jerusalén, la ciudad que, mas que tres veces santa, es tres veces maldita. Jerusalén no es la ciudad que mejor muestra la realidad de la ocupación israelí de los territorios palestinos, ese triste papel corresponde a Hebrón, pero sí es el lugar donde se concentran, como en un vértice de una película de serie Z de ciencia ficción, las corrientes políticas, religiosas, demográficas, geográficas, burocráticas e históricas del conflicto. Jerusalén, la ciudad que te miente sin compasión, la ciudad que no es Occidente aunque en ocasiones lo parezca, la ciudad que ya no es totalmente de Oriente aunque a uno y otro lado de la Línea Verde se esfuerce en ello, la ciudad que se ríe de ti, te enseña un tranvía y te dice que es símbolo de tolerancia y cientos de bienintencionados (o…

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