“Nos matan, nos arrestan, nos quitan tierras, no se olviden de Cisjordania”

María Landi:

De Olga Rodríguez, periodista española especializada en Medio Oriente. Tomado del blog “Los otros judíos”.

Originalmente publicado en Los otros judíos:

Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania, escenario de ataques y arrestos en las últimas semanas / Olga Rodríguez

Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania, escenario de ataques y arrestos en las últimas semanas / Olga Rodríguez.

  • En dos meses Israel ha matado a 33 palestinos en Cisjordania, herido a más de mil y arrestado a más de 500, entre ellos 35 parlamentarios.
  • Además, ha realizado la mayor confiscación de tierras de los últimos 30 años.
  • En un hecho inédito, soldados israelíes han intentado deportar a la diputada Khalida Jarrar, ahora refugiada en el Parlamento de Ramala

Olga Rodríguez- Cisjordania

No hay mejor manera de entender los efectos de la ocupación israelí que viajar por Cisjordania. En este territorio palestino ocupado, trufado de vallas, muros, checkpoints y carreteras de uso exclusivo para israelíes, los palestinos viven atrapados, aislados por imposición.

Cisjordania es como un queso gruyer: un conjunto de cantones palestinos desconectados y separados por los asentamientos judíos y las carreteras, en las que las…

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Mercado cautivo

María Landi:

Del blog de Joan Cañete Bayle:

Esta libertad de movimiento no es un problema de seguridad; es un problema político (Israel quiere a Gaza y Cisjordania aisladas entre sí y del mundo) y es un problema económico: la economía israelí, fuertemente subsidiada por Estados Unidos y donaciones privadas, necesita del mercado cautivo de consumo que constituyen millones de palestinos que usan la misma moneda que Israel y a quienes llegan, a través de la ayuda internacional, millones de dólares y de euros al año que de una forma u otra acaban yendo a parar a las arcas de Israel y a los de los intermediarios, palestinos e israelíes, que hacen posible que funcione el engranaje de la ocupación. La fórmula se repite en centenares de ámbitos económicos. De vez en cuando, por ejemplo, se oye que Israel retiene los impuestos de la ANP. Son tasas que generan los palestinos, que recauda Israel y que Tel-Aviv usa según le place. Ocupación, se llama esto.

Así que los funcionarios europeos, en lugar de escandalizarse como damiselas, tal vez deberían empezar a llamar a las cosas por su nombre. No es chutzpah: es la ocupación.”

Originalmente publicado en Décima Avenida 2.0:

La cita de un funcionario europeo, desde el anonimato, es buena y, por tanto, ha hecho fortuna en la prensa estos días: “It is outrageous that a country which has just demolished 25,000 houses is demanding that their construction industry benefit from rebuilding them at the expense of the international community. Talk about chutzpah writ large” La lástima es que a UE sólo dice estas cosas desde el anonimato. Su función en la tragedia palestina es merecedora en realidad de figurar en una farsa: el pagano al cual unos desprecian y los otros aún deben agasajar aunque lo hayan dejado ya por imposible, hartos de su inutilidad. El ciclo se ha dado ya tantas veces que daría risa si no fuera tan penoso: la UE paga la construcción, Israel destruye, la UE paga la reconstrucción, Israel vuelve destruir. Cuanto mayor es el problema de conciencia (como ahora en Gaza, esos…

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Palestina vuelve a su aberrante normalidad

María Landi:

Del blog de Juan Miguel Muñoz:

“Porque lo normal debe ser que los sometidos a una brutal ocupación que se prolonga ya medio siglo se conformen sin hacer ruido. Es irrelevante que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, colabore con Israel en materia policial y de seguridad hasta el punto de ser alabado por los máximos jefes militares israelíes. Basta con que tenga una iniciativa política –las armas no son opción para Abbas desde hace más de 25 años— para que a los gobernantes israelíes les salte el resorte. “Es el antisemita más grande de Oriente Medio… responsable del lanzamiento de misiles balísticos diplomáticos”, ha vociferado el ministro de Asuntos Estratégicos, Yuval Steinitz. Su colega de Exteriores, Avigdor Lieberman, ya le calificó antaño de “terrorista diplomático”. Normal.”

Originalmente publicado en Los otros judíos:

Puesto de control de Qalandia entre Ramallah y Jerusalén. Foto: Tali Feld Gleiser.

Puesto de control de Qalandia entre Ramallah y Jerusalén. Foto: Tali Feld Gleiser.

Por Juan Miguel Muñoz.

La normalidad cotidiana, imposible saber por cuánto tiempo, vuelve a reinar en el sur de Israel, y los vecinos de los kibutzim y las comunidades lindantes con Gaza –muchos de ellos hispanohablantes izquierdistas y anarquistas originarios de Argentina o Uruguay— regresan a sus viviendas y a sus mecanizados campos de cultivo. A pocos metros, sin embargo, más de 100.000 personas (el 6% de la población del minúsculo territorio palestino) se han quedado sin hogar. Y sin nada. Se necesitan con urgencia, alertan desde la franja, 5.000 caravanas, porque sus barrios han sido arrasados hasta los cimientos por la aviación y artillería israelíes, mientras los casi dos millones restantes de pobladores subsisten sin apenas luz y agua, rodeados de las ruinas en que se han convertido en ocho años las infraestructuras públicas de Gaza…

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¿Quién ganó la guerra sobre Gaza?

Samah Sabawi*

Traducción: María Landi

 

Foto sin crédito en Al Shabaka.

Foto sin crédito en Al Shabaka.

Muchas discusiones sólidas y complejas se están centrando en una simple pregunta: ¿quién puede reclamar la victoria en la guerra sobre Gaza? Los términos del alto el fuego revelan que ni Hamas ni Israel consiguieron lo que querían. Entonces, ¿cuánto se perdió y cuánto se ganó y quién –si alguien– ha salido ganador?

Hamas fue capaz de ejercer la disuasión, mostrando un increíble nivel de resistencia y fortaleza, aun contando con armas primitivas. Fue capaz de obligar a Israel a aceptar un afloje del bloqueo, permitiendo un mayor flujo de bienes, ayuda humanitaria y materiales para la reconstrucción, reduciendo su zona de restricción para que los palestinos tengan mayor acceso a sus tierras de cultivo y ampliando a 9.6 km el límite de pesca frente a la costa de Gaza. Se dice que Egipto ha acordado abrir el cruce de Rafah, con la condición de que el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas asuma la responsabilidad de administrarlo. Por encima de todo, la ganancia mayor y más importante de Hamas fue el aumento del apoyo popular y la admiración de las y los palestinos de todos los sectores políticos, ya que se convirtió en el epicentro de la resistencia palestina. Ni que decir tiene, es difícil saber si este apoyo se mantendrá en los días y meses por venir.

En cuanto a lo negativo, Hamas no fue capaz de levantar totalmente el bloqueo; no logró el puerto marítimo y el aeropuerto que los palestinos querían, ni fue capaz de negociar la liberación de los prisioneros palestinos. Además, hubo una gran pérdida de vidas humanas en Gaza: 2.142 personas fueron asesinadas por Israel –la mayoría de ellas civiles–, incluyendo más de 500 niños y niñas. 540.000 personas se convirtieron en desplazadas porque Israel destruyó deliberadamente sus casas y edificios de apartamentos. La infraestructura y la economía de Gaza están en ruinas y casi la mitad de la ciudad quedó reducida a escombros. Hamas también provocó las críticas de grupos de derechos humanos y observadores internacionales por disparar indiscriminadamente contra Israel y por los asesinatos extrajudiciales de los acusados ​​de colaboración.

Del lado israelí, el cuarto ejército más poderoso del mundo no fue capaz de mantener su operación terrestre en Gaza, y fracasó en su objetivo declarado de sacar a Hamas del poder –incluso de debilitarlo. Nunca sabremos realmente si Israel destruyó todos los túneles, como afirma que lo hizo. No fue capaz de romper el acuerdo de unidad entre Fatah y Hamas. Perdió la guerra de relaciones públicas cuando las imágenes de su brutalidad en Gaza fueron difundidas en todo el mundo. Perdió también 69 vidas -casi todos soldados. A cambio de todas estas pérdidas, Israel logró el acuerdo de Hamas de detener el lanzamiento de cohetes contra su territorio –algo que ya se acordó varias veces antes, sin necesidad de este masivo despliegue de salvajismo. De hecho, Israel ha logrado muy poco, salvo que su lista de crímenes de guerra contra las y los palestinos creció aún más.

Así como debemos alegrarnos de que las dos partes han llegado a un acuerdo y de que las bombas han dejado de caer, tenemos que reconocer que el alto el fuego es sólo una solución de parche para un problema más grande. Las políticas de limpieza étnica y despojo del pueblo palestino iniciadas hace más de 67 años por Israel continúan aceleradamente, sin rendición de cuentas. Por más de 50 días hemos sido testigos de cómo se le garantiza a Israel total impunidad por actos que pisotean el derecho internacional, a los seres humanos y a sus medios de vida. Mientras tanto, el pueblo palestino fue abandonado a su suerte bajo la mirada indiferente de la comunidad internacional.

Es necesario un cambio fundamental, que ya está en marcha. Si hubiera una victoria que reclamar, sería ante todo una victoria para los palestinos y palestinas de Gaza, que han demostrado increíble paciencia, tenacidad y sacrificio en la búsqueda de su libertad. En menor medida, se trata de una victoria para las personas de conciencia de todo el mundo: desde las que abandonaron sus lealtades tribales y dijeron: “No en mi nombre”, hasta las que dieron un paso fuera de la línea de su facción y dijeron: “Estamos todas juntas en esto” –gente del movimiento global de solidaridad con Palestina de muy diversos ámbitos.

Pueden reclamar victoria los millones que marcharon protestando en todo el mundo, que hicieron acciones creativas en los puertos marítimos, levantaron mensajes en vallas y carteles, colgaron la bandera palestina de puentes elevados y la proyectaron en los edificios del parlamento. Esta es una victoria para quienes ocuparon los tejados de las fábricas de armas y bailaron en flash-mobs en los centros comerciales. Esta es una victoria para el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones, que vio un enorme incremento en el apoyo de artistas, académicas, políticos y sindicatos.

Entonces, ¿quién ganó realmente la guerra en Gaza? La causa palestina lo hizo.

 

* Samah Sabawi, palestina exiliada en Australia, es poeta, autora teatral exitosa, analista política y activista de derechos humanos.  Publicado en Middle East Eye.
Residentes de la torre italiana destruida por Israel dos días antes del alto el fuego.

Niñas y niños residentes de la torre italiana destruida por Israel dos días antes del alto el fuego.

Ver aquí este excelente tour virtual de fotos panorámicas en 3D donde se puede apreciar la gran destrucción que dejó el ejército israelí en la última agresión a la Franja de Gaza. A la derecha está la galería de fotografías de las distintas áreas de la Franja de Gaza. A la izquierda se encuentra el mapa con las distintas localización a la Franja donde fueron capturadas las fotografías. Haciendo click izquierdo sobre las tomas podrás mover la imagen en 360 grados,  y si utilizas el zoom podrás apreciar cada detalle de la gran devastación sufrida en toda el área. Este gran trabajo fue realizado por el fotoperiodista Lewis Whyld del diario Telegraph.

Poderoso video (subtitulado al castellano) del colectivo escocés de solidaridad con Palestina que combina imágenes de Gaza con acciones de activistas en Escocia contra la planta de armamento Raytheon:
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Los bombardeos cesaron, la ocupación no

María Landi

 [Una versión ligeramente distinta de este artículo fue publicada en el semanario Brecha el 29/8/14]

Obra del artista Imad Abu Shtayyah

Obra del artista Imad Abu Shtayyah

Por supuesto, hay motivos para celebrar un alto el fuego que frenará la carnicería genocida que Israel hizo en Gaza durante 50 interminables días. También hay que celebrar la extraordinaria resiliencia y resistencia tanto de la población civil gazawi como de sus organizaciones armadas –una y otras más unidas que nunca.

Si se mide en la cantidad de daños y víctimas, podría decirse que Israel ganó. En 7 semanas mató a más niñas y niños palestinos que en los últimos 5 años; y diez veces más que en la brutal operación “Escudo defensivo” sobre Cisjordania en 2002. Pero si se mide en la legitimidad ganada o perdida ante la opinión pública mundial, no cabe la menor duda: en 50 días Israel ha perdido décadas de credibilidad, y todas sus pérdidas han sido cosechadas por la causa palestina. Numerosos análisis se refieren estos días al exponencial crecimiento del movimiento global de BDS, y sus efectos ya están alarmando a Israel.

En efecto, la imagen internacional de la “única democracia de Medio Oriente” está en su punto más bajo. Y dentro de casa, tampoco las cosas son fáciles para Netanyahu, que encabeza una coalición de gobierno (y un gabinete) sumamente divididos (los sectores más ultraderechistas criticaron su decisión de negociar), de cara a una sociedad que en un 70% quería continuar la agresión y ahora está furiosa ante esta claudicación. Israel terminó haciendo concesiones que hace dos meses ni siquiera estaba dispuesto a empezar a discutir. Incluso los analistas israelíes califican el resultado no ya como derrota sino como hundimiento. El diplomático Barak Ravid afirmó en Haaretz que Netanyahu “vio la oportunidad de huir de Gaza, y la tomó”, calificando el acuerdo firmado como “regresión”: “Esa regresión se resume en las 69 víctimas israelíes, las 2000 víctimas palestinas (la mayor parte de ellas civiles inocentes), los miles de cohetes sobre nuestras comunidades en el sur, los cientos de misiles en el centro del país, las comunidades desiertas, la pérdida de confianza en el ejército y en el gobierno entre los habitantes del sur, los perjuicios económicos [el sector turístico perdió miles de millones esta temporada] y los costos diplomáticos y políticos que son imposibles de cuantificar”.

Por contraste, la resistencia palestina surge moralmente victoriosa: en 50 días de agresión, Israel fracasó en la incursión terrestre y tuvo que replegarse, no consiguió destruir el arsenal palestino ni que los cohetes dejaran de caer sobre su territorio, no logró aniquilar a Hamas y tuvo que terminar negociando con una resistencia que dio la pelea hasta el final y que, a pesar de las atroces pérdidas sufridas, no estaba dispuesta a rendirse.

Sobrevivir a esta agresión es una nueva vida. Vivir durante 51 días de misiles y bombas continuas es una victoria“, dijo a Electronic Intifada la joven escritora gazawi Malaka Mohammed. “Verse obligados a dejar su casa más de siete veces y volver al día siguiente es una victoria; mantenerse fuertes y resistentes después de correr sobre los cadáveres de vecinos, amigos y familiares es una victoria. Vivir en Gaza estando en la primera línea de la resistencia contra el sitio y la agresión no es más que una victoria“.

Motivos de preocupación

Pero los motivos para celebrar no son tantos, no sólo por el inmenso costo en vidas humanas y en infraestructura civil (la destrucción de Gaza no tiene precedentes), sino por varias razones más.

En primer lugar, ¿qué hacer con la impunidad de Israel? ¿Esperar que su máquina de guerra se recomponga hasta el próximo ataque? ¿Cómo hacer para que por una vez el Estado de Israel –ese niño malcriado de la comunidad internacional que se convirtió en el matón intocable del barrio– tenga que rendir cuentas ante los tribunales internacionales por gravísimos, masivos y reiterados crímenes de guerra y de lesa humanidad? ¿Cómo hacer para que el informe que va a elaborar el panel designado por el Consejo de DDHH de la ONU bajo la responsabilidad del jurista canadiense William Schabas no termine archivado como el Informe Goldstone de 2008-2009?

En segundo lugar, porque algunas de las más sensibles demandas palestinas quedaron para ser negociadas más adelante: la reconstrucción del aeropuerto y el puerto de Gaza, y la liberación de los presos canjeados en 2011 por el soldado Gilad Shalit y re-arrestados recientemente (y ya sabemos cómo terminan los temas que se dejan para más adelante; pregúntenle a la población refugiada o a la de Jerusalén). No hablemos del espinoso tema del desarme de la resistencia palestina, exigido por Israel, sin que siquiera se mencione cómo desactivar el desmesurado poder bélico que Israel descarga periódicamente sobre Gaza…

En tercer lugar, porque aun en caso de que se dé efectivamente una gradual apertura de los pasos fronterizos y se alivie el bloqueo que Gaza sufre desde hace 7 años, ¿quién va a definir lo que se permite entrar o no, qué se considera “materiales de reconstrucción”, “ayuda humanitaria” y demás? Y como dijo la analista Rania Masri en su cuenta de Facebook: “¿Y qué hay de la reconstrucción de la economía? ¡No queremos caridad!”

Y lo que es más importante (mucho más que los términos y alcance del acuerdo): ¿quién va a asegurar que Israel, que tiene una larguísima historia de acuerdos incumplidos con los palestinos, cumpla lo acordado?; empezando por los ficticios Acuerdos de Oslo en 1993, hasta cada alto al fuego que puso fin a cada agresión a Gaza (también prometió levantar el bloqueo en noviembre de 2012 y nunca lo hizo). ¿Quién va a monitorear que Israel respete las 6 o más millas náuticas que ahora prometió a los pescadores gazawis? (no olvidemos que los Acuerdos de Oslo les otorgaron 12 millas, pero Israel unilateralmente y a fuerza de ataques desde sus naves militares las redujo a menos de 3, hasta hoy).

Nada se ha hablado de lo que los palestinos vienen reclamando desde hace décadas e Israel rechaza categóricamente: el establecimiento de una fuerza multinacional de la ONU que monitoree el cumplimiento de los acuerdos por ambas partes. Mientras no se establezcan mecanismos eficaces de vigilancia, Israel podrá continuar violando todos los acuerdos firmados sin pagar ningún precio por ello.

Hay otros aspectos por demás preocupantes y peligrosos: la desprestigiada ANP con Mahmud Abbas a la cabeza sería la encargada de controlar los pasos fronterizos en lugar de Hamas (esto también lo exige Egipto para abrir el paso de Rafah) y de administrar, junto con los donantes internacionales, la reconstrucción de Gaza. En una palabra, ‘cisjordanizar’ a Gaza; una perspectiva nada alentadora… Precisamente lo que ha llevado al total desprestigio de la ANP es su corrupción en el manejo de los fondos internacionales, la profundización de la dependencia de ellos (condicionados a ‘portarse bien’) y la nefasta ‘coordinación de seguridad’ con Israel para desarticular toda resistencia, lo que la ha convertido ante los ojos de la población en un “agente de la ocupación”. ¿Es ese el futuro que queremos para Gaza, después de haber pagado con más de 2100 vidas (500 o 600 niñas y niños)? Lo único que le falta a la sufrida y heroica población gazawi es que los corruptos gobernantes ficticios y sus socios occidentales lucren con su desgracia…

Y ya que hablamos de eso, conviene recordar que mientras Israel llevó adelante la masacre sobre Gaza, también acentuó la represión en Cisjordania y en Jerusalén Este, donde se están viviendo situaciones que algunos analistas califican de ‘pre-intifada’. De hecho, desde el 8 de julio el ejército de ocupación asesinó a 15 adultos y 2 menores (o 32 personas si contamos desde el 13 de junio) e hirió a 2139 personas allí. También desde junio ha detenido a unas 2000 personas, y solo en agosto a casi 600.

La lucha continúa

En cualquier caso, el escritor gazawi Rifat Alarir considera que el acuerdo alcanzado representa “una victoria simbólica sobre un poder colonial brutal; un paso para Gaza y un salto para Palestina”. Y agrega:

Es una victoria porque Gaza no se arrodilló, porque demostró que Israel puede ser disuadido y aislado, porque Gaza expuso el horrible rostro del apartheid israelí y el de EE.UU., que nunca dejó de enviarle armas, y porque más y más personas ahora se están uniendo al BDS en todo el mundo y están más decididas a poner fin a esta injusticia por todos los medios eficaces (…) en lugar de solo mandar oraciones y buenos deseos.”

Pero Alarir también recordó que, mientras la población de Gaza comienza el arduo camino hacia la recuperación física, emocional y mental de los horrores indescriptibles infligidos por Israel, el trabajo por la justicia no puede detenerse. Israel no habría podido perpetrar semejantes atrocidades sin el apoyo y la complicidad de tantos gobiernos, empresas e instituciones en todo el mundo. Los esfuerzos por mantener esta ocupación colonial y racista son globales, y por eso la lucha para derrotarla –especialmente a través del BDS- tiene que ser global también.

En otras palabras, no podemos dejar que las demandas se reduzcan a levantar el bloqueo a Gaza mientras Israel continúa la ocupación y colonización implacable en Cisjordania, la judaización violenta de Jerusalén y las políticas de apartheid al oeste de la Línea Verde. Como afirma el analista y activista Ali Abunimah: “El fin del apartheid y la colonización israelíes y la fundación de un país para todos y todas sus habitantes –en donde los refugiados y refugiadas, no más excluidos por leyes racistas, puedan regresar a su tierra– es el único monumento que vale la pena construir en honor de tantas personas cuyas vidas fueron arrebatadas violentamente”.

 

Fuentes: Al Jazeera, Reuters, Electronic Intifada, Haaretz, Middle East Eye.
Acción de boicot a productos israelíes en Sainsbury, la segunda gran cadena de supermercados del Reino Unido:
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Alto el fuego con final inconcluso en Gaza – Lecturas y análisis

Cifras de la destrucción de Gaza luego de 50 días.

Cifras de las víctimas luego de 50 días (Observatorio Euro-Mediterráneo de DDHH).

 
Israel y Hamas aceptaron una tregua duradera.
Israel y Palestina acuerdan un alto el fuego permanente.
La ultraderecha israelí se opone a un alto el fuego con los palestinos.
Cronología de los 50 días de asedio en Gaza.
Hasta la próxima, por Joan Cañete Bayle.
Gaza respira, pero gana la ocupación, por Joan Cañete Bayle.
Gaza. El Vietnam israelí, por Izquierda Anticapitalista del estado español.
“El Estado de Israel no representa al colectivo judío”, entrevista a David Comedi.
¿Y si resulta que Israel no tiene derecho a existir?, por Sharmine Narwani
La masacre en Gaza y las palabras correctas, por Maciek Wisniewski
“WikiLeaks evidencia que Israel masacra deliberadamente a los civiles en Gaza
Lessons from the Gaza war, por Yoav Haifawi
What’s in the Gaza peace deal?
Did Gaza win the war?, por Samer Badawi.  
Israel lost the war in Gaza but the struggle for justice goes on, por Ali Abunimah
Gaza will rise from its ashes: Will Israel recover sanity?, por Michel Warschawski.
“These are war crimes,” says father of Gaza family wiped out by Israeli airstrike, por Joe Catron.
We must admit the truth: Palestinian children in Israel are considered like insects, por Gideon Levy.
War is the new system of governance (and five other Gaza takeaways), por Noam Sheizaf.
What it’s like to be the most hated man in Israel, por Gideon Levy.
Netanyahu saw his chance to run awar from Gaza, and he took it, por Barak Ravid.
 
Celebraciones en Gaza tras la firma del alto el fuego:
“Love in the time of genocide”, conmovedor video con imágenes del horror de Gaza, texto basado en el poema de Adul Rahim Mansour y la bellísima voz de Haidar Eid (académico y activista del BDS en Gaza):
Testimonio del adolescente de 17 años usado como escudo humano por el ejército israelí:
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Poesía ilustrada: “Oh, niñas y niños pícaros de Gaza”

María Landi:

[Tomado del blog "Sixteen minutes to Palestine". Poema traducido por María Landi.]

En medio de los misiles que caen sobre su ciudad natal, el poeta Khaled Juma, de Rafah, escribió un desgarrador tributo a las niñas y niños de Gaza. Al menos 506 niñas y niños palestinos han sido asesinados desde que Israel comenzó su última agresión sobre Gaza el 8 de julio; y más de 3000 han sido gravemente heridos/as, algunos/as con riesgo de muerte o con graves secuelas de por vida. El poema dice:

Oh pícaros niños y niñas de Gaza
que constantemente me molestaban
gritando bajo mi ventana
que llenaban cada mañana con prisas y caos.
Ustedes, que rompieron mi maceta
y se robaron la flor solitaria de mi balcón.
Vuelvan
y griten todo lo que quieran
y rompan todas las macetas
y roben todas las flores
¡Vuelvan…
solo vuelvan!

Originalmente publicado en Sixteen Minutes to Palestine:

Rafah-born author and poet Khaled Juma wrote a heartbreaking tribute to the children of the Gaza Strip amidst the missiles striking his hometown. At least 506 Palestinian children have been killed since Israel commenced its latest invasion of Gaza on July 8, 2014.

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