Primeras impresiones en la Ciudad Vieja de Jerusalén (Al Quds)

© Wikipedia

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Si el alma de un pueblo se conoce en sus mercados, nada más cierto en el caso del inmenso y laberíntico mercado árabe que ocupa buena parte de la Ciudad Vieja amurallada de Jerusalén.

Una calle de la Ciudad Vieja

Una calle de la Ciudad Vieja

Para quienes no están familiarizadxs, la Ciudad Vieja está ubicada en Jerusalén Este, es decir en la parte que la resolución 181 de la ONU asignaba al pueblo árabe de Palestina, según el plan de partición de 1947 (violado por Israel en 1948 y 1967, cuando ocupó Jerusalén Este en forma permanente). A su vez, el área amurallada está dividida en 4 cuartos o barrios: el armenio, el judío, el cristiano y el árabe, siendo éste último el más extenso.

Internarse por las intrincadas callejuelas del mercado árabe es zambullirse en una experiencia sensorial indescriptible de colores, olores y sabores. Menciono algunas palabras para atizar la imaginación: la orgía de especias; las frutas secas y frescas; los dulces de todo tipo; el pan en sus múltiples formas, solo o en kebab, shwarma, falafel; el café con cardamomo o canela; las muchas variedades de tés exóticos, de piedras de incienso, de tabacos perfumados para narguile; los textiles y ropas tradicionales (alfombras, túnicas, blusas y gorros musulmanes bordados); y tantos estímulos que hacen difícil concentrar la atención en una sola maravilla cada vez… Además, todo lo que uno quiera o necesite para la vida cotidiana puede encontrarse en ese mercado.

Un joven vendedor preparando el tradicional café árabe en el mercado de la Ciudad Vieja

Un joven vendedor preparando el tradicional café árabe en el mercado de la Ciudad Vieja

A diferencia de los mercados latinoamericanos, aquí dominan claramente los hombres, en todos los puestos y tiendas. Las mujeres parecen tener un lugar marginal: son las más pobres y las mayores, y sólo venden -en el suelo- verduras de sus huertas familiares, a veces acompañadas por un niño (quizás nieto) o por un esposo también anciano.

A pesar de la ocupación israelí y la constante humillación que ésta le impone, el palestino me pareció un pueblo de una vitalidad y afabilidad incansables. Son hábiles comerciantes, pero también de una conmovedora hospitalidad. Si esta virtud es proverbial en Medio Oriente, en esta tierra llega a extremos de generosidad. A poco de entrar en el mercado, el dueño de una dulcería en cuya vidriera nos detuvimos deslumbradas nos hizo entrar e insistió en invitarnos con café y un par de dulces (“No tienen que pagar nada, es una invitación”). Por supuesto le compramos algunos, pero su actitud mostraba algo más humano que una simple estrategia de venta (de hecho no pagamos el café ni los dulces ofrecidos).

Quizás estamos acostumbradxs a la imagen típica de la pluralidad religiosa en las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde es común ver monjas católicas, curas del rito oriental, judíos ortodoxos o etíopes, y por supuesto musulmanes. Pero me llamó la atención particularmente la naturalidad con que judíos ortodoxos deambulaban entre la muchedumbre ruidosa del mercado árabe, sin temor aparente de ser molestados…

Soldados israelíes omnipresentes en el mercado árabe

Soldados israelíes omnipresentes en el mercado árabe

Pero también vimos la tensión que provoca la presencia permanente de soldados y policías israelíes armados hasta los dientes, vigilando todo el tiempo a la población palestina. Según me dijo un comerciante, “hay cámaras que registran nuestros movimientos por todo el mercado”. También presenciamos una trifulca entre un grupo de jóvenes palestinos y las fuerzas de seguridad israelíes (igual o más jóvenes aun). No pudimos saber la causa, pero era impresionante ver cómo los palestinos -por supuesto desarmados- enfrentaban a gritos y sin temor a los soldados, sin dejarse intimidar por su pesado armamento (ví incluso cómo una mujer mayor musulmana pateaba rabiosa las piernas de un soldado). Según me dijo el mismo comerciante, cuando surge cualquier altercado entre un palestino y un israelí, la policía y el ejército intervienen siempre a favor del israelí. En este caso, al parecer querían llevarse detenidos a algunos jóvenes a la estación de policía cercana, y la gente trataba de impedirlo y rescatarlos.

La muralla de la Ciudad Vieja en Jerusalén Este

La muralla de la Ciudad Vieja en Jerusalén Este

En términos más turísticos, también estuve recorriendo el barrio cristiano y el armenio, entrando en algunas iglesias (la del Santo Sepulcro era una verdadera Babel de lenguas, rasgos étnicos, vestimentas y actitudes). Y llegué incluso a entrar (pasando controles de seguridad estrictos y filas interminables de soldados) a la Explanada de las Mezquitas (o el Monte del Templo según los judíos). Ví el Muro de las Lamentaciones, pero no pude entrar a los templos islámicos (la mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca) porque acababan de cerrar; espero poder hacerlo cuando vuelva a Jerusalén el próximo fin de semana.

Hoy domingo el Grupo 39 del EAPPI se encontró por primera vez para hacer una breve recorrida por Jerusalén Oeste (israelí) y Este (palestino). El contraste entre ‘Primer Mundo’ y ‘Tercer Mundo’ respectivamente fue tan evidente e impresionante como imaginábamos.

El polémico tren ligero israelí para conectar las colonias ilegales de Jerusalén Este

El polémico tren ligero israelí para conectar las colonias ilegales de Jerusalén Este

En la breve recorrida (mayormente bajo lluvia, después de haber disfrutado ayer de un día cálido de sol) llegamos hasta la oficina del EAPPI, ubicada en el barrio armenio de la Ciudad Vieja, y caminamos a lo largo de la oficial “línea verde” que marca la división entre Jerusalén Este y Oeste. Allí pudimos observar el tren ligero ultramoderno recientemente construido por Israel, y que constituye otra de las controversiales ‘obras’ de la ocupación, pues aunque una parte del mismo está construido en Jerusalén Este, está destinado a conectar a la población israelí de las colonias ilegales, y para ello ha ocupado terrenos palestinos y ha dejado a esta población sin una de sus principales vías de acceso a la ciudad, provocando un congestionamiento de tránsito importante. Más aún: en principio el tren ligero no iba a tener estaciones en los barrios palestinos y su población no iba a poder utilizarlo. Sólo la presión hacia las autoridades y las críticas hacia la empresa responsable de la obra (Veolia) obligaron a rectificar ese plan originalmente discriminatorio.

Para más información sobre el estatuto de Jerusalén y los derechos de la población palestina según el Derecho Internacional Humanitario, les recomiendo leer Easy Guide to International Humanitarian Law in the Occupied Palestinian Territory.

Para ver los mapas de la ocupación (bloqueo en Gaza y fragmentación en Cisjordania) y en particular la política israelí expansionista en Jerusalén Este (constante demolición de casas y amenaza de desalojos en barrios palestinos) recomiendo visitar el sitio de la Oficina de ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos Ocupados (UNOCHA)

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También el domingo asistimos al culto en la iglesia luterana del Redentor, en la Ciudad Vieja, presidido por un pastor veterano y una pastora joven, ambos de EEUU. Para mí fue sorprendente la estructura del rito exactamente idéntica a la misa católica. En el sermón el pastor se refirió a la hospitalidad palestina diciendo que, aunque no tengan qué comer, la comida va a aparecer en abundancia, no se sabe de dónde, para agasajarte. Y si elogias mucho algún objeto de la casa, en el momento de irte lo van a poner en tu bolso…

Dejo aquí estas pinceladas rápidas, pues mañana ya partimos hacia nuestros respectivos destinos; en mi caso, Yanún, adonde llegaremos después de cambiar dos o tres veces de transporte y de atravesar varios ‘checkpoints’. La ocupación ha convertido a este diminuto territorio en una geografía intrincada e inaccesible…

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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4 respuestas a Primeras impresiones en la Ciudad Vieja de Jerusalén (Al Quds)

  1. David dijo:

    Estoy viviendo contigo Maria Martha cada una de tus aventuras. Mucha suerte en tu nuevo lugar de destino.
    Desde el calor de Buenos Aires va un abrazo!

  2. Alegria dijo:

    Es un conflicto demasiado complicado para juzgarlo con tanta naturalidad. María, yo te animo a vivir más tiempo en la zona y charlar, sin prejuicios, también con israelíes, no solo con palestinos. Es necesario conocer ambos puntos de vista antes de pronunciar un juicio que incite a más odio hacia Israel del que ya existe, ya tienen suficiente con la hostilidad de los estados vecinos y de los grupos terroristas que infiltrados dentro de los territorios palestinos enseñan y apadrinan el odio a sus niños hacia los judíos.
    La historia de Israel es una historia de supervivencia, en todas las guerras han luchado por su supervivencia. Han reaccionado frente una agresión exterior y han conseguido más territorios de los que estaban dispuestos a tener pero, mira el mapa de Israel, mira que no tiene casi kilómetros. Si en el 73, cuando fueron atacados por sorpresa por Siria y Egipto, no hubieran tenido la Península del Sinai como barrera natural, los egipcios habrían arrasado el estado completo de Israel. No son expansionistas, quieren seguir prosperando y les gustaría tener unos vecinos pacíficos que piensen más en su educación, el la salud o en el nivel de vida que en explotarse para matar judíos.

    Por otro lado, me ha gustado mucho la descripción de la Ciudad Vieja con los olores y los sabores.

    Un saludo.

    • joaquín ocampo dijo:

      Esa “épica de supervivencia” del pueblo judío no es diferente a la de los muchos pueblos que han poblado esa región (hasta los mamelucos estuvieron allí) por miles de años. Hasta la llegada de los primeros sionistas los primeros años del siglo XX la minoría judía convivió en paz con los palestinos por siglos, pero una cosa es la proverbial hospitalidad árabe y otra es permitir la llegada de sionistas europeos a segregarse e imponer un Estado exclusivo dentro de otro pueblo que culminó con la expulsión de los palestinos de su propia tierra. La consigna de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” omitió que esa tierra tenía un pueblo que la habitaba. El resto es historia.

  3. joaquín ocampo dijo:

    ¿cómo mierdas puedes escribir tan bien y con esa sensibilidad? Llevo meses interiorizándome del problema. citando documentales, entrevistas, ensayos,etc.Hasta ahora mi temor de que mis “amigos” judíos me tilden de “antisemita” me ha inhibido de publicar algo pero tus crónicas son irresistibles.

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