Voces cristianas de Ramala

“Este no es un conflicto religioso, sino político. Pero si no se resuelve políticamente, el  riesgo es que termine en una guerra religiosa”

 

“La Navidad pasada fui a los Estados Unidos a pasar las fiestas con mi familia. En el aeropuerto de Nueva York, el oficial tomó mi documento israelí de Jerusalén y me dijo: “Shalom”. Yo le respondí: “No soy judía, soy árabe”. Él dijo: “Salam Alekum”, y yo repliqué: “No soy musulmana”. “¿Entonces qué es?”, preguntó. “Soy cristiana”. Y él dijo: “¿Árabe y cristiana? ¡Eso no es posible…!”         Raja Bassir
Líderes cristianos palestinos junto al Muro de separación durante la Semana de Oración por la Paz del Consejo Mundial de Iglesias (mayo 2011)

Cristianas y cristianos palestinos junto al Muro de separación en Belén, durante la Semana de Oración por la Paz en Medio Oriente, del Consejo Mundial de Iglesias (mayo 2011) *

Una de las tareas del EAPPI en los territorios palestinos ocupados es apoyar y dar voz a las comunidades cristianas palestinas, que además de sufrir bajo la ocupación israelí, se sienten a menudo olvidadas o incomprendidas por las iglesias de Occidente.

Como parte de esa misión, a mediados de abril tres acompañantes del EAPPI fuimos al distrito de Ramala a entrevistar a un puñado de cristianas y cristianos palestinos para una próxima publicación sobre el tema. Lo que nos dijeron coincide plenamente con lo que habíamos escuchado de otras personas cristianas en Jerusalén y en Nablus.

Palestinos en la iglesia católica de Zababdeh, Cisjordania (Navidad 2010)

Palestinos en la iglesia católica de Zababdeh, Cisjordania (Navidad 2010) *

El primer encuentro fue con la alcaldesa de Ramala. Janette Michael pertenece a una de las familias cristianas más antiguas de la ciudad. Según nos explicó, hay alrededor de 40.000 ramallenses viviendo en Estados Unidos, y sólo quedan aquí unos 2.000 integrantes de las familias originarias de Ramala. La ciudad tiene actualmente una población de 60.000 personas. En las últimas décadas, sin embargo, la fuerte emigración se ha compensado con la afluencia de personas de todas partes que vienen a vivir a Ramala debido a su estatuto de “capital temporal” de Palestina.

Ramala es una ciudad liberal, abierta. Gente de todas partes ha venido a vivir aquí.” nos dijo su alcaldesa. De hecho la inmigración ha convertido a esta localidad antes mayoritariamente cristiana en una ciudad mixta donde las cruces coexisten armónicamente en el horizonte con los minaretes.

Las y los cristianos de Ramala, igual que sus hermanas y hermanos de otras partes de Cisjordania y de Gaza, coinciden en dos cosas:

– la ocupación israelí les afecta de la misma manera que a los musulmanes, porque la ocupación no hace distinción entre unos y otros: todos son árabes, y palestinos;

– la población cristiana emigra de Palestina no por persecución religiosa o por el hecho de ser una minoría en medio de una mayoría musulmana; la razón es la ocupación israelí y las infinitas penurias y retos que ella impone en la vida cotidiana al pueblo palestino.

Celebración "Cristianos unidos por Palestina" (Belén)

“Cristianos unidos por Palestina” (Belén) *

Los cristianos palestinos se consideran a sí mismos la comunidad cristiana más antigua del mundo, y los herederos directos de los primeros seguidores de Jesús de Nazaret. “Nosotros hemos estado en esta tierra -la tierra natal de Jesucristo- por más de 2000 años; estamos aquí, y seguiremos aquí por siempre, no importa en qué cantidad”, nos dijo el sacerdote católico Raed Abusahlia, de Taybeh. “Somos parte de la historia de esta tierra, y del pueblo de Palestina. Por eso no necesitamos que nadie nos proteja, porque no corremos absolutamente ningún riesgo por el hecho de ser una minoría religiosa”.

Reconocen, sin embargo, que la gran mayoría de la población cristiana originaria de Ramala ya no vive allí, porque ha emigrado (igual que en otras localidades de Palestina). En Ramala los cristianos solían ser el 80% de la población, y hoy son sólo el 20%, mientras que el resto son musulmanes. En toda Palestina, el porcentaje de población cristiana es aun menor: se habla de unas 60.000 personas, es decir, alrededor del 1,3% de la población.

Israel es la causa, no Islam

Si los seguidores de Cristo, como cristianos y como palestinos, en esta tierra donde él nació, vivió y fue asesinado, no hablamos fuerte contra la injusticia de la ocupación, la Tierra Santa va a desaparecer, y los cristianos del mundo no tendrán un lugar adonde venir a hacer sus peregrinaciones.”               Marlene Maaddi

Las razones de la emigración tienen que ver con las consecuencias de la ocupación: el alto desempleo, la falta de oportunidades para desarrollar una carrera, para ofrecer a hijas e hijos una educación superior de calidad, y sobre todo, la falta de libertad y la constante inestabilidad provocadas por las políticas israelíes.

Algunas personas entrevistadas creen que tal vez para las familias cristianas fue más fácil emigrar, por sus vínculos con países occidentales, o por su relativamente alto nivel educativo. Y unos fueron llamando a los otros. Reconocen, también, que las familias musulmanas emigradas tienden más a volver a Palestina que las cristianas.

El padre Manuel Musallan, entrevistado en Birzeit el día de su 82º cumpleaños

El padre Manuel Musallan, entrevistado en Birzeit el día de su 82º cumpleaños (Eli Djupvik)

Manuel Musallan está retirado y vive en Birzeit, su pueblo natal, en la casa de su familia. Pero como durante muchos años ejerció como sacerdote católico en Gaza, tiene un documento de identidad (ID) de Gaza y un “permiso” para vivir en su pueblo natal, que debe renovar periódicamente. Eso significa que en cualquier momento las autoridades israelíes pueden cancelar su “permiso de residencia” y mandarlo para Gaza. Manuel nos habló de la permanente inestabilidad, las amenazas y carencias que la ocupación impone en la vida de muchas y muchos cristianos.

Más de 100.000 cristianos palestinos perdieron sus hogares al ser expulsados de lo que hoy es Israel. “La guerra del 48 destruyó los cimientos genuinos de la iglesia. Los cristianos ya no están seguros en ningún sitio. Yo mismo no tengo estabilidad aquí. En cualquier momento pueden deportarme a Gaza. Y ¿qué puedo hacer allá? No tengo casa, no tengo familia allí; viví allí por mi trabajo pastoral, y obtuve una ID de Gaza por razones especiales… Con el actual gobierno de Israel es imposible sentirse seguro en ninguna parte, porque ellos nos quieren a todos fuera de Palestina.

Suheil Dawani, obispo anglicano de Jerusalén cuyo "permiso de residencia" fue cancelado por las autoridadades israelíes

Suheil Dawani, obispo anglicano de Jerusalén cuyo “permiso de residencia” fue cancelado por las autoridadades israelíes

Los temores del padre Manuel no son infundados. En septiembre de 2010, el Ministerio del Interior israelí rehusó renovar el “permiso de residencia temporal” en Jerusalén del obispo anglicano Suheil Dawani, que es un palestino originario de Nablus, acusándolo de haber “transferido a palestinos tierras que pertenecían a personas judías”. Aunque la acusación no ha podido ser probada y fue apelada, su caso refleja la inseguridad que enfrentan los palestinos, no importa su origen o rango, frente a las políticas de discriminación aplicadas por Israel, no sólo en Jerusalén.

Actualmente hay una enorme cantidad de gente, aquí y en Gaza, viviendo de la caridad, porque no tienen trabajo. Es una comunidad de mendigos, y muchos son cristianos. La iglesia de Dios se ha convertido en una agencia de ayuda humanitaria. Esto perturba a mucha gente, y no es nada causado por los musulmanes, sino por la ocupación. Porque Israel trata de alterarnos, de angustiarnos, para ponernos bajo control, y así hacernos más débiles. Y en esta situación, la gente deja de resistir. Muchas personas en Palestina han dejado de resistir.

El barrio cristiano en la Ciudad Vieja de Jerusalén

El barrio cristiano en la Ciudad Vieja de Jerusalén *

En Jerusalén los cristianos enfrentan una situación diferente, peor que en Birzeit, porque viven bajo la amenaza constante de ser arrancados de su lugar y transferidos aquí o allá, o sus casas pueden ser demolidas en cualquier momento. Muchas familias están viviendo en casas que pertenecen a comunidades religiosas, pero también pueden ser desalojadas de allí, con cualquier pretexto. Sus costumbres y rutinas también están amenazadas; por ejemplo, una familia solía vivir en un barrio donde conocía a sus vecinos, se sentía parte de esa comunidad, conocía al párroco, conocía las melodías y los ritmos de la vida de ese lugar. Pero de pronto un miembro de la familia puede ser arrancado y transferido a otro lugar, y toda la estructura familiar es afectada. O sus vidas también se pueden ver alteradas porque el padre, el esposo, el hermano son arrestados y llevados a la cárcel… Entonces toda la familia se ve afectada, y muchas veces terminan separados en distintos países o regiones… y también están en la pobreza, yendo de un lugar para otro… Y así su angustia o su esperanza es cómo reunificar a la familia, cómo recuperar la estabilidad y las raíces de sus vidas, el sentido de pertenencia a su país y a su comunidad de fe.

El padre George (del rito griego ortodoxo) y el padre Ibrahim (anglicano) en la celebración ecuménica del Miércoles de Ceniza (Nablus, 2011)

El padre George (del rito melkita) y el padre Ibrahim (anglicano) en la celebración ecuménica del Miércoles de Ceniza en Nablus, 2011. (E.Djupvik)

Según el padre Manuel, el drama es que “el mundo no entiende lo que pasa aquí, lo que los palestinos -cristianos y musulmanes por igual- sufrimos. La gente piensa y habla sólo de la seguridad de Israel, de la vida de los israelíes… pero nadie se preocupa por nosotros; o a lo sumo nos tienen lástima, pero nadie hace nada contra Israel. Los gobiernos -no los pueblos- no ponen las cosas en contexto, y no hacen nada por nosotros. Lo único que quieren es que tengamos más reuniones y más “procesos de paz” con Israel. Pero lo hicimos por más de 20 años, y no llegamos a ninguna solución. ¿Por qué continuar entonces? ¿Y cómo avanzar realmente?

Raed Abusahlia es el párroco de Taybeh, un pueblo conocido en la Biblia como Efraim (Juan 11, 54). Tiene una iglesia bizantina del siglo IV, y sus residentes se enorgullecen de decir que fueron evangelizados directamente por Jesús y sus discípulos. La población de Taybeh era de 3.400 personas a principios de los Sesenta, pero ahora es de apenas 1.300.

El padre Ra'ed Sahlia, párroco católico de Taybeh

Raed Abusahlia, párroco de Taybeh

Actualmente es la única localidad enteramente cristiana que queda en Tierra Santa. El pueblo también es bien conocido por su exquisita cerveza (la primera producida localmente en Medio Oriente) y por el festival “Octoberfest” organizado cada primer fin de semana de octubre.

Este hombre incansable, de una vitalidad asombrosa, explicó cómo las restricciones de movimiento y el encierro producidos por los checkpoints y el Muro han afectado las vidas de muchísimos palestinos que solían trabajar en Israel, en Jericó o en Jerusalén, disparando así el índice de desempleo y emigración. Hizo notar que Jerusalén está aislada de Ramala no sólo por el Muro principal (de 700 km) sino también por el muro secundario (de 120 km) que rodea totalmente a la ciudad, cortándola completamente de Belén y del resto de Cisjordania, incluso aislando lugares santos tradicionales, como la tumba de Raquel (que aunque está en Belén, quedó inaccesible, del otro lado del Muro).

Como toda Cisjordania, la gente de Taybeh perdió vastas porciones de su tierra debido a la presencia de tres colonias israelíes ilegalmente asentadas sobre tierras privadas palestinas. De 24.000 dunams [1 dunam = 1.000 mt2] que pertenecían al pueblo, actualmente sus habitantes sólo pueden acceder a 3.000, porque el resto fue declarado por Israel como “Área C” (es decir, de acceso prohibido para los palestinos), simplemente para construir allí las tres colonias ilegales. También la aldea ha perdido el control de Ein Semja, la más importante fuente de agua de la zona. Debido a que alimenta a las colonias, durante la estación seca (mayo-octubre) la aldea palestina sólo recibe agua una vez por semana. Desgraciadamente esto sólo refleja una realidad generalizada, ya que la población palestina recibe apenas entre el 15 o 20% del agua de toda Cisjordania (según un informe de Amnistía Internacional).

Raja Bassir, palestina cristiana, militante y feminista

Raja Bassir, palestina cristiana, militante y feminista (E. Djupvik)

Raja Bassir, una activista cristiana cuya familia es originaria de Taybeh, abundó en las restricciones e inseguridad experimentadas por millares de palestinos respecto al derecho a la identidad, la nacionalidad y la libertad de movimiento. Aunque nació en Jerusalén Este en 1958 -mucho antes de que Israel la ocupara en 1967-, tiene un documento azul (“blue ID”), que es el “permiso de residencia” que Israel otorga a la población palestina nacida en Jerusalén para vivir en su propia ciudad. Raja no tiene pasaporte, ya que Israel sólo otorga a los jerusalemitas un “documento de viaje”. El único pasaporte que tiene Raja es jordano, otorgado antes de la ocupación. Pero el documento dice que ella es “jordana temporal”, de modo que en Jordania no es considerada ciudadana, sino palestina. Contradictoriamente, las autoridades israelíes pusieron “jordana” como su nacionalidad en el documento de viaje, y como lugar de nacimiento, “Israel”. Así, Raja tiene un documento israelí de Jerusalén (blue ID) y un pasaporte jordano, aunque es una palestina nacida en Jerusalén Este. Y por si fuera poco, en su ID los israelíes pusieron como su religión: “árabe”.

"Tengo 4 documentos, pero no se quién soy", dijo Raja

“Tengo cuatro documentos diferentes, pero no se quién soy”, dijo Raja Bassir

Según ella, “La población palestina de Jerusalén es la más discriminada de todas. Los israelíes no nos quieren en Jerusalén, por eso hacen lo imposible para que nos vayamos.” Efectivamente, cualquier jerusalemita portador de blue ID puede perder su “permiso de residencia” si vive fuera de Jerusalén por tres años (no sólo en el exterior, sino en cualquier parte de Cisjordania, del otro lado del Muro), o si -por cualquier motivo, ya sea familiar, de trabajo, estudio o salud- no puede demostrar que “el centro de su vida” está en Jerusalén. Y perder la blue ID significa que la persona no va a conseguir ningún otro documento de identidad (pues los jerusalemitas no pueden obtener un documento de la autoridad palestina), por lo cual quedará como una paria en su propia tierra. “Lo que yo espero es que se reconozca al Estado Palestino, y que como ciudadana palestina yo tenga derecho a vivir en Jerusalén o en cualquier otro lugar que elija, y a moverme libremente de un lugar al otro sin perder ningún derecho. No quiero estar presa en Jerusalén, y quiero tener un documento de identidad y un pasaporte palestinos”, expresó.

Si hablamos de libertad de movimiento y de culto, las y los cristianos palestinos no pueden entrar a Jerusalén, incluso para Navidad o Semana Santa, igual que los musulmanes no pueden entrar durante el Ramadán. Las comunidades tienen que solicitar un permiso especial a las autoridades israelíes, pero éstas otorgan un número muy reducido (según una fuente cristiana, de 1000 permisos solicitados por una parroquia, se otorga 90). Más aun: todos los hombres menores de 50 años, así como quienes están en una ‘lista negra’ (por ejemplo, activistas de derechos humanos), tienen prohibido entrar en la ciudad.

Ramadan en el checkpoint de Qalandiya, Jerusalén (B. Armangue, AP)

Intentando entrar a Jerusalén por el checkpoint de Qalandiya, en Ramadán  (Foto: Bernat Armangue, AP)

Como actitud de protesta, muchos cristianos han optado por no solicitar permiso de entrada, pero el resultado es el mismo: las fuerzas de ocupación les niegan el derecho a rezar en su Ciudad Santa. Esa restricción es peor aún para los musulmanes. Y sólo conociendo la fuerte conexión espiritual y emotiva que el pueblo palestino tiene con Jerusalén, y teniendo en cuenta que la ciudad fue históricamente el centro de su vida religiosa, cultural, política y económica, se puede comprender lo que representa esta privación. (Sugiero ver imágenes impactantes googleando “Ramadan at checkpoint”).

Jannette Michael, cristiana ortodoxa, alcaldesa de Ramallah

Jannette Michael, cristiana del rito griego ortodoxo, alcaldesa de Ramallah (E. Djupvik)

Según Janette Michael, uno de los mayores desafíos que la ocupación plantea a su administración es la planificación urbana. Apenas a dos kilómetros del centro de la ciudad, Israel declaró una extensa zona como “Área C”; de modo que, aunque la tierra pertenece a la ciudad, no pueden construir en ella, y necesitan pedir permiso para llevar adelante cualquier obra. La municipalidad tenía en esa zona tres grandes proyectos en los que llevaba trabajando doce años: una planta de tratamiento de aguas residuales, un cementerio y una planta de disposición de residuos; ahora los tres dependen del permiso de las fuerzas de ocupación. No obstante, la alcaldesa afirmó: “Aunque no estamos ‘autorizados’, estamos dando permisos de construcción en los terrenos declarados Área C, basándonos en que es nuestro derecho porque ésta es nuestra tierra y somos la autoridad electa por el pueblo.”

Otro gran problema es que los israelíes se están apropiando del agua del subsuelo (según los acuerdos de Oslo, los palestinos no pueden construir manantiales sin permiso de Israel, que controla toda la cuestión del agua) y vendiéndosela a la población palestina a un precio muy alto.

"Bienvenidos a Belén. Recen por la libertad de Palestina" (Cartel de la municipalidad en la plaza principal de Belén)

“Bienvenidos a Belén. Recen por la libertad de Palestina” (Cartel de la municipalidad en la plaza principal de Belén)

Las colonias se están expandiendo, a cuatro kilómetros de aquí nomás, y están apropiándose de más y más tierra, empezando por la cima de la montaña… Empezaron en los Setenta, porque Ramala era el centro de un destacamento militar…”. Y por si todo esto fuera poco, “el ejército israelí entra en la ciudad cuando quiere, a cada rato, durante la noche, a arrestar gente, hacer allanamientos u operativos, reprimiendo con gases lacrimógenos… aun cuando la ciudad es Área A y se supone que no pueden entrar aquí…” [según los fallidos Acuerdos de Oslo].

Los palestinos decidimos que queremos tener nuestro Estado de una vez por todas, y estamos trabajando para eso”, concluyó la alcaldesa de Ramala. “Pero el mundo no nos entiende, porque los israelíes nos muestran como “terroristas”; pero no somos terroristas, simplemente somos un pueblo reclamando nuestros derechos.

Cristianos y musulmanes: un solo pueblo, un falso dilema religioso

 “Los cristianos (como otros palestinos) emigran no porque sufran persecución religiosa, o tengan miedo. Emigran por la inestabilidad económica y política creada por la ocupación. La gente simplemente quiere una vida normal; quiere trabajo, educación, y libertad.”             Raed Abusahlia

Ramala es ‘oficialmente’ una ciudad cristiana, igual que otras localidades palestinas como Belén, Beit Sahour, Beit Jala, Birzeit, Taybeh (las dos últimas, del distrito de Ramala). Esto significa que en el pasado la gran mayoría de sus residentes eran cristianos, y por tanto sus autoridades también. La Autoridad Palestina establecida después de Oslo decidió mantener esta tradición histórica, de modo que esas ciudades deben tener alcaldes cristianos, aunque la población mayoritaria ya no lo sea. Esta situación, sin embargo, es aceptada por la mayoría musulmana como parte de la identidad cultural de esos lugares, quizás como una muestra de tolerancia y coexistencia pacífica entre Islam y cristianismo en Palestina.

La misma historia política de Janette Michael es otro ejemplo de esa convivencia: encabezando una coalición ciudadana independiente en las elecciones municipales de enero de 2006, esta mujer cristiana ortodoxa logró los votos necesarios para convertirse en alcaldesa y tener la mayoría en el concejo municipal gracias al apoyo de Hamas.

Según el padre Raed, “la Autoridad Palestina fue el primer gobierno del mundo árabe que institucionalizó la enseñanza del catecismo en las escuelas públicas. Todas las denominaciones cristianas participaron en la elaboración de ese catecismo ecuménico. Así, en las escuelas palestinas las niñas y niños cristianos tienen derecho de aprender el catecismo, y las niñas y niños musulmanes tienen derecho de aprender Islam (incluso en las escuelas cristianas)”. Para quienes venimos de una cultura secular, quizás el ideal sería que no hubiera enseñanza religiosa de ningún credo; pero si evitamos aplicar criterios occidentales a una realidad que no lo es, podremos reconocer que el pluralismo es la mejor opción para una sociedad religiosa.

La mezquita de Omar junto a la cruz de Jerusalén, en el barrio cristiano de la Ciudad Vieja

La mezquita de Omar junto a la cruz de Jerusalén, en el barrio cristiano de la Ciudad Vieja

Y agregó: “La situación de los cristianos en Palestina es mejor que en otros países de Medio Oriente. Los musulmanes saben que nuestra presencia aquí es importante, no sólo para nosotros, sino para ellos mismos. Aun en el caso de que Palestina se convirtiera en un Estado islámico (cosa que no va a ocurrir), nosotros estaríamos tranquilos, porque los musulmanes se asegurarían de que tuviéramos los mismos derechos y obligaciones como ciudadanos, aunque tengamos una fe distinta. La islamofobia es un problema en Europa y los Estados Unidos, no en Palestina. Esta tierra es la madre de las tres religiones. Y el tesoro de la Tierra Santa son sus lugares sagrados. El problema es que Israel no quiere entenderlo; pero esta tierra debería ser un lugar de peregrinación para creyentes de las tres religiones de todo el mundo. Y Jerusalén debe ser una ciudad abierta para los dos pueblos y las tres religiones, con la soberanía de Dios.

No obstante su optimismo visceral, este cura entusiasta sabe bien de qué habla: además de haber hecho su tesis doctoral sobre la noviolencia en Islam, en la práctica está metido en varias iniciativas interreligiosas, entre ellas juntar a más de 100 niños y niñas de las tres religiones en un proyecto llamado “Música para la paz”, que desde 2006 ha hecho giras y grabaciones en varios países europeos.

El arzobispo del rito griego ortodoxo Atallah y el líder musulmán Sheikh Tamim

El arzobispo griego ortodoxo Atallah Hanna y el líder musulmán Sheikh Tamim *

Manuel Musallan, que a pesar de sus 82 años es cualquier cosa menos un pasivo, también habla con la autoridad que le da el ser miembro de la Comisión Cristiano-Musulmana en apoyo a Jerusalén y los Santos Lugares, de la OLP: “Los cristianos en Palestina enfrentan los mismos problemas que los musulmanes. Fueron expulsados juntos por los sionistas en 1948, y juntos se convirtieron en refugiados. Cristianos y musulmanes están juntos y seguirán viviendo juntos; nadie puede separarlos, ni segregarlos. Y esa es la mejor prueba de que somos el pueblo de Palestina: porque nos desplazamos juntos, sufrimos y compartimos juntos, esperamos y soñamos un futuro juntos. Nosotros no somos una comunidad religiosa segregada en un rincón, somos parte del pueblo de Palestina. Sí, somos una minoría religiosa, pero no una minoría étnica, porque somos árabes: compartimos la lengua, la historia y la tierra; vamos a vivir juntos para siempre, y eso es parte de nuestra identidad.

Como cristiano que vivió en Gaza por más de 30 años, Manuel insiste: “No somos una tercera parte en el conflicto entre Israel y el Islam; no: somos un bloque junto con los musulmanes, y los israelíes son otro bloque. Compartimos con los musulmanes vida y muerte, paz y guerra, esperanza, miedo y perturbaciones. Los cristianos en Palestina tienen más estabilidad que en otros países musulmanes. Vivimos en un océano común de simpatía y apoyo. A veces aparecen algunos tiburones en ese océano, pero eso es la excepción, no la norma.

La Cúpula de la Roca desde la iglesia de San Pedro, en Jerusalén

La Cúpula de la Roca desde la iglesia de San Pedro, en Jerusalén *

Manuel sostiene que, en cambio, detrás del discurso de Israel se percibe “una filosofía que persigue la expulsión y hasta la destrucción de este pueblo y de sus sitios sagrados. Tenían incluso un plan especial para trasladar la Cúpula de la Roca a la Meca, o a Gaza, y para construir su templo sobre los cimientos de la mezquita de Al-Aqsa. Entonces esta amenaza a la identidad de las personas y a los sitios sagrados es una amenaza a la paz en sus fundamentos profundos. Cuando amenazan los lugares sagrados de Jerusalén, están atacando el corazón de la identidad palestina, que es profundamente religiosa. Y constituye por tanto una amenaza de guerra religiosa; y una guerra religiosa no va ser un juego, ni va a ser sólo una guerra localizada en Gaza con 1400 personas muertas…

Fe y resistencia

Hay cientos de maneras de resistir. Si los cristianos queremos dejar nuestra huella en esta tierra, tenemos que participar en la lucha por su liberación.”                     Raed Abusahlia

En un intento por reducir o frenar la emigración, la parroquia de Taybeh ha creado 15 pequeños proyectos que dan trabajo a 86 familias: aceite de olivo, jabón y madera de olivo, incienso, centros de salud y educativos, etc. La famosa cerveza palestina -llamada como la aldea donde se produce- es no sólo una fuente de trabajo, sino también una afirmación de la identidad local. El festival Octoberfest atrae visitantes de toda la región, y es considerado por los residentes de Taybeh una forma de resistencia a través del desarrollo y la cultura.

Ra'ed hablando para un grupo de cristianos franceses en la parroquia de Taybeh

El padre Raed con una delegación de cristianos franceses en la parroquia de Taybeh

Entre muchas otras iniciativas sociales para la comunidad, la parroquia ha establecido una nueva residencia de ancianos, ya que la vieja quedó separada de la aldea por el Muro. Es indudable que en toda Palestina las iglesias han hecho una contribución significativa para mejorar la vida de la gente bajo la ocupación: escuelas, hospitales, asilos de ancianos, etc., son otras formas de animar a la población para que permanezca en su tierra.

El sábado de Pascua, en toda Palestina la iglesia ortodoxa griega celebra el ritual del Fuego Santo. El Fuego se enciende en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, y desde allí se transporta en lámparas a través de los dos principales checkpoints hacia todas las ciudades, pueblos y aldeas donde las comunidades cristianas lo esperan para celebrar la resurrección de Cristo en unión con sus hermanas de Jerusalén, adonde no pueden entrar.

La alcaldesa y autoridades religiosas y políticas junto al pueblo de Ramallah en la procesión de Pascua

Alcaldesa y autoridades religiosas y políticas junto al pueblo de Ramallah en la procesión de Pascua (2011)

La celebración consiste en un multitudinario desfile por la ciudad, donde participan bandas juveniles de música, grupos de scouts cristianos y musulmanes, autoridades y representantes de todas las denominaciones cristianas. Es frecuente que en la procesión participen también líderes espirituales y creyentes musulmanes, ya que también para ellos significa una afirmación de la identidad palestina. Incluso este año en Ramala la llama del Fuego Santo traída desde Jerusalén fue llevada en la procesión por una reconocida ciudadana musulmana, la Dra. Laila Ghanam. Janette Michael explicó que la población se junta en la plaza central de Al Manara para recibir el Fuego y marchar por las calles de la ciudad. Después el fuego se transporta hacia los otros pueblos y aldeas del distrito. “En el pasado íbamos a Jerusalén, pero ahora no se nos permite; y yo no quiero pedir permiso, ni quiero pasar a través del checkpoint, porque éste es mi país”, afirmó.

Jóvenes scouts cristianos y musulmanes de Ramallah en la procesión pascual del Fuego Santo

Jóvenes scouts cristianas y musulmanes en la procesión pascual del Fuego Santo, en Ramallah, Abril 2011 (Eli Djupvik)

La población cristiana de Taybeh participó activamente en la primera Intifada; tuvieron incluso cinco mártires. Raja Bassir, que era una joven militante, nos explicó: “Lo quieras o no, al final terminas en la resistencia. Yo participé en la Intifada porque como mujer, como cristiana y como palestina me sentía parte de ese proceso. Durante la primera Intifada, algunos pueblos cristianos de Ramala sufrimos incluso más confrontaciones con las fuerzas de ocupación que los pueblos musulmanes de los alrededores. Tal vez porque queríamos demostrar que como cristianos éramos también patriotas; y queríamos que todo el mundo viera que estábamos contra la ocupación. Yo como cristiana quería decir “yo estoy aquí”, quería mostrarle a las fuerzas de ocupación que yo era palestina, que no venía de otro planeta.

Procesión del Sábado Santo en Ramallah (Abril 2011)

Procesión del Sábado Santo en Ramallah (E Djupvik)

No obstante, la aldea decidió no participar en la segunda Intifada, a partir de un compromiso con la noviolencia y el respeto por la vida, que también han pasado a las nuevas generaciones. Pero sí tomaron iniciativas de carácter humanitario para apoyar a las localidades que estaban siendo atacadas por Israel. Durante el bombardeo y el sitio de Jenin, la Asociación de Mujeres y la juventud de Taybeh hicieron una convocatoria relámpago para realizar una donación masiva de sangre que fue enviada a los hospitales de esa ciudad del norte.

Marlene Maaddi, colombiana-palestina de Taybeh

Marlene Maaddi, colombiana-palestina de Taybeh

Marlene Maaddi, una palestina-colombiana -también integrante de la Asociación de Mujeres de Taybeh- aportó una interpretación compartida por Raja: “Yo creo que hay algo más: por nuestra cultura cristiana, la gente aquí valora y cuida mucho la vida de nuestros hijos, de los jóvenes; no los exponemos fácilmente. No queremos mandarlos a que arriesguen sus vidas y mueran. Durante la operación Plomo Fundido, los jóvenes vinieron a hablar con nosotras porque querían hacer algo por Gaza, y les dijimos: ¡Su vida es muy valiosa para nosotras… no la pierdan, hagan algo útil con ella, trabajen por la vida, no para la muerte! Nuestro mensaje fue: ¡hagan algo para salvar vidas en Gaza, pero no mueran por Gaza!: no necesitamos mártires. Aunque creemos en otra vida, nos importa mucho esta vida en la tierra, más que ninguna otra cosa. Es por eso que queríamos una Intifada civil, no una Intifada armada.

Raed recuerda que durante el sitio de Belén (2002) muchos cristianos y cristianas participaron en marchas y manifestaciones noviolentas de miles de personas a Jerusalén y Belén. Pocas personas conocen, además, la estrecha colaboración que hubo entre cristianos y musulmanes durante el sitio, cuando combatientes y civiles se refugiaron durante más de un mes en la iglesia de la Natividad. Hoy él sueña con el día en que el pueblo palestino desarrolle una estrategia de lucha masiva noviolenta usando ramas de olivo en lugar de piedras o armas.

Musulmanes ayudando a limpiar la iglesia de la Natividad después del sitio de Belén (2002)

Musulmanes ayudando a limpiar la iglesia de la Natividad después del sitio de Belén (2002) *

En esa línea, la parroquia de Taybeh ha lanzado una iniciativa llamada “Lámparas de Paz”: el objetivo es distribuir 100.000 lámparas hechas artesanalmente en la aldea y encenderlas con aceite de olivo de Taybeh en 100.000 iglesias de los cinco continentes durante cinco años, orando por la paz en Tierra Santa. “Cuando alcancemos esa meta, no importa qué tan malos sean los gobiernos de la región, Dios no tendrá otra opción que escucharnos y darnos la paz”, afirmó categórica y jocosamente el párroco.

Jannette entiende su compromiso cristiano como un servicio a la comunidad. Aunque no es una política tradicional, fue nominada como candidata por una coalición diversa de grupos de la sociedad civil que empezaron haciendo reuniones con la gente para discutir qué necesitaba la ciudad, y luego de seis meses de intercambios democráticos elaboraron un programa bajo la consigna “Ramallah para todos”, y la ciudadanía la eligió como alcaldesa.

Jóvenes palestinas con trajes tradicionales en las festividades de Navidad, en Belén

Jóvenes palestinas con trajes tradicionales en las festividades de Navidad, en Belén *

Según Manuel Musallan, los cristianos y cristianas están involucrados en diferentes formas de resistencia noviolenta. Algunos están en la política institucional. Otros están apelando a la solidaridad internacional, ya sea a través de proyectos de turismo alternativo, o trayendo delegaciones de iglesias,  invitando a los cristianos del mundo para que vengan a conocer de cerca la situación de Palestina, y explicándole a la gente que esta ocupación no puede continuar más, porque de esta forma no vamos hacia la paz, sino hacia la guerra.

Hablando en términos generales, yo diría que los cristianos no están en un estado de resistencia, sino en un estado de esperanza “contra toda esperanza”, porque el futuro no está claro, y no vemos un rayo de luz al final del túnel… Pero estamos viviendo junto a nuestro pueblo. Nosotros los palestinos hemos aceptado ‘co-existir’ con Israel; pero en el futuro tenemos que avanzar hacia ‘existir’, y eso significa compartir, dialogar, construir juntos el futuro.

Hacer la paz antes que sea demasiado tarde

Al preguntarle al padre Manuel cómo ve las perspectivas de una solución duradera a este conflicto, compartió sus inquietudes y aspiraciones:

Pintura religiosa en el Muro que rodea a Belén, separándola de Jerusalén

Pintura religiosa en el Muro que rodea a Belén, separándola de Jerusalén

El primer paso es poner fin a la guerra, a la ocupación, y luego empezar a trabajar por la paz. Eso significa trabajar más en acercar a ambos pueblos. Como cristiano, yo nunca me reuní con una familia israelí. Tenemos fronteras cerradas, y los únicos israelíes que vemos son soldados, siempre con las armas en la mano. No nos hemos encontrado con la gente, con las familias, no nos hemos sentado alrededor de una mesa; y la mesa para nosotros significa el ágape, el compartir la comida, el amor… Entonces cuando la guerra termine, tenemos que pensar en juntar a familias cristianas, musulmanas y judías. En esa línea ya estamos trabajando, para construir la unidad no sólo desde el punto de vista político, sino también religioso; para eso estamos convocando a líderes de las tres religiones.

Israel está difundiendo la gran mentira de que los musulmanes y los palestinos son todos terroristas, violentos, asesinos. Israel no habla con la verdad. Y la verdad es la base para la paz, igual que la justicia. La paz es posible si la verdad es posible; e Israel no está trabajando por la verdad. La paz es posible cuando el desarrollo es posible; e Israel no está trabajando por el desarrollo: está destruyendo nuestro país, nuestra economía, nuestras casas, a nuestra gente. Por eso la paz no es posible. Israel tampoco está trabajando por la reconciliación, por la fraternidad, que son los otros pilares de la paz.

Ahora Israel está en su máxima fortaleza militar, pero no puede hacer la paz con este pequeño país. No han sido capaces de crear un líder capaz de hacer la paz con sus vecinos. Y si Israel pretende seguir dominando por la fuerza, nunca va a tener seguridad; la seguridad se alcanza con la paz, no con la fuerza.

Fachada de una tienda de artesanías frente al Muro de separación

Fachada de una tienda de artesanías frente al Muro de separación (E. Djupvik)

Israel tendría que dar el paso valiente de hacer la paz con los palestinos. De lo contrario, su poderío militar lo va a destruir. Ellos trataron con todo su poder militar de derrotar a Hezbollah en Líbano [en 2006], y no pudieron. Trataron de destruir a la diminuta Gaza [2008-2009], y no pudieron. Imagínense si tiene que combatir con todos los países árabes juntos… Egipto puede reunir a todos los países árabes en torno suyo, y si se unen ya no van a apoyar más a Israel. Ellos trataron por más de 60 años de dominar y derrotar al pequeño pueblo palestino, pero fracasaron, porque los palestinos nunca se rindieron.”

Raed confirmó esas ideas yendo aun más lejos: “Hacer la paz con los palestinos lo antes posible es lo que Israel debería hacer por su propio interés, antes que sea demasiado tarde. ¿Hasta cuándo va a poder vivir en una región rodeado de enemigos, ahora que está perdiendo sus aliados históricos? El mundo árabe nunca más será el mismo.

Judíos, musulmanes y cristianos rezando juntos por la paz

Judíos, musulmanes y cristianos rezando juntos *

Raed, como muchos hombres y mujeres palestinas e israelíes, considera que la única solución viable es la de un solo Estado secular, democrático, no sionista, donde los dos pueblos convivan en igualdad de derechos y sin discriminación, en todo el territorio de la Palestina histórica. “Esta Tierra Santa ha estado geográfica, histórica, demográficamente unida. Quizás porque Dios nos quiere juntos. Pero los israelíes no van a aceptar nunca esta solución, porque lo que quieren es tener un Estado Judío desde el Mediterráneo hasta el Jordán. Después que los palestinos aceptamos reconocer al Estado de Israel, ahora exigen que reconozcamos al Estado Judío (negando incluso los derechos de la población no judía de Israel, empezando por el 20% que es árabe-palestina). Es más: lo que buscan es que Israel sea el Estado de todos los judíos del mundo, es decir, de 15 millones de personas; pero excluyendo al pueblo originario de esta tierra: el palestino.

Domingo de Ramos en una iglesia de Gaza (2009)

Domingo de Ramos en una iglesia de Gaza (2009) *

Y agrega: “Israel desde su fundación ha vivido en guerra, y con el ‘miedo existencial’ de desaparecer. Ahora más que nunca debería convertir a todos los países árabes en amigos, si quiere continuar existiendo, y tener seguridad. La lógica histórica dice que todo lo que fue construido sobre la mentira y la injusticia tarde o temprano caerá (como ha ocurrido con todos los imperios y dictaduras). Es cuestión de tiempo. Y los palestinos tenemos toda la paciencia del mundo, porque perdimos todo, y ya no tenemos nada más que perder. Pero ellos, por no querer perder nada, corren el riesgo de perderlo todo.

Los palestinos no estamos pidiendo la luna: solamente estamos pidiendo vivir en paz en el 22% de lo que era históricamente nuestra tierra. Este pueblo ha hecho la mayor concesión que un pueblo puede hacer. Estamos dispuestos a reconocer a Israel su derecho a existir, y a vivir a su lado como buenos vecinos. Y aun así, no les alcanza.

Cristianos rigurosamente vigilados por la policía israelí durante la celebración del Fuego Santo en la iglesia del Santo Sepulcro (Jerusalén, abril 2011)

Cristianos rigurosamente vigilados por la policía israelí durante la celebración del Fuego Santo en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén (abril 2011)

Este artículo está basado en entrevistas realizadas (en inglés) con Eli Djupvik y Alicia Herrera en Ramala, Birzeit y Taybeh, a mediados de abril de 2011. Traducción al español: María Landi.

Las fotos indicadas con asterisco (*) fueron tomadas del blog Occupied Palestine.

Para más información sobre las y los cristianos de Palestina, recomiendo visitar los sitios web de Sabeel (centro de teología de la liberación palestina) y Kairos Palestine (en los Enlaces de este blog).

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
Esta entrada fue publicada en Consejo Mundial de Iglesias, Cristianas/os Palestinas/os, EAPPI, Gaza, Israel, Jerusalén Este y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Voces cristianas de Ramala

  1. Valdense dijo:

    Tiene Ud un blog interesante y bien hecho pero no la calificaría como una “activista de los Derechos Humanos” o “pacifista”. Ud simplemente apoya a uno de los bandos en conflicto y niega la narrativa y sobre todo la identidad del otro. Flaco favor que le hace a la paz. Un saludo.

    • María Landi dijo:

      Por la dirección, sospecho que quien no firma este comentario es de la iglesia Valdense argentina… Le agradezco su comentario, y a mi vez le respondo: la organización EAPPI con la que fui a Palestina, y mi trabajo y blog, tienen una finalidad muy clara: contribuir a los esfuerzos para poner fin a la ocupación. Por considerar que la ocupación es el meollo del conflicto, y por eso no hay dos partes o bandos simétricos, sino un ocupante y un ocupado. En ese trabajo, caminamos y colaboramos diariamente con muchas personas judías e israelíes que también están contra la ocupación. La lista de organizaciones en los enlaces de mi blog es una muestra de esos aliados. La narrativa e identidad de judíos e israelíes que estan contra la ocupación y por los derechos humanos, están en mi blog. La narrativa y la identidad de los ocupantes que defienden y justifican la ocupación no, porque no es mi opción, ni la del EAPPI (lo puede ver en el sitio web de la organización y en sus publicaciones). Y porque los ocupantes tienen sobradamente medios y canales de comunicación, ya que han logrado imponer en los medios masivos de todo el mundo su narrativa como víctimas, cuando en realidad son victimarios. El poder mediático de Israel -respaldado por el país más poderoso del mundo- no necesita de mi blog para difundir su discurso, que es el dominante en el mundo. Saludos respetuosos.

  2. Excelente artículo que todo cristiano debería leer para formarse un mejor criterio del conflicto palestino-israelí para no justificar a israel tan ciegamente con un mero texto religioso de la biblia que habla del retorno de los judios a la tierra del antiguo reino de israel, antes de la segunda venida del mesias, según se predica fervientemente por cristianos fundamentalistas del protestantismo evangélico.

  3. Nader dijo:

    Las balas de los militares israelíes, no diferencian entre cristianos o musulmanes, todos sufrimos las atrocidades de Israel.
    En proporción a la población, han habido mas cristianos asesinados y afectados por la ocupación
    Todos somos un solo pueblo, da lo mismo la fe, o si eres creyente o no. El fundamentalismo solo no hunde y beneficia a nuestro enemigo y solo los estúpidos los que no se dan cuenta de esto.

  4. Fernando Acosta Riveros dijo:

    Reciban un fraternal saludo de paz y bendiciones desde México. Gracias a todos por solidarizarse con el hermano pueblo palestino. También México necesita hoy de la solidaridad internacional para salir del atolladero y la violencia. Estoy seguro y cierto de que muchos uruguayos son solidarios con México y con todos los países del mundo. Somos hermanos todos y debemos trabajar por la Paz y la Justicia Social. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, colombiano-mexicano-musulmán y amigo de la Republica Oriental del Uruguay.

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