Posición del movimiento BDS palestino sobre la iniciativa de septiembre en la ONU

El Comité Nacional Palestino del Movimiento BDS (BNC) reitera su posición sobre “Septiembre”

8 de agosto de 2011

En medio del debate sobre las iniciativas diplomáticas palestinas destinadas a alcanzar la integración de “Palestina” a la ONU, han surgido muchas preguntas legítimas sobre estrategias y tácticas entre las personas conscientes en todo el mundo que apoyan la libertad, la justicia y la igualdad para el pueblo palestino. Igual que durante la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, los activistas y grupos de solidaridad con Palestina están convencidos, como nosotros, que sólo las formas de solidaridad concertadas, efectivas y sostenidas -especialmente en forma de boicot, desinversión y sanciones (BDS)- pueden obligar a Israel a acatar sus obligaciones según el Derecho Internacional y llevarnos así a la realización de los derechos del pueblo palestino.

El Comité Nacional Palestino del BDS (BNC), que constituye la coalición más grande de la sociedad civil palestina, reitera y explica abajo los principios básicos que fundamentan nuestra posición en esta materia, tal como los expusimos en nuestro documento del 1º de junio.

 1. Autodeterminación

El derecho fundamental e inalienable del pueblo palestino es el derecho a la autodeterminación. Terminar la ocupación es un pilar clave para ejercer ese derecho. El derecho a la autodeterminación, que en el caso de nuestro pueblo está representado por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), se define comúnmente como el derecho “de todos los pueblos (…) a determinar libremente, sin interferencia externa, su estatuto político, y a buscar su desarrollo económico, social y cultural” (1). Es un derecho de todxs lxs Palestinxs, independientemente de su ubicación geográfica actual, en virtud del Derecho Internacional y de los principios de soberanía popular y democracia.

Todxs lxs palestinxs, incluyendo lxs refugiadxs en la shatat (diáspora) y lxs palestinxs ciudadanxs de Israel, tienen derecho a participar y ser representadxs -en la ONU y en cualquier parte- por una OLP democrática que determine el estatuto político y busque el desarrollo económico, social y cultural de todo el pueblo palestino.

Como mínimo, ejercer el derecho de autodeterminación supone:

1. Poner fin a la ocupación y colonización israelí en todos los territorios árabes ocupados en 1967;

2. Respetar el derecho de lxs ciudadanxs palestinxs de Israel a la plena igualdad, poniendo fin al sistema de discriminación racial legalizado e institucionalizado (que se ajusta a la definición de apartheid según la ONU); y

3. Respetar y habilitar la implementación del derecho de lxs refugiadxs palestinxs -consagrado por la ONU- a regresar a sus hogares y tierras, de los que fueron expulsadxs.

2. OLP

Hasta que el pueblo palestino ejerza su derecho a la autodeterminación, la OLP continúa siendo la única representación legítima de todxs lxs palestinxs ante la ONU y ante otros foros internacionales, regionales y multilaterales. Ninguna otra alternativa será aceptada por la inmensa mayoría del pueblo palestino.

 3. Complicidad y rendición de cuentas

Los Estados que han reconocido el derecho de lxs palestinxs a tener su Estado están más obligados aun a terminar su complicidad en mantener, encubrir o incluso fortalecer el régimen de ocupación, colonización y apartheid practicado por Israel contra el pueblo palestino. Los Estados que reconocen al Estado palestino y continúan haciendo negocios con Israel como si nada, son más que hipócritas: están traicionando su obligación legal y política fundamental de poner fin a las permanentes y graves violaciones del Derecho Internacional y de los derechos colectivos palestinos por parte de Israel.

[Extractos del pronunciamiento del Comité Nacional Palestino de BDS (BNC) del 1/6/11:]

Antes y después de septiembre: intensificar la lucha por los derechos del pueblo palestino 

Este septiembre se cumplirá el 20º aniversario del comienzo del “proceso de paz” palestino-israelí, hoy ampliamente considerado como un fracaso total, aun desde el punto de vista más objetivo. Este falso proceso ha servido para encubrir la colonización intensiva de tierras palestinas, la negación continua de nuestros derechos básicos y la limpieza étnica gradual de lxs palestinxs, mientras simultáneamente daba la falsa impresión de estar haciendo las paces.

En este contexto, el BNC saluda que una gran mayoría de Estados en el mundo reconocen que el derecho del pueblo palestino a tener su Estado y a liberarse de la ocupación israelí ha sido negado durante demasiado tiempo, y no puede seguir siendo rehén de una ‘diplomacia’ norteamericana fanáticamente sesgada a favor del expansionismo israelí. No obstante, el reconocimiento del Estado palestino es claramente insuficiente en sí mismo para poner fin realmente a la ocupación y el dominio colonial. Como tampoco va a terminar con décadas de un sistema de discriminación racial legalizada -que coincide con la definición de apartheid de la ONU-, ni va a permitir el retorno de millones de refugiadxs palestinxs a sus hogares de origen, de los que fueron violentamente arrancadxs y exiliadxs.

El reconocimiento diplomático debe tener como resultado garantizar el derecho inalienable a la autodeterminación de todo el pueblo palestino, representado por una OLP democrática e inclusiva que represente no sólo a lxs palestinxs bajo la ocupación sino también a lxs exiliadxs -que son la mayoría de la población palestina- y a lxs ciudadanxs discriminadxs en Israel.

Para ir más allá del simbolismo, este reconocimiento debe ser el preludio de sanciones efectivas y sostenidas hacia Israel, destinadas a hacerle cumplir sus obligaciones bajo el Derecho Internacional. Como se vio en la lucha para poner fin al apartheid en Sudáfrica, así como en las luchas actuales por libertad y justicia en el mundo árabe, los gobiernos no sancionan a un régimen opresivo, ilegal e inmoral solamente por razones morales: los intereses económicos y las dinámicas del poder hegemónico pesan mucho más en sus consideraciones. De hecho, el discurso belicoso y agresivo del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ante el Congreso estadounidense, junto a la reciente sumisión humillante del presidente Barack Obama a la voluntad de Israel, muestran sin ninguna duda lo ilusorio de abrigar alguna esperanza de que Washington pueda o quiera contribuir a construir una paz justa en nuestra región.

La lección clave de Sudáfrica es que, para que los gobiernos del mundo terminen su complicidad con las graves y continuas violaciones de los derechos humanos y del Derecho Internacional por parte de Israel, deben ser obligados a hacerlo mediante una presión masiva y bien organizada, desde abajo, de los movimientos sociales y otros sectores de la sociedad civil. En este contexto, el movimiento BDS ha demostrado ser la estrategia más potente y prometedora de la solidaridad internacional con el pueblo palestino en nuestra lucha por la autodeterminación, la libertad, la justicia y la igualdad.

En vista de todo esto, e inspiradxs por la voluntad y el poder de la gente que dio origen a la primavera árabe, el movimiento BDS llama a las personas de consciencia y a los grupos de solidaridad internacional a que construyan un movimiento masivo de BDS en Estados Unidos, en los países poderosos y en todo el mundo, antes y después de septiembre. Sólo un movimiento masivo puede garantizar que cualquier tipo de reconocimiento diplomático que se obtenga en septiembre en la ONU promueva efectivamente los derechos del pueblo palestino y eleve el costo de la ocupación, el colonialismo y el apartheid, aislando cada vez más a Israel y a los Estados cómplices de sus crímenes.

La única esperanza de alcanzar una paz sostenible y duradera es un movimiento de solidaridad masivo que obligue a los políticos -especialmente en Estados Unidos- a que rindan cuentas a sus electores, y no al lobby sionista funcional a la agenda bélica y colonialista de Israel, que no responde a los intereses de la gente en sus países.

 (1) Declaración de Principios del Derecho Internacional concerniente a las relaciones amistosas y de cooperación entre los Estados de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de la ONU (24/10/1970).
 

FUENTE: BNC Reiterates its Position on “September” en el sitio web del Movimiento BDS. Traducido por María M. Delgado.

 

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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