Gideon Levy opina sobre la actuación criminal del ejército israelí y su comandante

Esta semana, el ejército israelí mató a seis palestinos en menos de 24 horas, y a 10 en menos de 50 horas. Y sigue matando. Desde que comenzó la última etapa de “negociaciones de paz”, Israel asesinó a 45 palestinos(as), y la cifra aumenta sin parar: cada día o día por medio hay un nuevo palestino (generalmente menor de 20 o 25 años) asesinado. Casi sin excepción, todos los asesinatos fueron cometidos a sangre fría, gratuitamente, y en ningún contexto de enfrentamiento. Y por supuesto, ninguna de estas  muertes fueron noticia en los medios internacionales. Sólo cuando la resistencia palestina de Gaza consideró que ya era suficiente y lanzó cohetes (caseros e inofensivos) hacia Israel, los medios occidentales se dieron por enterados y una vez más se sumaron al coro que repite, siempre, que “Israel tiene derecho a defenderse”. Las y los palestinos, por supuesto, no lo tienen. Aunque estén siendo masacrados día tras día, en cuentagotas, de mil maneras, desde hace casi 70 años. Ya sabemos, también, que las y los palestinos no tienen ningún derecho, ni ninguna instancia interna o externa ante la cual reclamarlos. 
 
No está de más recordar, en este contexto, el reciente informe de Amnistía Internacional que -como es habitual con cualquier informe crítico de sus políticas- enfureció a Israel: “Gatillo fácil: el uso de la fuerza excesiva por Israel en Cisjordania“. El diario español Público resumió el contenido de dicho informe: “Amnistía Internacional (AI) denunció al Estado de Israel por el abuso de la fuerza y “cruel indiferencia hacia la vida humana” mostrada con la matanza de decenas de adultos y niños palestinos en Cisjordania en los últimos tres años. (…) esa organización asegura que el Ejército y la Policía israelíes cometen constantes abusos de los derechos con una utilización “innecesaria, arbitraria y brutal” de la fuerza en los Territorios Ocupados de Palestina y lo hacen con “casi total impunidad”.
 
 
Benny Gantz, jefe del ejército israelí (Foto: AFP)

Benny Gantz, jefe del ejército israelí (Foto: AFP)

El Comandante en Jefe será juzgado por la historia, no por su popularidad

Por Gideon Levy*

Publicado en Haaretz, el 13/3/14

Traducción del inglés: María Landi

 

Las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI)[1] estuvieron un poquito negligentes en cumplir con su deber esta semana: mataron al palestino equivocado.

En lugar de matar simplemente a cualquier palestino, uno de esos que grita “Allah es grande”, o tal vez da un empujón, tal vez golpea con furia, quizás esgrime una barra de hierro, quizás lanza una piedra, tal vez empuña un cuchillo –actos que hacen que sea kosher para el ejército llevar a cabo una ejecución automática–, los soldados esta vez mataron por error, ciertamente por error, a un juez jordano. Si no hubiera sido un juez, nadie habría criticado que lo mataran.

Pero Raed Zueter era juez, y no en cualquier lugar, sino en Jordania. Así que el asunto se volvió un lío diplomático, e incluyó una investigación y una expresión de condolencias “al pueblo jordano” por parte del primer ministro –como si Zueter no fuera un palestino de Nablus. Por lo tanto de ahora en adelante se recomienda instituir un nuevo procedimiento para los soldados: evitar los asesinatos inútiles.

Pero pocas horas después vino la rectificación, cuando los soldados israelíes mataron a los palestinos indicados. El ejército invadió una zona de la Franja de Gaza para limpiar la vegetación excesiva donde podrían esconderse atacantes –lo cual por supuesto está permitido. Una fuerza de la Jihad Islámica abrió fuego contra los bulldozers invasores. El resultado: tres palestinos muertos (de los correctos). En un lugar donde una sentencia de muerte le aguarda a una mujer mentalmente perturbada, a un recolector de chatarra o a un manifestante que ose acercarse a la valla, el ejército puede hacer lo que quiera.

El ejército incluso puede enterrar a una persona buscada bajo los escombros de su casa y matarla disparándole a corta distancia, como sucedió hace dos semanas en Birzeit. También puede emboscar a muchachos que tiran piedras y matarlos con fuego letal, como ocurrió esta semana en Bitin, donde Saji Darwish, que lanzó piedras a la colonia judía Beit El, fue asesinado; y ocurrió a otros cuatro palestinos que lanzaron piedras en los meses recientes.

Al mando de estas operaciones  está el comandante en jefe, Benny Gantz. No habíamos tenido un jefe del ejército tan encantador en mucho tiempo. Humilde, exhibiendo una expresión facial agradable –el hermoso rostro del ejército israelí–, todo el mundo habla maravillas de él y de su integridad. Un hombre como Gantz no se verá envuelto en escándalos como el caso Harpaz. Y yo que estaba feliz de que él fuera nombrado para el cargo en lugar del general Yoav Galant, comandante de la Operación Plomo Fundido que lanzó fósforo blanco y llevó a cabo asesinatos selectivos, y que de nuevo la semana pasada se jactó cruelmente de, como él mismo dijo, haber “matado a 800 terroristas” y de haber tenido “una victoria de 1 cada 100” en esa operación criminal.

Puede que no se jacte así, pero el decente y agradable Gantz comanda el ejército que ha matado en los últimos meses con intolerable liviandad. Gota a gota, como la tortura china del agua, el ejército –Dios no lo permita– no ha cometido ninguna masacre, pero no ha pasado una semana sin al menos uno o dos muertos, a veces tres o cuatro. Aquí y allá en Palestina –aquí un niño, allá un juez.

Nadie está parando este reguero de muerte. Los medios de comunicación apenas informan de ello, y ciertamente no investigan las verdaderas razones. Los políticos en realidad están satisfechos, y el público por supuesto bosteza de aburrimiento.

Sólo Gantz puede poner fin a este reguero de muerte. Y no lo está haciendo. No hay investigaciones. No hace falta decir que nadie va a ir a juicio. Tampoco escuchamos una declaración clara del comandante en jefe para detener el fuego. ¿Qué resulta de un asesinato en Birzeit o un homicidio en una emboscada en Bitin? Nada.

A fines de la semana pasada Gantz todavía estaba encabezando el festival de regreso triunfal con el botín en el barco[2], y ahora está participando en las celebraciones nauseabundas del evento de los “Amigos de las FDI” en los Estados Unidos.  Hace dos semanas, un veterano del ejército discapacitado fue enviado a un evento similar en Miami Beach para exponer sus muñones ante una audiencia que aplaudía y sollozaba. A los judíos les encanta. También aman a Gantz, tanto como ama la mayoría de los israelíes a este hombre decente.

Pero la verdadera decencia del comandante en jefe no será juzgada por su forma de vida o por lo agradable que sea. Como todo comandante en jefe, será juzgado por las acciones del ejército que él manda –si no es ahora, llegará el día. Y este ejército mata y mata, cometiendo crímenes de guerra, lentamente, sin empachos ni impedimentos.


[1] N. de la T.: nombre eufemístico y satírico, si lo hay, para el ejército más agresivo del mundo.
[2] N. de la T.: Se refiere al barco iraní que según Israel transportaba misiles hacia la bloqueada Franja de Gaza y que la armada israelí capturó en la frontera marítima entre Sudán y Eritrea.
* Gideon Levy es periodista israelí, columnista habitual del periódico Haaretz.  Fuente original: Chief of staff will be judged by history, not popularity

 

Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén).
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Una respuesta a Gideon Levy opina sobre la actuación criminal del ejército israelí y su comandante

  1. Veronica T dijo:

    No tengo palabras para agradecerle la gran labor que esta usted realizando. Me llene de emocion y tristeza al ver la historia de Saji Darwish en su articulo. Saji era el primo de mi marido. Saji era un muchacho noble, inteligente y valiente y lo extranaremos mucho, su crimen fue el no permancer en silencio ante la injusticia. Gracias por su esfuerzo y ojala hubiera mas personas como usted comprometidas a hacer una diferencia…

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