Todas las máscaras han caído


…y la hora sudafricana ha llegado para Palestina

En estos días Israel ha sido noticia por dos hechos igualmente lesivos para la dignidad humana -no ya solamente para el pueblo palestino que padece y resiste al régimen de ocupación colonial más brutal, racista y prolongado de la historia moderna. Esos hechos son:

Relatives mourn the death of 3-year-old Palestinian boy Moayad al-Araj, who hospital officials said were killed in an Israeli air strike, during his funeral in Khan Younis in the southern Gaza Strip, July 13, 2014. The deadliest strike was in Gaza City just before midnight (2100 GMT) in the eastern Tuffah district where 18 people were killed in strikes that hit the house of Hamas police chief Tayseer al-Batsh and a mosque, medics said. Photo by Ramadan El-Agha

Familia llorando la muerte de sus miembros en Khan Younis, Gaza, 13/7/14. (Foto: Ramadan El-Agha).


1. La revelación de 111 testimonios de soldados israelíes que participaron en el último ataque genocida sobre Gaza
(la operación Margen Protector, de julio-agosto 2014), difundidos por la organización Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio), que recopila testimonios de ex soldados/as israelíes sobre las violaciones de derechos humanos cometidas contra la población palestina durante sus años de servicio.

En el informe “This is how we fought in Gaza. Soldiers’ testimonies and photos from Operation “Protective Edge” (2014)“, la ONG denuncia que las normas de combate que recibieron los soldados que participaron en la mencionada operación fueron “las más permisivas que jamás se han oído”, lo que explica el elevado número de víctimas, así como la destrucción de millares de viviendas. Muchos de los soldados entrevistados afirman que las órdenes eran disparar a matar a cualquier persona.

Según la periodista Yolanda Álvarez: “El exoficial Yehuda Shaul le pone nombre a ese comportamiento: es la doctrina “Dahia”. Así se llamaba un barrio de Beirut que Israel redujo a cenizas en la segunda guerra del Líbano: “Otra cosa que se ha desarrollado en los últimos años en la forma en que el Ejército opera en Gaza es esta idea de infligir un daño y una destrucción masivos en las propiedades e infraestructuras civiles para crear disuasión. La idea es que si les enseñamos a los palestinos que cuando se meten con nosotros pagan un precio alto, se lo pensarán dos veces antes de empezar otra nueva lucha“, asegura Shaul.”

Más información:

Teníamos permiso para disparar a todo el que quisiéramos y siempre que quisiéramos, por Yolanda Álvarez para RTVE. (Incluye un testimonio filmado y traducido al castellano).

‘Romper el silencio’ expone los abusos de Israel, en Palestina Libre (tomado de AFP).

Soldados israelíes confiesan ataques indiscriminados contra civiles en la última ofensiva en Gaza, por Ana Garralda en el diario.es.

 Militares israelíes confiesan que las matanzas en Gaza fueron intencionadas, por Eugenio García Gascón, en Público.

Ver aquí una serie de fragmentos de testimonios filmados, subtitulados en castellano.

Ver aquí en la web de Breaking the Silence los testimonios en video, el cuadernillo con los testimonios, y fotos y videos tomados por los soldados durante la operación Margen Protector.

 Un fragmento de uno de los testimonios sobre la destrucción de las casas (1:31′, subtitulado):
“Para nosotros no hay tal cosa como civiles” (fragmento de testimonio, 0:56′, subtitulado):
“Tienen permitido disparar a cualquier cosa que vean” (testimonio de 0:53′, subtitulado):
 NOTA: La organización Breaking the Silence ha sido criticada por mantener el anonimato de los responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad, y más en general por participar de una cultura que ha sido llamada sarcásticamente por la misma izquierda israelí “disparan y lloran” (yorim vebojim, en hebreo). El tema es complejo y no hay espacio para desarrollarlo aquí. En este fragmento (3:45′) el historiador también israelí Ilan Pappé resume su posición sobre la obligación de perseguir penalmente a los responsables de dichos crímenes:


2. El por cuarta vez electo primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu dio a conocer su flamante gabinete
(resultado de una dificilísima y frágil coalición de último minuto e incierto futuro), que según todos los analistas será el más fascista y extremista de toda la historia de Israel.

[ACTUALIZADO EL 27/5/15]

Apenas algunos ejemplos de los personajes (de alguna manera hay que llamarlos) que tendrán en sus manos las vidas de unos seis millones de palestinas y palestinos a ambos lados de la Línea Verde:

  • Ayelet Shaked, nueva ministra de Justicia, quien siendo diputada en el Knesset afirmó el año pasado:

Hay que matar a las madres de todos los terroristas palestinos“.

Tienen que morir y sus casas deben ser demolidas. Ellos son nuestros enemigos y nuestras manos deberían estar manchadas de su sangre. Esto también se aplica a las madres de los terroristas fallecidos“, escribió en su página en Facebook Ayelet Shaked, cuando era diputada del partido ultranacionalista Hogar Judío.

“Detrás de cada terrorista hay decenas de hombres y mujeres sin los cuales no podrían cometer atentados. Ahora todos son combatientes enemigos, y su sangre caerá sobre sus cabezas. Incluso las madres de los mártires, que los envían al infierno con flores y besos. Nada sería más justo que siguieran sus pasos”, publicó la política el pasado 7 de julio.

Referiéndose a las mujeres palestinas, Shaked señaló: “Deberían desaparecer junto con sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes“.

Fuente: RT.
  • Naftali Bennett, nuevo ministro de Educación: Líder del partido racista “Hogar Judío”, ha llamado abiertamente a la destrucción de Gaza, la anexión de Cisjordania y la expulsión de la población palestina. En 2013, siendo ministro de Economía, afirmó:

Si capturamos a terroristas, hay que matarlos, sencillamente”.

Yo he matado a muchísimos árabes (hamon arabim) en mi vida, y no he tenido ningún problema por ello”.

Fuente: PalestinaLibre.org
  • El Rabino Eli Ben-Dahan, vice-ministro de Defensa y nuevo Jefe de la “Administración Civil” (nombre que Israel le da desde los Acuerdos de Oslo al régimen militar que gobierna a la población palestina en los territorios ocupados). Siendo miembro del Knesset, afirmó en 2013:

“[Los palestinos] son bestias, no son humanos”. 

“Un judío siempre tiene un alma muy superior a la de un gentil, incluso si es homosexual”.

Como escribió un analista judío: “Los israelíes tienen razón al preocuparse porque Ayelet Shaked será la próxima ministra de Justicia, y Naftali Bennett el ministro de Educación. Pero prueben a ser palestino en Cisjordania, donde el que está a cargo de controlar tu vida cotidiana ni siquiera te ve como un ser humano”. 

Fuente: +972 Magazine
  • Moshe Yaalon (del Likud), que continuará como Ministro de Defensa, dijo recientemente en una conferencia en Jerusalén que Israel destruirá barrios enteros de población civil en cualquier futuro ataque a Gaza o al Líbano.

Vamos a herir a los civiles libaneses, incluyendo a los niños de las familias (…) lo hicimos entonces, lo hicimos en la Franja de Gaza, y lo vamos a hacer en cualquier otra ronda de hostilidades en el futuro”, afirmó. También amenazó con lanzar una bomba nuclear sobre Irán, aunque dijo que  “todavía no hemos llegado a ese momento.”

Fuente: Electronic Intifada
  • Tzipi Hotovely (Likud), nombrada Vice-canciller (después de la ruptura con Lieberman, Netanyahu ha resuelto mantener el control total y directo de las relaciones exteriores actuando él mismo como Canciller) justificó la expansión colonial en el territorio palestino ocupado con argumentos exclusivamente religiosos:
Rashi [el rabino medieval Shlomo Ben Yitzhaki, cuyos textos son estudiados en la educación secundaria israelí] dice que la Torá comienza con la historia de la creación, de modo que si las naciones del mundo dicen que los judíos usurpan la tierra, se debe responder que toda la tierra pertenece al Creador y éste nos la dio a nosotros “.

Más recientemente Netanyahu nombró como Director General de Cancillería a Dore Gold (nacido en EEUU), conocido por su línea dura. Gold es director del Jerusalem Center for Public Affairs, un think-tank conservador que ha logrado tener impacto político en la “hasbara” (propaganda en el extranjero) mediante NGO Monitor, un sitio web que se dedica a la contra-información, difamando a disidentes y organizaciones israelíes e internacionales de derechos humanos. También desde ese organismo ha promovido el aislamiento internacional de Irán, con el apoyo de ideólogos islamófobos en EEUU, como Alan Dershowitz.

De esta manera el Ministerio de Relaciones Exteriores se transforma en un feudo de la línea extremista nacional-religiosa, y se rompe el tono relativamente moderado que caracterizaba al cuerpo diplomático.

Fuente: Blog de Sergio Yahni.


Desde Netanyahu hasta el último de sus ministros han manifestado explícita y abiertamente que no tienen la menor intención de permitir la existencia de un Estado palestino, y que seguirán ocupando el territorio palestino y habitándolo con más población judía. Y seguirán cometiendo crímenes de guerra como vienen haciéndolo desde hace siete décadas. El derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas les son indiferentes, porque saben que hasta ahora han podido desconocerlas y violarlas con total impunidad.

Las últimas máscaras han caído, pues, y el nuevo gobierno electo por la ciudadanía israelí revela claramente, sin tapujos ni medias tintas, la verdadera naturaleza del proyecto sionista -que fue siempre el mismo, pero durante décadas se presentó con ropajes liberales y civilizados.  A la comunidad internacional no le queda ya ningún pretexto -excepto su propia hipocresía y complicidad- para continuar justificando al régimen sionista ni para seguir apostando a su buena fe.

Este mes en que conmemoramos el 67º aniversario de al-Nakba, y este año en que se cumple el 10º aniversario de la fundación del movimiento palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), está más claro que nunca que el único camino que le queda a la sociedad civil internacional es continuar profundizando y expandiendo este movimiento global hasta que el precio de mantener el actual status quo sea intolerable e Israel se convierta en un Estado paria.

Lo dice con abrumadora elocuencia la académica y activista israelí Nurit Peled Elhanan en un texto hecho público después que el 15 de abril pasado la Suprema Corte de Israel ratificara la ley que define como delito el llamado a boicotear las instituciones y organizaciones israelíes o que cooperan con la ocupación:

Publicidad del BDS en buses urbanos de San Francisco, EEUU:

Publicidad del BDS en buses urbanos de San Francisco, EEUU: “Boicotear a Israel hasta que los palestinos tengan iguales derechos”.


El deber de apoyar el movimiento BDS

 

Nurit Peled-Elhanan (Foto: Pierre-Yves Ginet).

Nurit Peled-Elhanan (Foto: Pierre-Yves Ginet).

El 15 de abril de 2015, la Corte Suprema israelí aprobó el proyecto de ley que define como delito penal el llamado a boicotear las instituciones y organizaciones israelíes o a las personas que colaboran con la ocupación. Quienes llamen al boicot de los productos de los asentamientos o apoyen el BDS son susceptibles de ser sometidas a juicio en Israel. El 16 de abril, la Corte aprobó el proyecto de ley que permite al Estado confiscar casas y bienes palestinos en Jerusalén Este si esa población opta por vivir en otra parte durante más de 3 meses. Esta ley, que ha permitido a Israel confiscar la mayoría de las propiedades palestinas desde 1948, se llama “la ley de apropiación de las propiedades en ausencia”. Es hora de que el mundo sepa que todas las “ausencias” de los palestinos no son tales, ellos están presentes, y que robarles sus propiedades y su tierra es un crimen contra la humanidad. Pero los palestinos “ausentes” también pueden estar presentes según la ley israelí. Es por eso que Israel ignora cerca de 180 aldeas en las cuales las personas, que están legalmente definidas como “ausentes presentes”, viven allí, y se les niega la infraestructura, la electricidad y el agua. Estas aldeas son constantemente acosadas ​​ y destruidas por las autoridades israelíes, sus cultivos y rebaños son envenenados constantemente, y sus casas demolidas, todo esto con la intención de robarles las tierras.

Estos son sólo algunos ejemplos de la vida de los palestinos que son ciudadanos/as de Israel. Israel, que se ha publicitado exitosamente como una democracia mientras mantiene un régimen de segregación etnocrático, impidiendo a la mitad de la población bajo su control satisfacer necesidades básicas como el agua en el verano y la electricidad en invierno, se está convirtiendo rápidamente en un Estado fascista, donde la libertad de elección, de expresión, de movimiento y de afiliación son eliminadas, y el derecho de propiedad no es respetado si no eres judío. Los no judíos han estado viviendo en un “estado de excepción” por 67 años. Giorgio Agamben dijo recientemente: “El Estado de Israel es un buen ejemplo de cómo, cuando el estado de excepción se prolonga, todas las instituciones democráticas colapsan. Eso es lo que sucedió en la república de Weimar” [1].

El sociólogo Stanley Cohen escribió hace unos años sobre el vergonzoso silencio y la complicidad de las universidades israelíes ante la injusticia, la tortura y los asesinatos de palestinos. Estas universidades, que confiscaron las tierras palestinas para instalar sus edificios financiados por los ricos estadounidenses o australianos, no reaccionan en modo alguno cuando los palestinos son desalojados de sus hogares, expulsados de su ciudad Jerusalén o torturados de muchas formas, ni cuando sus hijos son deliberadamente atropellados por los coches de los colonos.

“La campaña de BDS en todo el mundo presenta la forma más prometedora para superar el fracaso de los gobiernos del mundo en hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”.  Stephan Hessel

“La campaña de BDS en todo el mundo presenta la forma más prometedora para superar el fracaso de los gobiernos del mundo en hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”. Stephan Hessel

La industria israelí prospera debido a la ocupación de Palestina, violando todas las leyes y resoluciones internacionales. Pero estas prácticas ilegales benefician no sólo a Israel y sus empresas. Tal como lo demuestran las conclusiones del Tribunal Russell sobre Palestina [2], también se benefician todos los países occidentales que violan las leyes y resoluciones internacionales que ellos mismos firmaron. Por lo tanto oponerse a esas prácticas, luchar contra ellas y denunciarlas es una acción legal y justa, y no puede ser considerada ilegal. Stephane Hessel -el último presidente del Tribunal Russell sobre Palestina, el hombre que fue llamado “la conciencia del siglo XX” y uno de los redactores de la declaración universal de los derechos humanos en 1947– llamó a los jóvenes de todo el mundo -en su best-seller “Indignaos” (2011)- a manifestar su ira contra el dominio del dinero y la corrupción política, contra la corrosión de los derechos humanos y los medios de comunicación corruptos y engañosos, contra el avance del fascismo en el siglo XXI, del cual el régimen de ocupación israelí es el ejemplo más asombroso.

Oponerse al orden existente, dice Hessel, es el deber moral de los jóvenes. Stephane Hessel, al igual que todos los miembros del Tribunal Russell sobre Palestina -que yo misma integré, junto con juristas de renombre mundial, luchadores por la libertad, laureados con el premio Nobel y figuras públicas- apoyó el movimiento del BDS sin reservas, por la sencilla razón de que apoyar el movimiento BDS es apoyar la justicia.

La lucha por la justicia debe abordar dos cuestiones esenciales: el mal y la negación del mal. Debe impulsar un flujo incesante de cargos contra Israel y sus colaboradores en la Corte Penal Internacional por violar el derecho internacional y mantener un Estado de apartheid donde diariamente se cometen crímenes racistas; y debe presentar cargos contra aquellos que se benefician de la ocupación de Palestina y no se oponen a ella. En este grupo podemos encontrar a las grandes empresas de Occidente, a las instituciones que se benefician de los productos de las colonias israelíes, como SodaStream o Ahava, y a personas que se benefician de los servicios y bienes producidos en las colonias. Estos partidarios pasivos ayudan a Israel no sólo a violar el derecho internacional, sino también su propia ley de dignidad y libertad humanas, y a violar el credo judío sobre el trato a los extranjeros, esclavos y otras personas que dependan de ellos. El crimen de la indiferencia, del silencio y la colaboración debe ser expuesto y castigado. Como dijo Bertrand Russell: “El silencio ante el mal es un crimen contra la humanidad”, y para luchar contra este silencio son necesarias la suprema indignación y el compromiso de la gente. Como las grandes instituciones mundiales no son capaces de apoyar a las víctimas ni castigar a los criminales, es deber de la sociedad civil hacerlo.

1520 niñas y niños palestinos fueron asesinados en los últimos 13 años por el ejército de Israel, armado por Occidente; 6.000 niñas y niños palestinos han sido heridos y mutilados por las bombas vendidas a Israel durante estos años.

En el último ataque a Gaza, como en los anteriores, el ejército israelí apuntó a la zona más poblada del mundo con las armas más feroces e ilegales, que exterminaron a familias enteras y causaron el máximo daño localizado, y ​​ no el mínimo daño colateral como afirma la propaganda israelí; armas que cortan a los niños en pedazos o los queman por completo.

again day fiftyEl resultado del ataque dejó más de 2.000 muertos, 600 de los cuales eran ancianos, niñas y niños y 200 mujeres; 20.000 personas discapacitadas, ciegas, parapléjicas, y muchos más con daños cerebrales, o 100% de quemaduras; periodistas y profesores universitarios, paramédicos y médicos fueron asesinados; 50.000 casas, 200 escuelas, más de 200 mezquitas, 17 hospitales y centros de rehabilitación fueron destruidos deliberadamente, dejando a más de 600.000 personas indigentes, sin hogar ni medios de subsistencia, y a 1.800.000 personas -toda la población de la Franja de Gaza– con el mínimo de infraestructura eléctrica, de agua y de saneamiento -por no hablar de suministros médicos, de alimentos o de libertad-, sólo porque pertenecen a un determinado grupo racial, religioso o cultural.

Esto no es una guerra. Esto es un sociocidio: “la destrucción de la cultura, la devastación de la economía autóctona, la imposición forzada de nuevas formas de organización sociopolítica, los derechos ciudadanos selectivos. Israel es culpable de exterminar la capacidad de una sociedad para sobrevivir y reproducirse a sí misma, […] de asesinar, y herir a sus miembros […] de privar a las personas de las necesidades básicas para la supervivencia, de su bienestar, de su identidad, su libertad y su seguridad contra la violencia, de privarla de su sustentabilidad económica contra el hambre y la enfermedad. Y de privarlos de autonomía para ser los dueños de su propio hogar”.

300.000 niños palestinos no pueden asistir a la escuela en Gaza, se ahogan en las aguas residuales y mueren en una muerte lenta privados de sus derechos humanos básicos a salud, alimentación y educación; desde hace años la vida en Gaza ha sido peor que en el peor gueto, y el estado de la sanidad está en peligro. Gaza ha estado sin sistema de saneamiento, electricidad y agua potable por más de cinco años, debido a que Israel destruyó sus centrales eléctricas y no permitió su reconstrucción, a pesar de que afirma lo contrario. Creo que todos han visto las fotografías de este invierno y el anterior, donde se ve a los habitantes de Gaza abriéndose camino en las calles que se habían convertido en ríos de aguas negras, llevando sobre sus hombros a sus hijos a la escuela, yendo al trabajo o al mercado hundidos hasta las rodillas o la cintura en el agua residual contaminada y cubierta de fango. Estas condiciones causan enfermedades, plagas y crisis de todo tipo.

Los médicos palestinos e internacionales afirman que las incursiones de 2008-2009 y el último ataque despiadado del verano de 2014 fueron los más crueles y violentos de los que ellos fueron testigos en la historia de la agresión israelí contra Gaza. También estos doctores y expertos revelaron el uso de armas desconocidas hasta ahora. Los soldados que salen de Gaza dicen que es un laboratorio para todo tipo de armas letales.

Yo misma vi a niños y adultos con sus cuerpos llenos de agujeros y heridas causadas por esquirlas. Familias enteras sin piernas, bebés quemados, una niña cuyos ojos estaban borrados. Niños y adultos que no son más que trozos de carne sin vida, con columnas vertebrales rotas y cerebros quemados. Vi a una mujer cuya pierna explotó y a un joven cuyos órganos interiores estallaron.

Según el doctor Haitham Al Hassan –presidente del Departamento de Cirugía General en el Hospital Makassed, y especialista en cirugía vascular-, y de acuerdo con el médico que trató a pacientes de Gaza durante el ataque israelí 2008-2009 y también el del último verano, y según el doctor Erik Fosse, que atendió a los heridos en Gaza durante la incursión israelí de 2008-2009, las heridas inusuales fueron causadas por bombas DIME [Dense Inert Metal Explosive], que están prohibidas en las zonas densamente pobladas. También el doctor Haitham Al Hassan dijo que las bombas y su contenido probablemente habrán desaparecido en la arena para el momento que la comunidad internacional consiga el permiso de los perpetradores para enviar comités y observadores a buscarlas. Desafortunadamente las heridas no se curan tan rápido. Muchos de los sobrevivientes, dicen los médicos, difícilmente puedan ser curados, por las múltiples infecciones causadas por bacterias que son resistentes a los antibióticos, y la deficiencia de su sistema inmunológico. El hospital Makassed, que visité durante el pogromo israelí de 2014 en Gaza, gastó alrededor de medio millón de dólares al mes sólo en medicación para intentar curar a esas personas. Sin duda, éste es un negocio rentable para algunos.

En otras partes de Palestina ocupada, cada semana cientos de niños son gaseados o rociados con materia fecal por los soldadoes israelíes en sus casas, en sus escuelas y en la calle; más de 500 pequeños fueron secuestrados de sus hogares este mes, interrogados en las condiciones más crueles, forzados a hacer falsas confesiones, y encarcelados en prisiones militares israelíes; apartados de sus padres y familiares, traumatizados de por vida, por nada o por tirar piedras o cruzar una carretera sólo para judíos, o por entrar a su aldea al volver de la escuela a través de un agujero en el muro de apartheid. UNICEF define esto como abuso infantil grave. Y no nos olvidemos de los cientos de niños refugiados que son arrojados a una cárcel israelí por el delito de ser negros y con deseos de vivir.

Estos niños y sus padres y madres  no pueden ser escuchados en ningún tribunal del mundo. Su discurso no tiene validez en el sistema judicial occidental. Su sentencia ya está formulada: son criminales por el simple hecho de ser palestinos. Y este hecho por sí solo permite a sus opresores tratarlos como seres “a quienes se les niega por la fuerza toda condición social o legal, y cuyas vidas son precindibles impunemente” (Agamben).

Israel tiene dos sistemas de justicia y dos conjuntos de valores: uno para los selectos judíos y otro para los no-judíos, especialmente los palestinos y los africanos que buscan asilo. Estas leyes permiten que el grupo dominante -el judío– robe la tierra de los palestinos, demuela sus casas, destruya sus familias, encarcele y torture a sus hijos tanto como los servicios secretos consideren oportuno sin necesidad de intervención judicial. Éste es el significado de la democracia judía que, como nuestros ministros repiten interminablemente, es primero judía y sólo después democracia. Éste es el significado del nacionalismo judío israelí, que se desarrolló a partir del nacionalismo liberador de una minoría perseguida para llegar a ser una sociedad opresiva racista, del nacionalismo de Gandhi y Mandela al nacionalismo de los tiranos totalitarios; un nacionalismo que predica la pureza de la raza y la erradicación de los elementos foráneos, la protección de la patria contra los extranjeros, ya sean los nativos originarios de la tierra, o los que mueren de hambre y solicitan asilo, procedentes de Sudán y Eritrea.

Hace sólo unos meses, la ley contra la infiltración fue aprobada en el Knesset; una ley que le permite al Estado encarcelar a los refugiados y sus hijos por 3 años antes de deportarlos para que vuelvan a morir en el infierno del que escaparon. Muchos de ellos han muerto desde su deportación; muchos fueron asesinados, el último hace unos días a manos del Daesh. Este hombre, que fue expulsado por judíos fanáticos por no ser judío, fue asesinado por fanáticos musulmanes por no ser musulmán. Recordemos al gran erudito y piadoso judío, el profesor Yeshayahu Leibovitch, quien dijo: el judaísmo nacionalista tiene de judío lo que el nacionalsocialismo tuvo de socialismo.

“Decirle a alguien que odia a los judíos porque no apoya a Israel es como decirle que odia a los blancos porque no apoya al Ku Klux Klan”.

Lo que impulsa el comportamiento israelí es puro racismo nacionalista y colonialista, y debe ser tratado como tal. Pero en lugar de ser incriminado, el criminal Estado de Israel sostiene este régimen de ocupación y opresión con el pleno apoyo de Europa y EE.UU. a quienes este tipo de prácticas de limpieza, despojo y erradicación no les son ajenas. Recordemos que Europa ha exterminado a muchos millones de indígenas, y que tanto América del Norte como del Sur no se quedaron atrás, exterminando a más de 20 millones de indígenas.

Por lo tanto, la pregunta es ¿quiénes serán los jueces una vez que se acepten los cargos contra el apartheid y el sociocidio israelí? ¿Los carceleros de Guantánamo? ¿Los franceses, que han aceptado la ocupación con su aprobación a la colaboración de Veolia? ¿Los suizos, que han firmado algunos acuerdos provechosos con la industria de armas de Israel? ¿Los británicos y los alemanes, que lograron que no se aceptara a Palestina en el consejo de países productores de olivos?

Sin embargo, aún más importante que llevar a los criminales a juicio es el hecho de que haya personas que se preocupen. Las personas que sobrevivieron a Auschwitz a menudo dicen que una de las cosas más exasperantes era la certeza de que nadie sabía de su sufrimiento, nadie veía su desgracia. En general, los países occidentales nunca se han interesado por el sufrimiento humano, especialmente cuando sucede en su propio patio trasero o delantero, y siempre han calificado estos hechos como “Política”. Hoy en día casi nadie estudia o enseña realmente sobre el sufrimiento palestino o sobre cualquier otro sufrimiento humano causado por la codicia y la megalomanía de Occidente.

Por lo tanto, saber que hay un movimiento que es consciente de su miseria y está luchando por su vida, por su dignidad y su libertad, es un incentivo para que los palestinos y los activistas israelíes que resisten el mal de Israel sigan luchando y sigan viviendo. Como concluyó el fiscal de la última sesión del Tribunal Russell sobre Palestina: “A cualquier persona víctima de la brutalidad diaria, saber del apoyo internacional a su lucha por la autodeterminación le proporciona una fortaleza perdurable. La solidaridad ayuda a desechar el sentimiento natural de soledad y de indiferencia ajena”.

Hasta ahora, con la débil excusa de que no se puede criticar a Israel sin ser llamado antisemita, y de que Europa le debe un apoyo incondicional al pueblo judío a fin de expiar sus crímenes, Occidente niega su responsabilidad en el poderoso régimen de apartheid de Israel y se comporta como si no existiera.

“El sionismo usa a los judíos como escudos humanos”

Permítanme decirle dos cosas a estas personas. En primer lugar, no hay nada judío en la cruel conducta racista de Israel hacia los palestinos, por lo que criticar esta política no es anti judío, por el contrario: los pensadores judíos más ilustres están y siempre han estado denunciando la despiadada dominación israelí de Palestina. Albert Einstein fue uno de ellos. Hanna Arendt otra, y Stéphane Hessel fue otro, por nombrar sólo unos pocos. Muchos distinguidos rabinos y eruditos judíos están hoy en este grupo. La segunda cosa es: señoras y señores, ustedes no pueden permitirse utilizar esta excusa cuando los niños están siendo sacrificados; no pueden darse el lujo de preocuparse por cómo otras personas les apodan cuando se está cometiendo un horrendo holocausto. Al igual que yo no me puedo permitir tener miedo de las personas que me llaman traidora por haberme puesto del lado de los oprimidos, a pesar de que muchas más personas han muerto por ser llamadas traidoras que por ser llamadas antisemitas. De hecho, nadie ha muerto nunca por ser llamado antisemita, o incluso por ser un antisemita; pero muchos niños, sus madres, padres y abuelos están muriendo mientras escribo por ser palestinos, no por ninguna otra razón, al igual que los judíos fueron exterminados sólo porque eran judíos. Y el mundo que le dio la espalda a los judíos entonces, le está dando la espalda a los palestinos ahora.

Israel ha alcanzado un pico inimaginable de maldad. Y, de hecho, a muchas personas de todo el mundo les resulta difícil imaginar que esto es así. Israel sigue siendo tratado por el mundo como un “caso especial”, y la pregunta es ¿por qué? ¿Por qué es que en otros casos los criminales de guerra son arrastrados a los tribunales y se invita a las víctimas a declarar, mientras que en este caso, las víctimas están siendo culpadas constantemente por su propia desgracia y los culpables gozan de total impunidad? ¿Por qué, en lugar de castigar a los criminales de guerra que gobiernan sobre Israel y Palestina como mafiosos, contra todas las leyes y convenciones internacionales -arrasar barrios enteros y asesinar a las esposas e hijos de los comandantes enemigos, infligiendo un castigo colectivo a millones de personas por pura venganza-, los Estados de la Unión Europea hicieron todo lo posible para evitar que las víctimas presentaran cargos contra sus verdugos? ¿Por qué, en lugar de preguntarse qué tipo de educación racista hace que buenos chicos y chicas judías se conviertan en asesinos uniformados sin escrúpulos y de corazón frío, el Parlamento Europeo supervisa, controla y censura el sistema educativo de las víctimas, y ni siquiera mira al de los perpetradores?

A los niños israelíes se les inculca el más descarado tipo de racismo, cuyos mejores alumnos andan sueltos por las calles amedrentando, golpeando y en un caso incluso quemando vivo a un niño palestino, instigados por rabinos, ministros, miembros del parlamento y por el mismo primer ministro. Este racismo es el terreno en el que los soldados y pilotos israelíes son educados para creer que los niños palestinos no son seres humanos como nosotros, sino un problema que debe ser eliminado. Pero esto no parece interesarle a la comunidad internacional. ¿Por qué es que en lugar de proporcionarle a los oprimidos medios de vida y protección, en lugar de luchar por su libertad y sus derechos humanos fundamentales, el mundo occidental ilustrado sigue armando a sus ocupantes, estableciendo con ellos más alianzas después de cada masacre, elevando su estatus en la Unión Europea y poniendo a sus representantes en los comités de derechos humanos? Si eso no es cinismo entonces ¿qué es?

“Derecho internacional humanitario”

La gente siempre dice que el mundo, es decir, Occidente, no ha aprendido la lección del holocausto, o la del 9/11, para el caso. La lección debería haber sido Nunca Más en ninguna parte, para Nadie. Pero me parece que el mundo ha aprendido otra lección importante: ha aprendido que se puede explotar, robar y asesinar en masa, siempre y cuando se trate de exterminar a la gente adecuada y a la raza indicada. Cuando las víctimas son los palestinos, los perpetradores se pueden salir con la suya y el mundo permanece en silencio. El régimen de apartheid israelí y sus prácticas malvadas no habrían sido aceptadas por Occidente si no hubieran sido empleadas contra los árabes. El derecho internacional no es desconocido para estos Estados, pero no se aplica cuando las víctimas son árabes musulmanes. Los árabes son las víctimas de este moderno antisemitismo occidental que ha cambiado su objetivo de los judíos a los musulmanes. Y el derecho internacional es muy claro sobre el delito de antisemitismo.

Israel, con la ayuda de las más ilustres instituciones de Occidente, priva a los palestinos de su pasado y de su futuro y les obliga a vivir en su tierra sin monumentos ni símbolos propios en los espacios públicos. El presente es para ellos un tormento interminable; su destino carece de futuro. “Al ser impredecible, el futuro se reduce a la supervivencia”. (Johan Gutlang).

Como explica Ilan Pappé, la eliminación simbólica de los palestinos, el borrarlos de la narrativa, de la economía y la cultura, de los libros de texto y de los mapas, representa el punto donde la limpieza étnica se convierte en genocida. Cuando te eliminan de los libros de historia y del discurso de los principales políticos, siempre existe el peligro de que el siguiente paso sea la eliminación física. Todos estos crímenes se cometen con excusas derivadas de lo que el difunto sociólogo Stanley Cohen llama la cursilería sionista. Es hora de exponer esta cursilería como lo que es y de llamar crimen al crimen, tal como hace el movimiento BDS.

El 17 de marzo los ciudadanos de Israel votaron a favor de continuar el sociocidio -por no decir el genocidio- del pueblo palestino, de continuar con la limpieza étnica de las y los ciudadanos árabes y beduinos, y de continuar el etnocidio de otros grupos dentro de la población israelí. Con este voto han dado permiso al primer ministro para continuar con la destrucción de Palestina , y de ese modo también de Israel.

Es por eso que me gustaría dedicar mis palabras a los 14 niños que fueron secuestrados brutalmente en diferentes partes del este de Jerusalén por soldados monstruosamente armados el día de las elecciones, y encarcelados en condiciones condenadas por UNICEF como abuso infantil. Éstos y otros crímenes contra la humanidad son la manera en que Israel le dice al mundo que vamos a seguir practicando el terrorismo de Estado mientras la comunidad internacional lo permita. Y hasta el momento lo ha permitido.

Como los resultados del tribunal Russell prueban, la comunidad internacional seguirá permitiéndolo siempre que se beneficie del mismo. Sin embargo, tal parece que a los colaboradores occidentales lo único que les interesa es el beneficio económico. Por suerte para nosotros, no tienen ninguna ideología, ninguna visión y ningún otro interés, excepto obtener riqueza y poder. Y esto puede ser combatido a través del BDS.

El Estado de Israel, que ha venido mostrando el mayor desprecio por toda ley, resolución o valoración internacional, ha demostrado por medio de la ley contra el llamado al boicot, hasta qué punto el movimiento BDS ha logrado aterrar a los Señores de la tierra santa. No podría haber mayor premio que ese.


Notas

[1] Giorgio Agamben, The State of Exception – Der Ausnahmezustand. Conferencia en la European Graduate School. Augost0 2003 (transcripción de Anton Pulvirenti).
[2] Conclusiones de la Sesión Final del Tribunal Russell sobre Palestina – 17/3/2013.
Nurit Peled-Elhanan fue galardonada por el Parlamento Europeo con el premio Sajarov a los Derechos Humanos y la Libertad de Expresión, en 2001. Su libro “Palestina en los textos escolares de Israel“, aparecerá proximamente editado por la Editorial Canaán, Buenos Aires. Ver en este blog un video sobre ese trabajo. (Nurit perdió a su hija de 12 años en un atentado suicida palestino en 1997).
Traducido para Rebelión por Julia Majlin y Saad Chedid, y editado por María Landi.
Video de 3:56′ sobre la Sesión Extraordinaria del Tribunal Russell sobre Palestina en el Parlamento Europeo, 25/9/14, después de la masacre israelí en Gaza, en julio-agosto 2014:
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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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Una respuesta a Todas las máscaras han caído

  1. si que veo asombrada todo esto, terror de la guerra los actos que hacen los hombres y que se cubren con decir a mi me dieron la orden para mi son lo peor de la humanidad los que dan las ordenes y los que la cumplen y luego pienso van hacer peliculas en donde los hacen heroes y a los judios martires en fin estan taan pero tan equivocados esto es terrible tanto de un lado como del otro deberian poder hablar y solucionar las diferencias

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