La vida de Jader Adnan está en peligro


El líder palestino lleva 40 días en huelga de hambre, casi un año en detención administrativa, y se encuentra hospitalizado desde del 9 de junio

El viernes 12 de junio, Rafat Hamduna, director del Centro de Estudios sobre los Prisioneros Palestinos, informó que la salud de Jader Adnan continúa deteriorándose: el prisionero está perdiendo peso a un ritmo alarmante y ya no puede moverse ni mantenerse en pie.
Hamduna llamó a los actores palestinos, árabes e internacionales a tomar medidas para apoyar la lucha de Adnan, quien –agregó- está defendiendo los derechos humanos de alrededor de 500 presos palestinos que hoy se encuentran en detención administrativa (sin cargos ni juicio).
Jader Adnan, casado y con seis hijos e hijas, fue detenido el 8 de julio de 2014 y sentenciado a detención administrativa por décima vez en su vida.

FIRMA AQUÍ la petición de Samidoun demandando el fin de la detención administrativa de Jader Adnan.

El padre y la hija mayor de Jader Adnan (Foto: Alex Levac)

El padre y la hija mayor de Jader Adnan (Foto: Alex Levac)

Jader Adnan está otra vez en huelga de hambre por su libertad

Budour Youssef Hassan*

Traducción: María Landi

 

Maali tenía sólo 4 años cuando su padre, Jader Adnan, se embarcó en una huelga de hambre de 66 días en protesta por estar detenido sin cargos ni juicio -una práctica conocida como detención administrativa-, después que las fuerzas de ocupación israelíes lo arrestaron en diciembre de 2011.

Lo único que ella podía comprender en aquel entonces era que su padre estaba dejando de alimentarse por decisión propia para poder reunirse con ella y su hermana Bisan, y para estar al lado de su madre cuando diera a luz a su hermanito Abd al-Rahman.

Adnan fue liberado en abril de 2012. Tres años más tarde, a los 37 años, está nuevamente bajo detención administrativa, y ha entrado en el segundo mes de una nueva huelga de hambre.

Maali, que ahora tiene 7 años, explica que su padre lo hace para “exigir su libertad y defender los derechos de los presos“. Usa palabras que normalmente uno no espera oír de una niña pequeña, pero la ‘vida normal’ es un lujo que Maali y sus cinco hermanas/os nunca han conocido.

Un arduo camino

La historia de persecución y detenciones de Jader Adnan se remonta a 1999, cuando el entonces estudiante de matemáticas en la Universidad de Birzeit fue detenido por las fuerzas de ocupación israelíes, que lo acusaron ​​de estar afiliado al partido político de la Yihad Islámica.

Fue la primera de una serie de detenciones -que en total suman más de seis años en las cárceles israelíes- en las cuales Adnan nunca ha sido acusado formalmente ni juzgado, aun por los tribunales militares israelíes, que son conocidos por no cumplir con las mínimas normas internacionales.

Dos personas que han estado junto a él en este arduo camino son su padre Adnan Mousa y su madre Nawal. Viven en Arraba, cerca de Yenín, en el norte de Cisjordania. Nawal solía visitar a su hijo en las numerosas cárceles israelíes donde estuvo, hasta que perdió la movilidad y ya no pudo caminar.

En 2012, Nawal asistió a una de las audiencias en silla de ruedas, pero desde hace poco su salud se ha deteriorado y ya no puede salir de su casa. Su padre, ahora de 78 años, va de una protesta a otra  en apoyo de su hijo y de los otros presos políticos. El anciano acompaña a la esposa de Jader, Randa, a conferencias de prensa y vigilias.

Cuando Adnan Mousa dijo a The Electronic Intifada que estaba planeando ir a Jerusalén para una protesta en apoyo de su hijo -que tuvo lugar el 5 de junio-, su esposa lo interrumpió: “Pero tengo miedo de que [los soldados israelíes] te hagan daño“, dijo. Él se encogió de hombros, insistiendo en que no tenía nada que perder.

El padre y las hijas de Adnan en Yenín el 12 de junio (The Palestinian Information Center).

El padre y las hijas de Adnan en un acto en Yenín el 12 de junio (The Palestinian Information Center).

“La huelga de hambre como un arma”

Para Randa, la difícil situación de su marido no es nada nuevo. “Él usó la huelga de hambre como un arma, tanto en las cárceles israelíes como en las de la Autoridad Palestina, donde estuvo detenido dos veces, y en ambas ocasiones recurrió a la huelga de hambre“, dijo.

La huelga de hambre de 66 días -que comenzó el 18 de diciembre de 2011- desembocó en su eventual liberación, gracias a que logró concitar un considerable apoyo popular y la atención internacional.

También sirvió para llamar la atención sobre el tema de la detención administrativa -una reliquia de la dominación colonial británica heredada por Israel-, usada por las autoridades de ocupación para intimidar y desgastar a los palestinos, manteniendo a cientos de detenidos sin cargos ni juicio. Generalmente se detiene en esas condiciones por seis meses, pero la detención pueden ser renovada indefinidamente.

En 2012 Amnistía Internacional publicó un informe detallando los abusos contra los derechos humanos relacionados con la detención administrativa, utilizada por Israel para “reprimir las actividades legítimas y pacíficas de activistas en los territorios palestinos ocupados”. A.I. pidió la “liberación inmediata e incondicional” de los prisioneros detenidos bajo esta práctica.

Según B’Tselem, la organización israelí de derechos humanos, a finales de marzo había 412 presos palestinos bajo detención administrativa en las cárceles israelíes.

The Palestinian former prisoner Khader Adnan works at his bakery in the West Bank Village of Qabatiya near Jenin, June 21, 2013.

Jader Adnan  en su panadería en la aldea de Qabatiya, cerca de Yenín, en junio de 2013 (Ahmad Al-Bazz).

Escalada

La anterior huelga de hambre de Jader Adnan también jugó un papel clave para desencadenar otras huelgas de hambre de prisioneros palestinos; las más notables, de Hana Shalabi, Thaer Halaleh y Bilal Diab. A ellas les siguió una huelga de hambre masiva que comenzó el 17 de abril de 2012.

No obstante, la huelga de hambre como táctica ha ido perdiendo eficacia para movilizar a la opinión pública palestina. Esto se debe en parte al hecho de que ha sido utilizada por individuos, siendo habitualmente más eficaz cuando se implementa en masa. Su modalidad también ha variado: la mayoría de los huelguistas de largo plazo han pasado por huelgas de hambre parciales, rechazando algunas comidas al principio y después recibiendo vitaminas y otros suplementos nutricionales, pero no comida sólida.

En el caso de Adnan, sin embargo, su abogado y su familia han confirmado que está llevando a cabo una huelga de hambre completa, que comenzó solo con agua y sal. Desde entonces ha intensificado la medida, ingiriendo solamente agua.

El padre de Adnan dijo a The Electronic Intifada que Jawad Boulos, jefe de la unidad jurídica del Club de Prisioneros Palestinos, visitó a su hijo el 3 de junio. Boulos trató de convencerlo de poner fin a la huelga de hambre, pero Adnan se negó firmemente, a pesar de que ha sufrido una pérdida drástica de peso y su salud se ha deteriorado mucho.

Actualmente está recluido en régimen de aislamiento -y esposado a la cama- en la clínica de la prisión de Ramla, después de haber sido trasladado desde la prisión Hadarim (ambas en Israel). Adnan se niega a recibir cualquier tratamiento por parte de los médicos de la autoridad penitenciaria israelí, e insiste en que sólo aceptará ser tratado por un médico independiente.

Su esposa Randa lamenta la falta de movilización social en apoyo a Jader, aunque ya hace más de 30 días que comenzó la huelga. “La vez pasada, las protestas grandes comenzaron después de 45 días de huelga de hambre, y cuando ya su vida estaba en peligro. Esta vez no podemos esperar tanto tiempo“, dijo.

Randa y su hija M en 2012 (AFP)

Randa y su hija Bisan en una visita a su esposo en huelga de hambre, en 2012 (AFP).

“Amenaza”

El padre de Adnan cree que uno de los factores que contribuyen al relativo silencio es el miedo. No a Israel, sino a la Autoridad Palestina. “La ANP ve a mi hijo como una amenaza, porque mientras él apoya todas las formas de resistencia, la ANP apoya todas las formas de normalización“, dijo.

La ANP corrió a abrazar a Adnan cuando fue liberado en abril de 2012. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que fuera marginado -e incluso amenazado- por la ANP. Su presencia continua en la primera línea de las protestas, su carisma y la admiración que se ganó entre los jóvenes palestinos, independientemente de su filiación política, hizo de él un líder y un símbolo.

Activo y comprometido, visitaba regularmente a las familias de los presos y de los asesinados por la ocupación, por lo general acompañado de Randa. Visitó los hogares de más de 500 familias de prisioneros y se consagró a la causa de los presos, sin importar si estaban afiliados a las facciones islamistas, a los partidos de izquierda o a Fatah, el partido de la ANP.

Él volvió a su trabajo en la panadería sólo una semana después de ser liberado”, recordó Randa. “Iba a la panadería a las 2 AM y volvía a casa al mediodía; pero siempre que había una protesta en [la cárcel de] Ofer o en Ramala, dejaba su trabajo para participar en ella“.

Mientras se celebraba una oración por un palestino asesinado por Israel, fue acosado por las fuerzas de seguridad palestinas, que trataron de echarlo de la mezquita. En otro incidente, lo detuvieron durante una hora”, explicó.

El padre de Adnan dice que ni un solo miembro de la ANP lo ha llamado para expresar su apoyo. “Hemos recibido mensajes de solidaridad de personas que están bajo los bombardeos en Alepo. Hemos recibido mensajes de apoyo desde el campamento de refugiados de Yarmuk y desde Homs; y de Irlanda, donde saben muy bien lo que significa morir de hambre por la libertad. Pero no recibimos ni una sola palabra de la ANP o del ministerio de prisioneros”, dijo.

Durante la entrevista, Randa recibió una llamada de la madre de un preso cuyo hijo ha estado en las cárceles de la ocupación durante 13 años. Estas llamadas significan mucho para la familia, ya que muestran cuán admirado es Jader.

Adnan durante un acto por los presos políticos en Nablus (Ahmad Al-Bazz

Adnan en un acto por los presos políticos celebrado en Nablus, en agosto de 2012 (Ahmad Al-Bazz).

“Compañero de lucha”

Jader no es sólo mi marido“, dijo Randa. “Él es un compañero de lucha. He ido con él a las protestas, y juntos hemos apoyado a las familias de los presos. Nunca consideré su activismo como una carga, sino como algo valioso“.

Randa hizo cuestión de subrayar lo amoroso y gentil que es su esposo: “Él siempre me ayudó a criar a los niños, cambiándoles los pañales y haciendo cosas que muchos hombres no están dispuestos a hacer. Cuando estaba embarazada de los trillizos, Jader limpiaba la casa y hacía todo lo posible para que yo me sintiera cómoda y feliz”, dijo.

A pesar de estar extremadamente preocupada por su bienestar, la familia apoya la decisión de Adnan de seguir con la huelga de hambre, y tienen confianza de que saldrá victorioso.

Discutimos el tema antes de que fuera arrestado de nuevo en julio del año pasado“, explicó su madre. “Yo le dije: ‘por favor, si te arrestan de nuevo, no hagas huelga de hambre’. Él permaneció en silencio, pero me clavó una mirada que atravesó mi corazón como una bala… como pidiéndome que respetara su decisión y no lo privara de la única arma que tendría”.

Jader Adnan informó a su esposa y a su padre de su plan de empezar una huelga de hambre si las autoridades israelíes renovaban su detención administrativa. “Jader no es un nihilista“, dijo su padre. “Él no está haciendo esto porque quiera morir o hacerse daño a sí mismo. Por el contrario, él está pasando por todo esto porque ama la vida y cree que ésta es la única manera de alcanzar la libertad“.

Adnan con sus dos hijas poco después de ser liberado en 2012. (Ahmad Al-Bazz)

Adnan con sus dos hijas poco después de ser liberado en 2012. (Activestills).

*Budour Youssef Hassan es una activista palestina licenciada en Derecho que vive en Jerusalén. Bloguea en: http://budourhassan.wordpress.com y tuitea en: @Budour48.
Publicado en Electronic Intifada el 6/6/15.

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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