Voces cristianas de Nablus III

María Landi

 

“Israel quiere ocultar la dimensión cristiana de la cuestión palestina. Quiere presentar este conflicto como un conflicto religioso judío-musulmán, neutralizando la posición cristiana; por eso le irritan las crecientes voces cristianas que se alzan sobre la cuestión palestina. Nosotros [el clero cristiano palestino] siempre hemos afirmado que la Iglesia en Palestina está para servir a todos los palestinos y palestinas, porque es una iglesia para el pueblo. También es una iglesia que está profundamente arraigada en esta tierra, y en los árabes palestinos cristianos y musulmanes que viven en ella”.          Atallah Hanna, Arzobispo ortodoxo de Jerusalén

Los sacerdotes melquita, ortodoxo y anglicano en la procesión de Navidad por el centro de Nablus.

Los sacerdotes melquita, ortodoxos y anglicano en la procesión de Navidad por el centro de Nablus.

Nablus es famosa por su bellísima Ciudad Vieja, su arquitectura otomana, sus fábricas de jabón de aceite de oliva, su tradicional hammam y su delicioso knafeh; por albergar el campo de refugiados más grande de Cisjordania (Balata) y por ser un bastión de resistencia en cada alzamiento palestino (especialmente durante la segunda intifada). Pero pocos saben que esta ciudad es un ejemplo de convivencia religiosa entre la mayoría musulmana, la pequeña y antigua comunidad cristiana[1] y la aún más pequeña comunidad samaritana[2].

Otra particularidad de Nablus es que las cuatro iglesias presentes en la ciudad (ortodoxa, católica, anglicana y melquita) celebran juntas la Navidad y la Pascua -a diferencia de Jerusalén y Belén, donde se celebran en fechas diferentes. En Navidad todas las iglesias siguen el calendario católico, y en Pascua el ortodoxo. En ambos casos, una colorida y animada procesión recorre la principal avenida de la ciudad[3], portando sus estandartes y símbolos. Las bandas de scouts encabezan la marcha con sus instrumentos, escoltadas por la policía local, mientras las autoridades y la población musulmana saludan con entusiasmo a sus vecinas y vecinos cristianos, en una demostración de simpatía y respeto.

Cuatro años después de entrevistar a cristianas y cristianos palestinos del distrito de Ramala, decidí conversar con sus pares de Nablus. En un contexto diferente al de entonces por la emergencia del Daesh y la vulnerabilidad de las comunidades cristianas en la región, la particular situación de las y los cristianos palestinos que sufren la ocupación israelí se hace más relevante para un Occidente que nunca les ha conocido ni comprendido.

Ésta es la tercera de tres partes. Ver aquí la primera y la segunda.

El P. Yusef Saadeh presidiendo el culto en el templo melquita de Rafidia.

El P. Yusef Saadeh presidiendo el culto melquita en Rafidia.

“Soy palestino antes que cristiano”

La iglesia melquita[4] de San Juan Bautista está ubicada en Rafidia. El Padre Yusef Sa’adeh es otro al que le gusta remontar la historia para recordar los orígenes del cristianismo en este lugar y la antigüedad de las comunidades palestinas. También lleva un minucioso registro de cuántas familias o personas cristianas quedan viviendo en ciertos pueblos o aldeas del norte de Cisjordania, y a qué iglesias pertenecen.

Él también, como muchos cristianos palestinos, es un refugiado. Si bien sus abuelos eran de Rafidia, su madre y su padre se mudaron a Haifa al casarse, y él nació allí. Tenía 8 años cuando las milicias sionistas les expulsaron de su hogar, y lo recuerda muy bien.

Recuerdo a mi padre diciéndonos que teníamos que huir para salvar nuestras vidas. Caminamos y caminamos huyendo de los disparos de los soldados judíos. Al final llegamos a un lugar seguro en las afueras de Ramala, y vivimos bajo los árboles por un año, y por dos años en cuevas. Fue un tiempo muy duro para mi familia, de mucha pobreza. Un día mi padre le dijo a mi madre que le parecía que no íbamos a poder regresar a nuestro hogar en Haifa, y ella se puso a llorar… Entonces nos vinimos a Nablus. Aquí vivimos en una sola habitación durante 22 años. Sólo cuando, ya casado, entré a trabajar en un banco, pudimos mudarnos a una casa mejor.

Lo que nunca voy a entender es: ¿quién le dio a los británicos el derecho de darle nuestra tierra a los judíos? ¿Y cómo la ONU decidió darles nuestra tierra sin preguntarnos a los palestinos qué pensábamos?

Él estudió en la escuela de UNRWA, junto a 800 refugiados y refugiadas. “En 1948 las iglesias y sus colegios se llenaron de refugiados, no había salones libres para dar clase. Nuestra vida fue muy dura, muy difícil”. Se casó en 1969, tuvo dos hijas y un hijo, y es abuelo. Con 75 años, vive en la parroquia con su esposa y no tiene casa propia[5].

Yusef no pensaba en el sacerdocio cuando formó una familia. Pero la iglesia local tenía una gran necesidad de pastor, y el obispo logró convencerlo; para ello tuvo que vencer la resistencia de su esposa, que no quería. Estudió en Jerusalén, se ordenó en Nablus en 1980, y desde entonces ha estado al frente de esta diminuta comunidad, que en ese entonces tenía más de 120 fieles y hoy tiene sólo 33.

Ha viajado muy poco fuera de Palestina; de joven porque era pobre, y ya como sacerdote, porque los israelíes le prohibieron salir del país durante 12 años, considerándolo “un terrorista”. “Por ser palestinos, dicen que somos terroristas. Si reclamas independencia, eres terrorista; si reclamas derechos humanos, o justicia, eres un terrorista. Ahora vivimos en una jaula. Todos somos prisioneros”, dijo en otra entrevista hace pocos años. Al P. Yusef le gusta ilustrar cómo es la vida bajo la ocupación con una experiencia personal:

En 2010 mi hermano, que vivía en Nazaret, murió; entonces decidimos ir a pasar con su esposa y sus hijos la primera Navidad sin él. Nos preparamos para viajar, y averiguamos qué papeles y permisos necesitábamos [para entrar a Israel]. Entonces vamos al checkpoint mi esposa, yo, mi hijo, su esposa y su bebé de 8 meses. Los israelíes nos dicen que los adultos podemos pasar, pero el bebé no, porque no tiene papeles. Nadie nos había dicho que mi nieto necesitaba papeles. ¿Cómo podíamos pasar y dejarlo en el checkpoint? Yo me enojé mucho y les dije: “¿Cómo puede este bebé de 8 meses ser una amenaza para el poderoso Estado de Israel?”. La respuesta fue: “Lo siento, no tiene papeles y no puede pasar”. Y yo exclamé: “¡Soy un anciano y voy a visitar a la viuda de mi hermano, así que dispárenme si quieren!” Ni me dispararon, ni pasé. Todos nos volvimos a casa muy tristes. Así es nuestra vida.

El P. Yusef conversando en su parroquia de Rafidia.

El P. Yusef conversando en su parroquia de Rafidia (Foto: M. Landi).


Israel es la causa de la emigración cristiana

Las razones de la emigración cristiana son varias, según Yusef, todas derivadas de la ocupación israelí. En los años 1920, Nablus era la capital económica del norte de Palestina, la ciudad más grande y rica de toda la región. Sin embargo la creación de Israel y la guerra que siguió, así como la dominación jordana resultante, llevaron a su declinar. Las autoridades jordanas primero y las israelíes después de 1967 buscaron quitarle poder e influencia, fortaleciendo ciudades vecinas más cercanas a Israel (Salfit, Tulkarem, Qalqiliya).

Desde 1948 la situación económica y política fue difícil: desempleo, toque de queda, represión… A su vez el rey Hussein abrió las puertas para que jóvenes palestinos emigraran a los países árabes. Muchas familias se fueron; hay centenares de familias cristianas de Nablus viviendo en Jordania. La ocupación israelí de 1967 hizo más difícil aún la situación. Y las iglesias de Occidente ayudaron a las familias cristianas a emigrar: les ofrecieron oportunidades de estudio, trabajo… y unas llamaron a las otras. Y los cristianos tienden a regresar menos que los musulmanes.

Las dos intifadas también provocaron la emigración de más familias cristianas; la segunda fue particularmente cruenta en Nablus (de donde salieron varios atentados suicidas): la ciudad fue bombardeada y sitiada durante meses, convirtiendo en una penuria su sobrevivencia económica y la vida cotidiana de la gente.

Durante la segunda intifada todas las entradas a la ciudad fueron cerradas con checkpoints: no se podía entrar ni salir. Muchos negocios cerraron. Muchas familias cristianas emigraron a Europa, a Jordania, a los Emiratos, a Siria… Y cuando quisieron regresar, Israel se los prohibió. Muchas propiedades en Rafidia eran de familias cristianas, y tuvieron que venderlas… Lo hicieron para darles un futuro a sus hijos, y no puedo culparlas. Aquí casi no hay trabajo.

Yusef sostiene que también hay razones demográficas que explican el desbalance de población: las familias musulmanas tienen más hijos que las cristianas. Mientras en éstas el promedio es de dos o tres, en aquéllas es de seis o más. “En el pasado, además, los musulmanes tenían hasta dos o tres esposas, por lo cual la cantidad de hijos se multiplicaba. Eso ha cambiado en el presente, por razones económicas y culturales”.

Yusef y su comunidad recibiendo la visita de un pastor canadiense.

Yusef y su pequeña comunidad compartiendo un encuentro con un pastor canadiense.


Vivir juntos como un mismo pueblo

En cuanto a las relaciones con la comunidad musulmana, sostiene que son y fueron siempre excelentes. Al P. Yusef le gusta mostrar dos bellos íconos que presiden su templo, uno de Jesús y otro de su madre María, pintados por vecinos musulmanes del campo de refugiados de Balata.

Durante toda mi vida en Nablus hemos tenido buenas relaciones con los musulmanes; yo, mi familia y mi comunidad. Y lo mismo con los samaritanos. Las tres religiones vivimos en armonía, sin problemas. En el Banco Otomano donde trabajé por 20 años éramos cinco cristianos y 15 musulmanes, sin ningún problema; nos visitábamos, compartíamos… Nunca ha habido problemas entre nosotros desde el punto de vista religioso. Políticamente podemos tener distintas visiones y filiaciones. Pero las guerras no tienen ni han tenido nunca motivos religiosos (tampoco las Cruzadas). Somos todos palestinos; cuando llueve para unos, llueve para todos.

El sacerdote mantiene amistad con integrantes de familias musulmanas históricas, cuyos miembros han sido alcaldes o gobernadores de Nablus. La prestigiosa universidad An-Najah, el gobernador o los principales jeques lo consultan o invitan para discutir temas de interés común.

Como ejemplo de ese vínculo, cuenta que hace años algunos líderes locales de Hamas le pidieron que intercediera para liberar a un conocido jeque del distrito, preso de la ANP y amigo suyo (que lo invitó muchas veces a su mezquita). Yusef le mandó una carta a Arafat y una semana después, el primer día de Ramadán, Arafat fue personalmente a la cárcel a liberar al jeque.

Años después, él y otros 15 líderes de Hamas (incluyendo ministros y parlamentarios) lo visitaron y, después de saludarlo con motivo de Navidad, le dijeron que querían conocer su opinión sobre la situación del país.

– Yo les dije: “Pero yo soy un cura, no soy un político… Yo no soy Hamas ni Fatah. Ustedes me conocen bien: nunca he tomado un arma ni una piedra en toda mi vida”. “Sí -me dijo el jeque-, pero lo que usted ha dicho y escrito nos inspira más respeto y temor que si esgrimiera un arma”. Yo le dije: “Nosotros somos hijos de esta tierra, como ustedes. Y tenemos que construir juntos nuestro país, porque somos un pueblo. Nosotros corremos riesgos en nuestras iglesias y ustedes corren riesgo en sus mezquitas; y fuera de nuestros lugares sagrados, corremos riesgos juntos”. Yo digo eso en todas partes a donde voy, con el gobierno, en la universidad… Yo soy palestino antes que cristiano. Y tenemos que vivir juntos en esta tierra como un solo pueblo.

Los sacerdotes melquita, ortodoxos y anglicano con integrantes de la comunidad musulmana de Nablus.

Los sacerdotes anglicano, melquita y ortodoxos con integrantes de la comunidad musulmana de Nablus.


Las iglesias también construyen muros

El veterano sacerdote es crítico del papel de las iglesias de Occidente en la cuestión palestina y de las jerarquías cristianas de Tierra Santa.

– Nuestro señor Jesús nació, vivió y murió en esta tierra, predicando el Evangelio del amor a todas las personas. Los judíos tenían una religión exclusiva; pero Jesús enseñó que el amor de Dios es para todo el mundo. En cambio a lo largo de los siglos, la humanidad ha levantado muros. Los cruzados vinieron aquí a matar a musulmanes y cristianos, y construyeron gruesas murallas alrededor de sus fuertes. El gobierno israelí construye muros para evitar que las personas vivan juntas. Dicen que es por seguridad, pero es un muro de apartheid para separar a la gente. Y las iglesias también construyen muros. Primero entre el este y el oeste. Luego entre católicos y protestantes. Ahora construyen muros para separar a los cristianos de Siria, de Líbano, de Egipto… Eso no es lo que quiere Dios.

Las iglesias no condenaron la entrega de Palestina a los sionistas. Hasta hoy. Es que la mayoría de los líderes de las iglesias aquí no eran palestinos, sino extranjeros. Eran (y son) italianos, alemanes, griegos… No asumieron la causa palestina. Obedecen al Papa o a sus superiores afuera antes que al clamor de su pueblo. Y pocas veces salen de Jerusalén a recorrer el país y visitar los lugares donde la gente está sufriendo por el muro, la confiscación de tierras y todos los males de la ocupación. ¿Y qué pasa con nuestras iglesias en Irak, en Siria? Los líderes no están cuidando a sus fieles. ¿Por qué nos lamentamos después que pasan las cosas, pero no hacemos nada antes?

Y concluye con tristeza: “Yo veo que la situación de las iglesias en Tierra Santa está muy mal. Necesitamos que el Papa se preocupe por nosotros. Y tenemos que unirnos, superando las divisiones; como iglesias y como pueblo, porque nuestro Dios es uno solo. Llevamos 55 años rezando por la unidad de los cristianos en el mundo, pero ¿qué hemos hecho realmente por la unidad?”

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.


[1] De una población de 150.000 habitantes, sólo 650 personas son cristianas. La gran mayoría vive en Rafidia (antes un pueblo vecino y hoy un suburbio de Nablus), donde las cuatro iglesias tienen sus templos. Además, la iglesia anglicana tiene un templo en la Ciudad Vieja y la iglesia ortodoxa tiene el templo del Pozo de Jacob (en el lugar donde se dice que Jesús encontró a la Samaritana), enfrente del campo de refugiados de Balata, a la entrada de Nablus.
[2] Las y los samaritanos, que practican una versión arcaica del judaísmo, tienen doble ciudadanía palestina e israelí, pero en Nablus se identifican como palestinos(as). A diferencia del judaísmo ortodoxo, consideran que el Templo de Israel estaba ubicado no en Jerusalén sino en el Monte Gerizín, donde viven. La región norte de Cisjordania era conocida en la Biblia como Samaria, y así le llaman hoy los sionistas, considerándola parte inseparable de ‘Eretz Israel’. Hay unos 350 samaritanos de habla árabe en Nablus e igual número de habla hebrea en Holón (cerca de Tel Aviv).
[3] Leer aquí el testimonio de un pastor protestante de EEUU que vivió la celebración de Navidad en Nablus.
[4] Es la iglesia católica del rito oriental -también llamada católica griega-, separada de la iglesia occidental desde el Concilio de Calcedonia (451 DC). Su líder espiritual es el Patriarca de Antioquía (Turquía). Desde 1995 se define “en comunión eclesiástica con el Obispo de Roma” y ha actuado como puente entre las iglesias de Oriente y Occidente. Hay pequeñas comunidades melquitas en Siria, Líbano, Palestina y Egipto.
[5] Los sacerdotes de los ritos orientales, al igual que los protestantes, pueden casarse.
Altar de la iglesia melquita, con los íconos de María y Jesús pintados por refugiados musulmanes de Balata.

Altar de la iglesia melquita, con los íconos de María y Jesús pintados por refugiados musulmanes de Balata (M.Landi).


FOTOS
: Wayne Smith, Jim Cairney, Facebook de Ibrahim Nairuz, Al Kamandjatii y María Landi.
Primera parte: Ibrahim Nairuz.
Segunda parte: Abir Hanna.
Entrevistas realizadas en Nablus, Cisjordania ocupada, en la primavera de 2015. Con aportes del blog de Wayne Smith.
Ver en este blog otras entradas relacionadas pinchando en la etiqueta “Cristianas/os Palestinas/os“.

Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén).
Esta entrada fue publicada en aldeas de Nablus y Salfit, Cristianas/os Palestinas/os, Nakba, Refugiados/as y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s