Vidas arrancadas: la comunidad cristiana palestina protesta la construcción del Muro en Cremisán

 

Cristianos/as de varios ritos rezando contra el Muro en Beit Yala (Foto: EAPPI).
Cristianos/as de varios ritos rezando contra el Muro en Beit Yala (Foto: EAPPI).

 

Por el equipo del EAPPI en Belén

 

El 17 de agosto, soldados israelíes y personal de seguridad supervisaron el trabajo de remoción de tierra para arrancar más de 100 árboles de olivo en Bir Una. Muchos de los olivos que fueron arrancados tenían más de 1.500 años  de antigüedad. La tierra se está despejando  para facilitar la construcción del Muro de separación[1] a través del valle de Cremisán. La ruta prevista penetrará tres kilómetros adentro de la línea del armisticio  de 1949 [frontera reconocida internacionalmente], y el muro será construido en tierras que son propiedad privada de familias de Beit Yala. El desmonte de la tierra está realizándose a pesar de una resolución judicial previa y sin mediar advertencia alguna a los propietarios afectados. Cristianos y cristianas locales están reuniéndose todos los días en el lugar  para protestar por la confiscación ilegal de sus tierras y rezar por la protección del hermoso valle de Cremisán.

“Las excavadoras llegaron este lunes a las 9 de la mañana; nadie se tomó la molestia de avisar a los pobladores”, dijo el Padre Aktham Hijazin, párroco de Beit Yala. Los buldóceres, protegidos por el ejército israelí, arrancaron 50 de los árboles más antiguos del valle. El P. Hijazin describió esto como “una acción contra el pasado y el futuro de nuestro pueblo; se trata de una operación contra la justicia, contra nuestra presencia aquí, contra nuestra historia y nuestro futuro. Estos árboles han estado aquí durante siglos y son parte de la vida de estas familias. Confiscar estas tierras es confiscar el pasado de estas familias y el futuro de las generaciones venideras”.

Bir Una se encuentra en las afueras de Beit Jala, un pueblo predominantemente cristiano del distrito de Belén, sólo 10 km al sur de Jerusalén. El valle es también el hogar de un monasterio salesiano (famoso por la producción del sabroso vino de Cremisán) y un colegio de monjas también salesianas que sirve a la comunidad local. Si la ruta del Muro sigue adelante como está previsto, va a separar a 58 familias cristianas de sus tierras en el valle de Cremisán.

La zona de Beit Yala es conocida por su excelente aceite de oliva; pero la comunidad ha perdido más de la mitad de sus olivos por la construcción del Muro. La pérdida de esta vital fuente de ingresos tendría un impacto económico devastador para estas familias.

Desde el martes 18 de agosto, la comunidad de Beit Yala ha estado realizando misas diarias en el lugar para protestar contra esta confiscación ilegal de sus tierras y orar por la protección de sus olivos. Iglesias de todo el mundo se les han unido en la oración.

Desde el 18 de agosto, el equipo del EAPPI en Belén acompaña a la comunidad en su oración diaria por la protección de sus olivos y su tierra. La oración es presidida por sacerdotes ortodoxos y católicos del monasterio de Cremisán, cuyas tierras también se verán afectadas por la expansión del Muro. Durante la misa, los soldados israelíes y el personal de seguridad continuaban supervisando la destrucción de este antiguo olivar.

El 19 de agosto, la misa no pudo llevarse a cabo dentro del olivar porque los soldados israelíes prohibieron el acceso a la tierra diciendo que se trataba de una “zona de trabajo” y que la misa era “una reunión ilegal”, ya que no se había solicitado permiso.

La tensión crecía a medida que los lugareños, sin poder acceder a su tierra, veían cómo más y más árboles de su propiedad eran destruidos.  Los soldados finalmente reprimieron a la multitud, resultando en varias personas heridas y dos palestinos detenidos.

El EAPPI observó escenas similares en la oración de la mañana del martes. Los lugareños –muchos de los cuales son dueños de las tierras confiscadas– se echaron al suelo para evitar que las excavadoras accedieran a la zona, pero los soldados los sacaron por la fuerza.

Los soldados israelíes dijeron a los pobladores que los árboles iban a ser trasladados y replantados; sin embargo, al arrancarlos se les cortaron las raíces y las ramas, destruyendo así la fuente de ingresos de muchas familias. Una persona preguntó a los soldados: “Si quieren trasladar los árboles, tienen  que dejarles las raíces. ¿Por qué no les dejan las raíces si quieren salvarlos?

Significativamente, el valle de Cremisán está rodeado por las colonias israelíes ilegales de Gilo y Har Gilo. Construidas en tierras de Beit Yala, estas colonias ilegales cercanas a Jerusalén son de las que se están expandiendo más rápidamente. Si la ruta prevista del Muro sigue adelante, permitirá unir a estas dos colonias, desconectando a Belén de Jerusalén Oriental ocupada y separando efectivamente el norte del sur de Cisjordania.

La comunidad local ha luchado durante muchos años[2] contra la construcción del Muro en sus tierras. Cuando la Suprema Corte de Israel resolvió el 2 de abril pasado que la ruta del Muro debía ser desviada para reducir los impactos sobre las comunidades locales y los monasterios, mucha gente estaba esperanzada. Pero el Ministerio de Defensa israelí ignoró esta decisión, y ahora el antiguo olivar yace en ruinas.

Pero es sobre todo la presencia cristiana en esta tierra, ya reducida al mínimo, la que se ve amenazada. Son muchos los que, en los últimos años, han elegido el camino de la emigración debido a la falta de perspectivas; otras familias están considerando irse, dice el P. Hijazin. “Los habitantes de Beit Una y Cremisán están muy enojados. Los israelíes dicen: “desarraigamos sus olivos, pero pueden plantarlos en otro lado”. ¡Pero las familias no quieren escuchar eso! ¡Éstas son sus tierras! Esta operación no sirve a la causa de la paz”.

Ver aquí una galería de fotos tomadas por el equipo del EAPPI:

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[1] La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya reconoció en 2004 la ilegalidad de este Muro (iniciado por Israel en 2002) y del sistema de ocupación y colonización asociados, y exhortó a Israel y a la comunidad internacional a tomar medidas para su desmantelamiento.
[2] El centro de derechos humanos St. Yves de la iglesia católica ha representado a las comunidades religiosas y locales de Cremisán en un largo proceso judicial iniciado hace una década.
Tomado del blog del EAPPI. Con aportes de Kairos Britain. Traducción: María Landi.

 

Galería de imágenes tomadas por varios fotógrafos palestinos:

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Reportaje fotográfico:
Cristianos/as y musulmanes/as palestinos/as protestan
contra el Muro de separación

 

Texto y fotos: Oren Ziv (del colectivo Activestills)*

 

Días después de que el ejército isrelí arrancara árboles de olivo palestinos para allanar la ruta del Muro de separación en Beit Yala, cristianas/os y musulmanes/as de la zona protestaron juntos para frenar el plan.


Cientos de cristianas/os y musulmanes/as de Palestina protestaron el domingo 23 por la mañana en el pueblo cisjordano de Beit Yala contra la inminente construcción del Muro que va a separarles de Jerusalén.

Los y las manifestantes marcharon hacia la zona donde pocos días antes el ejército arrancó docenas de árboles de olivo milenarios para preparar la ruta del Muro. Allí comenzaron a destruir un checkpoint que impide a los agricultores acceder a su tierra en un área que, cuando la obra esté concluida, quedará del lado ‘israelí’ del Muro. La policía de frontera reprimió con gases lacrimógenos y granadas de estruendo. Al menos tres manifestantes fueron evacuados en ambulancia. La gente se llevó trozos del checkpoint destruido para el pueblo.

La finalidad del Muro aquí es muy simple: separar a Beit Yala de Wadi Ahmad, un área agrícola de 3.500.000 de metros cuadrados con miles de árboles de olivo”, dijo Mazin Qumsiyeh, un veterano activista y biólogo palestino. “La construcción de este tramo completará la total guetización de Belén. La ruta no tiene nada que ver con la seguridad: el único objetivo es anexar el valle“.

El Padre Paulo, de la iglesia ortodoxa de Beit Yala, declaró: “Estamos aquí porque están construyendo un Muro que va a separar a Beit Yala de Jerusalén. Vinimos aquí para decir que ésta es nuestra tierra, que estamos en contra del Muro y que queremos vivir juntos en paz. Todas las iglesias de Beit Yala se oponen a la construcción del Muro, y estamos aquí para decirle al ejército: ‘Váyanse de aquí, ésta no es su tierra’”.

 “El objetivo del Muro es encerrar a Beit Yala por los  cuatro costados”, dice Salah, que vino desde la aldea de Ni’lín, cerca de Ramala, para participar en la protesta. “Se han apropiado de la tierra, de los árboles, de los medios de vida, y están castigando a la población de este lugar sin ninguna razón. Hemos venido a dar el mensaje de que podemos derrotar estos muros cuando todos estemos unidos como pueblo, cristianos y musulmanes”.

Hace poco tiempo, la Suprema Corte de Israel recomendó al gobierno reconsiderar la ruta planeada del Muro en la zona, ya que afecta seriamente a la población local. El Ministerio de Defensa, sin embargo, comenzó el trabajo la semana pasada, sin cambiar la ruta del Muro. El ministerio ha prometido dejar un espacio abierto de 200 metros cerca de los monasterios, de un total de 1.500 metros de Muro que está previsto construir en la zona.

El plan es que el Muro rodee completamente a Belén y las aldeas de alrededor,  cerrando todas las entradas a la zona. Está previsto que varios tramos del Muro sean construidos en los próximos años, incluyendo al sur de Jerusalén.

* Síntesis de dos reportajes publicados en +972 Magazine el 21 de agosto y el 23 de agosto de 2015. Traducción: María Landi.

VIDEOS:

Informe televisivo de AFP (inglés, 1:31′):
Video de PNN (inglés, 4:25′):
Video del International Solidarity Movement (5.00′):
 Video de la agencia Anadolu (4.00′) sobre la protesta del domingo 23 de agosto:
Video de activistas locales sobre la protesta del 23 de agosto (5′):

 

Ver más entradas pinchando en la etiqueta “Cristianas/os palestinas/os” de la nube del blog.

 

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
Esta entrada fue publicada en Apartheid, Colonias Israelíes ilegales, Cristianas/os Palestinas/os, EAPPI, Muro de Apartheid, Resoluciones de la ONU. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Vidas arrancadas: la comunidad cristiana palestina protesta la construcción del Muro en Cremisán

  1. Rene Salvador Zablah dijo:

    Que es lo que pasa , la onu , o amnistia internacional porque no prohibe si no es tierra de ellos, los arabes palestinos musulmanes y cristianos son dos comunidades integradas en su sagrada tierra, quienes son los sionistas , para arrebatarles a ellos su legitimo derecho , no se trata de ideologias de isquierda o derecha sino , de ROBO ,Ellos los sionistas son apatridas , mezcas de distintas etnias de paises lejanos , bulgaros, balkanicos , americanos del norte cento y sudamerica , gente desarraigada , vagos , con patron de un pais inventado por mentes psicopatas como ben gurion ytchac shamir, netanyahu, cohen etc que antes eran tildados por los ingleses como terroristas.

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