Congeladas en su dolor: así es el duelo de las familias palestinas

Familiares en el funeral de Muhammad Abu Latifa, asesinado por un comando especial de la policía israelí durante una invasión del campo de refugiados de Qalandiya, el 27/7/15 (Oren Ziv/Activestills.org).

Familiares en el funeral de Muhammad Abu Latifa, asesinado por un comando especial de la policía israelí durante una invasión del campo de refugiados de Qalandiya, el 27/7/15 (Oren Ziv).


Samah Jabr*

 

Mientras el mundo celebraba la víspera del Año Nuevo en 2015, con todas sus promesas para el próximo año, decenas de familias palestinas recibían los cuerpos congelados de sus shahids (mártires): niños asesinados por los israelíes en la reciente agitación política.

Permítanme decir desde el principio que este artículo es un intento de explorar la experiencia del dolor entre las víctimas de nuestra realidad política, no un ensayo sobre el significado del martirio o un análisis del apodo shahid, la condición que tanto las personas religiosas como seculares palestinas otorgan a los niños asesinados por la ocupación.

Simplemente hago la observación de que la comunidad palestina, al igual que muchos grupos que glorifican a los soldados que mueren en su nombre, también glorifica a las personas asesinadas por causa de la resistencia a la ocupación, y utilizan el término shahid para llamar la atención sobre las circunstancias de su muerte.

Mucho silencio rodea el dolor de las familias de los luchadores palestinos. Nuestra gente cree que las autoridades israelíes se satisfacen sádicamente con nuestro sufrimiento. En respuesta, las y los palestinos a menudo presentan una fachada dura que enmascara sus emociones y borra todos los signos de vulnerabilidad frente a los que mataron a sus seres queridos. Algunas personas van más allá, y tratan de no causar más dolor a los miembros de su familia, guardando su dolor para sí mismos.

Una joven vino a verme con palpitaciones y dificultad para respirar, síntomas de los que no se encontró ninguna causa orgánica. Cuando le pregunté cuándo comenzaron sus síntomas, respondió: “Desde que el corazón de mi hermano dejó de latir”. Su hermano había recibido un disparo en una manifestación dos años atrás; ella había estado conteniendo esta pérdida en su pecho por temor a que toda la familia colapsara si alguien la reconocía ante ellos.

Otros motivos del silencio son el deseo de evitar la incriminación de los que han perdido la vida, y la necesidad de evitar una mayor intimidación hacia las personas de la comunidad que han prestado su apoyo y simpatía. Mostrar solidaridad con las familias en duelo significa tomar riesgos y asumir las consecuencias. Incluso los miembros árabes del Parlamento israelí, los legisladores que visitaron a las familias que reclamaban que se les entregara los cuerpos de sus hijos para enterrarlos dignamente, fueron amenazados y castigados.

El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó: “Los que se conduelen con las familias de los terroristas no merecen ser miembros de la Knesset“. Estos miembros árabes del Parlamento fueron suspendidos en sus funciones, mientras que no se tomó ningún tipo de medidas contra la ministra de Justicia israelí que consoló a las familias de los colonos acusados ​​ de quemar a una familia palestina.

Funeral of Ahmad Sharake, Jalazun refugee camp, West Bank, 12.10

Familiares en el funeral de Ahmad Sharake (13, del campo de refugiados de Jalazun), asesinado por soldados durante disturbios cerca de la colonia Beit El, en octubre 2015.

La intimidación impide expresiones de apoyo de la comunidad a las familias que ya sufren impedimentos para el proceso natural del duelo. Tratados como sospechosos por la ocupación, los miembros de la familia suelen ser detenidos o castigados colectivamente con la demolición de sus viviendas, la denegación de permisos de trabajo, e interferencias en el desarrollo de los rituales tradicionales de duelo, debido a la decisión israelí de no liberar los cuerpos de los difuntos hasta que las familias cedan a la exigencia de enterrar a sus muertos aislados de la comunidad.

Después de cuatro meses de agotar las negociaciones entre las autoridades israelíes y la familia Abu Sha’aban, el cadáver del hijo, Ahmad, se entregó a la familia con la condición de que el entierro tuviera lugar en el plazo de hora y media, con la presencia de no más de 14 personas y en medio de la noche.

También nosotros, como palestinas, a veces somos culpables de mantener a estas familias bloqueadas en su dolor. Una encuesta realizada por el Centro Al Quds para Estudios Palestinos e Israelíes reveló que el 66 % de los palestinos expresó su malestar por la disminución de periodistas presentes en el lugar de duelo, especialmente durante las primeras horas después de la muerte.

Además el 60 % de las personas expresó su descontento con la conducta de las facciones políticas, que incluye afirmar que sus hijos pertenecían a determinado partido político, distribuir posters de los shahids con el emblema del partido, o enarbolar la bandera del mismo en el funeral. De esta manera las facciones políticas se apropian de los sacrificios de los individuos y de la angustia de sus familias. Los medios de comunicación compiten para informar sobre la última crisis de una manera que, a menudo, se entromete en los momentos más íntimos de una familia, convirtiendo a un afligido padre o madre en un portavoz institucional.

Una familia palestina camina entre los escombros de su vivienda destruida por Israel (foto de MEMO).

Una familia palestina camina entre los escombros de su vivienda destruida por Israel (foto tomada de Middle East Monitor).

Una presión social aparentemente bienintencionada sobre una familia en duelo para expresar orgullo es otro factor que puede operar para inhibir la experiencia del dolor y retrasar el proceso de duelo. Observamos familias reconfortadas por la multitud que viene a unirse a ellas en su momento de necesidad, hablan de la última vez que vieron al shahid y enumeran sus diversas virtudes. Sus amigos llenan en la fantasía de la madre el rol del hijo, o del padre para sus hijos; el fallecido es repentinamente su más querido y más cercano amigo. Pero pronto estos dolientes se marchan hacia una crisis más reciente que reclama su atención, dejando a la familia sola ante el vacío.

Los círculos de duelo que muestran el “síndrome del sobreviviente”: culpa, vergüenza, ansiedad y dolor parecen sucederse de una persona a otra. Ha habido unos pocos casos en los que los jóvenes amigos o parientes del shahid realmente han atacado a soldados israelíes; éste es un acto impulsado entre otras causas por el dolor. De esta manera, el mártir se transforma en romántico y es imitado. Su funeral conduce a otros funerales.

El shahid ausente permanece muy presente en la psique de sus dolientes. Un hombre de mediana edad, introvertido, me dijo: “Tengo cuidado de no ofender la imagen de mi padre. Ahora soy mayor de lo que él era cuando lo mataron. Yo mismo me acabo de casar y mi esposa quedó embarazada. Y de hecho mi padre fue asesinado justo después de que mi madre quedó embarazada de mí. Pero todavía vivo cada día y cada minuto de mi vida con su imagen mirándome, corrigiendo mi comportamiento y diciéndome qué hacer”.

El padre de Arafat Jaradat, asesinado por torturas en una cárcel israelí en febrero de 2013.

La confiscación de los cuerpos de los palestinos muertos y la imposición de restricciones dolorosas al duelo de sus familias no tiene nada que ver con la seguridad de Israel; solo beneficia a los malvados que imponen el sufrimiento porque sí: castigar a la comunidad palestina privándole de participar en el proceso normal de duelo. La consecuencia es que se están ampliando los círculos de dolor. A las propias familias su dolor inhibido y complicado les crea distorsiones cognitivas y las llena de culpabilidad, además de que Israel impone su propia definición de criminales o terroristas a sus familiares muertos. Pero para cada familia en Palestina, la muerte de estos jóvenes luchadores y la brutalización de los sobrevivientes son armas poderosas que socavan la seguridad psicológica de todos.

Independientemente del juicio que generen sus acciones específicas, estos jóvenes luchadores quedaron atrapados entre la violencia del ocupante y la inutilidad de los dirigentes palestinos. Actuaron con desinterés, sin búsqueda de ganancia personal ni de fama. Actuaron por la ira y la frustración experimentadas por todo el pueblo palestino. Su impulso fue ofrecer ayuda de la única manera que pudieron. Sus experiencias, sus emociones y sus intenciones deben ser identificadas, comprendidas y validadas antes de debatir sobre la legitimidad de sus acciones.

Después de todo, es el sacrificio de unos pocos lo que nutre la esperanza de liberación. Sus familias y el conjunto de la comunidad palestina debemos reconocer la magnitud de la pérdida de nuestros hijos, restaurar nuestros recuerdos positivos de ellos y volver a contar la historia de su muerte. A través de ello, debemos afirmar nuestro profundo amor por aquellos que murieron por Palestina. Un proceso de elaboración de la memoria nacional palestina puede al menos mitigar el aislamiento de las familias en duelo y transformar su pérdida personal en una experiencia de sentido colectivo.

 

We've been hearing a lot about Palestinian attacks on Israelis. Here are the figures by United Nations OCHA occupied Palestinian territory on Palestinians vs Israelis injured since last October. Aside from those injured, over 180 Palestinians, including 44 children, were shot and killed by Israeli security forces and Israeli settlers since the beginning of last October.

Datos recopilados por UNOCHA sobre las personas heridas en la actual ola de violencia, entre octubre y febrero. En azul las víctimas palestinas, en naranja las israelíes. Además, más de 180 palestinos y palestinas, incluyendo 44 niñas y niños, fueron asesinados por militares y colonos israelíes.


*Samah Jabr es psiquiatra y psicoterapeuta en Jerusalén, y se preocupa por el bienestar de su comunidad más allá de los problemas de las enfermedades mentales. Escribe regularmente sobre la salud mental en Palestina ocupada.
Publicado originalmente en MEMO. Traducido para Rebelión por J. M. y editado por María Landi.
"Si este joven hubiera apuñalado a alguien, su mano estaría manchada de sangre".

“Si este joven hubiera apuñalado a alguien, su mano estaría manchada de sangre”. Imagen de uno de los dos jóvenes ejecutados el 17/3/16 cerca de la colonia Ariel, tras una supuesta agresión con cuchillo.

 

Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén).
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2 respuestas a Congeladas en su dolor: así es el duelo de las familias palestinas

  1. Nestor del coreal garcia dijo:

    es muy doloroso enterarme de lo que ocurre a diario en el territorio Palestino ocupado por los malditos sionistas, que podemos hacer nosotros, a quien se puede acudir para que alguna nacion se apiade del pueblo Palestino y pueda darle su apoyo militar, político y humano.
    solo nos queda difundir a nuestros contactos a nivel internacional los hechos relatados por ustedes.
    gracias.

    • María Landi dijo:

      Nestor: todas las ciudadanas y ciudadanos del mundo, no importa dónde estemos, podemos hacer mucho: primero, difundir la realidad, dar a conocer a la gente lo que realmente pasa en Palestina, contrarrestando la propaganda mentirosa sionista que presenta a Israel como la víctima, cuando en realidad es el verdugo. En segundo lugar, podemos sumarnos al movimiento palestino y mundial de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel, como forma efectiva de presión para obligarle a respetar el derecho internacional y las resoluciones de la ONU, y retirarse de Palestina. Este movimiento está dando resultados concretos, está haciendo pagar un precio por mantener el statu quo, y haciendo conocer al mundo la verdad. Infórmate más en: boicotisrael.net y participa en iniciativas de este tipo en el lugar donde vives. Gracias.

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