Médicos de India, guardias de Chechenia

Gideon Levy


La crueldad es la única motivación que guía la respuesta israelí a la huelga de hambre de los presos palestinos. Todo lo demás son mentiras sobre la seguridad.

 

No lejos de casa, cientos de personas están sin comer; miles no pueden dormir de noche, preocupadas por  sus seres queridos en huelga de hambre. No tienen la menor idea de cómo están, pues nadie tiene permiso para visitarlos. Desde hace 21 días [son 24 ahora] el único alimento que ha entrado en sus bocas es agua con sal.

El Servicio Penitenciario de Israel los está torturando. Primero les quitó la sal; después los puso en aislamiento, los multó y aumentó el peso de su ya cruel carga. Los medios israelíes raramente informan sobre la huelga. Conocen el corazón de sus clientes: a la mayoría de los israelíes  no les importa la huelga, y algunos están felices: déjenlos morir.

Pronto van a empezar a tratar de alimentarlos por la fuerza. Si todos los médicos en Israel cumplen con la valiente, moral y correcta posición de la Asociación Médica Israelí –y eso es dudoso, considerando los médicos del servicio de seguridad Shin Bet y del Servicio Penitenciario Israelí-, no habrá nadie para forzar el tubo hacia adentro de sus cuerpos indefensos y desnutridos. Por eso Israel ha amenazado con traer médicos de India para que lleven a cabo la tarea. Y luego quizás también importe guardias carcelarios de Chechenia para que disparen a muerte a los presos en huelga de hambre, en caso de que la crueldad de los guardias penitenciarios israelíes no sea suficiente.

El Ministro de Seguridad Pública Gilad Erdan está orquestando esta crueldad. Erdan no es un mal tipo, ciertamente no es peor que el promedio; pero sabe que la crueldad hacia los prisioneros, al igual que toda crueldad hacia la población palestina, le ayudará en las primarias del Likud. Por eso lo está planeando; y así, Erdan termina siendo peor que los malvados.

La crueldad es la única motivación que guía la respuesta israelí a la huelga de hambre de los presos palestinos. Todo lo demás son mentiras sobre la seguridad y excusas políticas huecas destinadas sólo a ocultar la crueldad. ¿Por qué no permitir que los presos condenados a cadena perpetua se saquen una foto con sus familias? ¿Por qué no darles otro cuarto de hora de visita? Eso es maldad pura. No negociar con los líderes de la huelga de hambre es maldad. Y esperar hasta que los primeros pierdan la consciencia es maldad. Y dejar que lleguen al límite y sólo entonces empezar a negociar es maldad. Y aceptar algunas de sus demandas sólo después de que los primeros huelguistas estén casi muertos, es crueldad. Y por encima de  todo, no aceptar sus demandas (todas ellas justificadas) es una crueldad incomparable.

Las cosas son simples, en blanco y negro: los prisioneros quieren que las condiciones de reclusión vuelvan a ser como eran hace unos pocos años. Incluso entonces no eran extraordinarias. Pero este gobierno de Israel quiere torturarlos.

Difícilmente se encontrará una palabra de verdad en los medios israelíes sobre las condiciones de vida de las y los presos palestinos: sólo mentiras nefastas que describen “mansiones” y “fiestas”. Ni una palabra sobre el hecho de que la mayoría de ellos son presos de opinión; todos son “terroristas”, y por lo tanto todos merecen el mismo trato. No sólo se desdibuja maliciosamente su identidad, sino también sus demandas.

¿Quién sabe siquiera lo que quieren? Destruir al Estado de Israel, eso es lo que quieren, según la ignorancia popular. De hecho, ni una sola de sus exigencias es política. Ni una sola es exagerada; a no ser que colocar baños decentes para las familias que esperan horas afuera de las prisiones sea una exigencia exagerada, si se trata de familias palestinas.

Ahora están esperando a ver quién pestañea primero y quién la tiene más grande. Hasta entonces, los huelguistas serán torturados casi hasta la muerte. Entre ellos hay jóvenes y viejos, sanos y enfermos; y todos están siendo torturados, porque su lucha es justa y su sacrificio es grande. Incluso Israel podría permitirse apreciar esto. El final no lo decidirá el Servicio Penitenciario de Israel sino el Shin Bet, el organismo malvado que en Israel es responsable de todo lo que ocurre en árabe.

El acuerdo que se alcanzará al final de la huelga de hambre podría haber sido hecho en el segundo día. Pero entonces se les habría ahorrado a los “terroristas” una dosis de sufrimiento, y eso, por supuesto, es malo para la nación judía. Entonces primero los vamos a castigar, a poner en aislamiento, a alimentar por la fuerza, a importar médicos, a exportar crueldad; y sólo después les vamos a dar otros 15 minutos de visita con sus familias, y quizás incluso les pongamos aire acondicionado en la prisión de Nafha.

¿Por qué no ahora?

 

Publicado en Haaretz el 8/5/17. Traducción de María Landi.
Información actualizada diariamente sobre la huelga de hambre en:
Libertad y Dignidad – Información de emergencia (Javier Villate).
Palestina Libre
Samidoun
Addameer

 

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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