Mariam Barghouti y Gideon Levy sobre la detención de Ahed Tamimi en Nabi Saleh


Dos artículos (de Mariam Bargouti y Gideon Levy) y varios videos sobre la detención de Ahed, Nariman y Nur Tamimi en Nabi Saleh.
Actualización al 28/12/17: También Manal Tamimi, de Nabi Saleh, acaba de ser arrestada cuando protestaba frente a la prisión de Ofer por la detención de sus familiares. Una ola de arrestos de otros/as reconocidos/as activistas se está registrando en toda Cisjordania, incluyendo a la parlamentaria Khalida Jarrar y al líder social Munther Amira, al igual que a varios otros vecinos suyos del campo de refugiados de Aida, en Belén.
Actualización al 7/1/18: Nur y Manal Tamimi fueron liberadas tras pagar importantes fianzas. El juicio a Ahed Tamimi continúa, y el fiscal militar la acusa de 12 cargos, por lo cual podría recibir una sentencia de cárcel significativamente larga.

 

Ahed, su madre Nariman y su prima Nur, detenidas por el ejército de ocupación sionista (Página de Facebook: Free the Tamimi Women).


He visto crecer a Ahed Tamimi y sé por qué defiende su hogar

 

Mariam Barghouti

 

Las imágenes de tres mujeres: Ahed Tamimi, su madre Nariman y su prima Nour se han difundido a través de los medios tras su detención por las fuerzas israelíes, luego de que los medios de comunicación israelíes lanzaran un video donde gritaban y golpeaban a los soldados.

Ellas no son solamente las rebeldes desafiantes que nos han pintado. Sus acciones y reacciones son un reflejo de lo que años de humillación y degradación hacen a una familia y una población.

Ahed, ahora de 16 años, fue una vez una niña tímida que apenas susurraba cada vez que le hacían preguntas. Su voz era dulce y revelaba una vulnerabilidad que te hacía tratarla con cuidado y amabilidad.

Era la niña del pueblo de Nabi Saleh cuyo cabello no podía ser domesticado. Sin embargo, el grosor y volumen de su pelo no la han protegido de los horrores que estallan a su alrededor.

Recuerdo la primera vez que fui a Nabi Saleh para la manifestación semanal contra la expansión de las colonias. Era un día de verano con el sol ardiendo sin piedad sobre nosotros. Mi camiseta estaba empapada de sudor y mis pulmones ardían por los gases lacrimógenos. También fue la primera vez que conocí a Nariman Tamimi.

Nariman es madre de cuatro hijos, pero también es la mujer que acogió a todo el que entró en su hogar.

En ese momento, ninguna de nosotras se conocía, ni sabíamos que estaríamos unidas por la tragedia. Sin embargo, cuando los soldados trataron de detenernos a mí y a mi prima más joven, Nariman saltó rápidamente sin ninguna vacilación.

Sus manos temblaban furiosamente mientras se aferraba a una cámara de video, en un desesperado esfuerzo por documentar posibles violaciones por parte del ejército. A pesar de su claro nerviosismo, alzó la voz y gritó a los soldados completamente armados: “¡Éstas son mis hijas, no se las llevarán!”

En ese momento, mis rodillas temblaban y mi corazón palpitaba por el temor de ser arrestada. Pero luego me invadió una sensación de calma. Esa mujer joven, que no tenía ni idea de mi nombre, arriesgó sin pensarlo su vida para garantizar mi seguridad.

Debajo de toda esa fuerza y ​​resiliencia, el rugido de Nariman es sólo una pequeña parte de ella. Es una mujer que carga con sus cicatrices, mientras ​​pinta un mundo de sueños donde ella no es más que una mujer palestina.

A veces se sentaba en el balcón de su casa en Nabi Saleh, mientras bebíamos té e imaginábamos un mundo diferente. De una u otra manera, siempre era un mundo en el que nunca nos hubiéramos conocido, porque no era necesario. No teníamos que protestar ni luchar por nuestro derecho a la seguridad: simplemente vivíamos las banalidades de la vida. Construíamos un lienzo de realidades coloridas, pero siempre eran masacradas por los recuerdos de angustia, dolor y violencia.

La voz de Nariman se quebraba al recordar las historias de su hermano Rushdie Tamimi, quien murió en sus brazos después de que le hubieran disparado las fuerzas israelíes. Su muerte se produjo apenas un año después de que su primo Mustafa Tamimi expirara en un charco de sangre tras ser baleado por un soldado israelí.

Los que viven -me decía- no están realmente vivos”. Y continuaría recordando cómo su esposo fue encarcelado, cómo le contaba a sus hijos historias sobre su fortaleza, porque no podía permitirse el lujo de quebrarse ante ellos.

Recuerdo cuando corrió a abrazar a su esposo Bassem después de ser liberado de la cárcel. A ese momento de alegría le siguió el encarcelamiento de su hijo mayor, Waed. Mientras sus hijos jugaban a lo lejos, intentábamos recordar los nombres de las docenas de personas amadas que fueron detenidas, torturadas, heridas o asesinadas. Casi siempre olvidábamos a alguien.

Mientras Nariman convive con el peso de estas experiencias, sus hijos han estado tratando silenciosamente de darle sentido a todo eso. Es el destino de la mayoría de los niños y niñas palestinas.

Ahed, que apenas tenía nueve años cuando comenzaron las protestas, también fue testigo de todas las injusticias cometidas por las fuerzas israelíes. La niña de voz tímida se dio cuenta a temprana edad de que no podía permitirse seguir callada, que los susurros son un lujo otorgado a quienes no tienen que defender sus hogares de las incursiones diarias, del robo de tierras o del encarcelamiento.

Hace unos años, cuando las fuerzas israelíes intentaron arrestar a su hermano, Ahed se convirtió en un faro de esperanza y resistencia en la aldea. Con su escuálido cuerpo lleno de furia, sostuvo su puño frente a los soldados aferrados a sus armas.

A pesar de que Nariman y Ahed ayudaron a salvar a muchos de un posible arresto, no pudieron salvarse a sí mismas. El encarcelamiento es una realidad inevitable para las y los palestinos que actúan contra la agresión israelí.

Aunque es una adolescente, Ahed está siendo juzgada por un tribunal militar que tiene una tasa de condenas del 99,7 por ciento. Desde 2012, el ejército israelí ha mantenido un promedio de 204 niñas y niños palestinos bajo custodia por mes, de los cuales más de las tres cuartas partes sufren algún tipo de violencia física tras ser arrestados.

El crimen del que se acusa a las Tamimi tiene que ver con incitación y ataque. Lo que el tribunal israelí no puede entender y se niega a reconocer, es el hecho de que la presencia de los soldados en casa de los Tamimi es injusta y es parte de una ocupación ilegal.

Para aumentar la ira, sólo unos momentos antes de que Ahed y su prima Nour fueran grabadas en video gritando al ejército, esos mismos soldados habían allanado su casa y disparado en la cabeza a su primo, Mohammad Fadel Tamimi, de 14 años. Ahora está en cuidados intensivos, según medios palestinos y grupos de derechos humanos.

Todos en esa familia han sido arrestados, aparte de los dos más jóvenes, Mohammad de 14 años y Salam de 12. La triste realidad es que si estas injusticias continúan, un día tendremos que pedir también por su liberación.

Nariman una vez me dijo: “Éste es un lugar de infancias masacradas”. Con su voz llena de amor y ternura, agregó: “Tal vez tus hijos tengan realmente una oportunidad”.

 

Publicado en Newsweek. Traducción del inglés: Elena Cal (editada por María Landi). Tomado del blog Daraya.

 

Tres razones por las que una adolescente palestina
está volviendo loco a Israel


Gideon Levy
 

El martes pasado, los soldados del ejército israelí dispararon a Hamed al-Masri a la cabeza, hiriendo severamente a ese niño desarmado de Salfit. El viernes, los soldados dispararon al desarmado Mohammed Tamimi, de Nabi Saleh, también de 15 años, hiriéndolo gravemente en la cabeza. También el viernes, los soldados mataron a Ibrahim Abu Thuraya, un amputado de ambas piernas, a quien también le dispararon en la cabeza. El mismo día, Ahed Tamimi, de 16 años, estando en el patio de su casa con su prima, abofeteó a un oficial del ejército israelí que había invadido su casa.

Israel despertó de su sueño enojado: ¿Cómo se atreve? Las tres víctimas de los bárbaros disparos no interesan a los israelíes, y los medios ni siquiera se molestaron en informar sobre ellos. Pero la bofetada (y la patada) de Tamimi provocó furia. ¿Cómo se atreve a abofetear a un soldado del ejército de Israel? Un soldado cuyos compañeros abofetean, golpean, secuestran, y por supuesto disparan a los palestinos casi todos los días.

Realmente es audaz Ahed Tamimi. Rompió las reglas. Sólo a los soldados les está permitido golpear. Ella es la verdadera provocadora, no el soldado que invadió su casa. Ella, que tiene tres parientes cercanos asesinados por la ocupación, cuyos progenitores han sido detenidos incontables veces, y cuyo padre fue condenado a cuatro meses de prisión por participar en una manifestación a la entrada de una tienda de comestibles, se atrevió a resistirse a un soldado. Desfachatez palestina. Se suponía que Tamimi se enamoraría del soldado que invadió su casa, le arrojaría arroz; pero como es una ingrata, lo recompensó con una bofetada. Todo se debe a la “provocación”. De lo contrario, ciertamente no odiaría a su colonizador.

Pero hay otras razones para la desenfrenada pasión de venganza contra Tamimi. (Ministro de Educación Naftali Bennett: “Debería terminar su vida en prisión”). La niña de Nabi Saleh destrozó varios mitos israelíes. Lo peor de todo es que se atrevió a dañar el mito israelí de la masculinidad. De repente resulta que el soldado heroico, que nos vigila día y noche con osadía y coraje, se enfrenta a una niña con las manos vacías. ¿Qué va a pasar con nuestro machismo, que Tamimi rompió tan fácilmente, y con nuestra testosterona?

De repente los israelíes vieron al enemigo cruel y peligroso al que se enfrentan: una niña de 16 años con el cabello rizado. Toda la demonización y la deshumanización en los medios aduladores se hicieron añicos al enfrentarse a una chica con un suéter azul.

Los israelíes perdieron la cabeza. Esto no es lo que les dijeron. Están acostumbrados a oir hablar de terroristas y comportamientos asesinos. Es difícil acusar a Ahed Tamimi de todo eso; ni siquiera tenía una tijera en la mano. ¿Dónde está la crueldad palestina? ¿Dónde está el peligro? ¿Dónde está el mal? Se podría perder el entendimiento: de repente, todas las cartas se reorganizaron; por un extraño momento, el enemigo pareció muy humano. Por supuesto, se puede confiar en la maquinaria de propaganda y lavado de cerebro de Israel, que son tan eficientes, para asesinar al personaje de Tamimi lo suficientemente rápido. Ella también será etiquetada de cruel terrorista que nació para matar, se dirá que no tiene motivos justificables y que no hay un contexto para su comportamiento.

Ahed Tamimi es una heroína palestina. Logró volver locos a los israelíes. ¿Qué dirán los corresponsales militares, los incitadores de derecha y los expertos en seguridad? ¿Por qué son buenas las 8200, Oketz, Duvdevan, Kfir y todas las otras unidades especiales, si al final del día el ejército se enfrenta a una población civil indefensa que está cansada de la ocupación, encarnada en una chica con una kufiyyah sobre los hombros?

Si solo hubiera muchas más como ella. Tal vez las chicas como ella puedan sacudir a los israelíes. Tal vez la intifada de las bofetadas tenga éxito donde todos los demás métodos de resistencia, violentos y no violentos, han fallado.

Mientras tanto, Israel ha reaccionado de la única manera que sabe hacerlo: un asalto nocturno a su casa, y la detención de ella y su madre [y su prima al día siguiente]. Pero en el fondo de su corazón, todo israelí decente probablemente sepa no solo quién tiene la razón y quién no, sino quién es fuerte y quién es débil: ¿el soldado armado de pies a cabeza que invade una casa que no le pertenece, o la niña desarmada que defiende su hogar y su honor con sus propias manos, mediante una bofetada?

Publicado en Haaretz. Traducido del inglés para Rebelión por J. M. (editado por María Landi). Tomado del sitio Palestina Libre.

 

Anuncios

Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.
Esta entrada fue publicada en aldeas de Nablus y Salfit, Niños y niñas palestinas, presos políticos palestinos, Represión/protestas noviolentas y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s