Jerusalén: la espada y la pared (documental)

La Ciudad Vieja de Jerusalén desde el Monte de los Olivos (Foto: Usama Nicola).

 

Jerusalem: A rock and a hard place“, es un nuevo y notable documental en dos partes de Al Jazeera English, que recorre la geografía urbana del apartheid de la mano de representantes de cada una de las tres religiones monoteistas que comparten una de las ciudades más extraordinarias del mundo: Jerusalén.

Ambos episodios han sido producidos y dirigidos por Awad Joumaa y editados por Jameel Hodzic, en cooperación con el productor ejecutivo Stephen Phelps. El documental se emitió a través de todas las plataformas de Al Jazeera en inglés, en marzo y abril.

Es muy interesante ver no solo a activistas de Jerusalén a quienes conozco personalmente, sino también constatar un hecho muy frecuente: la mayoría de las personas israelíes que aparecen en el documental nacieron en el extranjero (EE.UU., Australia, Argentina, etc.) y emigraron a Israel siguiendo el llamado sionista a construir el Estado judío. En efecto, quien camina por las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén (y no solo en el Barrio Judío) observa que entre las personas judías el idioma que suele predominar no es el hebreo, sino el inglés con acento estadounidense (generalmente neoyorquino).

A continuación, cada uno de los episodios del documental (en inglés, de 48 minutos cada uno), con el texto de presentación que lo acompaña (la traducción es mía).

 

Primera parte

Nunca ha habido un estado árabe aquí con Jerusalén como capital“, dice Daniel Luria. “Nunca ha habido un Estado palestino aquí. Esta cháchara sobre Palestina, Palestina… Nunca he oído nada más absurdo“.

Luria es el director ejecutivo de Ateret Cohanim, una organización de colonos que trabaja para crear una mayoría judía en la ciudad de Jerusalén. Criado en Australia, Luria dice que Israel es su único hogar, a pesar de haberse mudado allí hace 25 años. Es una de las más de 850.000 personas que residen en Jerusalén.

Después de un período de paz bajo el dominio otomano, en el que el Islam, el cristianismo y el judaísmo coexistieron en relativa armonía, la decadencia del imperio otomano y la consiguiente victoria de los británicos en Palestina durante la Primera Guerra Mundial sentaron las bases para una eventual apropiación de la ciudad.

Durante la guerra árabe-israelí de 1948, las fuerzas judías capturaron Jerusalén Occidental, mientras la mitad oriental pasó a formar parte del Reino Hachemita de Jordania. Casi dos décadas después, la Guerra de los Seis Días de 1967 llevaría al Estado judío a afirmar su dominio sobre los Altos del Golán, la Península del Sinaí, Cisjordania y toda Jerusalén.

Desde entonces, Israel ha establecido más de 200 colonias judías ilegales en tierras palestinas, asentando a unos 600.000 colonos en Cisjordania y Jerusalén Oriental ocupadas.

En esta película de dos partes, Awad Joumaa, de Al Jazeera, sigue a un elenco de personas -judías, cristianas y musulmanas- que llaman a Jerusalén su hogar. Un erudito musulmán; un investigador cristiano palestino; un ex soldado sionista convertido en profesor; un autodenominado colono sionista; una activista por la paz; una actriz y su hijo artista; y un padre palestino -cuyo hijo se encuentra bajo arresto domiciliario- luchando por mantener su casa en la Ciudad Vieja. Estos son algunos de los personajes que comparten sus historias y pensamientos sobre el pasado, el presente y el futuro de la ciudad. Esta es la historia de Jerusalén contada a través de su propia gente.

 

Segunda parte

En Jerusalén, la población judía israelí y la población palestina musulmana y cristiana viven en estrecha proximidad geográfica y están ligadas de muchas maneras por una historia común.

Pero como revelan estos documentales, también son mundos aparte.

Los duros y cotidianos desafíos de la vida en una ciudad moldeada por 70 años de ocupación israelí -con su opresiva discriminación, muros de seguridad e interminables y mezquinas restricciones- no siempre son plenamente comprendidos por los forasteros. Para los seguidores de diferentes religiones, Jerusalén es un lugar sagrado y espiritual; para muchas y muchos turistas, la ciudad es más famosa por sus monumentos culturalmente significativos; pero para quienes viven aquí, su estatus es mucho más complejo.

Estos dos episodios esclarecedores van más allá de algunos de los conceptos erróneos más comunes, trazando las raíces de la ocupación y explorand0 la relación que las diferentes comunidades de Jerusalén tienen con su ciudad y entre sí.

Para Omar Harami, un joven cristiano palestino y protagonista de la película, las consecuencias de las divisiones de Jerusalén son ignoradas con demasiada frecuencia. “Este es un apartheid en el siglo XXI y el mundo está en silencio“, dice. “Israel construye muros para ocultar la carretera [exclusiva para colonos], por lo que se convierte invisible. Las y los palestinos de Jerusalén Este somos invisibles“.

Otras voces, incluyendo algunas sorprendentes de un extremo al otro de la comunidad dividida, explican cómo el proyecto sionista de establecer una patria judía en el territorio sigue reforzando en la actualidad la desigualdad y los prejuicios en Jerusalén .

El Dr. Meir Margalit es un ex soldado y colono convertido en activista de derechos humanos, que también investiga la historia de la comunidad judía. “El cuarenta por ciento de los residentes de la ciudad no son ciudadanos del Estado“, dice. “No tienen derecho a ser elegidos. Y lo que es más importante, pueden perder su derecho a vivir en su ciudad“.

Sahar Vardi, una joven israelí que se negó a servir en las fuerzas armadas, también condena las divisiones. “El sistema educativo, los medios de comunicación, todo lo que nos rodea está definido, por principio, por el miedo“, dice.

La película también incluye entrevistas con Nickolay Mladenov, Coordinador Especial de la ONU, y con el embajador de Sudáfrica en Palestina, que hablan de sus experiencias en una de las ciudades más famosas del mundo.

 

 

 

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania. Es columnista del portal Desinformémonos y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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