Palestina en medio de la propagación del coronavirus

Llamamiento urgente de Stop the Wall
(Campaña Popular Palestina contra el Muro de Apartheid)

 

Necesitamos más que nunca el apoyo y la presión internacionales. El pueblo palestino se encuentra hoy en la dramática situación de tener que elegir entre adoptar las medidas de prevención para salvaguardarse del coronavirus o continuar, contra todo pronóstico, la resistencia popular colectiva. De cualquier manera arriesga su vida. COMPARTE ESTE LLAMAMIENTO: la protección de los derechos fundamentales del pueblo palestino y de su tierra no deben suspenderse.

La pandemia de COVID-19 está haciendo evidente más que nunca las políticas racistas e inhumanas de Israel. El régimen de apartheid está aprovechando la pandemia para intensificar drásticamente sus brutales ataques contra la población palestina (con asesinatos casi diarios) y para avanzar aceleradamente en sus políticas de anexión, apropiación de tierras y expulsión del pueblo palestino. Los ataques de los colonos van en aumento.

En el terreno, nos estamos organizando para garantizar que las comunidades más afectadas por el apartheid y la ocupación israelíes, y los grupos socialmente más frágiles de nuestra sociedad cuenten con el apoyo que necesitan, desde los productos sanitarios hasta los alimentos. Pero también necesitan tu apoyo para denunciar las formas en que Israel se aprovecha incluso del COVID-19 para impulsar sus políticas de despojo y desplazamiento.

Stop the Wall hace un llamamiento a la comunidad internacional y a las organizaciones de derechos humanos para que intervengan y apoyen al pueblo palestino en su lucha por estar a salvo tanto del coronavirus como de la ocupación israelí, que aprovecha este momento para intensificar sus prácticas agresivas y de asentamiento colonial contra el pueblo palestino.

Antecedentes

Desde la propagación del coronavirus, Israel y las autoridades palestinas (AP) en Cisjordania y Gaza ocupadas han anunciado el estado de emergencia. Y la ocupación israelí ha intensificado los ataques agresivos y las campañas de detenciones contra el pueblo palestino. Las fuerzas de ocupación israelíes han matado a dos palestinos desde la escalada de la violencia. A Stop the Wall le preocupa que la ocupación israelí utilice el encierro y las dificultades de organizar una acción popular colectiva para robar más tierra y recursos hídricos palestinos.

La atención de la salud bajo la ocupación y el apartheid es un desafío aun en circunstancias normales. La pandemia es otra razón más para que Israel ejercite y expanda su capacidad de encerrar al pueblo palestino. Las comunidades palestinas en lo que se denomina Área C −zonas que están bajo total control militar y administrativo israelí, y que actualmente corren un mayor riesgo de anexión− son las más vulnerables a esta pandemia. Si el coronavirus llega a estas comunidades, Israel impondrá restricciones a la AP y a las organizaciones internacionales para prestarles ayuda. Esas comunidades también son vulnerables debido a que las políticas de apartheid de Israel hacen que carezcan de infraestructura básica como el acceso al agua potable, lo cual les permitiría adoptar las medidas necesarias para evitar la propagación del virus.

La política de apartheid de Israel y su deshumanización del pueblo palestino se hacen cada vez más evidentes en estos tiempos: mientras que la población palestina sufre una escalada de agresiones, los privilegiados colonos israelíes ilegales son atendidos y protegidos, incluso cuando atacan a las y los palestinos. La pandemia representa una oportunidad excelente para que Israel impulse y acelere su proyecto de limpieza étnica y anexión de tierras a favor de los colonos. La situación en la Franja de Gaza es aún más desastrosa que la de Cisjordania, ya que el bloqueo inhumano de 13 años ha hecho que el sistema de salud sea disfuncional.

No obstante, la juventud palestina se está movilizando en solidaridad con las comunidades marginadas del Área C y de los abarrotados campos de refugiados/as de Cisjordania. Integrantes del Comité del Foro de la Juventud Palestina están poniendo en marcha una iniciativa para ayudar a las comunidades beduinas del Valle del Jordán y a las familias carenciadas de los campos de refugiados/as a combatir el virus. Esa juventud −líderes de la próxima generación− suministra a estas comunidades y familias desinfectantes y botiquines de primeros auxilios, además de educar sobre la propagación del virus y dar consejos para tomar medidas de protección.


Las vidas palestinas están amenazadas por las balas israelíes, no solo por el coronavirus

– El domingo 22 de marzo, las fuerzas de ocupación israelíes dispararon seis balazos a la cabeza de Sufyan Al-Khawaja (32), robándole la vida. Mahmoud Al-Khawaja, primo de Sufyan, también recibió tres balas en la espalda. La agresión de las fuerzas de ocupación tuvo lugar en un checkpoint militar israelí construido en tierras confiscadas a los agricultores de Ni’lin. Sufyan, acompañado por Mahmoud, conducía su coche hacia su casa por la noche, antes de que entrara en vigor la decisión de cuarentena adoptada por el Primer Ministro palestino Mohammed Shtayyah para contener la pandemia (a las 22.00 horas). Después de matarlo, las fuerzas de ocupación israelíes se llevaron el cuerpo de Sufyan y hasta ahora se niegan a entregarlo a su familia.

– El miércoles 11 de marzo, las fuerzas de ocupación israelíes mataron a tiros a Mohammed Hamayel, de 15 años, mientras defendía su tierra −el Monte Al-Arma, cerca de la aldea de Beita, al sur de Nablus− de ser tomada por colonos ilegales israelíes. Más de un centenar de personas resultaron heridas, dos de ellas con munición real y de gravedad. El uso de munición real y la violencia brutal e indiscriminada contra defensores de derechos humanos y manifestantes pacíficos por parte de las fuerzas de ocupación israelíes pueden iniciar otra ola de violencia creciente contra las comunidades palestinas, en particular contra menores y jóvenes. Las fuerzas de ocupación y los colonos israelíes han estado atacando desde hace un mes a los defensores de derechos humanos que organizan una sentada en el Monte Al-Arma. Si bien en los territorios palestinos ocupados se prohíbe la concentración como medida preventiva de propagación del coronavirus, el temor de la población palestina a la epidemia se mezcla con el temor de que la ocupación israelí tome medidas concretas para confiscar el Monte Al-Arma. La importancia del Monte Al-Arma radica en su ubicación estratégica. Tiene vistas al Valle del Jordán, una tierra fértil amenazada de inminente confiscación. La confiscación de esa cima representaría una herramienta panóptica que otorgaría a la ocupación israelí una vista panorámica del Valle del Jordán y de todo el distrito de Nablus. También permitiría a Israel ampliar la colonia Itamar, construida ilegalmente en las tierras de las aldeas vecinas a Beita: Beit Furik, Biet Dajan, Yanun, Awarta y Aqraba. Para más información sobre el asesinato de Mohammed, ver el artículo publicado en el sitio web de Stop the Wall.


Escalada de arrestos a pesar de la pandemia del coronavirus

– El domingo 22 de marzo, en Qalqiliya, las fuerzas de ocupación israelíes asaltaron los hogares de Mamdouh Barry y Alaa’ Sadeq y los arrestaron, a pesar de que toda la población palestina de Cisjordania está ahora en cuarentena. En medio de la epidemia, las vidas de Barry y Sadeq están expuestas al peligro de contraer el COVID-19 a través del contacto con los soldados israelíes.

– El miércoles 18 de marzo, 9 jóvenes palestinos fueron arrestados en una redada nocturna en diferentes áreas de Cisjordania ocupada: seis fueron arrestados en Ramala, dos en Jerusalén y uno en Qalqiliya. En Jerusalén la detención de palestinos no ha cesado; algunos incluso han sido arrestados mientras limpiaban su vecindario como medida de protección contra el Coronavirus.

Soldados israelíes con trajes de protección por el COVID-19 realizan arrestos de palestinos. (STW).


El aislamiento de los prisioneros palestinos no los protege del coronavirus

– La Sociedad de Prisioneros Palestinos anunció el 19 de marzo que cuatro presos palestinos se han infectado con el coronavirus en las secciones (5), (6) y (10) de la prisión de Megiddo, tras entrar en contacto con un prisionero que lo contrajo a través de un interrogador israelí en el centro de interrogatorios de Petah Tikva. Actualmente los presos palestinos en las cárceles israelíes corren el riesgo de contagiarse de los carceleros e investigadores israelíes, los cuales, por supuesto, ya representaban una amenaza para los prisioneros aun antes de la propagación del coronavirus.

– Las autoridades de ocupación israelíes han excluido a los 5.000 prisioneros/as palestinos/as de las medidas de emergencia para contener y mitigar la pandemia. La administración penitenciaria israelí decidió cortar el suministro de desinfectantes y productos químicos de higiene a las cantinas donde los presos tienen que comprar todas las provisiones. Pedimos a las organizaciones internacionales de derechos humanos que intervengan para proteger la vida de los prisioneros palestinos; principalmente, que se les proporcione desinfectantes y se aplique medidas preventivas como recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Defensa de los Niños Internacional-Palestina está exigiendo que Israel libere a todos los menores palestinos detenidos, ante la pandemia. Photo: AFP / Musa Al Shaer)


Mientras la pandemia se expande, el territorio palestino se achica

– Hace más de una semana, el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu anunció a sus electores que tiene la intención de anexar el Valle del Jordán para que forme parte integral de Israel, además de desarrollar colonias ilegales en otras partes de Cisjordania ocupada. El Ministro de Protección Ambiental también proclamó que el objetivo es imponer la soberanía de Israel sobre el Valle del Jordán en un plazo de seis meses. En medio de la pandemia, la lucha popular palestina, que ha resultado eficaz para apoyar la resistencia de las comunidades amenazadas en el Área C y para impedir, o al menos obstaculizar, los avances de la ocupación israelí hacia la anexión, tiene que hacer una pausa temporal. Esto significa que para el pueblo palestino su salud y su tierra están en peligro; por eso está dando la alarma sobre ambos: el coronavirus y la anexión del Valle del Jordán.

– El Valle del Jordán constituye alrededor del 30% de la superficie de Cisjordania. Es una franja de tierra fértil que la población palestina considera como la mayor reserva de tierra para su futuro estado. La anexión del Valle del Jordán aprisionará a la población palestina en bantustanes aún más pequeños y le impedirá cualquier potencial desarrollo. El ‘Robo del Siglo’ de Trump le ha dado a Israel luz verde para anexar el Área C, en particular el Valle del Jordán. La anexión de tierras palestinas por el gobierno legitima y legaliza las prácticas de asentamiento colonial que Israel lleva a cabo en Cisjordania desde 1967.

Soldados y colonos atacan a palestinos que defienden su tierra en Jabal Al-Arma, Beita.


Coronavirus: la nueva fórmula de los colonos israelíes para intimidar a los palestinos

– Mientras la Autoridad Palestina trata de restringir el movimiento de la población palestina incluso dentro de sus localidades como medida de protección contra el coronavirus, a sabiendas de sus limitadas instalaciones médicas, docenas de colonos ilegales israelíes visitaron el sitio arqueológico de Sebastiya (en el distrito de Nablus) bajo la protección del ejército israelí. La presencia de colonos y soldados israelíes en medio de las localidades palestinas representa una amenaza real que intimida a la población palestina, ya que existe una notable expansión de la pandemia en la sociedad israelí.

Demoliciones de viviendas

– Mientras que millones de personas en todo el mundo, incluso en Israel, están en cuarentena dentro de sus casas como forma de protegerse del contagio del COVID-19, hace una semana, una familia palestina del campo de refugiados de Shu’fat, en Jerusalén Este ocupada, ¡se vio obligada a demoler su propia casa! La Corte Suprema de Israel ordenó a la familia demoler su vivienda alegando que carecía de permiso de construcción (que las autoridades israelíes casi nunca otorgan a los palestinos). Tareq Mohammed Ali, el propietario, decidió demoler él mismo su casa, ya que negarse a hacerlo lo obligaría a pagar los altos gastos de la demolición si ésta fuera llevada a cabo por las fuerzas de ocupación. Las autoridades israelíes practican el apartheid contra la población palestina de Jerusalén, incluyendo la negativa a otorgarles permiso de construcción. Mediante esta forma de limpieza étnica, buscan reducir gradualmente el número de palestinos/as que viven en Jerusalén y al mismo tiempo aumentar la población judía en la ciudad.

Tareq Mohammed Ali demoliendo su propia vivienda en Shu’fat, Jerusalén Este.

La “inhabitable” y bloqueada Gaza es la más vulnerable al coronavirus

– Países desarrollados como Italia y Corea del Sur, que no han sufrido una ocupación militar de larga data ni brutales prácticas de opresión y apartheid, se enfrentan a un verdadero desafío para contener y mitigar la epidemia. En Gaza, dos palestinos que llegaron del extranjero han contraído el COVID-19 y han estado en cuarentena desde que regresaron. Si el COVID-19 golpea a la Franja de Gaza densamente poblada y a sus dos millones de habitantes, que todavía se tambalean sobre los escombros de sus casas destruidas por los agresivos ataques israelíes, y que continúan tratando de curar las heridas de los manifestantes pacíficos que protestaron en la valla limítrofe con Israel desde que en 2018 estalló la Gran Marcha del Retorno, las consecuencias que tendrá para la población de Gaza serán desastrosas.

En 2012, la ONU advirtió que para el año 2020 la Franja de Gaza sería inhabitable. El año 2020 ha comenzado, y trajo consigo una epidemia que agravará la situación en el momento en que el COVID -19 encuentre una grieta en el hermético sitio que Israel impone a Gaza −el cual, según informes de la ONU, ha causado una grave escasez de suministros médicos−. Según un informe publicado por la UNOCHA, el 97% del agua de Gaza no es potable. Esto significa que los médicos de Gaza ni siquiera encuentran agua limpia para desinfectarse las manos antes de tratar a la gente.

El 70% de la población de Gaza son refugiados/as que fueron expulsados/as de sus tierras cuando se creó Israel en 1948. Reciben ayuda humanitaria de la UNRWA (United Nations Relief and Works Agency), incluyendo atención sanitaria y medidas de protección contra la pandemia. Sin embargo, la UNRWA ha anunciado recientemente que necesita con urgencia 14 millones de dólares para responder a la grave situación de emergencia en Palestina y en los países árabes de acogida [de refugiados/as palestinos/as] tras el brote de COVID-19. El llamamiento urgente que el organismo ha lanzado recientemente señala las necesidades de atención en salud y otros servicios relacionados con la contención y la mitigación de la pandemia en Cisjordania, Gaza, Jerusalén oriental, Jordania, el Líbano y Siria. El Comisionado General interino de la UNRWA, Christian Saunders, declaró que “las condiciones de hacinamiento, el estrés físico y mental y los años de conflicto prolongado hacen que la población vulnerable de más de 5,6 millones de refugiados/as palestinos/as sea particularmente susceptible a la amenaza constante del COVID-19”.

– La crisis financiera a la que se enfrenta actualmente la UNRWA comenzó en 2018, cuando la administración estadounidense cortó su ayuda financiera al organismo (calificando sus prácticas como de “operativa irremediablemente defectuosa”), específicamente a los programas que atienden a la población refugiada en Gaza. Esto resuena con lo que el “Acuerdo del Siglo” de Trump anunciado en enero pasado afirmaba: la población refugiada palestina debe renunciar a su derecho al retorno.

 

 

Publicado el 24/3/20 en el sitio web de Stop the Wall. Traducción: María Landi.

 

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Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania. Es columnista del portal Desinformémonos y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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Una respuesta a Palestina en medio de la propagación del coronavirus

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