Donald Trump es cómplice de una catástrofe para las y los cristianos de Palestina

Ante los anuncios de anexión formal (de jure) de lo que es ya una anexión de facto de gran parte del territorio de Cisjordania (designado como Área C en los tramposos Acuerdos de Oslo), siguiendo el plan presentado por el gobierno de Trump en enero, diversas voces cristianas dentro y fuera de Palestina se han sumado a la condena y la advertencia de que estas movidas tendrán consecuencias graves para la vida de la gente en Palestina/Israel y la estabilidad en la región. En esta entrada comparto:
– un artículo de los religiosos palestinos Munther Isaac (pastor luterano) y Jamal Khader (sacerdote católico);
– la declaración de Kairós Palestina sobre los planes de anexión del nuevo ‘gobierno de coalición’ israelí;
– la declaración de los líderes de las 13 iglesias cristianas de Tierra Santa, con sede en Jerusalén.

Peregrinación de Domingo de Ramos en Jerusalén, 2013.


La política israelí de anexión de Cisjordania, alimentada por el “plan de paz” de la administración Trump, puede complacer a los evangélicos extremistas, pero es un golpe mortal para el futuro del cristianismo en Tierra Santa.


Munther Isaac y Jamal Khader*

 

Mientras el mundo está ocupado luchando contra el COVID-19, los partidos políticos israelíes han llegado a un acuerdo de coalición gubernamental. Benjamin Netanyahu ha logrado poner sobre la mesa la anexión del territorio palestino ocupado, estableciendo un marco temporal provisional: menos de dos meses a partir de ahora. Israel puede agradecerle al plan de Trump por su confianza para impulsar la anexión con tanta fuerza y rapidez.

Ha habido muchas explicaciones de por qué la “visión” de Trump para Medio Oriente no cumple ni siquiera los requisitos más básicos para una paz justa y duradera. Pero pocos comentaristas han analizado cómo el plan de Trump afecta en particular el futuro de las y los cristianos palestinos, y cómo los planes de anexión de Israel afectarían la vida cristiana en Palestina.

Seamos claros: la implementación del plan de Trump tendría consecuencias catastróficas para las perspectivas de una solución política entre ambos pueblos, y en particular para el cumplimiento de los derechos del pueblo palestino, incluyendo sus comunidades cristianas.

Los principios básicos del plan de EE.UU. contradicen la posición oficial de los jefes de las iglesias de Jerusalén. En respuesta a la publicación del plan, los representantes de las iglesias cristianas, que tienen su sede aquí en Tierra Santa −y no en Washington D.C.− afirmaron “nuestra firme devoción por lograr una paz justa y completa en Oriente Medio, basada en la legalidad internacional y las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, de manera que se garantice la seguridad, la paz, la libertad y la dignidad de todos los pueblos de la región.”

A pesar de los intereses partidistas nacionales −tanto del Sr. Trump como del Sr. Netanyahu− que enmarcan a Israel y Palestina como un conflicto religioso entre la tradición judeocristiana por un lado y el Islam por otro, esa no es la realidad que vivimos como cristianos/as palestinos/as.

No obstante las referencias a la importancia de la Tierra Santa para los cristianos y cristianas de todo el mundo, las comunidades cristianas palestinas autóctonas apenas son visibles para los arquitectos del plan, y aparecen mínimamente en el documento. A los redactores del plan de Trump parece perturbarles ideológicamente el hecho de que las personas cristianas palestinas son parte inseparable del pueblo de Palestina.

La visión del plan para Jerusalén contempla únicamente la hegemonía israelí, con palabrería vacía sobre la peregrinación musulmana. La población palestina cristiana no existe. El lenguaje condescendiente de los artífices del plan establece que los musulmanes que “se porten bien” pueden visitar Jerusalén; pero no menciona a los cristianos y cristianas árabes, como si no tuviéramos nada que ver con Jerusalén.

Este plan transforma a Tierra Santa en un ‘país de hadas sionista’ para el disfrute de judíos y evangélicos extremistas, mientras la población cristiana local permanece subyugada bajo la coacción de Israel. De hecho, el plan mantiene una cruel y artificial separación entre dos ciudades con lugares cristianos clave: Belén y Jerusalén.

Una mirada detallada al mapa del plan muestra que a Belén no se le asigna tierra para su crecimiento natural. Pero se da luz verde a Israel para anexar antiguos sitios sagrados y otros lugares vitales para la comunidad cristiana palestina, como el Monasterio de Cremisán y el Valle de Majrur. Muchas familias palestinas e integrantes de la Iglesia perderán la tierra en la que han vivido y cultivado durante generaciones. Es un golpe mortal para mantener una presencia cristiana dinámica en el lugar del nacimiento de Jesús.

Otro aspecto significativo es el control de Israel sobre el registro de población. Miles de personas cristianas palestinas no pueden regresar a su tierra natal debido a las políticas de Israel. Ya hay un creciente número de familias dolorosamente divididas entre Jerusalén y otras ciudades a pocos kilómetros de distancia, como Belén o Ramala[1].

Nuestras iglesias reciben continuamente pedidos de ayuda en casos que requieren unificación familiar, o de personas palestinas de la diáspora que quieren visitar a sus familias y rezar en sus lugares sagrados. Israel rechaza regularmente tales peticiones, en muchos casos citando “razones de seguridad” que ninguna democracia verdadera consideraría como tales.

Ignorar  el Derecho Internacional y las reglas básicas de la diplomacia no es una solución “realista” al conflicto ni hace posible la paz. Más bien profundiza las raíces de la opresión y la negación de derechos, asegurando que Palestina, su tierra y su pueblo, permanezcan perpetuamente bajo el control de Israel.

El establecimiento de la paz es una bendición de Dios; la opresión es un pecado. Sin embargo, varios funcionarios de Estados Unidos están haciendo un mal uso de la Sagrada Biblia para justificar las políticas de colonización y anexión de los territorios ocupados, que es un crimen según el Derecho Internacional. Las personas de todo el mundo que creen en la justicia deben decir “¡Basta!” y actuar en consecuencia.

Hay suficiente espacio para que Jerusalén sea una ciudad abierta, albergando dos capitales y respetando las profundas conexiones que las tres religiones monoteístas tienen con ella. La ilusión de que en su lugar Abu Dis o Kufr Aqab podría convertirse de alguna manera en la capital de Palestina muestra o bien la ignorancia sobre nuestra conexión con la ciudad, o simplemente el desprecio absoluto hacia los derechos del pueblo palestino, tanto cristiano como musulmán.

Los actuales esfuerzos de Israel por anexar Cisjordania implementando el plan de Trump consolidarán un status quo que es totalmente perjudicial para el futuro del cristianismo en Tierra Santa.

Como cristianos, oramos y hacemos un llamamiento a todas las personas que se preocupan por la igualdad, la libertad y la paz justa y duradera, a que se unan para honrar los derechos inalienables de todas las personas, incluyendo el pueblo de Palestina.

 

[1] La política israelí de fragmentar a la población palestina mediante diferentes documentos de identidad que restringen su libertad de movimiento hace que sea imposible a cónyuges con diferente documento (de Jerusalén y de Cisjordania, o más aún de Cisjordania e Israel) vivir bajo el mismo techo con su familia. (N. de la T.).
*El Padre Jamal Khader es Director para los Colegios del Patriarcado Latino en Palestina y párroco católico de Ramala. Anteriormente fue Rector del Seminario católico y Decano de Artes de la Universidad de Belén. El Rev. Munther Isaac es teólogo, Decano Académico del Colegio Bíblico de Belén y pastor de la Iglesia Evangélica Luterana en Belén y Beit Sahour. Ambos son integrantes del movimiento Kairós Palestina.

Publicado el 6/5/20 en Haaretz. Traducción: María Landi.

 

Declaración de Kairós Palestina

Las graves consecuencias del “Gobierno de coalición” de Israel

Quitadme el ruido de vuestras canciones; no escucharé la melodía de vuestras arpas.
Pero que la justicia ruede como las aguas, y la rectitud como un arroyo que fluye siempre.
(Amós 5:23-24)

El Consejo Directivo de Kairós Palestina expresa su alarma sobre las consecuencias de la tercera elección fallida de Israel en menos de un año. La coalición resultante, que entró en vigencia el 20 de abril de 2020, reúne a dos de los partidos más derechistas de Israel: el Azul y Blanco de Benny Gantz y el Likud de Benjamin Netanyahu, en un acuerdo que amenaza directamente la libertad, la salud y los derechos humanos del pueblo palestino.

Definido como un “gobierno de emergencia” para hacer frente a los efectos de COVID-19, y bajo la cobertura del llamado “gabinete para el coronavirus”, el Estado de Israel se ha fortalecido para continuar con sus políticas de demolición de viviendas, bloqueos, arrestos, detención de niños y violencia de los colonos contra el pueblo palestino.

Además:

  • Como resultado del acuerdo político, Gantz renunció a su promesa de campaña de reformar la Ley del Estado Nación, que legaliza la discriminación institucional en Israel, Jerusalén Oriental y Cisjordania.

  • En el acuerdo para el gobierno de unidad, Gantz renunció a su compromiso de no procurar la anexión de Cisjordania sin un consenso internacional, liberando así a Netanyahu para que cumpla su promesa de larga data de anexar partes sustanciales de Cisjordania a partir del 1° de julio.

  • Aunque el “gobierno de emergencia” sólo puede ocuparse de legislación relacionada con el coronavirus, se acordó una excepción para considerar proyectos de ley relacionados con el llamado Acuerdo del Siglo del Presidente de Estados Unidos Donald Trump.

  • Según el Derecho Internacional, toda potencia ocupante tiene la obligación de velar por la salud y el bienestar de la población ocupada. Pero la falta de suministros médicos, el bloqueo completo de Gaza, el control de Israel sobre la economía palestina, la piratería y el robo del dinero de los impuestos palestinos, y el aumento de las restricciones a la circulación hacen que la población palestina corra un riesgo mayor de sufrir a causa del COVID-19.

Durante los últimos años, y especialmente durante las administraciones tanto de Trump como de Netanyahu, los fundamentos del proceso de paz entre palestinos e israelíes han sido saboteados por las diferentes políticas y anuncios que ambas administraciones han adoptado unilateralmente. Esta anexión es sólo uno de esos movimientos. Mientras vemos que la ecuación de ‘tierra por paz’ ha perdido su credibilidad y ahora parece imposible una solución de dos estados, nosotros y nosotras en Kairós Palestina estamos comprometidos/as a que nuestro pueblo y las iglesias continúen luchando por los valores que construyen la paz. La igualdad y la justicia son nuestro faro. Por lo tanto, instamos a todas las iglesias a apoyar estos valores por todos los medios. Les instamos a decir no a la injusticia de cualquier movida política ilegal, y a construir en esta tierra un futuro de igualdad entre todos los pueblos, sin importar el marco político que traiga al final. Luchamos por la democracia y los derechos humanos fundamentales en esta tierra, para que ningún pueblo esté bajo ocupación, discriminación o bloqueo; para que los pueblos ejerzan su autodeterminación sin perjuicio de su origen religioso, nacional o étnico. Esta tierra ha sido bendecida por su identidad multicultural, multirreligiosa y plurinacional. Así es como debería ser en cualquier solución.

En esta lucha, Kairós Palestina hace un llamamiento a las personas de fe y a todas las personas de conciencia en todo el mundo a que:

  • exijan a sus representantes electos/as que hagan responsable al Estado de Israel de respetar el Derecho Internacional y los derechos humanos;

  • exijan que sus gobiernos no reconozcan las anexiones de Jerusalén Oriental y el Golán sirio por parte de Israel; que manifiesten su desaprobación ante los nuevos planes de anexión de Cisjordania, y que presionen a Israel con medidas concretas para que cumpla con el Derecho Internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas. Todos saben lo que le corresponde a Israel, y lo que le corresponde a Palestina: la ONU ya ha tomado decisiones claras. Entonces, ¿por qué seguir esperando para aplicar lo que ya está decidido? Sólo cumplan con lo que ustedes mismos han decidido. Tomen medidas concretas que obliguen a Israel a cumplir con esas decisiones.

  • protejan el derecho del pueblo palestino −y de todos los pueblos− a resistir, incluso mediante el boicot, la desinversión y las sanciones, hasta que Israel cumpla con sus obligaciones como potencia ocupante.

Nuestro ruego se basa en lo que se describe en el documento Kairós Palestina como “la lógica del amor”: una preocupación por la vida y el futuro de ambos pueblos, con una firme esperanza en el día en que tanto el opresor como el oprimido creen una nueva sociedad para toda la gente de esta tierra.

Kairós Palestina
Consejo Directivo
30 de abril de 2020.


Kairós Palestina, el más amplio movimiento ecuménico no violento palestino, se basa en el documento “Kairos Palestina: Un momento de verdad”, lanzado en 2009, en el que se afirma que las y los cristianos palestinos son parte integrante de la nación palestina, y se pide la paz para poner fin a todos los sufrimientos en Tierra Santa, trabajando por la justicia, la esperanza y el amor; un documento que toda la comunidad cristiana ha abrazado, que ha sido firmado por todas las organizaciones cristianas históricamente reconocidas en Palestina y ha sido respaldado por los Jefes de las Iglesias de Jerusalén.
Publicado en el sitio de Kairós Palestina. Traducción: María Landi.

 

El Muro que separa a Belén de Jerusalén, cerca del checkpoint 300.

Los jerarcas de las Iglesias de Jerusalén rechazan los anuncios de anexión
y el plan de Trump
Jerusalén, 8/5/20 (AsiaNews) – Los planes de anexión promovidos por “facciones vinculadas a la derecha israelí” plantean “cuestiones graves y catastróficas”. Así lo manifestaron los patriarcas y jefes de las Iglesias de Jerusalén en un mensaje en el cual multiplican sus dudas sobre la viabilidad “de cualquier acuerdo pacífico” que pueda poner fin al conflicto israelí-palestino.
Los líderes cristianos observan con “preocupación” los planes unilaterales, la inercia de las potencias mundiales (principalmente Estados Unidos y Rusia) y de los organismos internacionales, entre ellos la ONU, y el exceso de “disputas internas” entre los palestinos dentro y fuera de la OLP.
Los ataques de los colonos judíos contra las comunidades palestinas en Cisjordania se han multiplicado en las últimas semanas, con el objetivo de apropiarse de más tierras. Mientras tanto, las autoridades israelíes han anunciado un plan para construir miles de nuevas viviendas para sus colonos en los territorios ocupados, en el contexto del creciente apoyo de Washington al proyecto de anexión.
Para el Primer Ministro interino Benjamin Netanyahu, el objetivo es iniciar el proceso antes del 1° de julio con la declaración de soberanía sobre los asentamientos coloniales y el valle del Jordán. Y en estos días ha dado luz verde a 7.000 nuevas viviendas en la colonia Efrat, mientras que en el frente político está trabajando con la diplomacia americana en el controvertido proyecto de Trump presentado como “Acuerdo del siglo”.
Aquí está el mensaje de los líderes de las Iglesias de Jerusalén:
Como resultado del estancamiento del proceso de paz en Oriente Medio entre israelíes y palestinos, un conjunto de planes para que Israel anexe unilateralmente tierras de Cisjordania, respaldados principalmente por facciones de derecha, plantea serias y catastróficas interrogantes sobre la viabilidad de cualquier acuerdo pacífico para poner fin al largo conflicto de décadas, que sigue costando muchas vidas inocentes como parte de un círculo vicioso de tragedia humana e injusticia.
El Consejo de Patriarcas y Jefes de las Iglesias de Tierra Santa considera esos planes de anexión unilateral con la mayor preocupación, y exhorta al Estado de Israel a que se abstenga de esas medidas unilaterales, que harían perder toda esperanza de éxito del proceso de paz.
El Consejo también exhorta a los Estados Unidos de América, la Federación de Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas a que respondan a esos planes de anexión unilateral con una iniciativa de paz limitada en el tiempo y por etapas, de conformidad con el Derecho Internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la cuestión, a fin de garantizar una paz amplia, justa y duradera en esta parte del mundo que las tres religiones abrahámicas consideran sagrada.
Asimismo, exhortamos a la Organización para la Liberación de Palestina, como único representante legítimo del pueblo palestino, a que resuelva sus controversias internas, así como los conflictos con otras facciones que no están bajo su paraguas, a fin de presentar un frente unificado dedicado a lograr la paz y la construcción de un Estado viable basado en el pluralismo y los valores democráticos.

+Patriarca Theophilos III, Patriarcado Griego Ortodoxo
+Patriarca Nourhan Manougian, Patriarcado Apostólico Armenio Ortodoxo
+Arzobispo Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico, Patriarcado Latino
+P. Francesco Patton, ofm, Custodia de Tierra Santa
+Arzobispo Anba Antonious, Patriarcado Copto Ortodoxo, Jerusalén
+Vicario General Padre Gabriel Daho, Patriarcado Sirio Ortodoxo
+Arzobispo Aba Embakob, Patriarcado Etíope Ortodoxo
+Arzobispo Yaser Al-Ayash, Patriarcado Griego-Melquita Católico
+Arzobispo Mosa El-Hage, Exarcado Patriarcal Maronita
+Arzobispo Suheil Dawani, Iglesia Episcopal de Jerusalén y Medio Oriente (Anglicana)
+Obispo Ibrahim Sani Azar, Iglesia Evangélica Luterana en Jordania y Tierra Santa
+Padre Ephram Samaan, Exarcado Patriarcal Católico Sirio
+Rt Rev. Joseph Nersès Zabarian, Exarcado Patriarcal Católico Armenio
Traducción: María Landi.

Líderes de las Iglesias de Jerusalén y Tierra Santa.

 

Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania. Es columnista del portal Desinformémonos y escribe en varios medios independientes y alternativos.
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