Semana Santa bajo la Ocupación

Jerusalén, Belén, 3.04.2011

 Posición de la comunidad cristiana de Palestina sobre las restricciones a los derechos religiosos (especialmente durante Semana Santa)

Para las y los cristianos, la Semana Santa en Jerusalén tiene un significado espiritual especial. La Ciudad Vieja, sus portones y calles, el Monte de los Olivos, la Via Dolorosa y la iglesia del Santo Sepulcro, adonde llegan peregrinos de todo el mundo, son igualmente importantes para los cristianos de Gaza y de Cisjordania, que desean reunirse con sus hermanas y hermanos cristianos de Jerusalén en las liturgias que celebran el acontecimiento más sagrado para el Cristianismo: la resurrección de Cristo.

En cualquier país que respeta la libertad de culto, las personas de diferentes credos viven, celebran y expresan su fe sin ninguna restricción de parte de las autoridades o gobiernos. En Jerusalén, durante la última década, eso no ha ocurrido. El poder ocupante, Israel, le niega el libre acceso a sus lugares sagrados tanto a cristianos como a musulmanes, en distintas ocasiones.

El año pasado, las restricciones del gobierno israelí impidieron a las y los cristianos palestinos asistir al rito del Fuego el Sábado Santo en Jerusalén. Israel permite solamente a 8000 peregrinos/as y a pocos cientos de residentes locales entrar a la ciudad el Sábado Santo, y la iglesia del Santo Sepulcro y sus alrededores se vuelven inaccesibles para las/os cristianos mediante un complejo sistema de muros, puestos de control (checkpoints) y aparatos de seguridad.

En ese día especial, las/os cristianos palestinos honran una tradición que data de mucho tiempo antes de la creación del Estado de Israel: esperan la Luz Santa en el techo del Patriarcado y en la iglesia de San Jacobo, adjunta al Santo Sepulcro. Los creyentes palestinos insisten en preservar este derecho, no importa lo que cueste. Y consideran que las restricciones que se les imponen son una violación de su derecho humano fundamental a la libertad religiosa, así como una violación de las tradiciones milenarias de las comunidades cristianas autóctonas de esta tierra.

En ocasión de la celebración de Pascua, la Initiativa Cristiana “Kairós Palestina que une a los cristianos en una palabra de fe, esperanza y amor para reclamar el fin de la ocupación israelí en la tierra palestina, quiere enfatizar lo siguiente:

– El derecho de las y los cristianos de Gaza y Cisjordania a entrar a Jerusalén.

– En ocasión de la Pascua, a las personas cristianas palestinas que viven fuera de Jerusalén en Gaza y Cisjordania se les exige solicitar permiso para acceder a sus lugares sagrados en Jerusalén Este ocupada. Se estima que sólo 2000 a 3000 palestinos cristianos obtienen dicho permiso. Los musulmanes también tienen dificultades para acceder a sus sitios sagrados. Sin embargo, los judíos no necesitan solicitar ningún permiso.

– El sistema de permisos establecido por Israel es una obvia violación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de la Declaración Universal de DDHH y de otros tratados internacionales ratificados por Israel. Sin importar el número de personas de las comunidades locales que consiguen el permiso para participar en las celebraciones, rechazamos la imposición del sistema de permisos y cuotas para acceder a nuestros templos y santuarios.

– Durante el feriado judío de Pessach, además [que coincide con la Pascua cristiana], las autoridades israelíes cierran el territorio palestino de Cisjordania, y los permisos obtenidos son cancelados automáticamente.

– La presencia abrumadora de las fuerzas policiales y militares israelíes (alrededor y adentro de la Ciudad Vieja y en torno a los lugares sagrados) impidiendo a los cristianos acceder a la iglesia del Santo Sepulcro y a la Ciudad Vieja, perturba el clima espiritual de la Pascua, especialmente cuando los soldados israelíes rondan o se meten en la tumba de Cristo.

– Las excusas usadas por la policía israelí respecto a ‘nuestra propia seguridad’ son inaceptables. Además, nuestras oraciones y velas encendidas son signos de paz que no deberían amenazar a las fuerzas de seguridad. No hay necesidad ni justificación para una fuerza policial y militar fuertemente armada en nuestros lugares sagrados.

– Las acciones contra las y los cristianos palestinos, que constituímos la primera y la más antigua comunidad cristiana en el mundo, son una afrenta no sólo a los derechos del pueblo palestino en la ciudad ocupada de Jerusalén, sino a todos los cristianos del mundo.

Llamamos a todos los líderes, amigos, hermanos y hermanas en todo el mundo para que continúen exigiendo a Israel que ponga fin a la ocupación militar en esta Tierra Santa y respete el Derecho Internacional y los Derechos Humanos.

Medidas prácticas a tomar:

Apoyar a los líderes de las iglesias locales para que no se sometan ni acepten las condiciones que privan a los fieles autóctonos y a los peregrinos del mundo del gozo de celebrar la Pascua.

Escribir a sus representantes políticos y gobiernos para que exijan a Israel que ponga fin a las restricciones a la libertad de culto del pueblo palestino.

Dirigirse directamente a las embajadas israelíes en sus países para protestar contra estas acciones.

 Kairós Palestina – La iniciativa Cristiana Palestina


Traducción del inglés: María M. Delgado

Acerca de María Landi

María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén).
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3 respuestas a Semana Santa bajo la Ocupación

  1. Javier dijo:

    ¿Por qué no empujar directamente el laicismo en lo de todos? Los y las personas de cualquier creencia o increencia estamos conformamos en éste punto exactamente el mismo barco.

    • María Landi dijo:

      Gracias por tu comentario, Javier. Tu pregunta es demasiado compleja para responderse brevemente, pero al menos dos cosas se me ocurren: 1) La libertad de cultos o religiosa es un derecho humano consagrado universalmente, y los Estados tienen el deber de respetarla y garantizarla (incluso bajo el derecho internacional humanitario, el IV Convenio de Ginebra dice que la potencia ocupante debe garantizar ese derecho a la población ocupada). 2) Pretender que justamente un lugar como Jerusalén o la llamada Tierra Santa se conviertan en ‘tierra laica’ es completamente inviable. No podemos aplicar criterios y valores netamente occidentales a otras culturas, porque corremos el riesgo de no comprenderlas ni respetarlas. Lo que el Consejo Mundial de Iglesias, junto con lxs palestinxs, propone y sostiene es que Jerusalén debe ser una ciudad abierta, plural e inclusiva, a la que todas las personas tengan libre acceso, independientemente de sus creencias filosóficas o religiosas. Eso es lo contrario a lo que ocurre actualmente. Saludos fraternos.

  2. palestina es para los palestinos cristianos y judios (no sionistas) y musulmanes.
    los sionistas quieren el gran “israel” y echar a todos los no judios.
    saludos.

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