Las verdaderas razones por las que Trump abandona la UNESCO

 

Trump y Netanyahu. (Foto tomada del sitio Mondoweiss).


Jonathan Cook* 

 

A primera vista, la decisión tomada la semana pasada por el gobierno de Trump, seguida inmediatamente por Israel, de abandonar la agencia cultural de Naciones Unidas parece extraña. ¿Por qué penalizar a un organismo que fomenta el agua potable, la alfabetización, la preservación del patrimonio y los derechos de las mujeres?

La afirmación de Washington de que la UNESCO tiene prejuicios contra Israel oscurece los verdaderos ‘crímenes’ que la agencia ha cometido a los ojos de Estados Unidos.

El primero es que en 2011 la UNESCO se convirtió en el primer organismo de la ONU en aceptar a Palestina como miembro. Eso colocó al pueblo palestino en camino para mejorar su estatus en la Asamblea General un año después.

Cabría recordar que cuando en 1993 Israel y la OLP firmaron los Acuerdos de Oslo sobre el césped de la Casa Blanca, el mundo asumió que el objetivo último era crear un Estado palestino.

Pero parece que la mayoría de los políticos estadounidenses nunca recibieron ese memo. Bajo la presión de los poderosos lobistas de Israel, el Congreso de EE.UU. aprobó apresuradamente legislación para impedir el proceso de paz. Una de esas leyes obliga a EE.UU. a cancelar la financiación a cualquier organismo de la ONU que admita a Palestina.

El segundo crimen del organismo tiene que ver con su rol en seleccionar los lugares de patrimonio de la humanidad. Ese poder ha demostrado ser más que irritante para Israel y los EE.UU.

Los territorios ocupados −supuestamente el lugar de un futuro Estado palestino− están llenos de tales sitios. Las reliquias helenísticas, romanas, judías, cristianas y musulmanas no sólo son una promesa de recompensas económicas derivadas del turismo, sino también la posibilidad de controlar la narrativa histórica.

Los arqueólogos israelíes –que en la práctica son el ala científica de la ocupación− están interesados fundamentalmente en excavar, preservar y destacar las capas judías del pasado de la Tierra Santa. Esos vínculos con el pasado han sido utilizados para justificar la expulsión de la población palestina y para construir colonias judías.

La UNESCO, por el contrario, valora todo el patrimonio de la región, y se propone proteger los derechos de las y los palestinos vivos, no sólo las ruinas de civilizaciones muertas hace tiempo.

En ninguna parte la diferencia entre ambas agendas ha resultado ser más intensa que en la ciudad ocupada de Hebrón, donde decenas de miles de palestinos/as viven bajo la bota de unos cientos de colonos judíos y los soldados que los cuidan. En julio, la UNESCO enfureció a Israel y a EE. UU. nombrando a Hebrón como uno de los pocos sitios de patrimonio de la humanidad “amenazados”. Israel calificó a la resolución de “historia inventada”.

El tercer delito es la prioridad que la UNESCO da al nombre palestino de los sitios patrimoniales que se encuentran bajo la ocupación beligerante israelí. Según lo entiende Israel, mucho tiene que ver con cómo se identifican los sitios. Los nombres influyen en la memoria colectiva, dando significado y sentido a esos lugares.

El historiador israelí Ilan Pappé acuñó el término “memoricidio” para referirse a la política israelí de borrar los rastros del pasado palestino, después de haber despojado a ese pueblo de las cuatro quintas partes de su tierra natal en 1948 −lo que los palestinos denominan su nakba o catástrofe.

Israel hizo algo más que arrasar 500 ciudades y pueblos palestinos: en su lugar, implantó nuevas comunidades judías con nombres hebraizados destinados a usurpar los antiguos nombres árabes. Saffuriya se convirtió en Tzipori; Hittin fue suplantado por Hittim; Muyjadil se transformó en Migdal.

Un proceso similar de lo que Israel llama “judaización” está en marcha en los territorios ocupados. Los colonos de Beitar Illit amenazan a la población palestina de Battir. Cerca de allí, las y los palestinos de Susiya han sido desalojados por una colonia judía que lleva el mismo nombre.

Las apuestas son más altas en Jerusalén. La gran plaza del Muro de las Lamentaciones –ubicada debajo del complejo de la mezquita de Al Aqsa− fue creada en 1967, después de que más de 1.000 personas palestinas fueran desalojadas y su barrio (el Magrebí) fuera demolido. Millones de visitantes cada año deambulan por la plaza, ajenos a ese acto de limpieza étnica.

Los colonos, ayudados por el Estado de Israel, continúan cercando lugares cristianos y musulmanes con la esperanza de apoderarse de ellos.

Ese es el contexto de los informes recientes de la UNESCO que subrayan las amenazas a la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluida la negativa de Israel a permitir que la mayoría del pueblo palestino ejerza su derecho a rezar en su sagrada mezquita de Al Aqsa.

Israel ha presionado para que Jerusalén sea eliminada de la lista de sitios patrimoniales en peligro de extinción. Junto a EE.UU., ha desatado un frenesí de indignación moral, reprendiendo a la UNESCO por no priorizar los nombres hebreos utilizados por las autoridades de ocupación.

La responsabilidad de la UNESCO, sin embargo, no es salvaguardar a la ocupación ni reforzar los esfuerzos de judaización que lleva a cabo Israel. Está allí para respaldar el Derecho Internacional y evitar que Israel haga desaparecer al pueblo palestino.

La decisión de Trump de abandonar la UNESCO está lejos de ser solo suya. Sus predecesores han estado peleando con el organismo desde la década del Setenta, a menudo por su negativa a ceder a la presión israelí.

Ahora Washington tiene una apremiante razón adicional para castigar a la UNESCO por permitir que Palestina se convierta en miembro: necesita convertir al organismo cultural en un caso ejemplarizante para disuadir a otras agencias de seguir sus pasos.

La falsa indignación de Trump ante la UNESCO, y su desprecio hacia los importantes programas globales del organismo, sirven como un recordatorio de que Estados Unidos no es un “intermediario honesto” para forjar la paz en Oriente Medio. Más bien es el mayor obstáculo para alcanzarla.

 

*Jonathan Cook es un premiado periodista británico residente en Nazaret. Visita aquí su blog.
Publicado el 17 de octubre en Mondoweiss. Traducción: María Landi.
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¿Cómo pueden las mujeres ‘actuar por la paz’ sin hablar de la ocupación?

Mujeres del movimiento “Women Wage Peace” participan en el acto final de la marcha por la paz en Jerusalén. 8/10/17. (Yonatan Sindel/Flash90)


Orly Noy*

 

Un mitin reciente organizado por ‘Women Wage Peace‘ puede haber parecido un evento trascendente, si no hubiera ignorado 50 años de ocupación militar, al tiempo que reciclaba los mismos viejos tropos sobre el papel de la mujer en los conflictos violentos.

 

Llegué temprano y con muchas reservas al mitin organizado por “Women Wage Peace” en el Parque de la Independencia de Jerusalén la semana pasada. Era la culminación de una “Ruta hacia la Paz” de dos semanas, en la que miles de mujeres israelíes y palestinas marcharon por Israel y Cisjordania para exigir una solución pacífica al conflicto. Había estado siguiendo al grupo desde que se formó después de la guerra de Gaza de 2014. Por un lado, un movimiento masivo de mujeres en apoyo a la paz es un cambio bienvenido. Por otro lado, ¿qué es lo que están diciendo realmente? Y aún más importante: ¿qué no están diciendo? ¿Cómo puede ser que la palabra ocupación esté completamente ausente en un grupo que aspira a poner fin al conflicto?

Llegué temprano y decidí sentarme en un café a lo largo de la ruta de la marcha. Al cabo de unos minutos, dos mujeres vestidas de blanco y hablando en árabe se sentaron a mi lado. Les pregunté si eran parte de la marcha; dijeron que sí. Después de una breve conversación, le pregunté a una de las mujeres, una palestina-israelí de Yaffa, si no le molesta que Women Wage Peace ni siquiera insinúe la palabra “ocupación”.

“Esa fue la decisión que se tomó”, respondió evasivamente. Cuando pregunté una vez más si le molesta o no, dijo: “Por supuesto que me molesta. Me molesta como mujer, como palestina, como israelí, pero esto es lo que decidieron: que debemos hablar sobre el futuro, pues ya hemos hablado mucho sobre el pasado”. Pero la ocupación no es el pasado −insistí−: es mucho más el presente. “Tienes razón, pero ¿qué podemos hacer? ¿Seguir sentadas en casa? Tenemos que hacer algo para cambiar la realidad”.

Nuestra conversación fue interrumpida por la marcha, que se acercó de pronto. Pagamos y salimos apuradas. La visión era fascinante: miles de mujeres −y hombres− vestidas todas de blanco, marchando y cantando canciones de paz en el centro de Jerusalén. Esto, por supuesto, no es una imagen común. Había tanta gente que los transeúntes simplemente se quedaron boquiabiertos; los habituales cantos de derecha, bien conocidos de otras protestas (generalmente mucho más pequeñas, especialmente en Jerusalén), apenas se escuchaban. Como habitante de Jerusalén, era extraño y emocionante ser parte de todo eso.

Mujeres israelíes y palestinas de “Women Wage Peace” marchan cerca del Mar Muerto en Cisjordania


Vientres al servicio de la paz 

Con total facilidad, unas 30.000 mujeres (la gran mayoría de ellas judías) ingresaron al parque, esperando que comenzara el mitin. Cuando la multitud estuvo congregada, el mitin comenzó con una versión trilingüe (inglés, árabe y hebreo) del clásico de Leonard Cohen, “Hallelujah”, dirigido por Yael Deckelbaum y el conjunto Oraciones de las Madres. Muy rápidamente me di cuenta de que “madres” era la palabra clave aquí. Casi todas las mujeres que hablaron en el mitin, a excepción de las más jóvenes, hablaron sobre la maternidad. Adi Altschuler, una emprendedora educativa, usó el mantra “corazón a corazón, útero a útero”, lo que me hizo brotar un sudor nervioso en el frío de Jerusalén. Vivimos en un país donde el régimen utiliza el vientre de las mujeres como una incubadora de futuros soldados (Altschuler, quien recientemente dio a luz a su primer hijo, también habló de ser madre de un futuro soldado), mientras por otro lado los úteros son aludidos para hablar sobre nuestro papel como madres que desean la paz. Esto como opuesto a las mujeres que simplemente exigen justicia, por ejemplo. Igualar femineidad y maternidad me resultó indignante, por decirlo suavemente.

Otra consigna muy repetida fue kulan, todas las mujeres. El movimiento, según parece, incluye a todo tipo de mujeres: judías y palestinas, religiosas y laicas, mizrajís y askenazíes, urbanas y las que viven lejos de los centros económicos, LGBTQs, derechistas, izquierdistas, centristas, nuevas inmigrantes e israelíes veteranas. Todo tipo de mujeres, incluida una colona que, como dijo, vive en “la bella y sangrante Samaria[1]“. Sí, incluso ella quiere la paz. ¿Pero cómo cree que vamos a lograr esa paz? “Cuando decenas de miles de mujeres seamos capaces de hablar sobre los temas difíciles, los dirigentes no podrán ignorarnos”. Pero, ¿cuáles son esos temas difíciles de los que debemos hablar? ¿Tal vez la presencia desafiante y creciente de las colonias (como en la que ella vive), que impiden cualquier posibilidad de establecer un estado palestino? No. Entonces, ¿tal vez la ocupación y los checkpoints que atraviesa todos los días de camino a casa? ¿Las violaciones de derechos humanos? ¿Los crímenes de guerra? No. Una colona de Cisjordania puede tan fácilmente subirse al escenario y hablar sobre la necesidad de “hablar de las cosas difíciles”, porque sabe que en realidad no se hablará de ellas. De lo contrario, desde el vamos ella no podría ser parte del movimiento.

Soldados israelíes arrestan a un palestino durante una redada en la ciudad cisjordana de Hebrón. 20/9/17. (Wisam Hashlamoun/Flash90)


Esa maldita palabra

De hecho, las demandas del movimiento son tan poco claras que incluso Netanyahu podría unirse, si quisiera. Esas demandas se pueden resumir así: negociaciones de paz que incluyan a las mujeres. Ya está. Pero ¿qué dirán estas mujeres cuando se sienten alrededor de la mesa de negociaciones? ¿Cuáles son sus demandas? ¿Y sus líneas rojas? Es un misterio. Incluso la oradora palestina −la única que vino de los territorios ocupados, concretamente de Hebrón, una ciudad que vive bajo el apartheid− ni siquiera mencionó una vez la palabra ocupación. ¡Ni siquiera habló en árabe, por el amor de Dios, sino en inglés! Ni una palabra sobre los checkpoints o las dificultades que tuvo que soportar sólo para obtener el permiso del ejército israelí para entrar a Jerusalén. ¿Ocupación? Olvídalo. Estamos hablando de conflicto, una palabra mucho más agradable y simétrica que ocupación. Casi irónicamente, la única vez que la palabra ocupación fue utilizada en el escenario fue por boca del único hombre que habló, el ex parlamentario Shakib Shnaan, cuyo hijo Kamil fue asesinado en el sangriento ataque en el Monte del Templo[2] hace tres meses. Tal vez el hecho de ser hombre es lo que le permite hablar de esta manera. Las mujeres tenemos que hablar sobre el útero, vestirnos de blanco y esperar la paz. ¿Que cómo logramos la paz? Pregúntenle a los hombres.

Escribo estas palabras con una gran tristeza. En la realidad política de las últimas décadas, no hay nada trivial en el hecho de que decenas de miles de mujeres estén exigiendo cambiar esa realidad, y estén dispuestas a marchar por las calles de cada pueblo y ciudad para construir su movimiento. Que sea una iniciativa de las mujeres le da un potencial aún mayor. Y sí, existe eso que se llama política liderada por las mujeres, y puede ser revolucionaria y poderosa: una política que ante todo desafía las jerarquías y las estructuras sociales existentes.

Sin embargo, la política liderada por mujeres que vi en Jerusalén fue algo totalmente opuesto a eso. Fue de las que sólo fortalecen las estructuras de poder existentes. Una política en la que ser mujer significa vestirse de blanco, cantar y bailar. Significa ser madre y vientre, para sentarnos en casa y cuidar a nuestros hijos soldados. Significa pedir gentilmente a los hombres que hagan las paces ya. En lugar de una revolución de mujeres, tenemos mujeres que están exigiendo cambios, pero no pueden decidir por sí mismas qué tipo de cambio quieren ver. Mujeres que sólo afianzan la idea de que ‘política’ es una palabra sucia con la que las mujeres no deberían involucrarse, y que está reservada sólo para los hombres.

Mujeres israelíes y palestinas de “Women Wage Peace” marchan cerca del Mar Muerto en Cisjordania para exigir que sus líderes hagan más por la paz. 8/10/17. (Flash90)


Asimetría

Hay algo simplista, incluso infantil, en hablar de “negociaciones” y exigir un “acuerdo de paz” un cuarto de siglo después del fracaso de los Acuerdos de Oslo. ¿Exigir negociaciones? Al contrario: a Israel le encantaría entrar de nuevo en otra ronda interminable de conversaciones que evite la presión internacional y le permita continuar despojando al pueblo palestino, como en todas las rondas de negociaciones anteriores. Estas mujeres quieren saltar a ese vacío, llenándolo con muchas palabras emocionales y un intento desesperado por crear cierta simetría entre israelíes y palestinos.

Mientras miles de mujeres cantaban canciones de paz y hermandad en Jerusalén el domingo, un cohete fue disparado desde Gaza hacia Israel, a lo que Israel respondió atacando la Franja. ¿Podemos siquiera empezar a lidiar con esta realidad sin hablar del bloqueo? ¿Sin usar la palabra ocupación?

Sí, hablar sobre la ocupación no es popular, e incluso podría reducir drásticamente el número de participantes en la próxima marcha. Pero tal vez deberíamos escuchar las palabras de la mujer colona: mientras no seamos capaces de hablar sobre las cosas difíciles, es dudoso que podamos cambiar algo en el mundo real. Aun si todas nos vestimos de blanco y hablamos sobre nuestros úteros −en hebreo, en árabe y en inglés.

[1] “Judea y Samaria” es el nombre bíblico que los sionistas usan para referirse a Cisjordania ocupada. (N. de la T.).
[2] “Monte del Templo” es el término que usan los judíos israelíes para referirse a la Explanada de las Mezquitas donde se encuentra el complejo de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca. (N. de la T.)
*Orly Noy se define como mujer activista de izquierda, mizrají y eterna migrante. Vive en Jerusalén, traduce poesía y prosa del farsi al hebreo, y aspira a contribuir a sacar de la marginalidad a la cultura persa y mizrahí en el actual Israel.
Publicado el 13/10/17 en +972 Magazine. Traducción: María Landi.
Leer también:
UPWC: Palestinian women confront normalization and the so-called “peace” deception
Israeli women march to ‘wage peace’ but refuse to challenge the occupation
(Jonathan Ofir)
Leila Khaled: The women of Palestine are stronger than the conspiracy of normalization

 

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La visita del Che a la Franja de Gaza

A 50 años del asesinato del Che en Bolivia, el erudito y refugiado palestino Salman Abu Sitta recuerda su visita a Gaza y la significación de la causa palestina como causa de la humanidad.
(Publicado en Resumen Latinoamericano, reblogueado desde Los Otros Judíos).
……………………………………………..

CHE GUEVARA: Palestina se convierte en causa mundial. Por Salman Abu Sitta, Cubadebate/ Resumen Latinoamericano/ 15 de Sept. 2017 .- (Nota publicada el 30 de Julio 2015) La visita del Che Guevara a…

Origen: La visita del Che a la Franja de Gaza

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​El cineasta galardonado Ken Loach dona todos los ingresos de las proyecciones de su última película al movimientos de BDS

Movimiento de BDS en México

05/10/17 Comité Nacional de Boicot, Desinversión y Sanciones de Palestina (BNC)/Reino Unido
El galardonado cineasta británico Ken Loach ha donado todos los ingresos de las proyecciones de su última película en lugares israelíes al movimiento BDS como un gesto de apoyo a la lucha palestina por la libertad, la justicia y la igualdad.


El galardonado cineasta británico Ken Loach ha donado todos los ingresos de las proyecciones de su última película en lugares israelíes al Comité Nacional BDS Palestino (BNC) como un gesto de apoyo a la lucha palestina por la libertad, la justicia y la igualdad.

La película de Loach “Yo, Daniel Blake” fue proyectada en Israel contra sus deseos. Nosotros en el BNC estamos muy conmovidos por su gesto de solidaridad y nos alentamos, como siempre, por su apoyo de larga data e inquebrantable a la lucha palestina no violenta contra la ocupación militar israelí, el colonialismo y…

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La masacre de Sabra y Chatila, el plan B de Israel

Nazanin Armanian

 

Los días 15, 16 y 17 de septiembre de 1982, el campo de refugiados palestinos de Sabra y el barrio de Chatila se tiñeron de sangre: las milicias de la Falange Libanesa, con el apoyo logístico del ejército israelí, masacraron, según el periodista israelí Amnon Kapeliouk, entre 3.000 a 3.500 palestinos [Nota de ML: la cifra más comúnmente aceptada es unos 1.300 víctimas mortales, y centenares de personas heridas o mutiladas].

Una masacre planeada

– El 6 de junio de 1982, Israel utiliza de pretexto el atentado perpetrado contra su embajador en Londres, Shlomo Argov, y cumple con su plan de invadir el sur del Líbano para acabar con la guerrilla de la OLP, y eso a pesar de que el Mossad ya había informado al gobierno de Menahem Begin de que el autor era el grupo palestino de Abu Nidal, enemigo de Arafat.

– En el mes de Agosto: EEUU, con el fin de proteger a Israel, llega a un acuerdo con Yaser Arafat para que la dirección de la OLP y sus guerrilleros abandonen Beirut.

– 1 de septiembre: los marines de EEUU son desplegados en el Líbano para supervisar la salida de la OLP y garantizan por escrito la seguridad de cientos de miles de civiles palestinos refugiados en el Líbano. Arafat es enviado a Grecia y cientos de fedaínes palestinos son repartidos entre varios países árabes.

– 10 de septiembre: los marines de EEUU, tras asegurarse también de la retirada de las tropas sirias, abandonan el Líbano, abandonan este país.

– 14 de septiembre: es asesinado el presidente católico-maronita del Líbano, Bashir Gemayel, del Partido de la Falange Libanesa, y aliado de Israel. El supuesto autor Habib Shartouni era un cristiano maronita del Partido Social Nacionalista de Siria. ¿A quién beneficiaba la desaparición de Gemayel? ¿A Siria de Hafiz al Assad que pretendían provocar la salida de OLP del Líbano? ¿A sus rivales dentro del partido falangista como Samir Geagea y a Amine Gemayel, su hermano que le sustituye en la presidencia como si esto fuese una monarquía feudal? ¿A Israel que así presentaba a Siria y palestinos como terroristas? Con este magnicidio fracasa el plan israelí de hacerse con el control del Líbano en alianza con la Falange, por lo que pone en marcha el plan B:

– 15 de septiembre: una turba de 150 hombres falangistas (con un historial lleno de de atrocidades contra los palestinos), equipados con machetes, armas de fuego y tanques asaltan Sabra Y Chatila atacando a miles de niños, ancianos, mujeres y discapacitados, “vengando el asesinato de su líder”, afirman. Durante tres interminables días, estas fuerzas fascistas despojadas de piedad, de compasión, de empatía, con una brutalidad inusitada, golpearon, torturaron, mutilaron y violaron a las mujeres antes de matarlas, mientras Ariel Sharon, al mando del ejército israelí (que irónicamente lleva el nombre de Tsahal “ejército defensivo”, para confirmar el dicho “dime de qué presumes, y te diré de qué careces), rodeaba con tanques el campo de refugiados palestinos de Chatila y el vecino barrio de Sabra en Beirut Occidental, cerrando las salidas para impedir la huida de aquella gente aterrorizada.

¿Desde cuándo se puede matar a unas 3.500 personas inocentes por la muerte de una persona? ¡Hasta el código primitivo de Hammurabi propone el “ojo por ojo”, para evitar los castigos colectivos! Este mismo día, Israel viola el acuerdo de alto al fuego, y cumple con su plan de ocupar el oeste de Beirut, que incluyen los campos. La justificación de Begin ante el enviado estadounidense Morris Draper es que, si no lo hubieran hecho, “podría haber pogramos” en el Líbano, aunque no le contó que iban a ser ellos mismos quienes llevarían a cabo este nuevo capítulo de la limpieza étnica palestina. El día 16, Israel les entrega a los ‘falangistas buldóceres’ para eliminar los cuerpos de las víctimas, mientras decenas de supervivientes malheridos son trasladados a un estadio de fútbol para ser interrogados por los agentes de inteligencia israelíes. Después, algunos de los secuestrados fueron hallados ejecutados.

Israel con esta ‘pedagogía del terror’ pretendía no sólo impedir que los palestinos se organizaran para recuperar sus tierras ocupadas, sino erradicar la cantera de luchadores de la OLP, y transformar al Líbano en un aliado gobernado por la extrema derecha católica.

– 18 de septiembre: Draper envía un mensaje a Sharon declarando que “deberían estar avergonzado. La situación es terrible. Están matando a niños. Usted tiene el control absoluto de la zona, y por lo tanto responsable de la situación”. Pero, su “indignación” sólo fue verbal. Con tan sólo una llamada telefónica de Reagan, Begin se hubiera visto obligado a parar aquella carnicería y no lo hizo.

– Tras la masacre, EEUU envía a los marines de vuelta al Líbano: así podrá vigilar las actividades de miles de hombres armados del grupo Hezbolá, el partido de dios, respaldados por Ruhollah Jomeini, quien había repudiado a Arafat, por no tener el programa de instalar un Estado Islámico en la futura Palestina reconquistada, y por su alianza con los ateos palestinos en la OLP.

Ante el horror, el mundo miró para otro lado. Hasta hoy, ningún dirigente de ningún país del mundo, ni de los estados árabes o musulmanes, han visitado las fosas comunes de cerca de 600 víctimas.

Los responsables de esta mascare se quedaron impunes. Incluso, Sharon, “el Carnicero de Beirut”, consiguió con esta limpieza hacer carrera política: será ministro y llegará a ser el primer ministro de Israel (2001- 2006).

Y el dato: en enero de 2002, el líder falangista que dirigió la operación de la masacre, Elie Hobeika, es asesinado en un atentado en Beirut. Había anunciado que estaría dispuesto a testificar contra Sharon (entonces primer ministro) en un posible juicio por crímenes de guerra en Bélgica. ¡No se encontró a su asesino!

EEUU e Israel, con el respaldo de sus aliados europeos, árabes y otros, siguen avanzado en su proyecto del Nuevo Oriente Próximo que, destruyendo a naciones y estados enteros (Irak, Yemen, Libia y Siria), pretenden configurar un mapa a la medida de sus intereses. Mientras, miles de familias palestinas huirán de un país a otro en busca de un cobijo, víctimas de los infames intereses de Estados, partidos y grupos.

 

Publicado en Público el 17/9/17.
Leer también:
Forgotten Refugees: Survivors of the Sabra and Shatila Massacre, conmovedor testimonio de la cirujana Swee Chai Ang, que estaba en el hospital de Sabra y Shatila durante la masacre).
The United States Was Responsible for the 1982 Massacre of Palestinians in Beirut, por Rashid Khalidi
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Netanyahu en América Latina

Un genocida se acerca a Argentina, Colombia y México. #UnGenocidaEnTuCasa #Netanyahu

 

Comienza viaje ‘oportunista’ de Netanyahu a América Latina

Según el rotativo emiratí Gulf News, el principal objetivo del premier israelí para tal travesía es conseguir más aliados en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y de este modo, tratar de obstaculizar más discusiones y reuniones de la ONU sobre las represiones israelíes contra los palestinos. Para facilitar este fin, a Netanyahu le acompañan varios representantes de empresas y negocios israelíes que tratarán de invertir en los mencionados países latinoamericanos a fin de aumentar los lazos económicos, algo que directamente afectaría los lazos políticos.


Colectividades palestinas de América Latina y el Caribe rechazan visita de Netanyahu

El día 12 de septiembre, Netanyahu visitará Argentina y posteriormente Colombia y México. Distintas entidades palestinas de América expresaron su rechazo a la visita del premier israelí y la normalización de relaciones con un estado que viola sistemáticamente los derechos humanos. La declaración, está firmada por organizaciones de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paragua y Perú. En ella se señala que la presencia del primer ministro del ente sionista “significa un verdadero agravio a países que conforman un continente de Paz y respeto irrestricto a los DDHH y a todas las normas que rigen el derecho internacional y la ley humanitaria internacional, en circunstancias que Netanyahu, representa su violación constante, la opresión permanente y la conculcación de todos los inalienables derechos del Pueblo Palestino a construir su estado independiente y soberano sobre las fronteras de 1967, incluída Jerusalén Oriental como su capital.”

Declaración de movimientos sociales y organizaciones de solidaridad.

 

Argentina, Colombia y México: ¿Nuestros presidentes estrecharán las manos de Netanyahu, manchadas con sangre?

Ellos saben perfectamente que Netanyahu ha cometido crímenes de guerra, violaciones a los derechos humanos, desacato a todas, absolutamente todas las resoluciones y dictámenes de los organismos internacionales, sin embargo, igual que el avestruz, esconderán la cabeza y nada de esto les importará.

 

Mensaje de ciudadanas israelíes de la Coalición de Mujeres por La Paz denunciando la gira de Netanyahu en América Latina: “Mi familia tuvo que irse de Argentina a Israel en la dictadura, y en un momento estando aquí me enteré que Israel siguió vendiendo armas a los generales de las dictaduras durante mucho tiempo, y esas armas fueron usadas contra nosotros, contra los argentinos. Hoy Israel capacita a la policía de Colombia, y espía a ciudadanos y periodistas, pasando información al gobierno de México. Es importante que se sepa que Israel y la industria de armas ganan con la ocupación. ¡Apoyamos las manifestaciones contra Netanyahu en Argentina, Colombia y México, y agradecemos que ustedes también se unan a ellas!”

 

Convocan una marcha en repudio a la visita de Netanyahu a Argentina

El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino y otras organizaciones sociales y de derechos humanos del país convocaron hoy una marcha para el próximo 12 de septiembre, en repudio a la visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien consideran un “genocida”.


Amplían denuncia penal contra Netanyahu con motivo de su próxima visita a Argentina

El 30 agosto el dirigente político Sergio Ortiz, del Partido de la Liberación, amplió su denuncia penal por la visita próxima a la Argentina del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. La razón es clara: “se trata de un criminal de guerra”.


Agentes de Israel reprimen a militantes argentinos en su propio país

Un grave hecho ocurrió en la mañana del 8/9 en Buenos Aires cuando dos militantes de las Asambleas del Pueblo fueron virtualmente secuestrados, arrastrados hasta el estacionamiento de la Embajada sionista, y alli desnudados, golpeados y amenazados de muerte. Los atacantes salieron de la Embajada, vestían vestimenta negra o gris oscura, tenían el pelo cortado al ras y actuaron como un cuerpo parapolicial a la vista de los transeuntes que caminaban por la Avenida de Mayo, pleno centro porteño y a tres cuadras de la Casa de Gobierno. Luego del mal momento pasado los dos integrantes de las Asambleas se dirigieron a los policías que en un patrullero estaba apostado al lado de la Embajada y denunciaron el hecho. La respuesta fue vergonzosa, ya que les dijeron que se vayan rápido “que bien barata la han sacado”.


Pérez Esquivel: “Netanyahu protege a represores argentinos prófugos”

El Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, expresó su repudio a la visita a la Argentina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que se reunirá el martes con el presidente Mauricio Macri, por no permitir la extraditación del represor de la última dictadura cívico militar Teodoro Aníbal Gauto.

Netanyahu: criminal de guerra y ‘huésped de honor’

Rechazado en Europa por crímenes de lesa humanidad, Netanyahu llega a Argentina para promocionar la industria armamentística y de espionaje israelí. Rafael Araya Masry, analista especializado en Medio Oriente, aseguró que “las armas que se utilizan para atacar al pueblo palestino ahora llegan para reprimir.


Acto de repudio y campaña de firmas en Tucumán

LXS ABAJO FIRMANTES, RECHAZAMOS Y REPUDIAMOS LA VISITA DEL PRIMER MINISTRO DEL ESTADO DE ISRAEL A NUESTRO PAÍS, Y EXIGIMOS LA RUPTURA DE TODO TIPO DE LAZOS CON EL ESTADO GENOCIDA DE ISRAEL.
ASIMISMO, CONVOCAMOS A UN ACTO PÚBLICO DE REPUDIO EN PEATONAL MUÑECAS ESQUINA MENDOZA DÍA LUNES 11 DE SEPTIEMBRE A LAS 19 HS. LAS ORGANIZACIONES Y AGRUPACIONES PRESENTES DISPONDRÁN DE 5 MINUTOS DE ORATORIA.
PARA ADHESIONES Y PARA RESERVAR ESPACIO DE ORATORIA, MANDAR CORREO ELECTRÓNICO ANTICIPADO A tucumanxpalestina@gmail.com .

 

Marcha de repudio y protesta en Buenos Aires, 12/9/17.  Más temprano, una delegación del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino hacía entrega en Cancillería de una Declaración de Repudio por la visita de Netanyahu al país, en coincidencia con la presencia del primer ministro israelí en el Palacio San Martín. En las inmediaciones hubo un fuerte operativo de seguridad.

La dirigente social y Madre de Plaza de Mayo LF Nora Cortiñas condena la visita de Netanyahu:

 

Una compañía israelí se postula para construir el muro de Trump

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahucalificó de “gran idea” la decisión del presidente estadounidense de construir el muro en la frontera de EE.UU. con México. “El presidente Trump está en lo cierto. Yo construí un muro a lo largo de la frontera meridional de Israel que logró detener la inmigración ilegal”, afirmó.


Trump compara su muro con México al de Israel con los territorios palestinos

“El muro es necesario porque la gente quiere protección y el muro protege. Lo único que tienes que hacer es preguntar a Israel. Tenían un absoluto desastre atravesando al otro lado”, opinó Trump en una conversación con un presentador del canal conservador Fox News.


Netanyahu busca calmar a México; no pide disculpas
 

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, intentó este martes tranquilizar a México sugiriendo que la crisis que provocó su declaración sobre el muro que Donald Trump quiere construir en la frontera sur de Estados Unidos se debe a un “malentendido”.
El sábado, Netanyahu celebró en un tuit la decisión del presidente estadounidense de construir un muro en la frontera con México.
“El Presidente Trump está en lo correcto. Construí un muro en la frontera sur de Israel. Frenó toda la inmigración ilegal. Gran éxito. Gran idea”, había escrito.


Comunicado frente al anuncio del gobierno ecuatoriano de fortalecer relaciones con Israel

El Comité Permanente de Solidaridad EcuadorXPalestina expresa su profunda preocupación ante la noticia difundida este 11 de julio por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, en la que se anuncia que la canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, y el embajador israelí, Edwin Yabo, “acordaron impulsar el fortalecimiento de las relaciones bilaterales en todos los ámbitos, incluidas visitas de alto nivel, y la realización de la segunda reunión de consultas políticas en Israel”.

 

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Almagro, Israel y la mentira como política continental

 


María Landi

 

Columna mensual publicada en el portal Desinformémonos.

 

El Secretario General de la OEA Luis Almagro, no contento con promover la intervención estadounidense en Venezuela -en lugar de tender puentes para reducir la polarización social-, recientemente ha sumado motivos para la indignación popular al visitar Israel y hacer declaraciones que nos ofenden.

Almagro no habló como el representante de un organismo internacional, sino como un simple propagandista de Israel, presentándolo como un Estado normal, progresista y moderno, respetuoso de la democracia y los derechos humanos. Curioso concepto de democracia tiene el Secretario General de la OEA, que según él es compatible con el nacionalismo religioso, la ocupación colonial y el apartheid.

Por contraste, esta semana en una conferencia en la UNAM de Ciudad de México, el historiador israelí Ilan Pappé dejó claro que el Estado de Israel, nacido de la destrucción del pueblo, el territorio y la cultura árabes de Palestina, se sostiene desde hace siete décadas en base a un régimen de limpieza étnica, ocupación militar, colonización territorial y apartheid jurídico.

Ese Estado controla por la fuerza la totalidad del territorio de la Palestina histórica, desde el Mediterráneo hasta el Jordán, manteniendo a la mitad de la población que vive en él (unos seis millones de personas) sin absolutamente ningún derecho (en los territorios ocupados) o con derechos limitados (dentro de Israel) por el simple hecho de no ser judía. Y al tiempo que promueve la inmigración de población judía de todo el mundo, le niega a otros seis millones de palestinos/as el derecho de regresar a su tierra, obligándoles a vivir en el exilio o en miserables campos de refugiados en los países vecinos.

Israel es el Estado que ha desconocido e ignorado más resoluciones de la ONU desde 1948 hasta el presente (incluyendo la Corte Internacional de Justicia y el Consejo de Seguridad). Además de las numerosas resoluciones incumplidas, Israel comete diariamente crímenes de guerra -según el Derecho Internacional Humanitario- contra la población palestina. Entre ellos, desplazamiento forzado, traslado de población ocupante al territorio ocupado, apartheid (como recientemente afirmó la CESPAO, un órgano de la ONU) y genocidio incremental, como llama Ilan Pappé a la combinación de limpieza étnica gradual (en Cisjordania y Jerusalén Este) con ataques y bombardeos periódicos (en Gaza).

Pappé dejó claro lo que hemos dicho en esta columna muchas veces: el llamado “conflicto” palestino-israelí no es una disputa entre dos pueblos por la misma tierra, sino el resultado de una ideología y un proyecto colonial surgidos en Europa a fines del siglo XIX (el sionismo), que se propuso apropiarse del territorio de Palestina, expulsando a su población árabe nativa para sustituirla por colonos (judíos) provenientes de otros países. Los colonos sionistas europeos y blancos que llegaron a Palestina no eran descendientes de las y los palestinos originarios de religión judía, que hasta 1948 convivían pacíficamente con sus compatriotas de religión musulmana y cristiana –en Palestina y en todo el mundo árabe.

En sus declaraciones Almagro afirmó también que los pueblos latinoamericanos tenemos “los mismos principios y valores de respeto a la democracia y los derechos humanos” que Israel. Palabras similares suelen estar en boca de diplomáticos y representantes del régimen sionista en nuestros países. Semejantes afirmaciones deberían ser respondidas categóricamente con una indignación generalizada, pero la verdad es que suelen pasar desapercibidas y hasta toleradas.

A menudo me pregunto por qué los pueblos latinoamericanos, que tenemos siglos de resistencia contra el racismo y el colonialismo, y varias décadas de lucha contra el autoritarismo militar y el terrorismo de Estado, nos dejamos insultar por representantes de un Estado que mantiene la ocupación colonial más larga de la historia moderna (la única que queda en la agenda de la ONU desde su creación) y nos la presenta como “la única democracia de Medio Oriente”.

La dura verdad es que América Latina -al igual que otras regiones del llamado Sur Global- se está convirtiendo en la retaguardia estratégica de Israel, ante el deterioro acelerado de su legitimidad en el hemisferio Norte como consecuencia del avance de la campaña mundial de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). El sionismo está desplegando en nuestro continente una preocupante ofensiva diplomática, económica y mediática, buscando incrementar su influencia, especialmente a través de la OEA y el BID.

Detrás de su interés en “cooperar” con nuestros países en cuestiones como tecnología agrícola y de irrigación (desarrollada tras décadas de despojo de sus recursos hídricos a las comunidades palestinas, mediante un verdadero apartheid del agua), Israel esconde su codicia por nuestros recursos estratégicos (por ejemplo, el acuífero Guaraní en América del Sur) y también su intención de exportar a nuestros países su modelo de Estado segurocrático, militarizado y represivo.

Aprovechándose de una coyuntura mundial donde aumentan el miedo al terrorismo y la islamofobia, de la impunidad que le ofrece la Era Trump y del giro hacia la derecha en nuestros países, Israel ve una oportunidad única para vendernos su industria de seguridad y armamentística (con el valor agregado de “probado en terreno”, es decir, en los cuerpos palestinos), así como su experticia en la lucha contra “el terrorismo” -que no es otra cosa que la represión brutal de la población palestina, que resiste mayoritariamente por medios no violentos al despojo de su tierra.

Quienes sufrimos el terrorismo de Estado reconocemos a un Estado terrorista, y debemos rechazarlo. Así como rechazamos la incitación de Almagro a la intervención externa en Venezuela, debemos rechazar su trabajo de blanqueo (‘whitewashing’) para normalizar los crímenes de Israel. No tiene nada de ‘normal’ un régimen que desde hace siete décadas viola sistemáticamente todos los derechos humanos del pueblo palestino, asesinándolo extrajudicialmente, encarcelándolo indefinidamente sin cargos ni juicio, apresando a sus niños por tirar piedras al ejército de ocupación y juzgándolos en tribunales militares, robándole y negándole su agua, expulsándolo de sus tierras, demoliendo sus casas, escuelas y hospitales como castigo colectivo o para vaciar la tierra y entregársela a colonos judíos, y permitiendo que éstos roben, destruyan y quemen cultivos, casas y propiedades palestinas con total impunidad.

Los pueblos latinoamericanos no tenemos ningún valor ni principio en común con Israel. Por el contrario, estamos por el fin de toda ocupación militar, de todo régimen colonial, racista y supremacista (basado en la superioridad de un grupo de población sobre otro, como es el caso de la etnocracia israelí), y por la autodeterminación de los pueblos, la misma que se le niega al pueblo palestino.

El paradigma de los derechos humanos y la democracia en el siglo XXI no admite que dos grupos de población viviendo en el mismo territorio sean gobernados por dos sistemas legales y jurídicos distintos en función de su origen étnico o religioso (civil para la población judía, militar para la población palestina), o que la población no judía sea discriminada por más de 50 leyes. Eso se llama apartheid, no democracia.

La mejor respuesta a las mentiras de Almagro como vocero del sionismo la dio Ilan Pappé al concluir su exposición en la UNAM: “Debemos entender que Palestina es un asunto de justicia social y moral. No es el peor conflicto que hay en el mundo, ni el movimiento sionista es el más cruel que ha existido en la historia. Pero es el relato más fabricado de nuestro tiempo. Es la historia más mentirosa del mundo. Y es la que muestra como ninguna otra la hipocresía y el doble rasero de Occidente. Hay muchos regímenes malos en el mundo, pero nadie los describe como positivos, o como “complejos”. El conflicto Palestina-Israel no tiene nada de complicado: es un caso clásico de colonialismo de asentamiento. Y la única solución es la descolonización de Palestina. Eso va a ocurrir cuando el mundo le diga a los sionistas: ‘No les creemos más su relato fabricado. Sabemos demasiado para creerles. ¡Dejen de mentir!’”

 

 

 

 

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