Lieberman, el puño de hierro sin guante

Las cancillerías occidentales le califican como un hombre controvertido sin complejos. Amplios sectores de la prensa y la política israelíes le tildan sin demasiados paños calientes de fascista

Avigdor Lieberman (Foto: Jonathan Klinger)

Avigdor Lieberman (Foto: Jonathan Klinger)

Joan Cañete Bayle

 

Vivimos tiempos en los que el eufemismo se ha erigido en uno de los pilares del discurso político y, a su rebufo, del periodístico. Como en tantos otros asuntos, en lo de los eufemismos Israel siempre fue un adelantado, un campeón, desde los “asesinatos selectivos en defensa propia” a los “cambios demográficos sobre el terreno”, pasando por aquello del “pequeño país, el David entre Goliats, que no podía permitirse perder una guerra” y actuaba en firme consecuencia, quién no lo haría en su lugar, sin complejos, qué carajo. Estos días de tormenta política en Tel Aviv, en los que Binyamin Netanyahu ha decidido echarse (de nuevo) en brazos de Avigdor Lieberman y ofrecerle la cartera de ministro de Defensa ante el horror del establishment de la prensa internacional, son días también de eufemismos a la hora de referirse a lo que sucede en Israel (“peligro de deriva extremista”, “el espectro del apartheid”, el “temor ante la erosión de los principios democráticos del Estado“) y al propio Lieberman. Mi eufemismo favorito referido al nuevo/viejo socio de Netanyahu sin duda es el de “controvertido”. ¿Cuándo se jodió el Perú? Tal vez cuando empezamos a usar “controvertido” como sinónimo de racista y fascista.

Lieberman es un ejemplo de éxito del sueño sionista. Nació en 1958 en una ciudad que entonces se llamaba Kishinev y estaba en la URSS y que hoy se llama Chisináu y es la capital de Moldavia. Emigró con 20 años a Israel, sirvió en el Ejército (el único bagaje militar que aporta al puesto de ministro de Defensa) y trabajó duro –entre otros empleos, de guardia de seguridad en un club nocturno– para pagarse los estudios, que completó con éxito en la Universidad Hebrea. Empezó su carrera política en el Likud y su primer cargo de importancia fue el de director de la oficina de Netanyahu (1996), aunque pronto abandonó el partido para formar el suyo propio, Yisrael Beiteinu (Israel Nuestro Hogar), con el que se convirtió en líder y portavoz de la minoría rusa y un campeón de la extrema derecha israelí, muy querido entre los colonos. Él mismo se hizo colono y se mudó a un asentamiento cerca de Belén. En 1999 debutó como ministro (Infraestructuras) y aguantó en el Gobierno en diferentes carteras hasta  2004, cuando lo abandonó en protesta por la decisión de Ariel Sharon de desalojar las colonias de Gaza. En 2006 regresó al Ejecutivo, donde sirvió como viceprimer ministro, ministro de Asuntos Estratégicos y ministro de Exteriores con Ehud Olmert y Netanyahu. Es, por tanto, cualquier cosa menos un desconocido. Y, cómo no, también tiene sus problemas de corrupción.

Tampoco son desconocidas sus “controvertidas” posiciones políticas. Estos días se recuerdan hasta la saciedad: que si Israel debería bombardear la presa de Asuán en Egipto, que si hay que expulsar hacia los territorios ocupados a los ciudadanos palestinos-israelíes, que si hay que reconquistar por las armas Gaza, que si Israel debe combatir a los palestinos al estilo ruso en Chechenia. De su etapa en Exteriores las cancillerías, sobre todo las europeas, no guardan un buen recuerdo de él (Nicolas Sarkozy lo comparó con Jean-Marie Le Pen). Un hombre controvertido sin complejos, llaman en Occidente a quien amplios sectores de la prensa y la política israelíes califican sin demasiados paños calientes de fascista.

La política israelí no debe analizarse mediante el prisma izquierda/derecha o proceso de paz sí/proceso de paz no, sino del enfoque sionismo/no sionismo

Su regreso al primer plano político se produce gracias a uno de los periódicos raptos de drama a los que es tan dada la política israelí, cuyo sistema electoral la condena a gobiernos débiles y continuas negociaciones de coalición. Necesitado de ampliar su mayoría en la Knesset, Netanyahu entabló negociaciones con el centro izquierda liderado por Isaac Herzog, pero cuando la cosa se atascó como suele dio un bandazo y le ofreció Defensa (junto a Exteriores, el cargo más importante) a Lieberman. Ese es el momento que esperaba el otro protagonista del drama, Moshe Yaalon, que se apresuró a dimitir como ministro de Defensa alertando de que “elementos extremistas y peligrosos se ha apoderado de Israel” y de que “el extremismo, la violencia y  el racismo” se están colando en la sociedad y el Ejército israelí (IDF).

El primer acto del drama hay que buscarlo en Hebrón. Allí, en marzo, el soldado Elor Azaria mató de un disparo en la cabeza a Abdel Fattah al-Sharif, un palestino que estaba tumbado en el suelo, malherido. La ejecución fue grabada por un voluntario de la ONG  B’Tselem, y el vídeo –un espeluznante documento de impunidad– dio la vuelta al mundo. El 5 de mayo, el vicejefe del Estado Mayor del IDF, el mayor General Yair Golan,  tomó la palabra durante los actos de recuerdo a las víctimas del Holocausto y dijo lo que sólo un israelí puede decir (o ni eso): “Si hay algo que me asusta acerca del recuerdo del Holocausto es encontrar entre nosotros hoy en  2016 señales de los repugnantes procesos que se dieron en Europa y en Alemania 70, 80, 90 años atrás”. Todo el mundo sabía que Golan se refería, entre otros asuntos, a lo sucedido en Hebrón; varios ministros, líderes políticos (Lieberman entre ellos) y el mismo Netanyahu desacreditaron sus palabras. Yaalon lo defendió. Su salida del Gobierno, pues, estaba cantada.

Yaalon no es un pacifista. Como jefe del Estado mayor del IDF lideró militarmente la operación militar Defensive Shield en Cisjordania (2002), la del campo de refugiados de Jenin, la del cerco a la Basílica de la Natividad en Belén, la del asedio a Yasir Arafat en la Muqata de Ramala, la de los días y días de toque de queda en Hebrón. Como ministro de Defensa de Netanyahu, lideró políticamente la operación Margen Protector en Gaza (2014), apoyó la segregación de palestinos y colonos en los autobuses de Cisjordania, defendió la expansión de asentamientos, se mofó de John Kerry, menospreció a Barack Obama. Este es el hombre al cual The New York Times califica de “duro pero pragmático” en un editorial contra Lieberman. Este es el hombre que llama a sus antiguos compañeros de Gobierno de estos últimos cuatro años “extremistas”. Un apártate, que me tiznas de libro.

Se critica al Gobierno de Netanyahu mientras el Estado sigue imparable con la ocupación con el apoyo mayoritario de su ciudadanía

El evidente enfrentamiento entre Netanyahu y la Administración Obama ha permitido que en parte del establishment político y mediático se haya abierto desde hace tiempo la posibilidad de criticar no a Israel, pero sí al Gobierno de Netanyahu. La tesis es la que abraza Yaalon en su dimisión: Netanyahu es un extremista rodeado de extremistas que lleva a Israel hacia una deriva muy peligrosa contraria a la esencia sionista y a los deseos de la mayoría de la población. El pacto con Lieberman sería el último ejemplo. Así, Joe Biden puede decir que “las decisiones del Gobierno de Israel (…) llevan al país hacia la dirección equivocada, hacia una realidad de un Estado”. Y John Kerry, que “Israel corre el riesgo de convertirse en un Estado de apartheid”. Incluso ilustres analistas del establishment como Thomas L. Friedman se caen (muy tarde, eso sí) del caballo y admiten ya que lo que hay entre el Mediterráneo y el Jordán es un único Estado. Un único Estado, cabría añadir, con diferentes leyes según el origen de los ciudadanos. Lo cual tiene un nombre, y, lo siento por Kerry, no empieza por “riesgo de convertirse en”. Un único Estado que, lo siento por Friedman, Netanyahu no ha creado, sino que es fruto de décadas de aplicación del proyecto sionista.

El culpable, dicen, es Netanyahu, por supuesto. Es el viejo prisma de analizar Israel a partir de halcones y palomas. Antes de ayer era Ariel Sharon contra Shimon Peres. Ayer, Sharon contra Netanyahu. Hoy es Netanyahu contra nadie, por incomparecencia del centro-izquierda (que hasta hace cinco minutos quería entrar en su Gobierno). Al puesto de paloma, cómo nos tenemos que ver, oposita con su dimisión Yaalon, ese moderado “duro y pragmático” que se ha erigido en defensor de los nobles principios del IDF, el autodenominado “Ejército más moral del mundo”. Si el prisma de halcones y palomas siempre fue falso, con estos aspirantes a palomas es ridículo. Pero aún funciona. Sin ir más lejos, es el que subyace en la narrativa de lo que sucede con la nueva entrega del viejo pacto Netanyahu-Lieberman.

En realidad, la política israelí no debe analizarse a través del prisma izquierda/derecha o proceso de paz sí/proceso de paz no, sino del enfoque sionismo/no sionismo. Visto así, fuera del sionismo no hay nadie, cuatro outsiders y los palestinos israelíes. Dentro del sionismo, el eje se ha roto hacia la derecha desde hace una década, cuando el pulso entre los que podríamos llamar los dos estados y el puño de hierro, entre quienes querrían sacrificar tierra a cambio de demografía y democracia y quienes no quieren ceder nada, se zanjó a favor de los segundos. Perdió Sharon su última batalla en la cama del hospital y ganó Netanyahu.

Desde el mismo momento en que los emigrantes europeos llegaron a Palestina, el proyecto sionista ha vivido una contradicción insalvable. Por un lado, muchos de ellos huían de regímenes en los que eran ciudadanos de segunda. Es natural que hubiera una fuerte corriente para que el Estado que se creara fuese democrático. Por el otro lado, el sionismo es un movimiento de un profundo carácter colonialista y nacionalista, resumido en uno de sus mitos fundadores: “Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. En esa tierra vivía gente, pero no era considerada como tal porque eran indígenas (colonialismo) y porque no eran una pueblo, y a sus ojos sólo una nación tiene vínculo con la tierra, no los individuos (nacionalismo). Desde la fundación del Estado en 1948 (lo que los palestinos llaman naqba, un episodio de expulsión, desposesión y limpieza étnica), Israel se declara al mismo tiempo la única democracia de Oriente Medio y un Estado judío pese a que más de un millón de sus ciudadanos no lo son y no tienen plenos derechos de ciudadanía, pese a que se basa en una ideología que da superioridad al judío sobre la población nativa que no lo es, pese a que nació con un acto de desposesión y expulsión que ha continuado a lo largo de las décadas. Desde la guerra de 1967, Israel gestiona la vida de millones de palestinos que no son ni judíos ni ciudadanos, es un Estado ocupante que ha construido un sistema democrático sólo para los judíos y otro de ocupación militar que controla la vida de millones de personas que no lo son.

En plena Intifada, una facción del sionismo, encabezada por Ariel Sharon, concluyó que Israel no podía ser un Estado democrático con mayoría judía y al mismo tiempo un Estado ocupante, que la ocupación ponía en peligro a Israel demográfica y políticamente. Surgió la idea de crear un Estado palestino lo antes posible. Pero ya era tarde, décadas de ocupación lo habían hecho inviable geográficamente (las colonias y el muro en Cisjordania han reducido a las ciudades palestinas a meros enclaves, en un proceso al que contribuyó todo el Estado, halcones como Sharon y palomas como los laboristas de Peres y Ehud Barak) pero también políticamente (la oposición dentro de Israel a renunciar a la tierra, la derechización imparable de la sociedad israelí). Frente a la visión de los dos estados para preservar el proyecto sionista, se alzó la del puño de hierro, que sostiene que no hay problema en gestionar la vida de millones de palestinos siempre que estén encerrados dentro de un puño de hierro. La teoría es tan vieja como el propio sionismo, arranca con Zeev Jabotinsky y tuvo en el padre de Netanyahu a uno de sus principales teóricos.

En la última década gana el puño de hierro no porque Netanyahu y el resto de partidos que lo superan (si cabe) en derechismo hayan dado un golpe de Estado, sino porque así lo han querido los ciudadanos israelíes en las elecciones que ha habido en el Israel postintifada. Gana el puño de hierro y el país vira sin frenos hacia la derecha, porque para mantenerse en el poder son básicos un discurso “controvertido” y duras políticas “sin complejos”. Gana el puño de hierro y entonces Netanyahu ya no es el más extremista de su Gobierno y Yaalon puede presentarse al mundo como la paloma que solucionará el problema de un Gobierno israelí antipático y con mala imagen y que encima ahora tendrá a Lieberman de ministro de Defensa. Gana el puño de hierro y se critica al Gobierno de Israel mientras el Estado sigue imparable con la ocupación con el apoyo mayoritario de su ciudadanía, no es cierto que el Estado, el Gobierno y la ciudadanía remen en direcciones opuestas. Gana el puño de hierro y el único debate real que sea da en la sociedad israelí es si se enfunda o no un guante para guardar un pelín las apariencias. Y se impone el no.

Gana el puño de hierro, y los que escriben que Yaalon es “duro pero pragmático” nos dicen que el culpable es Netanyahu y que Lieberman pone en riesgo el proyecto sionista. La realidad es que el puño de hierro seguiría ganando aunque mañana Netanyahu y Lieberman se fueran a su casa, no pasaría nada, ahí estaría Yaalon para continuar el trabajo con unos bonitos guantes de terciopelo (o ni eso). El “controvertido” moldavo es la perfecta personificación del proyecto sionista, es un reflejo más fiel del Israel de hoy que la Gay Parade de Tel-Aviv, el Silicon Valley del Mediterráneo y los triples del Maccabi de Tel-Aviv juntos. Lieberman es lo que requiere ese Estado que del Mediterráneo al Jordán y del Golán al Sinaí mantiene a millones de palestinos o bien como ciudadanos de segunda o bien bajo un régimen de ocupación militar.

Un puño de hierro sin guante.

Publicado el 25/5/16 en Ctxt.
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Imágenes del camino a la escuela en Hebrón/Al-Jalil

Christian Peacemaker Teams (CPT-Palestine) compiló estas imágenes tomadas entre octubre 2015 y mayo 2016 para mostrar cómo es ir a la escuela para las niñas y niños palestinos que viven en H2, la parte de Hebrón/Al-Jalil controlada por el ejército y la policía militarizada israelíes (“border police”).

Hace cinco años estando con CPT monitoreé muchas mañanas el camino a la escuela a través de este checkpoint de Qitoun, uno de los tantos que existen en la Ciudad Vieja y sus alrededores, cuya única finalidad es controlar y obstaculizar el movimiento de la población palestina, para comodidad y libre circulación de los 600 colonos judíos que viven en el corazón de la Ciudad Vieja de esta ciudad palestina.

Mira el video de 2:40 minutos y compártelo, porque no saldrá en los grandes medios.

 

Y aquí otro breve video que muestra esos y otros incidentes en el camino hacia las escuelas (a través de otros checkpoints de Al-Jalil). CPT acompaña cada día a las preescolares de un jardín de infantes para reducir los ataques y hostigamientos que sufren desde tan temprana edad a manos de soldados, policías y colonos sionistas.

 

Éste es el testimonio de Waed, un escolar que vive en la Ciudad Vieja de Hebrón. Video de UNRWA-España (2:00′):

 

Mira muchos más videos de CPT en su página de Facebook.

 

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La Nakba: 68 años de una catástrofe nacida de la discriminación y la impunidad

Declaración del Consejo de Organizaciones de DD.HH. palestinas:

Mientras refugiados y desplazados internos palestinos (aproximadamente el 66% de la población palestina mundial) comienzan su año 69 de desplazamiento forzoso tanto fuera como dentro de su patria ancestral, Israel continua creando condiciones de vida intolerables que aumentan aún más el número de desplazados palestinos. Esta Nakba (“catástrofe”) continua se perpetua mediante la negación de…

a través de La Nakba: 68 años de una catástrofe nacida de la discriminación y la impunidad (reblogueado desde el sitio de la Asociación Al Quds, Andalucía).

Video de Annur TV: ¿Qué significa la Nakba para el pueblo palestino hoy?:

 

 

 

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El movimiento BDS, nuevo enemigo de Israel

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Publicado en el semanario Brecha el 22/4/16.

 

Conectando las luchas en la Semana contra el Apartheid Israelí
en Latinoamérica

 

María Landi

 

Los crímenes de Israel son infinitamente peores que el apartheid de Sudáfrica
John Dugard (jurista sudafricano, ex Relator Especial de la ONU sobre Palestina).

 

¿Qué tienen en común un palestino, una sudafricana y un brasileño? Mucho, si los tres están dedicados a luchar contra el apartheid. Así quedó demostrado el martes 19 en la Universidad de la República de Uruguay, donde Mahmud Nawajaa, Kwara Kekana y Pedro Charbel expusieron los argumentos y fundamentos de la Semana contra el Apartheid Israelí (SAI). La reunión fue convocada por la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino. Los tres activistas participaron en actividades de la SAI en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y Colombia, además de entrevistarse con organizaciones sociales y grupos políticos.

La SAI, surgida en 2004 en la Universidad de Toronto para denunciar el régimen de discriminación que Israel impone sobre el pueblo palestino, se ha extendido y multiplicado por todo el mundo. En más de 150 ciudades –y principalmente en el ámbito universitario– se realiza cada año mesas redondas, proyección de películas, exposiciones y movilizaciones. El objetivo es educar al público sobre la naturaleza del apartheid israelí y así contribuir al movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS)[1].

Esta iniciativa de grupos de solidaridad, universitarios y sindicatos ha llevado a que asambleas estudiantiles y docentes de muchas universidades debatan y aprueben resoluciones de boicot similares a las que en su momento se tomaron contra el régimen de apartheid de Sudáfrica. Numerosas universidades, gremios estudiantiles y asociaciones académicas han adherido al boicot académico en Europa, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica y otros países.

En su presentación, Mahmud Nawajaa (Coordinador del BDS en Palestina) explicó que el movimiento tiene un enfoque de derechos humanos, es independiente de los partidos políticos y de la ANP, y busca ejercer una presión ciudadana y no violenta sobre Israel para obligarlo a respetar el Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU. También explicó que una prioridad del BDS es el llamado mundial a un embargo militar a Israel, al igual que se hizo en su momento con Sudáfrica.

Kwara Kekana (vocera de BDS Sudáfrica) explicó que, más allá de las similitudes entre su país e Israel, el régimen sionista se ajusta a la definición de apartheid de la ONU[2]. También recordó el papel clave que tuvo el boicot internacional para aislar y debilitar al apartheid en su país (“llegó un momento en que Sudáfrica estaba excluida de todos los torneos y ligas deportivas del mundo”), y destacó la importancia de conectar las luchas populares entre nuestros países “pues los poderosos ya lo hacen: las mismas corporaciones que violan los derechos humanos en Palestina lo hacen en Brasil o Sudáfrica”.

Pedro Charbel (coordinador del BDS en América Latina; ver entrevista) ilustró eso hablando de las campañas en Brasil contra las empresas militares israelíes Elbit (con la cual el gobierno de Rio Grande do Sul canceló un contrato en 2014) e ISDS (encargada de la seguridad de los Juegos Olímpicos) y de la reciente victoria al lograr que el gobierno de Bahía cancelara un contrato con la empresa israelí Mekorot (responsable del apartheid del agua en Palestina), después de una campaña cuyo lema fue “Del Nordeste a Palestina, tenemos sed de justicia”. También recordó que el gobierno uruguayo le compra a Elbit equipos de vigilancia antiterrorista, y que ISDS entrena a la policía militar brasileña que todos los días mata a negros y pobres en las favelas.

 

Cambio de narrativa

En Cisjordania es común encontrar a activistas, intelectuales y religiosos de Sudáfrica. Es uno de los países donde la solidaridad con la causa palestina es más fuerte. A menudo les oímos referirse a las similitudes entre el apartheid sudafricano y el israelí, e incluso decir que el primero era “un picnic” comparado con la sofisticación del segundo: “Nunca en Sudáfrica imaginamos un sistema de carreteras, de líneas de transporte público, de matrículas de coches segregadas”. También se asombran ante la diversidad de leyes y políticas en que se materializa, desde la distribución desigual del agua (80% versus 20%) hasta la existencia de dos sistemas jurídicos distintos en Cisjordania: civil para los colonos judíos y militar para la población palestina.

La discriminación institucionalizada no sólo existe al otro lado del Muro, sino dentro mismo de las ‘fronteras’ de Israel. Allí, el abismo en el acceso a la tierra, a servicios públicos, vivienda, salud y educación, a infraestructura y planeamiento urbano, etc. entre las comunidades judías y las palestinas es inmenso; por eso aun quienes conocieron el apartheid sudafricano no dejan de sorprenderse.

Pero de todo esto no se hablaba hasta hace poco. Quizás el mayor logro del movimiento BDS en una década de existencia es haber desafiado la narrativa sionista para presentar la cuestión palestina como lo que realmente es: no un conflicto entre dos naciones disputándose el mismo territorio, sino un proyecto colonial racista que durante siete décadas ha despojado de su tierra y de todos sus derechos a la población nativa de Palestina para implantar allí un Estado judío[3].

Al plantear la cuestión en términos de derechos humanos y derecho internacional, señalando la excepcionalidad de Israel como un país al que se le permite violar sistemáticamente todos los tratados y resoluciones de la ONU, el BDS ha revelado su verdadero rostro: “la única democracia de Medio Oriente” es un régimen de apartheid que considera inaceptables las tres demandas del BDS: libertad para quienes viven bajo la ocupación en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este; igualdad para quienes viven bajo el apartheid dentro de Israel; y justicia para la población refugiada o exiliada en todo el mundo (y sus descendientes) a la que desde 1948 se le prohíbe volver a su tierra. Que Israel se sienta amenazado por estas demandas dice mucho sobre la naturaleza del régimen sionista.

Poster de BDS Colombia

Poster de BDS Colombia citando al diplomático sueco Mats Svensson.


Amenaza estratégica y criminalización

Y  vaya si tiene motivos para sentirse amenazado. La inversión extranjera directa en Israel cayó un 43% en 2014, como resultado del ataque a Gaza y la campaña de BDS. Entre los importantes éxitos obtenidos por el BDS mediante la movilización y organización de la gente, destacan algunos recientes: las empresas israelíes SodaStream y Ahava decidieron salir del territorio ocupado, y las multinacionales Orange, Veolia y G4S resolvieron vender todos sus negocios y retirarse de Israel.  En todos los casos, después de campañas de boicot y desinversión que les reportaron pérdidas millonarias.

Iglesias de EE.UU. retiraron inversiones millonarias en empresas israelíes o multinacionales cómplices de la ocupación (recientemente la Iglesia Metodista Unida puso en lista negra a los cinco principales bancos israelíes). En universidades de EE.UU. y el Reino Unido no cesan de aprobarse nuevas mociones de boicot o desinversión. En el estado español, más de 40 administraciones públicas (y una cantidad de entidades privadas) votaron por adherir a una campaña popular y declararse “espacio libre de apartheid israelí” (ELAI).

Este año la celebración de la SAI tiene lugar en medio de una intensificación de la ofensiva mediática y diplomática del gobierno israelí para frenar el avance del BDS. El lobby sionista está destinando recursos millonarios para combatir al movimiento por diversos medios, desde la presión sobre los gobiernos para que criminalicen al BDS hasta ataques a sus sitios web en varios países. Mahmud Nawajaa comentó en su presentación que el gobierno israelí ha incluido al BDS en la cartera del Ministerio de Asuntos Estratégicos, junto a las relaciones con EE.UU. y el proyecto nuclear de Irán.

El 28 de marzo el principal diario de Israel, Yedioth Ahronoth, y su plataforma online Ynet organizaron en Jerusalén la conferencia de alto perfil “Stop BDS”, con el patrocinio de las poderosas organizaciones sionistas StandWithUs y el Congreso Mundial Judío. El Presidente de Israel Reuven Rivlin, ministros, parlamentarios, expertos en seguridad, empresarios y periodistas expresaron su preocupación por el avance global del BDS y el daño que está causando a Israel: “sin cuchillos o misiles, pero con una carga explosiva de mentiras (…) el BDS está conquistando cada vez más bastiones en Europa, Estados Unidos y otros lugares. Desde los campus de California hasta los supermercados de París, el boicot académico, económico y cultural se está convirtiendo en una amenaza palpable al estatus internacional del Estado de Israel”.

El editor jefe del Yedioth dijo a los más de mil asistentes que no debe subestimarse el poder del BDS, y que Israel no quiere encontrarse dentro de cinco o diez años en la situación en la que estaba Sudáfrica durante el apartheid. El ministro de Inteligencia Israel Katz llamó incluso a la “eliminación civil selectiva” de líderes y activistas del BDS (usando un juego de palabras con el término que en hebreo designa el asesinato selectivo, una práctica habitual de Israel), nombrando incluso a Omar Barghouti –vocero más visible del BDS.

Quienes conocen bien la política y la sociedad israelíes saben que hay razones fundadas para preocuparse, especialmente en el clima de extremismo que impera en Israel. No sería la primera vez que desde arriba se incita a cometer actos violentos –baste recordar el asesinato de Isaac Rabin hace 20 años. Recientemente Amnistía Internacional exigió a Israel poner fin a las intimidaciones y ataques a defensores de derechos humanos palestinos e israelíes que luchan contra la ocupación.

También Sudáfrica conoció estos esfuerzos por combatir el boicot. El movimiento sudafricano tardó décadas en obtener victorias y legitimarse ante gobiernos y opinión pública, mientras que el palestino parece ir más rápido. De hecho, Israel y sus aliados están teniendo cada vez más trabajo, y gastando más dinero, para mantener su control sobre la narrativa[4].

Pero ni las amenazas ni los intentos de criminalización están teniendo éxito. En marzo la reunión anual de AIPAC (el poderoso lobby sionista) en la capital de EE.UU. fue repudiada con una marcha masiva en solidaridad con Palestina, donde incluso la presencia judía era notoria. El mismo candidato demócrata Bernie Sanders eligió no asistir al evento –por primera vez en la historia electoral del país– , y en un debate presidencial criticó públicamente a Israel, diciendo que viola los derechos del pueblo palestino y que en Gaza hay un desastre humanitario. En otra medida insólita el veterano senador Patrick Leahy y otros diez congresistas pidieron en una carta al Secretario de Estado John Kerry que investigue las denuncias de graves violaciones de derechos humanos cometidas por Israel (y Egipto) que, de probarse, podrían afectar la ayuda militar de EE.UU. a esos países.

La rama del movimiento Students for Justice in Palestine del Brooklyn College defendiendo su derecho al BDS.

La rama de Students for Justice in Palestine del Brooklyn College defendiendo su derecho al BDS.


Haciendo méritos

También es cierto que al gobierno de Israel le corresponde buena parte del mérito por el avance del BDS, que crece a la par de las críticas a sus permanentes violaciones del derecho internacional y los derechos humanos.
– En marzo Robert Piper, representante de la ONU en Palestina consideró “alarmante” el aumento de demoliciones de hogares en Cisjordania. Sólo en los tres primeros meses del año, Israel destruyó unas 500 viviendas (en comparación con 447 en todo 2015); y hay más de 11.000 órdenes de demolición pendientes.
– El propio Secretario General de la ONU dijo que los ataques de jóvenes palestinos a soldados o colonos israelíes son la reacción “humana natural” a la ocupación que ese pueblo ha soportado por generaciones y que lleva a los jóvenes a una profunda desesperación. Las continuas actividades de colonización son una afrenta al pueblo palestino y a la comunidad internacional, dijo.
– El gobierno de Brasil mantuvo firme su negativa a aceptar al líder colono Dani Dayan como embajador de Israel. Después de varios meses de forcejeos diplomáticos, el gobierno israelí desistió y terminó nombrando a Dayan representante consular en Nueva York.
El Consejo de DD.HH. de la ONU resolvió elaborar una base de datos de las empresas que operan en las colonias ubicadas en Cisjordania[5]. Por su parte,  la Unión Europea aprobó nuevas medidas para el etiquetado de los productos israelíes provenientes de dichas colonias.
– Human Rights Watch dio a conocer dos informes lapidarios: en uno sostiene que las empresas ubicadas en las colonias judías contribuyen a las violaciones israelíes de los derechos humanos, y el otro condena el trato abusivo a los niños palestinos detenidos (cuyo número se duplicó en el último semestre). Informes similares fueron publicados por UNICEF en 2013 y 2015, por el Comité de los Derechos del Niño de la ONU y por Defensa de los Niños Internacional.
– Hasta el Departamento de Estado de EE.UU. criticó a Israel en su informe anual sobre derechos humanos por las más de 100 ejecuciones extrajudiciales de palestinos desde octubre pasado, afirmando que la mitad de ellos no habían cometido agresiones ni presentaban un peligro, como dice el gobierno israelí.

La reacción en Israel ante las críticas demuestra una vez más la miopía de la clase política y el autismo de la sociedad que la vota. Muy lejos de ensayar una mínima autocrítica, los dirigentes israelíes fustigan a todos los que osan criticar sus políticas de colonización, desde Ban Ki Moon para abajo, incluyendo al mismo embajador norteamericano en Israel. Las pocas voces que alertan de que este camino lleva inexorablemente a un aislamiento cada vez mayor son acalladas por una mayoría que opta por la negación y el fanatismo[6].

Como dijo el analista Ramzy Barud, “’El mundo entero está contra nosotros’, es una justificación muy común en Israel ante el rechazo internacional a sus prácticas de apartheid. No importa cuántas  empresas se retiren del país (…) ni cuántas universidades e iglesias voten por el boicot: la sociedad israelí sigue atrincherada detrás de ese slogan y de su inaudito sentido de victimización.”

Los esfuerzos desesperados de Israel para criminalizar al BDS y acallar toda crítica son el último recurso para revertir el cambio acelerado que se está dando en la opinión pública mundial en favor de los derechos palestinos. Muchos comparan este proceso con los años finales del apartheid en Sudáfrica: el régimen cayó solo cuando el costo económico de mantenerlo se hizo insostenible. La campaña internacional de boicot está subiendo ese costo también para Israel.

ACTUALIZACIÓN: El 25 de abril las y los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile votaron a favor del boicot académico contra el Estado de Israel, resolviendo no permitir en la facultad actividades que cuenten con participación o patrocinio israelíes ni mantener vínculos institucionales con universidades de ese país.
 

Mahmud Nawajaa en Santiago (BDS Chile) Cartel de BDS Colombia.

Mahmud Nawajaa en Santiago (Foto: BDS Chile). Cartel de BDS Colombia.

 

Con Mahmud Nawajaa: “Israel está perdiendo la batalla
de la opinión pública

Mahmud Nawajaa (30, casado y con dos hijos) tiene la difícil tarea de articular los diferentes sectores (políticos, religiosos, sindicales, ecologistas, de mujeres, derechos humanos, campesinos, ONGs) representados en el Comité Nacional de BDS (BNC), la coalición más grande y plural de la sociedad civil palestina que en 2005 lanzó la campaña de boicot a Israel.

Cuenta que el reciente quinto encuentro anual del BNC fue el más grande de todos: más de 1200 participantes celebraron los éxitos recientes mencionados arriba. “Fue una celebración de la esperanza que representa el BDS”. Ochenta por ciento del evento fue financiado por la gente: el transporte, el local, el registro en video y otros gastos fueron brindados sin costo por particulares. “El BDS está por encima de las disputas partidarias, y eso da esperanza y une a la gente en lugar de dividirla. Y además nos da proyección global”, afirma.

Dice también que el movimiento está presionando sobre el sistema político: “La OLP ya adhirió al BDS, y cada vez está hablando más y llamando públicamente al boicot. Y está presionando a la ANP, que aún con su debilidad y desprestigio (por su colaboración con Israel) está siendo influida por la campaña”. Hace poco la ANP vetó a cinco grandes compañías israelíes y ordenó destruir más de 150 toneladas de sus productos comercializados en toda Cisjordania. Aunque lo hizo como represalia por la negativa de Israel a dejar entrar productos palestinos en Jerusalén, la medida tiene un impacto económico y simbólico. Eso por supuesto afecta también a grandes empresarios palestinos que se enriquecen haciendo negocios con Israel.

Mahmud deja claro que no hay ningún tipo de relación entre el BNC y la ANP. Ésta no habla públicamente contra el BDS, pero tampoco lo impulsa (aunque Abbas sí ha hablado contra el boicot a Israel). “Pero incluso la ANP está cambiando con respecto a este tema; y tiene que ver con la creciente legitimidad y expansión del BDS”, dice.

Hay un cambio cultural: aunque el boicot es muy difícil en Palestina porque somos una economía  cautiva, la gente está tomando más y más conciencia y surgen iniciativas a nivel local. Las encuestas reflejan que hay una caída de los productos israelíes en el mercado palestino. En el encuentro hubo un panel sobre 14 experiencias locales de boicot.

La ofensiva del gobierno israelí no está frenando al movimiento, asegura. Por ejemplo, hace poco se realizó en Nazaret el primer encuentro de BDS dentro de Israel, donde ya hay leyes que penalizan a quienes llamen al boicot. Por otra parte, están asesorándose y actuando jurídicamente en el tema ‘derecho al BDS’ como libertad de expresión para contrarrestar las iniciativas de criminalización en Europa y EE.UU. Mahmud no tiene dudas de que la resolución del Consejo de DD.HH. de la ONU y la declaración de Amnistía Internacional mencionadas arriba también son resultados –directos o indirectos– del trabajo del BDS[7].

Están perdiendo, y por eso tienen miedo. Saben que su propaganda ya no funciona como antes; que ya no pueden representar eficazmente el papel de víctima que tiene derecho a defenderse. De nuevo, el desafío es cambiar la narrativa. Cuando la gente empieza a escuchar y a conocer la realidad, su mente se abre.

El BDS también está creciendo en el mundo árabe. “Está fuerte en Egipto y Jordania, y está empezando en el Golfo y en el norte de África. En Egipto y Jordania la prioridad es frenar la exportación de gas israelí a esos países. En Jordania se enfocan en G4S y en el acuerdo del gas (que todavía se está negociando). Hay incluso un grupo grande de parlamentarios que impulsan el BDS”.

Respecto a las relaciones con América Latina, dice que en esta gira encontraron mucha apertura e interés por conocer y hacer más. Falta pasar a la acción con campañas concretas, como se ha hecho en algunos casos y de manera exitosa en Brasil, Argentina y Colombia[8].

Para nosotros el Sur Global es fundamental, porque hacia allí está apuntando Israel tras el deterioro de su imagen internacional en el Norte, como resultado del BDS. Tenemos que dar a conocer el papel que juegan las universidades israelíes en sostener el proyecto colonizador y de apartheid, para que las universidades y movimientos estudiantiles de América Latina se sumen al boicot académico.

La falta de recursos para trabajar en esta región es un desafío a superar; en eso es muy distinto a Europa o EE.UU., donde sí tienen recursos para montar campañas, mandar delegaciones, financiar viajes nuestros, etc. Tenemos que promover más intercambios entre esas campañas de BDS avanzadas y los grupos que están empezando en América Latina. ¡Y seguir trabajando para conectar las luchas! En Brasil empezamos con el movimiento negro, en Chile con el pueblo mapuche… Estamos en camino.

Anuncio de la 5ª Conferencia del BDS en Palestina

Anuncio de la 5ª Conferencia Nacional del BDS realizada en Ramala el 9 de abril.


NOTAS

[1] El movimiento BDS fue iniciado por la sociedad civil palestina en 2005. Inspirado en el que contribuyó a la caída del apartheid en Sudáfrica, promueve el boicot económico, académico, cultural, deportivo e institucional.
[2] Como demostró rigurosamente la sesión del Tribunal Russell sobre Palestina celebrada en Ciudad del Cabo en 2011.
[3] Según la legislación israelí, cualquier persona judía de cualquier parte del mundo tiene derecho a emigrar a Israel y recibir la nacionalidad y todos los derechos asociados en forma automática, mientras que a las palestinas se les niega ese derecho, aun si nacieron allí.
[4] El año pasado el gobierno israelí destinó casi 25 millones de euros al Ministerio de Asuntos Estratégicos para combatir el BDS. La mayor parte del dinero se dedica a recabar información sobre el BDS y sus líderes, y a sabotear y desprestigiar sus actividades.
[5] Todas las colonias israelíes en territorio palestino ocupado son ilegales según la ONU y el derecho internacional humanitario (IV Convenio de Ginebra y Estatuto de Roma).
[6] El 20 de abril, 6000 israelíes manifestaron en Tel Aviv en apoyo al soldado procesado por ‘homicidio culposo’ por haber ejecutado a sangre fría a un palestino que yacía herido en el suelo. La gente coreaba “Muerte a los árabes” y portaba carteles con consignas nazis y textos como “Mátenlos a todos”. (Este insólito procesamiento se debió únicamente a que la ejecución fue filmada y se hizo viral; ha habido más de un centenar de ejecuciones similares en los últimos meses sin otra consecuencia para los autores que recibir felicitaciones).
[7] Ver aquí la campaña iniciada a nivel europeo contra la criminalización del BDS y por el derecho al boicot ciudadano.
[8] El colectivo BDS Colombia logró recientemente que una importante cadena de restaurantes de alcance nacional terminara su contrato con la empresa de seguridad G4S.
Reporte de Annur TV sobre la Semana contra el Apartheid en Argentina:
Video del grupo BDS de la Universidad de Chile para promover el boicot académico en su Facultad de Derecho:
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Amenazas de Israel al BDS y respuesta de Omar Barghouti

El lunes 28 de marzo tuvo lugar en Jerusalén la primera conferencia “Stop BDS” organizada por el establishment israelí. En lo que algún cronista describió como ‘un festival del odio’, políticos, empresarios y artistas expresaron su preocupación por el avance global del BDS y el daño que está causando a Israel. Como manifestaron los organizadores: “sin cuchillos o misiles, pero con una carga explosiva que consiste en mentiras -genocidio, apartheid y crímenes contra la humanidad-, el BDS está conquistando un número cada vez mayor de bastiones en Europa, Estados Unidos y otros lugares. Desde los campus de California hasta los supermercados de París, el boicot académico, económico y cultural se está convirtiendo en una amenaza palpable al estatus internacional del Estado de Israel “.
Entre las advertencias, condenas y amenazas proferidas en la conferencia, se destaca el discurso del ministro de Inteligencia Israel Katz, quien llamó a la “eliminación civil selectiva” de líderes y activistas del BDS (usando un juego de palabras con el término que en hebreo se usa para el asesinato selectivo, una práctica habitual del ejército sionista), nombrando incluso a Omar Barghouti. Quienes conocen en profundidad la política y la sociedad israelíes, saben que hay razones fundadas para preocuparse, especialmente en el actual clima de fascismo y extremismo que impera en Israel. No sería la primera vez que desde arriba se incita a la población a cometer actos violentos; estos días muchos recordaron el asesinato de Isaac Rabin hace 20 años. Al respecto, recomiendo leer aquí (en inglés) el inquietante y acertado análisis del comentarista judío-estadounidense Richard Silverstein.
Ver aquí el video con las amenazas expresadas por el ministro Israel Katz (subtítulos en inglés, 6:33′):
A continuación, una breve crónica de la periodista Mairav Zonszein y luego un mensaje de Omar Barghouti refiriéndose a las mencionadas amenazas del ministro Katz.
El Presidente Rivlin entrevistado durante la conferencia “Stop BDS” organizada por el diario Yedioth Ahronoth en Jerusalén, 28/3/16. (Oren Ziv/Activestills.org)

El Presidente Rivlin entrevistado durante la conferencia “Stop BDS” organizada por el diario Yedioth Ahronoth en Jerusalén, 28/3/16. (Oren Ziv/Activestills.org)


En Israel, el BDS está ganando
 

Mairav Zonszein*


La primera conferencia anti-BDS celebrada en Israel reunió a políticos de todas las corrientes para expresar su compromiso con la lucha contra el boicot. Al hacerlo, paradójicamente mostraron lo eficaz que está siendo realmente el movimiento BDS.

 

El 28 de marzo, el periódico más vendido en Israel, Yedioth Ahronoth, y su plataforma online Ynet organizaron en el Centro de Convenciones de Jerusalén una conferencia dedicada enteramente a combatir al movimiento BDS. La misma existencia del espectáculo –la primera conferencia nacional de este tipo co-patrocinada por StandWithUs y con más de mil asistentes– le dio al BDS (movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones) más atención en Israel de la que nunca hubiera soñado.

Fue una señal reveladora de que el movimiento global de boicot a Israel se ha vuelto suficientemente importante como para justificar semejante evento, entre cuyos oradores estuvieron el Presidente de Israel Reuven Rivlin, ministros y parlamentarios, miembros de la oposición, el líder del Congreso Mundial Judío Ron Lauder y la comediante y actriz Roseanne Barr. (Por supuesto, no hubo oradores que representaran o apoyaran al BDS).

La disonancia cognitiva quedó clara desde el momento que empezó la conferencia. El editor en jefe del Yedioth Ahronoth Ron Yaron dijo a la multitud que el poder del BDS no puede ser subestimado, y que Israel no quiere encontrarse dentro de 5 o 10 años en la situación en la que estaba Sudáfrica durante el apartheid. Inmediatamente aclaró que no hay comparación entre Israel y Sudáfrica. El ministro de Seguridad Pública y Asuntos Estratégicos Gilad Erdan, que dirige los esfuerzos gubernamentales para combatir al BDS, empezó diciendo que la gente no debería “sobreestimar” al BDS.

El ministro de Educación Naftali Bennett hablando en la conferencia Stop BDS. Jerusalén, 28/3/16.  (Oren Ziv/Activestills.org)

El ministro de Educación Naftali Bennett hablando en la conferencia Stop BDS. Jerusalén, 28/3/16.  (Oren Ziv/Activestills.org)

Orador tras orador subieron al podio para decir, en el mismo tono, que aunque el BDS está siendo exitoso, no es un éxito; que no es una amenaza, pero debe ser considerado una amenaza seria; que no ha impactado negativamente la economía israelí, pero que Israel debe aumentar el presupuesto para combatirlo. El ministro de Inteligencia Israel Katz dijo que el gobierno debería emprender “eliminaciones civiles selectivas” de líderes del BDS con ayuda de la inteligencia israelí, usando intencionalmente un lenguaje que juega con el término hebreo para denotar “asesinatos selectivos”. Tzipi Livni, por su parte, dijo que en los tiempos que corren está de moda “ser vegano y odiar a Israel”. En su momento Ron Lauder, líder del Congreso Mundial Judío, comparó los esfuerzos por implementar el boicot económico a Israel con las leyes de Nuremberg, mientras que [la comediante estadounidense] Roseanne Barr, principal oradora de la conferencia, calificó al movimiento BDS de “falsa izquierda” y “fascista”.

Si bien el movimiento BDS y su principal vocero, Omar Barghouti, fueron los blancos preferidos de la conferencia (Barghouti fue nombrado varias veces al describir los esfuerzos recientes del gobierno israelí para revocar su residencia permanente), los oradores también atacaron a los grupos de derechos humanos israelíes por supuestamente ayudar al BDS.

Posters anti-BDS adornan las paredes del Centro de Convenciones de Jerusalén durante la primera conferencia para combater el BDS en Israel.  (Oren Ziv/Activestills.org)

Posters anti-BDS adornan las paredes del Centro de Convenciones de Jerusalén durante la primera conferencia para combater el BDS en Israel.  (Oren Ziv/Activestills.org)

Durante la primera hora de la conferencia, se le preguntó al Presidente Reuven Rivlin si Breaking the Silence es una organización legítima, dado que recoge “testimonios anónimos” de soldados israelíes y los difunde en el exterior. Rivlin respondió que es importante distinguir entre “crítica legítima” e “incitación”, agregando que la crítica debe ser hecha hacia adentro. El columnista de Yedioth Ben Dror Yemini manifestó sentirse orgulloso de vivir en un país democrático donde la libertad de expresión está tan consagrada que incluso hay lugar para quienes apoyan al BDS (olvidó mencionar que ahora hay una ley que penaliza a los israelíes que promuevan el boicot).

La palabra ‘ocupación’ no fue mencionada ni una sola vez en la conferencia, aunque muchos oradores defendieron estridentemente la democracia israelí contra las denuncias de que Israel es un estado no democrático o de apartheid. El simple hecho de que el carácter democrático de Israel sea puesto en cuestión es una señal de que el lenguaje del BDS ha penetrado en el discurso israelí.

La legisladora del partido Unión Sionista Tzipi Livni es entrevistada durante la conferencia Stop BDS (Oren Ziv/Activestills.org)

La legisladora del partido Unión Sionista Tzipi Livni es entrevistada durante la conferencia Stop BDS (Oren Ziv/Activestills.org)

El BDS, como movimiento multifacético con muchos activistas y grupos que dicen hablar en su nombre, no está por supuesto exento de crítica. Como se señaló aquí recientemente, el movimiento podría hacer más para distinguir entre el boicot legítimo y el ilegítimo, y particularmente entre antisemitismo y anti –o no– sionismo.

A pesar de los esfuerzos de todos los oradores para tratar de restarle importancia al BDS, el hecho es que la conferencia del lunes 28 fue un claro reconocimiento de que políticos, periodistas, expertos en seguridad, empresarios y líderes sociales se sienten impelidos a hacer algo para enfrentar el daño que el movimiento BDS está causándole a la economía y a la imagen de Israel.

 

* Periodista estadounidense-israelí. Publicado en +972 Magazine  el 28/3/16. Traducción: María Landi.
Leer aquí (en inglés) la excelente crónica del periodista Antony Loewenstein para Mondoweiss.
Leer también mi columna de marzo en el portal Desinformémonos: “El boicot a Israel crece en el mundo, a pesar de los intentos de criminalizarlo

MENSAJE DE OMAR BARGHOUTI, DIRIGENTE DEL MOVIMIENTO BDS
1º DE ABRIL 2016

 

Algunas [personas], incluyendo periodistas, me han escrito expresando su preocupación o preguntándome sobre la reciente amenaza de “asesinato civil selectivo” hecha por un ministro israelí contra “líderes” y activistas del BDS.

Por supuesto, hay razones fundadas para alarmarse seriamente cuando ministros de cualquier gobierno hacen semejantes amenazas contra defensores de derechos humanos. Así que imaginen la gravedad de la amenaza cuando es hecha por un régimen -crecientemente paria y sin ley- de ocupación, colonialismo y apartheid, que comete impunemente ejecuciones extrajudiciales contra la población civil palestina, y que considera como “traidores” incluso a los disidentes israelíes sionistas que se atreven a revelar –aun de manera selectiva y autocensurada– los crímenes de guerra israelíes.

Vale la pena recordar que en 1995, el entonces primer ministro israelí de línea dura Isaac Rabin fue asesinado por un judío-israelí fanático influenciado por una campaña que acusaba a Rabin de “traidor”. Los actuales dirigentes israelíes guardaron silencio o incluso participaron en aquella campaña de incitación.

El pueblo palestino recordará siempre a Rabin como el dirigente que ordenó y orquestó la limpieza étnica de las ciudades palestinas de Lydda y Ramla en 1948. También será recordado como el ministro de “Defensa” que durante la primera intifada (1987-1992) ordenó a sus soldados “quebrar los huesos” de los niños y jóvenes palestinos capturados para impedirles lanzar piedras a las fuerzas de ocupación.

Aun así, el clima político en aquel entonces era significativamente más “civil” de lo que es hoy. En ese entonces el sistema de “justicia” israelí todavía simulaba ser independiente y profesional; los colonos no tenían el control efectivo del gobierno como lo tienen hoy.

El nivel de impunidad criminal que campea en el establishment israelí hoy en día ha llevado al senador estadounidense Patrick Leahy a pedirle al Secretario de Estado John Kerry que investigue si el dinero de los impuestos estadounidenses está ayudando a Israel a cometer “asesinatos extrajudiciales” de palestinos.

No todos los días un senador calificado afirma con valentía que se debe rendir cuentas a las y los contribuyentes estadounidenses sobre la ayuda militar a Israel a la luz de sus “graves violaciones de los derechos humanos”. Después de todo, la lealtad al régimen opresor y de ultra derecha israelí es una prioridad considerablemente mayor para el Senado de EE.UU. que para los contribuyentes estadounidenses.

Volviendo a la amenaza velada del gobierno israelí de hacer daño a los activistas del BDS, éstos son los hechos.

Como informaron los medios israelíes, el ministro de inteligencia israelí Israel Katz dijo (en hebreo) en la mayor conferencia israelí anti-BDS –celebrada el 28 de marzo en Jerusalén– que Israel debería abocarse a la “eliminación civil selectiva” de “líderes” del BDS con ayuda de la inteligencia israelí. Katz usó intencionalmente un lenguaje que juega con el término hebreo usado para  denotar “asesinatos selectivos”. Mi nombre fue mencionado en este contexto.

Aquí está el enlace a los discursos en YouTube de los ministros de Interior Arieh Deri y de Inteligencia Israel Katz. Fueron traducidos y subtitulados de manera precisa y profesional por un activista de derechos humanos (y colega) judío-israelí.

Varios de mis colegas (destacadas activistas del BDS palestinas, internacionales y también israelíes) y yo estamos alarmados y seriamente preocupados por nuestra seguridad física después de esta amenaza de alto nivel. No es necesario decir que no entramos en pánico; ni que esto no disminuirá ni remotamente nuestro trabajo por los derechos humanos. Pero tampoco nos tomamos estas amenazas a la ligera.

Todavía estamos trabajando para recabar todas las amenazas y ataques hechos por otros ministros y miembros del gobierno israelí contra el movimiento BDS (y contra mi persona), como Ayelet Shaked (ministra de Justicia), Gilad Erdan (ministro de asuntos estratégicos y zar anti-BDS), etc.

En su discurso, el ministro Israel  Katz juega con el término oficial usado por los militares israelíes para referirse al asesinato: “eliminación selectiva”, y le añade el vocablo “civil”. Como señalaron nuestros compañeros israelíes, agregar  “civil” al término usado durante muchos años por los oficiales israelíes para indicar asesinato es por lo menos ambiguo.

El BDS es un movimiento global no violento de derechos humanos, liderado por el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC), la más amplia coalición de la sociedad civil palestina. Fundado en 2005, al cumplirse el primer aniversario de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia contraria al Muro de Israel, el BDS llama a respetar los derechos fundamentales del pueblo palestino según el Derecho Internacional.

El movimiento BDS se basa en la Declaración Universal de Derechos Humanos y rechaza, por lo tanto, todas las formas de racismo y discriminación con base en la identidad, incluyendo el antisemitismo.

En los últimos dos años, Israel ha lanzado una desesperada guerra legal y jurídica contra el BDS, después de intentar infructuosamente durante 10 años frenar la impresionante expansión del movimiento. Israel está promoviendo en Francia, el Reino Unido, EE.UU., Canadá, Alemania, Australia y otros países un ambiente similar al macartismo, abogando por la supresión radical de las libertades civiles y de expresión. Aun así, ésta es la primera vez que un ministro del gobierno israelí incita de manera violenta contra los defensores de derechos humanos palestinos.

Tal como Katz nos advirtió abiertamente en sus afirmaciones, los servicios de inteligencia de Israel planean fabricar supuestas conexiones entre “líderes” del BDS y “organizaciones terroristas”. Además de ensuciar nuestros nombres, esta campaña mafiosa de intimidación está implícitamente preparando el terreno para que seamos atacados físicamente, especialmente a la luz de la atmósfera tóxica que reina en Israel.

El rabino principal de la comunidad sefaradí en Israel está llamando a limpiar étnicamente a todas las personas “no judías” de “la tierra de Israel”.

Un líder de los colonos judíos llamó a los cristianos –palestinos y no palestinos– “vampiros chupa-sangre” que deberían ser “expulsados” de Israel. Exhortó también a incendiar más iglesias, cuando en efecto muchas iglesias y mezquitas palestinas ya fueron incendiadas por colonos ultraderechistas, con la protección –y por ende el apoyo– de militares, fuerzas de seguridad y jueces israelíes.

Los colonos que quemaron vivo al bebé palestino Ali Dawabsha, a su madre y a su padre el año pasado, y luego celebraron sus espantosos actos de terrorismo, todavía no han sido condenados por estos asesinatos. Esto naturalmente alentó a otros colonos a incendiar la casa del testigo que queda del crimen, el tío de Ali.

Resumiendo el sentimiento creciente entre los disidentes israelíes, el destacado periodista israelí Gideon Levy llamó a 2015 “el año del fascismo israelí descarado y sin culpas”. Me pregunto cómo describirá Levy al año 2016 cuando termine.

Es en este particular ambiente de rampante racismo, criminalidad y absoluta impunidad que hay que leer la amenaza de “eliminación civil selectiva” proferida por el ministro Katz. En la sociedad israelí actual, como correctamente señaló el senador Leahy, los soldados, las fuerzas de seguridad y los colonos armados asesinan palestinos con total impunidad, literalmente.

En efecto, “asesinato civil selectivo” bien puede ser entendido por los colonos de ultra derecha u otros elementos extremistas en Israel como una licencia para matar otorgada por un “civil”, más que por el aparato militar/de seguridad.

Aunque Katz se va por las ramas y elude definir el término con exactitud, su afirmación de que algunos líderes y activistas del BDS están conectados al “terrorismo” y con “organizaciones terroristas” amplifica todavía más esta licencia para matar implícita.​

El gobierno de EE.UU. y la Unión Europea también son responsables, por supuesto, de esta impunidad criminal. Además de darle vida al régimen de apartheid y ocupación de Israel, armándolo hasta los dientes y protegiéndolo durante décadas contra cualquier sanción internacional severa, los EE.UU. y la U.E. enviaron a sus embajadores a participar en esta conferencia israelí anti-BDS. Y no dijeron ni pío para protestar por la amenaza implícita que se hizo allí de neutralizar a los defensores de derechos humanos.

Esto equivale a una tácita luz verde de EE.UU. y la U.E. a Israel para que continúe su guerra demente e ilegal contra el movimiento BDS no violento y sus principales activistas, en Palestina y en todo el mundo.

Ésta es la razón por la cual estoy seriamente preocupado por mi seguridad física y por la de mis colegas palestinas, israelíes e internacionales del BDS. Hacemos responsable al gobierno israelí por cualquier daño físico que pueda sufrir cualquiera de nosotros/as como resultado de este vil intento de silenciar nuestras voces.

También hacemos parcialmente responsables a los gobiernos de EE.UU. y la Unión Europea por cualquier posible ataque.

Independientemente de su posición respecto al BDS, las organizaciones de derechos humanos y las ciudadanas y ciudadanos del mundo que se preocupan por los derechos civiles y humanos están llamados a tomar una posición clara en defensa de nuestro derecho a abogar por el BDS, como un asunto de conciencia y de libertad de expresión. También están llamados a condenar en términos inequívocos esta incitación a la violencia sin precedentes del gobierno israelí contra las y los defensores de derechos humanos palestinos y de otras partes.

Moshe Dayan dijo una vez que “Israel tiene que ser como un perro rabioso, demasiado peligroso para ser molestado”. El actual régimen israelí está siguiendo escrupulosamente el consejo de Dayan. Pero los “perros rabiosos” pueden ser detenidos. De hecho, los perros rabiosos deben ser detenidos, ya que no se sabe a quién pueden morder la próxima vez.

Cordialmente,
Omar

 Traducción del inglés: María Landi

 

Otro video de la conferencia “Stop BDS” con el discurso de Gilad Erdan, ministro de propaganda y zar anti-BDS (subtítulos en inglés, 4:21′):
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(Des)Israelizar Europa

Joan Cañete Bayle, certero y lúcido como siempre:

“La autoridad en seguridad le da autoridad política a la ocupación y cimenta la idea de que hay un ‘nosotros’ (Occidente atacado por islamistas, del que Israel es la vanguardia geográfica y política) y un ‘ellos’ (árabes, musulmanes, palestinos, persas, islamistas… ese totum revolutum). Es por ello que el Estado de Israel promueve acuerdos con los gobiernos de medio mundo para que policías de todo tipo y condición vayan a entrenarse a Israel con los métodos que las fuerzas de seguridad hebreas usan para reprimir la resistencia palestina. Las policías españolas, desde las estatales hasta las autonómicas, son ejemplo de ello. Hay otros países que reprimen con idéntica eficacia (Arabia Saudí, por ejemplo) pero ningún país occidental enviará a su policía a entrenarse con ellos. No es, por tanto, cuestión de eficacia, sino de identidad, de ellos y de nosotros. Y a través de la seguridad, Israel se convierte en uno de nosotros.”

Tomado de su blog “Décima Avenida 2.0”.

Décima Avenida 2.0

Hay que israelizar Europa para convivir con el terrorismo, leo después de los atentados de Bruselas. La idea no es nueva. Quienes la propugnan se refieren a que, bajo la amenaza del terrorismo, las sociedades europeas deben fijarse (y copiar) el modelo de seguridad de Israel. Europa mira a Israel para rediseñar la seguridad de sus aeropuertos, leo en noticias que abundan en uno (otro) de los mitos que con tesón Israel ha ido construyendo a lo largo de los años: su innegociable dedicación a la autodefensa, su indiscutible eficacia a la hora de combatir a quienes osan atacarle, su condición de fiero David rodeado de Goliats que amenazan su misma existencia, su tenacidad en golpear fuerte a sus enemigos, desde Adolf Eichmann al palestino al que un soldado remató en el suelo de un tiro en la cabeza la semana pasada en Hebrón. Leo, digo, este clamor…

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Israel apoyó la dictadura en Argentina y Latinoamérica

Argentina no fue una excepción, ciertamente: el régimen sionista le ha vendido armas (y le vende) y ha apoyado con entrenamiento a todos los regímenes autoritarios y criminales del mundo. Al respecto hay muchos estudios documentados. El más reciente, “El papel de Israel en la represión mundial“, de IJAN (la Red Judía Internacional Antisionista).

(Por cierto: me disgusta profundamente que se hable de “el régimen de Tel Aviv” para referirse a Israel: quienes usan la expresión parecen ignorar que Israel considera a Jerusalén su capital oficial y eterna, y tiene allí todas sus instituciones de gobierno (en contra de todas las disposiciones de la comunidad internacional, que no reconoce -oficialmente- su soberanía sobre esa ciudad). En efecto, los sionistas no consideran a Tel Aviv la capital de Israel; al usar esta expresión, se les está perdonando -y ocultando- el pecado de apropiarse ilegal e ilegítimamente de Jerusalén).

Reblogueado desde “Los otros judíos“.

Ver también mi columna en Desinformémonos: El papel de Israel en la lucha global contra el terrorismo.

Los otros judíos

operación Israel

A fines de abril de 2011 se publicaron varios comentarios sobre la aparición del libro “Operación Israel: el rearme argentino durante dictadura (1976-1983)” del argentino Hernán Dobry. Allí se documenta que Tel Aviv vendió al general Leopoldo F. Galtieri material bélico durante el conflicto por Malvinas.

Entre los pertrechos figuran misiles aire-aire Shafir, sistemas de alerta de radar para evitar misiles enemigos, tanques suplementarios de combustible para los aviones, máscaras antigas, etc. Se sostiene que la mayoría de los elementos dio una vuelta por Perú antes de llegar a Buenos Aires, para disimular el origen. Los israelíes son buenos comerciantes y por eso mismo habrían querido conservar intactos los lazos con Londres, donde también venderían armas. Había que cuidar el negocio…

El primer ministro era Menahem Begin y en el libro se sostiene que la supuesta ayuda a Argentina obedeció al deseo de ese premier de vengarse de los ingleses por el…

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