De México a Palestina, conectando las luchas por un mundo sin muros


Dos encuentros continentales y una campaña acercan Palestina a Latinoamérica

 Columna publicada en Desinformémonos el 25/6/17

 

Desde el muro del Apartheid israelí en tierra palestina hasta el muro de Estados Unidos en la frontera con México, actualmente existen casi 70 muros en el mundo que nos separan, que establecen límites entre los ricos, poderosos −los socialmente aceptables− y “los otros”. Hay también infinitos muros invisibles, que igualmente se erigen unilateralmente, definiendo límites que causan millones de muertes cada año, destruyen medios de vida y esperanzas, dividen familias y pueblos. Comité Nacional Palestino de BDS.

 

Este mes de junio, Palestina parece haber estado más cerca de América Latina.

Los días 13 y 14 de junio se celebró en Oaxaca la Primera Asamblea Internacional de Coordinación del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos[1], en la que participaron más de 500 intelectuales, legisladores, activistas y luchadores sociales de una decena de países de América Latina, así como de Estados Unidos, Europa y Palestina.

Al dar a conocer los resolutivos, la coordinadora internacional del Observatorio, Daniela González López, informó que la Asamblea determinó continuar con la movilización para denunciar la agresión imperialista de los Estados Unidos y sus aliados (entre éstos, Israel) y su política intervencionista en todo el mundo, pero especialmente en Latinoamérica y Medio Oriente.

La Declaración final de la Asamblea expresó su preocupación en particular por la situación en Venezuela, Colombia, Brasil, Argentina y México, países “donde los pueblos están siendo atropellados por las oligarquías”. Además de rechazar los asesinatos y persecución a dirigentes y proyectos populares que enfrentan al gran capital en esos países, la Declaración afirmó: “Apoyamos la lucha por la liberación y soberanía del pueblo palestino. Entendemos que las políticas de colonización, ocupación y apartheid que Israel realiza en su contra son las mismas que han y siguen afectando a nuestros pueblos en América Latina”, mostrando que por fin hay una creciente consciencia sobre la amenaza que representa el sionismo para todos los pueblos del mundo, no sólo el palestino[2].

Entre los seis “Llamados de acción para construir un mundo sin muros” aprobados en la Asamblea, cuatro tienen que ver con Palestina, y de nuevo se hizo la oportuna conexión entre el Muro de Apartheid construido por Israel en Palestina y el Muro de Trump en la frontera con México. Las acciones anunciadas fueron:
– Saludar y adherir a la Conferencia Internacional por un Mundo sin Muros, hacia la Ciudadanía Universal, convocada por el presidente Evo Morales y movimientos sociales de Bolivia, realizada una semana después en Cochabamba.
– Sumarse al Día de Acción Stop Cemex, el 9 de julio (ver más abajo).
– Una delegación de solidaridad de activistas de Estados Unidos y México a Palestina ocupada, en octubre.
– Una Caravana internacional por la unidad de los pueblos contra los muros de la infamia, contra el paramilitarismo, por la defensa del territorio, la soberanía y los derechos humanos (que saldrá de Oaxaca el 27 o 28 de octubre para llegar el 10 de noviembre a Nogales, Sonora), en la cual participarán activistas del movimiento BDS provenientes de Palestina.
– Un encuentro en la frontera México-EE.UU., del 10 al 12 de noviembre, organizado por SOA Watch.
– La Semana internacional “Un Mundo sin Muros”, a partir del 9 de noviembre (también con participación de activistas de Palestina y el movimiento BDS).

I Asamblea Internacional de Coordinación del Observatorio de DD.HH. de los Pueblos

Por otro lado, el 20 y 21 de junio se celebró en Cochabamba la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros, hacia la Ciudadanía Universal, que reunió a 2.500 participantes de Latinoamérica y del mundo. El evento identificó como causas de la crisis mundial “los conflictos bélicos e intervenciones militares, el cambio climático y las enormes asimetrías económicas entre los Estados y al interior de ellos. Estas situaciones destructivas tienen su origen en el orden mundial dominante, que en su voracidad desmedida por el lucro y la apropiación de los bienes comunes genera violencia, promueve desigualdades y destruye a la Madre Tierra. La crisis migratoria es una de las manifestaciones de la crisis integral de la globalización neoliberal.

La Conferencia planteó la necesidad de un nuevo orden mundial, demandó la destrucción de los muros físicos e invisibles, el fin de la criminalización de las personas refugiadas y migrantes, y propuso la creación de una “Defensoría Mundial de los Pueblos por los Derechos de las personas migrantes, refugiadas, asiladas, apátridas, víctimas de trata y tráfico, que promueva la libre movilidad y los derechos humanos”. También llamó a impulsar las ciudadanías regionales como puente hacia la ciudadanía universal, así como a promover la movilización popular a escala mundial para defender los derechos de las personas en movilidad “a derribar los bloqueos, intervenciones y muros que unilateralmente levantan los poderosos para perpetuar la desigualdad y la injusticia social en el mundo”.

En un comunicado de prensa, el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC, por su sigla en inglés) expresó que la conferencia “es vista por la sociedad civil palestina como una iniciativa importante para denunciar los muros físicos e inmateriales que afectan a los pueblos del mundo y para promocionar el respeto al derecho internacional, especialmente el derecho al retorno de todos los refugiados del mundo[3]. Pedro Charbel, coordinador latinoamericano del BNC, dijo: “Participamos de esta importante Conferencia en Cochabamba para estrechar los lazos de solidaridad entre los pueblos de Latinoamérica y el pueblo palestino. El hecho de que Israel exporte sus tecnologías y discursos hace del BDS un instrumento de solidaridad efectiva que conecta nuestras luchas.”

Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal

A su vez, en un folleto presentado en Cochabamba, el movimiento BDS recordó lo que suele olvidarse cuando se habla de las personas refugiadas: desde hace siete décadas, entre cinco y seis millones de palestinos/as y sus descendientes viven como refugiados/as en el mundo. De hecho, el palestino constituye el grupo más antiguo de población refugiada del mundo. Muchas de las familias refugiadas que huyeron de Siria o están desplazadas internas allí son familias palestinas que fueron expulsadas por Israel en 1948 o 1967, y a las que la potencia ocupante les prohíbe regresar a sus tierras y hogares.

Apelando a los pueblos latinoamericanos que “saben lo que significa el colonialismo, la limpieza étnica y el terrorismo de Estado”, el movimiento BDS recordó que el régimen de opresión israelí se mantiene desde hace casi 70 años porque cuenta con la complicidad y el apoyo internacionales. Y más aún: muchas corporaciones multinacionales lucran con este statu quo. Es el caso de la israelí Elbit Systems​, que construye el Muro del Apartheid en tierra palestina y las torres de vigilancia en la frontera EEUU-México. El gigante de seguridad G4S lucra con las violaciones de derechos humanos en Palestina y todo el mundo, incluso deportando migrantes mexicanos en la frontera estadounidense.

Incluso empresas latinoamericanas, como la cementera Cemex​, lucran con el apartheid israelí. El gigante mexicano produce cemento y hormigón que son utilizados en la construcción del Muro, de colonias (ilegales según el Derecho Internacional) y puestos de control militar en el territorio palestino ocupado. Es por ello que acaba de lanzarse la primera campaña de BDS iniciada desde América Latina, dirigida a ejercer presión sobre Cemex para que ponga fin a su complicidad lucrativa con la ocupación, la colonización y el apartheid israelíes.

Gráficos de la campaña  Stop Cemex iniciada por el movimiento BDS en Latinoamérica:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Para ello se ha definido un Día de Acción #StopCemex el próximo 9 de julio, en que se dará a conocer una carta pública de la sociedad civil pidiendo a la cementera mexicana que ponga fin a su participación en la violación de los derechos humanos que Israel comete desde hace siete décadas contra el pueblo palestino. Movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil están invitadas a firmar la carta utilizando este formulario, y a conectar sus redes sociales al Thunderclap para potenciar el impacto del Día de Acción. Para saber más sobre la campaña se puede visitar la página de Facebook: Stop Cemex.

El movimiento BDS hace que las empresas e instituciones paguen un precio por su complicidad con la violación de los derechos humanos del pueblo palestino. El BDS empezó en 2005 con un llamado de la sociedad civil palestina a ejercer una solidaridad efectiva con su lucha por libertad, justicia e igualdad. Desde entonces ha tenido un impacto real tan grande que el gobierno de Israel intenta desesperadamente frenar y criminalizar al movimiento –hasta ahora sin éxito. El hecho de que Israel exporte sus tecnologías y discursos de represión, segregación y colonización hace que el BDS, más que una herramienta de apoyo al pueblo palestino, sea una estrategia de lucha internacional.

Como afirmó el movimiento BDS en Cochabamba: ¡Si los estados y empresas globalizan la injusticia, nosotros y nosotras, desde la sociedad civil, tenemos que internacionalizar nuestra resistencia!

Convocatoria para sumarse al Thunderclap por el Día de Acción #StopCemex

NOTAS
[1] El Observatorio, creado en Oaxaca en 2016, es una iniciativa de la sociedad civil organizada para vigilar, analizar y difundir a nivel nacional e internacional la situación de los derechos humanos y la democracia desde una perspectiva de los pueblos.
[2] No comparto en cambio la parte donde afirma la idea de partición de Palestina, al reconocer “la existencia del Estado Palestino, como fue resuelto en 1947 por las Naciones Unidas”; pero eso será tema para otra columna.
[3] El comunicado del BNC recordó que el presidente boliviano Evo Morales declaró su apoyo al movimiento BDS en 2014, en una carta de la Red en Defensa de la Humanidad: “Animamos a sumarse a la campaña por el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones al Estado terrorista de Israel, siendo hora de la solidaridad activa y creativa, más allá de comunicados de condena. Exigimos el fin del apartheid y el genocidio, así como de los muros y asentamientos ilegales.”
Video de la campaña Stop Cemex:

 

Publicado en América Latina, Apartheid, BDS, Checkpoints, Muro de Apartheid, Refugiados/as | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Los dos entierros del señor Balfour

Excelente aporte documental y analítico del activista español Daniel Lobato sobre la conspiración colonial británica y europea que dio origen al proyecto colonizador sionista, y las voces judías críticas a ese proyecto que fueron silenciadas desde el comienzo.
Reblogueado desde “Los Otros Judíos”.

Los otros judíos

Balfour_portrait_and_declaration

Por Daniel Lobato.

El cristiano sionista frente al judío antisionista

Hace cien años hubo un político británico racista, obsesivo e imbuido de una mística cristiana por la que se creía representante de designios divinos. Se llamaba Arthur James Balfour. Era el paradigma del hombre blanco británico colonial fabricado en la matriz evangélica e imperialista de la era Victoriana. Como primer ministro en 1905 promulgó una ley de extranjería prohibiendo la entrada en Gran Bretaña de los judíos que huían de pogromos (masacres) en la Rusia zarista. Años después, en 1917, como Ministro de Asuntos Exteriores, hizo que el gobierno británico prometiera entregar un trozo de tierra, Palestina, al minúsculo movimiento sionista internacional de entonces (Weizmann, Rothschild) sin preguntar su opinión a los nativos de esa tierra.

Es la Declaración Balfour que cumple este año su centenario, una inmoral e ilegítima decisión, desencadenante del genocidio y limpieza étnica…

Ver la entrada original 2.148 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

El último obstáculo de la ONU para que Israel pueda librarse de los palestinos

 

Protesta en la aldea de Al Masara (Belén, Cisjordania ocupada). Foto: Rachelle Friesen

 


Jonathan Cook
*

 

Funcionarios israelíes y estadounidenses están en el proceso de evitar conjuntamente el supuesto “acuerdo final” de Donald Trump para poner fin al conflicto entre israelíes y palestinos. Esperan así rebajar la cuestión palestina a una nota al pie de página en la diplomacia internacional.

La conspiración −una de verdad− fue muy evidente la semana pasada durante una visita a la región de Nikki Haley, representante de Washington ante la ONU. Su escolta era Danny Danon, su contraparte israelí y un ferviente oponente al Estado palestino.

Danon hace que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu parezca moderado. Ha defendido la anexión de Cisjordania y que la población palestina sea gobernada al estilo apartheid. Haley parece imperturbable. Durante una reunión con Netanyahu, le dijo que la ONU era “un matón para Israel”. Ella le ha advertido al poderoso Consejo de Seguridad que se centre en Irán, Siria, Hamas y Hezbolá, en lugar de Israel.

Para proteger a su diminuto aliado, Washington está amenazando con recortar miles de millones de fondos estadounidenses al organismo mundial, sumiéndolo en crisis y poniendo en peligro las operaciones humanitarias y de mantenimiento de la paz.

De camino a Israel, Haley se detuvo en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, exigiéndole que pusiera fin a su oposición “patológica” a las muchas décadas de ocupación y violaciones de derechos humanos por parte de Israel.

Washington siempre ha mimado a Israel, dándole millones de dólares cada año para que compre armas para oprimir a los palestinos, y usando su veto para bloquear las resoluciones de la ONU que obligarían a cumplir el Derecho Internacional. Informes expertos de la ONU, como el reciente sobre el régimen de apartheid que Israel impone sobre el pueblo palestino, han sido enterrados.

Pero lo peor está por venir. Ahora el marco de las leyes e instituciones internacionales establecidas después de la Segunda Guerra Mundial corre el riesgo de ser desmembrado.

Ese peligro se puso de relieve el domingo, cuando se supo que Netanyahu había instado a Haley a desmantelar otra agencia de la ONU muy odiada por Israel: la UNRWA, que se ocupa de más de cinco millones de personas palestinas refugiadas en toda la región.

Desde la guerra de 1948, Israel se ha negado a permitir que estas personas refugiadas regresen a sus tierras (ahora en territorio de Israel), obligándolas a vivir en campamentos miserables y atestados, a la espera de un acuerdo de paz que nunca llega. Esta población palestina desposeída sigue dependiendo de la UNRWA para la educación, la atención de salud y los servicios sociales.

La UNRWA, dice Netanyahu, “perpetúa” en lugar de resolver sus problemas. Prefiere que pasen a ser responsabilidad del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que se ocupa de todas las demás poblaciones refugiadas.

Su demanda es un giro en U monumental, tras 70 años en proceso. De hecho, fue Israel quien en 1948 insistió en que hubiera un organismo de refugiados de la ONU separado para la población palestina.

UNRWA fue creada para impedir que las y los refugiados palestinos cayeran bajo responsabilidad del precursor del ACNUR, la Organización Internacional para los Refugiados. Israel temía que la OIR, formada inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, diera a la población palestina refugiada la misma importancia que a los judíos europeos que huían de las atrocidades nazis.

Israel no quería que los dos casos fueran comparados, especialmente porque estaban tan íntimamente conectados. Fue el surgimiento del nazismo lo que reforzó la reivindicación sionista de un Estado judío en Palestina, y que los refugiados judíos se asentaran en tierras de las cuales la población palestina acababa de ser expulsada ​​por Israel.

Además, a Israel le preocupaba que el compromiso de la OIR con el principio de repatriación pudiera obligarlo a aceptar de nuevo a los y las refugiadas palestinas.

La esperanza de Israel entonces era precisamente que la UNRWA no resolviera el problema de las personas palestinas refugiadas; más bien, que se las arreglara por sí misma. La idea estaba encapsulada en el axioma sionista: “Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán”.

Pero millones de descendientes de la población palestina refugiada todavía claman por su derecho al retorno. Y si no pueden olvidar, Netanyahu prefiere que el mundo les olvide.

En la medida que las guerras sangrientas se apoderan de Medio Oriente, la mejor manera de lograr ese objetivo es disolver a las palestinas entre los 65 millones de personas refugiadas en el mundo. ¿Por qué preocuparse por el caso palestino cuando hay millones de sirios y sirias recientemente desplazados por la guerra?

Pero la UNRWA plantea un desafío, porque está profundamente arraigada en la región e insiste en una solución justa para la población palestina refugiada.

El inmenso personal de la UNRWA incluye a 32.000 administrativas, docentes y médicos, muchos de los cuales viven en campos de refugiados de Cisjordania −territorio palestino que Netanyahu y Danon codician. La presencia de la ONU es un impedimento para la anexión.

El lunes Netanyahu anunció su determinación de impedir que Europa financie a organizaciones israelíes de derechos humanos, que son los principales organismos de monitoreo en Cisjordania, y una fuente de datos clave para las agencias de la ONU. Y ahora se niega a reunirse con cualquier líder mundial que hable con estos grupos de derechos humanos.

Con Trump en la Casa Blanca, una Europa plagada de crisis y cada vez más débil, y el mundo árabe en caos, Netanyahu quiere aprovechar la oportunidad para sacar también a la ONU del camino.

Las instituciones globales como la ONU y el Derecho Internacional que ella defiende fueron creadas después de la Segunda Guerra Mundial para proteger a los grupos más débiles e impedir una repetición de los horrores del Holocausto.

Hoy, Netanyahu está dispuesto a arriesgarlo todo, derribando el orden internacional de posguerra, si con este acto de vandalismo colosal finalmente puede sacarse de encima a los palestinos.

 

* Premiado periodista y analista británico residente en Nazaret. Publicado el 15 de junio en Counterpunch. Traducción: María Landi.
Publicado en Derecho Internacional, Israel, Limpieza étnica, Nakba, Refugiados/as, Resoluciones de la ONU | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Grupos cristianos palestinos llaman a intensificar el BDS


Este mes se dio a conocer una carta abierta firmada
por numerosos grupos que forman la Coalición Nacional de Organizaciones Cristianas de Palestina (NCCOP) y dirigida al Consejo Mundial de Iglesias −pero válida para todas las iglesias, comunidades y personas cristianas del mundo. La carta, donde advierten que están “al borde de un colapso catastrófico” y que “ésta podría ser nuestra última oportunidad para salvar la presencia cristiana en esta tierra”, llega en un año de aniversarios dramáticos en la historia de opresión que sufre el pueblo palestino a manos de la ocupación colonial sionista.
En diciembre se cumplirán además 8 años desde que se dio a conocer el documento del movimiento Kairos Palestina, un llamado desesperado del movimiento ecuménico palestino a las iglesias y personas cristianas del mundo para que les ayuden a poner fin a la ocupación colonial en su tierra. La situación desde entonces no ha hecho más que agravarse en el terreno, a manos del gobierno más fascista y extremista de toda la historia de Israel.
Kairos Palestina es un motor de la NCCOP, y es parte del movimiento palestino y global de BDS.

Líderes cristianos ortodoxos junto a la gobernadora de Ramala Laila Ghannam.

 

Carta abierta

de la  Coalición Nacional de Organizaciones Cristianas de Palestina (NCCOP) al Consejo Mundial de Iglesias y al movimiento ecuménico

12 de junio de 2017

 

Aprendan a hacer el bien; busquen la justicia: defiendan al oprimido (Is. 1,17)
 

Antecedentes

Nos hemos reunido este mes en Belén, Palestina ocupada. Llevamos 100 años sufriendo la injusticia y la opresión que se infligió sobre el pueblo palestino, empezando por la injusta e ilegal Declaración Balfour[1], intensificada a través de la Nakba que nos convirtió en refugiados/as, seguida por la ocupación israelí de Cisjordania, Jerusalén oriental y Gaza, y la actual fragmentación de nuestro pueblo y nuestra tierra mediante políticas de aislamiento, confiscación de tierras, construcción de colonias ilegales y del Muro de apartheid. Todavía estamos sufriendo a causa esa declaración política emitida por un Imperio Occidental, basada en una premisa teológica retorcida. Incluso algunas iglesias y unos pocos líderes cristianos apoyaron el establecimiento de un Estado colonial en nuestra tierra, ignorando totalmente –e incluso deshumanizando− a nuestro pueblo, que había existido en esta tierra durante siglos, y que pagó el precio de las atrocidades cometidas contra los judíos en Europa. Cien años más tarde, con miles de vidas perdidas, pueblos y aldeas borradas de la faz de la tierra −aunque no de nuestra memoria−, millones de refugiados, miles de hogares destruidos y el encarcelamiento continuo de prisioneros, nuestra Nakba continúa.

¡Cien años más tarde, y todavía no hay justicia en nuestra tierra! La discriminación y la desigualdad, la ocupación militar y la opresión sistemática son la regla. Hoy nos encontramos frente a un callejón sin salida, y hemos llegado a un punto muerto. A pesar de todas las promesas, las cumbres interminables, las resoluciones de la ONU, los llamamientos de líderes religiosos y seculares, el pueblo palestino todavía anhela su libertad e independencia y busca justicia e igualdad. Humanamente hablando, hemos llegado al “momento de lo imposible”, como dijo recientemente el patriarca católico emérito Michel Sabbah. ¿No será que hemos llegado a este “momento imposible” porque las cosas fueron construidas desde el principio −hace cien años− sobre una premisa injusta? ¿Debemos esperar que semejante declaración injusta no cree otra cosa que conflicto y destrucción?

Hoy es también una oportunidad para recordar el Llamamiento de Amán, que fue proclamado hace diez años. Agradecemos a quienes estuvieron entonces junto a nosotros/as, en una “costosa solidaridad”, para defender la verdad y la justicia. También nos preocupa que, diez años después, la situación haya empeorado en el terreno, y siga deteriorándose. Al igual que otras iniciativas que abogan por el fin de la ocupación, el Llamamiento de Amán no logró sus objetivos de construir y alcanzar una paz justa, y hoy debemos preguntarnos: ¿por qué?

También nos preocupa el ataque sistemático de Israel a la resistencia palestina creativa y a nuestros aliados en todo el mundo que utilizan ese método de presión para que Israel ponga fin a la ocupación[2]. Muchas nuevas leyes han sido aprobadas en Israel y en todo el mundo para oponerse ilegalmente a esta resistencia no violenta creativa, y para detener todos los esfuerzos hacia la paz. No se trata sólo de un ataque a la libertad de conciencia y de expresión, sino también de un ataque a nuestro derecho y deber de resistir el mal con el bien. ¡Israel está tratando incluso de impedir que las y los peregrinos visiten Belén[3], la ciudad de Emanuel!

Si bien estamos agradecidos por la “costosa solidaridad” articulada en el Llamamiento de Amán y practicada por muchas iglesias alrededor del mundo, nos preocupa que algunas iglesias hayan debilitado sus posiciones en los últimos diez años como resultado de la presión manipuladora. Muchas todavía se esconden tras la cobertura de la neutralidad política, por miedo a ofender a sus contrapartes en el diálogo inter-religioso.

Finalmente, nos encontramos en un ambiente de guerras y persecución religiosa en nuestra región. El extremismo religioso está en aumento, y las minorías religiosas han pagado un precio alto y doloroso. Les damos las gracias por sus esfuerzos en favor de las personas refugiadas y para poner fin a los conflictos en nuestra región. También les agradecemos su apoyo a las y los cristianos perseguidos en lugares como Irak y Siria.


Nuestro llamamiento

“Felices quienes tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mt. 5, 6)
“Felices quienes sufren persecución por la justicia, porque suyo es el reino de los cielos.
Felices cuando la gente les insulte, les persiga y diga todo tipo de mentiras
contra ustedes por mi causa.” (Mt. 5, 10-11)

Al encontrarnos frente a este “momento imposible”, no nos da ningún placer decir que “se los habíamos dicho” hace ocho años, cuando declaramos el momento de Kairos. Estamos de pie frente a lo imposible, pero no hemos perdido la esperanza, ya que como seguidores y seguidoras del Resucitado, somos el pueblo de la esperanza. Sin embargo, les necesitamos, y les necesitamos ahora más que nunca. Necesitamos vuestra costosa solidaridad. Necesitamos mujeres y hombres valientes que estén dispuestos a ponerse en la vanguardia. Éste no es momento para la diplomacia cristiana superficial. Les instamos a escuchar nuestro llamamiento y a actuar en consecuencia; les pedimos:

  1. Llamar a las cosas por su nombre: reconocer que Israel es un Estado de Apartheid según el Derecho Internacional y en conformidad con lo que dijeron desde Desmond Tutu hasta el informe de la CESPAO (ONU): “Israel es culpable de imponer un régimen de apartheid sobre el pueblo palestino“. Nos perturba el hecho de que estados e iglesias traten a Israel como si la situación fuera normal, ignorando la realidad de ocupación, discriminación y muerte cotidianas en esta tierra. ¡Tal como las iglesias se unieron para acabar con el apartheid en Sudáfrica, y el Consejo Mundial de Iglesias desempeñó un papel profético y de liderazgo valiente y fundamental, esperamos ahora que hagan lo mismo!

  2. Condenar inequívocamente la Declaración Balfour por injusta, y exigir al Reino Unido que pida perdón al pueblo palestino y lo compense por las inmensas pérdidas. Pedimos que las iglesias y las personas cristianas apoyen el reclamo palestino de justicia. Fue esa declaración infame, después de todo, la que sentó las bases para instalar el concepto de un Estado etno-religioso –la misma cosa que nuestra región está sufriendo hoy.

  3. Adoptar una postura teológica clara y más firme contra cualquier teología o grupo cristiano que justifique la ocupación y privilegie a una nación sobre la otra basándose en una etnicidad o en un pacto. Les pedimos que adopten y vivan la teología sugerida por Kairos Palestina, y que organicen conferencias para sensibilizar sobre este tema.

  4. Tomar posición contra el extremismo religioso y contra cualquier intento de crear un Estado religioso en nuestra tierra o región[4]. Les pedimos que nos apoyen en la lucha contra los fundamentos del extremismo, y que busquen nuestro consejo cuando actúen contra el extremismo religioso, para no poner en peligro ni perjudicar nuestra situación aquí.

  5. Revisar y cuestionar a sus contrapartes en el diálogo inter-religioso, y estar dispuestos incluso a retirarse si fuera necesario, en caso de que la ocupación y las injusticias cometidas en Palestina/Israel no sean cuestionadas en esos espacios.

  6. Encabezar campañas para que los líderes de las iglesias y los grupos de peregrinación visiten Belén y otras ciudades palestinas de este lado del Muro, en cooperación con las agencias turísticas y de peregrinación palestinas, en respuesta a las recientes pretensiones de Israel. Les pedimos que desafíen públicamente cualquier intento de Israel o de otros grupos cristianos por desalentar a las peregrinaciones de visitar los lugares palestinos.

  7. Defender nuestro derecho y nuestro deber de resistir la ocupación de manera creativa y no violenta. Les pedimos que hablen en favor de adoptar medidas económicas de presión que obliguen a Israel a poner fin a la ocupación, y que apoyen incluso medidas de presión en los ámbitos deportivo, cultural y académico, hasta que Israel cumpla con el Derecho internacional y las numerosas resoluciones de la ONU que le ordenan poner fin a la ocupación y colonización, y permitir que las y los refugiados regresen a sus tierras y hogares. Éste es nuestro último recurso pacífico. En respuesta a la guerra declarada por Israel contra el BDS, les pedimos que intensifiquen esas medidas.

  8. Constituir grupos de lobby en defensa de las comunidades cristianas palestinas. Les pedimos que desafíen pública y legalmente a las organizaciones cristianas que desacreditan nuestro trabajo y nuestra legitimidad.

  9. Por lo mismo, proponemos que con la mayor urgencia se cree un programa estratégico dentro del Consejo Mundial de Iglesias −similar al Programa “Combatir el racismo”− para liderar esfuerzos de cabildeo, promoción y desarrollo de programas activos que trabajen por la justicia y la paz en Palestina/Israel y ayuden a mantener la presencia cristiana en Palestina, apoyando el trabajo de las iglesias, sus organizaciones y sus iniciativas pacíficas.

Como testigos fieles, reconocemos, afirmamos y continuamos la tradición profética de larga data, especialmente la iniciada por el Llamamiento de Ammán y articulada en el documento Kairos Palestina. Comprendemos totalmente la presión que los líderes de las iglesias están enfrentando aquí y en el exterior para no decir la verdad, y es por eso que estamos haciendo este llamado. La situación es más que urgente. Estamos al borde de un colapso catastrófico. El statu quo actual es insostenible. Ésta podría ser nuestra última oportunidad para alcanzar una paz justa. Como comunidad cristiana palestina, ésta podría ser nuestra última oportunidad para salvar la presencia cristiana en esta tierra. Nuestra única esperanza como cristianas y cristianos viene del hecho de que en Jerusalén, la ciudad de Dios, y nuestra ciudad, hay una tumba vacía; y Jesucristo, que triunfó sobre la muerte y el pecado, nos trajo a nosotros y a toda la humanidad una nueva vida.

Nos sobrevienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos; estamos llenos de perplejidad, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. (2 Cor. 4, 8-9).

 


Jerusalén:

Caritas-Jerusalem
Arab Catholic Scouts Group
Arab Orthodox Society Jerusalem
Department of Service to Palestinian Refugees – Middle East Council of Churches
Greek Catholic Sayedat Al Bishara Association
International Christian Committee
Laity Committee in the Holy Land
National Christian Association
Pontifical Mission Palestine
SABEEL – Ecumenical Liberation Theology Center
Seeds of Better life
Union of Arab Orthodox Club – Jerusalem
Association –YMCA
Gaza:
Oficina del Consejo de Iglesias de Cercano Oriente (NECC)
Belén – Red de Organizaciones Cristianas de Belén (NCOB):
The East Jerusalem YMCA /Beit Sahour Branch
The Arab Educational Institute
Holy Land Trust, Bethlehem
Wi’am Center, Bethlehem
Saint Afram Assyrian Society
Holy Land Christians Ecumenical Foundation, Bethlehem
Joint Advocacy Initiative (JAI)
Arab Orthodox Club Beit Sahour
Arab Orthodox Club, Beit Jala
Arab Orthodox Club, Bethlehem
The Arab Orthodox Charitable Society, Beit Sahour
Bethlehem Bible College
Siraj Center for Holy Land Studies
Alternative Tourism Group, ATG, Beit Sahour
Senior Citizen Charitable Society
Environmental educational Center, Beit Jala
Saint Vincent Charitable Society, Beit Jala
Shepherds’ Children Society, Beit Sahour
KAIROS PALESTINA

“Papa Francisco: Palestina quiere justicia. Parroquia de Jerusalén”.


[1]
Se refiere a la carta del canciller Lord Balfour al magnate judío David Rothschild (1917), en la cual Gran Bretaña daba luz verde al movimiento sionista para iniciar la emigración judía europea hacia Palestina, y con ella el proyecto colonial sionista. (N. de la T.).
[2] Se refiere a la exitosa campaña global de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), iniciada en 2005 por la sociedad civil palestina (de la cual las instituciones cristianas son parte activa), que Israel está buscando criminalizar en todo el mundo. (N. de la T.).
[3] Se refiere a anuncios hechos por el gobierno israelí de que próximamente prohibiría a grupos de peregrinación cristiana alojarse en Belén (ciudad netamente palestina), con la intención de perjudicar económica y socialmente a la población palestina y mantener el control económico e ideológico israelí sobre el turismo religioso. (N. de la T.).
[4] Se refiere en particular a la reiterada pretensión israelí de que el pueblo palestino reconozca a Israel como un Estado Judío, lo cual implica reconocer la superioridad (o exclusividad) de la población de confesión judía en materia de derechos sobre la Tierra Santa. (N. de la T.).
Fuente: Kairos Palestine. Traducción: María Landi

Integrantes de Kairos Palestina en Belén.

 

Publicado en Apartheid, BDS, Consejo Mundial de Iglesias, Cristianas/os Palestinas/os, Derecho Internacional, Limpieza étnica, Nakba, Naksa | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Palestina y los estudios poscoloniales

Éste es el resumen de una de las intervenciones en la mesa redonda organizada por Jadaliyya con motivo del 50º aniversario de la ocupación de los territorios de 1967. Las demás intervenciones pueden escucharse (o leer su resumen) en inglés en la web de Jadaliyya: The 1967 Defeat and the Conditions of the Now: A Roundtable (“La derrota de 1967 y las condiciones del presente”).

En su corta historia, Israel no sólo ocupó Palestina, sino territorios de 3 de sus 4 países vecinos. Hoy en día Israel continúa ocupando Palestina y partes de Siria y Líbano. (Visualizing Palestine).


1967: Una ausencia en el corazón de los estudios poscoloniales


Anthony Alessandrini*

 

¿Cuál ha sido el legado de 1967 en el ámbito de los estudios poscoloniales? Estoy tentado de responder a la pregunta de dos maneras distintas. En el nivel explícito y consciente, 1967 ha dejado poca o ninguna marca en ese campo de estudio, en detrimento del mismo. Pero en el nivel implícito, inconsciente, 1967 y sus consecuencias lo han delineado de manera importante. La incapacidad de muchos/as eruditos/as dedicados/as los estudios poscoloniales de reconocer esta escisión entre lo hablado y lo no hablado representa el problema que queda por abordar en el presente.

Explícitamente, en general los estudios poscoloniales (estoy hablando aquí en términos deliberadamente amplios) han tenido poco que ver con la cuestión de Palestina[1]. Es por eso que las fechas más comunes que suelen marcar ese campo de estudio serían, por ejemplo, 1947 (la partición de India y Pakistán) o 1962 (la independencia de Argelia). Ellas son también indicativas de la comprensión que ese campo de estudio tiene sobre la poscolonialidad: está marcada, en esos y otros casos, por una forma de independencia política que tiene poco o nada que ver con la verdadera descolonización. Los mejores trabajos en la disciplina son los que nos ayudan a entender que “poscolonial” define una condición que se necesita urgentemente  alcanzar mediante la lucha, en un mundo todavía marcado por proliferantes formas de neocolonialismo.

Pero la mayoría de estos trabajos también se apoyan en la noción de que la era del “colonialismo clásico” –particularmente en su forma dea colonialismo de asentamiento− está terminando. Sudáfrica se convirtió en la excepción que confirmó la regla. El régimen de apartheid llegó a ser visto −sólo como resultado, hay que agregar, de luchas populares masivas− como un anacronismo, un retroceso a una época pasada. Lamentablemente, la Sudáfrica posapartheid también se ajusta al modelo de análisis, evolucionando hacia un Estado “independiente” marcado por un régimen perverso de neocolonialismo político y neoliberalismo económico.

Una de las razones por las que la cuestión de Palestina constituye un escándalo para el campo de los estudios poscoloniales es precisamente porque deshace totalmente ese modelo, puesto que el sistema en Israel/Palestina es claramente de colonialismo de asentamiento. A diferencia de 1947 y 1962, fechas que marcan el comienzo de la “independencia” y el fin del “colonialismo clásico”, las fechas clave en Palestina −1948 y 1967− marcan la intensificación de un proyecto colonial de asentamiento en marcha. La aceptación generalizada del cambio de nombre por el cual la Nakba de 1948 pasó a llamarse el inicio de la “independencia de Israel” demuestra el éxito de este proyecto colonial, a nivel ideológico y cultural.

Y sin embargo, al raspar la superficie, 1967 se encuentra en el corazón de los estudios poscoloniales. Tomemos dos de los textos fundacionales de este campo de estudio: “Orientalismo” de Edward Said y “Los condenados de la tierra”, de Frantz Fanon. El efecto fundamental de junio de 1967 en Said como joven crítico puede ser rastreado a lo largo de sus primeros trabajos, por ejemplo en su ensayo “La experiencia palestina”, publicado en 1970[2]. El trabajo enorme y masivamente influyente que llegó a ser “Orientalismo” se inició en su ensayo titulado “The Arab Portrayed”, escrito en 1968, al que Said describió como salido de los “extractos humeantes” de notas escritas durante el verano de 1967[3]. Creo que no es una exageración decir que sería imposible imaginar “Orientalismo” sin 1967, como sería imposible imaginar los estudios poscoloniales sin “Orientalismo”[4].

 “Los condenados de la tierra” de Fanon, que hoy continúa informando e inspirando todo tipo de trabajos teóricos y creativos en ese ámbito de estudio, también está indeleblemente marcado por 1967, a pesar de que había sido publicado seis años antes, poco antes de la muerte de Fanon en 1961. El libro fue publicado originalmente con un prólogo de Jean-Paul Sartre. Inicialmente el prólogo fue, en algunos círculos, más conocido −y más tristemente célebre− que el propio libro de Fanon. Posteriormente, sin embargo, las ediciones francesas del libro se han publicado sin el prólogo de Sartre. Cuando en una entrevista de 1978 se le preguntó a la viuda y albacea literaria de Fanon sobre esa remoción, Josie Fanon respondió:

 “En junio de 1967, cuando Israel declaró la guerra a los países árabes, había un gran movimiento pro-sionista a favor de Israel entre los intelectuales occidentales (franceses). Sartre participó en este movimiento. Firmó peticiones en favor de Israel. Yo sentí que sus actitudes pro-sionistas eran incompatibles con la obra de Fanon. Cualquiera que haya sido la contribución de Sartre en el pasado, el hecho de que no comprendiera el problema palestino revocó sus anteriores posiciones políticas[5].

La acusación serena pero contundente de Josie Fanon hacia Sartre –de que su incapacidad (o rechazo) para entender el problema palestino como un caso de colonialismo socava la fuerza de su trabajo anterior− puede aplicarse directamente, me temo, al relativo silencio sobre la cuestión de Palestina en el campo de los estudios poscoloniales. Al mismo tiempo, al igual que muchos silencios, implica también una negación persistente de lo que de otro modo tendría que ser visto como un caso claramente reconocible de continuado y creciente colonialismo de asentamiento.

¿Será por eso que, dentro de mi propio campo de los estudios literarios, tantos críticos están tan dispuestos a usar el término “poscolonial” (“Chaucer poscolonial”, “Austen poscolonial”, “Dickens poscolonial”), pero tan reacios a abordar el colonialismo de asentamiento  existente actualmente en Israel/Palestina, hasta el extremo de que la Asociación de Lenguas Modernas está a punto de adoptar una resolución que de hecho prohibiría toda discusión futura sobre el movimiento BDS? Queda por ver si este quincuagésimo aniversario de 1967 ofrecerá una oportunidad para poner fin a este silencio o, simplemente, será otra “introducción al final de una discusión“.

 

Imágenes de archivo de la Guerra de los Seis Días:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

NOTAS

[1] Hay, por supuesto, algunas honrosas y brillantes excepciones. Dos de las que vale la pena destacar particularmente en este momento: Ella Shohat, cuyo libro recién publicado On the Arab-Jew, Palestine, and Other Displacements: Selected Writing marca un acontecimiento importante para la disciplina, y los escritos de Barbara Harlow.
[2] Edward Said, “The Palestinian Experience,” reimpreso en The Politics of Dispossession: The Struggle for Palestinian Self-Determination, 1969-1994 (Nueva York: Pantheon, 1994).
[3] Edward Said, “The Arab Portrayed,” en The Arab-Israeli Confrontation of June 1967: An Arab Perspective, editado por Ibrahim Abu-Lughod (Evanston: Northwestern University Press, 1970); ver también Said, “The Palestinian Experience,” 11.
[4] Keith P. Feldman ha hecho una argumentación similar (aunque mucho más extensa y elaborada) con respecto a Said, 1967 y su efecto sobre el campo de los estudios étnicos en Estados Unidos. Ver A Shadow over Palestine: The Imperial Life of Race in America (Minneapolis: University of Minnesota Press, 2015).
[5] Christian Filostrat, “Appendix: Interview with Josie Fanon, Frantz Fanon’s Widow”, en Negritude Agonistes: Assimilation Against Nationalism in the French-Speaking Caribbean and Guyane (Cherry Hill, NJ: African Homestead Legacy Publishers, 2008), 160-61. Said también escribió sobre la posición de Sartre con respecto a la guerra de 1967, y sobre sus propias conversaciones insatisfactorias con él a propósito de las consecuencias de esa guerra. Ver Edward Said, “Diary,” London Review of Books (1 de junio de 2000).

 

* Anthony Alessandrini es profesor de Inglés en el Kingsborough Community College, en el Brooklyn Institute for Social Research y en el Programa de Master en Estudios de Medio Oriente de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), donde también es miembro del Comité sobre Globalización y Cambio Social. Es autor de Frantz Fanon and the Future of Cultural Politics: Finding Something Different (Lexington, 2014) y editor de Frantz Fanon: Critical Perspectives. Ha publicado artículos recientes en Foucault Studies, Journal of French and Francophone Philosophy, Reconstruction y Social Text: Periscope. Traducción: María Landi.
Publicado en Colonias Israelíes ilegales, Israel, Jerusalén Este, Nakba, Naksa, sionismo | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

50º aniversario de al-Naksa: historias, rostros, voces e imágenes

La Guerra de los Seis Días expulsó de 280.000 a 325.000 personas palestinas de sus hogares (a algunas por segunda vez, pues eran refugiadas de 1948). Imagen de archivo sin crédito.

 

He aquí algunos videos breves que se han difundido este mes con motivo del 50º aniversario de la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Están en inglés, pero la fuerza de las imágenes es suficientemente elocuente.


“50 years of Israeli occupation of Palestine”
. Arab American Institute (1:45′):

 

“Israel: crimes and impunity”. Departamento de Cultura e Información de la OLP. Secuencia cronológica con imágenes potentes y palabras de Ilan Pappé sobre la limpieza étnica, el colonialismo de asentamiento y el terrorismo sionistas (6:40):

50 years since. IMEU. Un flash back sobre lo que ha ocurrido en el mundo desde 1967. Y la ocupación colonial israelí continúa (2:17):


“Brief history of Palestinian land”.
TRT World (3:53′):

 

“Why Jerusalem matters”.  TRT World (2:50′):

 

Israel-Palestine Tensions: Israel marks 50 years of seizing East Jerusalem. La situación en el campo de refugiados/as de Shu’fat, Jerusalén Este. TRT World (2:47′): 



 In Hebron’s Old City, the battleground remains. Viviendo bajo la violencia cotidiana de soldados y colonos en la Ciudad Vieja de Hebrón. TRT World (3:16′): 

TESTIMONIOS  (en inglés)

Palestine in Motion. Stories from the people beyond the headlines. Once historias personales de palestinas/os de los seis continentes, recopiladas por un equipo dirigido por Ramzy Baroud.

50 stories of Palestinian life under occupation. 50 historias personales recopiladas por  el equipo de UNOCHA OPT.

Disparos, acoso y demoliciones: así se malvive en los territorios ocupados. Ana Alba.


ANÁLISIS
(artículos en castellano):

La “novia” no deseada. ¿Puede la guerra de 1967 ofrecer una oportunidad para la paz? Ramzy Baroud

La guerra relámpago que cambió Oriente Próximo. Ana Alba

Palestina: 50 años de sometimiento. Ana Alba

Algunas consecuencias obviadas de la Guerra de los Seis Días tras 50 años de ocupación y colonización.  Antonio Basallote

Israel provocó la Guerra de los Seis Días en 1967 y no estaba luchando por su supervivenciaJames North

OTROS MATERIALES

Ver aquí fotos de archivo poco conocidas sobre al-Naksa.

La edición de junio de la revista This week in Palestine reúne una colección de artículos y testimonios sobre al-Naksa.

El colectivo de analistas Jadaliyya organizó la mesa redonda The 1967 Defeat and the Conditions of the Now: A Roundtable (audio con síntesis transcripta).

 

Publicado en Armamento israelí, Derecho Internacional, Gaza, Hebrón/Al-Khalil, Israel, Jerusalén Este, Limpieza étnica, Nakba, Naksa, Refugiados/as, Represión/protestas noviolentas, Resoluciones de la ONU, sionismo | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

¿Cuándo va a aceptar la “izquierda” israelí que la ocupación se inició en el 48 y no en el 67?

En el marco del 50º aniversario de los territorios ocupados en 1967, una refexión crítica de Rami Younis, joven activista y escritor palestino de los territorios palestinos del ’48 (hoy llamados Israel), publicado en inglés en +972 Magazine y en castellano en Rebelión.
Reblogueado desde Los Otros Judíos.

Los otros judíos

nakba7.jpg
La mayoría de la supuesta izquierda israelí se compone realmente de quienes niegan la Nakba, la ocupación y robo a sangre y fuego de 1948

Por Rami Younis.

Una de las características negativas de la “izquierda” israelí es cómo denomina al régimen militar de Cisjordania y la Franja de Gaza: “la ocupación”. Incluso acusa a los palestinos que afirman que no hay diferencia entre Petah Tikva y Ariel de ser como la derecha, porque “eso es lo que afirma la derecha israelí”. Sin embargo, para la mayoría de palestinos, esta exagerada y orwelliana cháchara acerca de “la ocupación” difumina la verdadera vergüenza de Israel y el esqueleto enterrado profundamente en el armario: la ocupación brutal y criminal de 1948.

La limpieza étnica y la expropiación masiva de tierras y luego la ocupación de esa tierra son la madre de todas las desgracias, incluso si los israelíes se niegan a reconocerlo…

Ver la entrada original 801 palabras más

Publicado en Derecho Internacional, Israel, Limpieza étnica, Nakba, Naksa, sionismo | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario