Médicos de Gaza: FF de ocupación de Israel causaron heridas no vistas desde la masacre de 2014

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Culpar a las víctimas

 

30 de marzo en la valla de separación entre Gaza e Israel. (JACK GUEZ/AFP/Getty Images)

A propósito de la última masacre israelí en Gaza


Columna publicada el 4/4/18 en el portal Uy.press

Como suele hacer después de cada masacre periódica de palestinos/as, el Estado de Israel ha puesto en marcha su campaña mediática de autojustificación. En realidad la puso en marcha ya antes de cometer la masacre, para preparar a la opinión pública internacional y predisponerla a que aceptara sus razones. Se trata de una operación muy conocida (si sabremos quienes vivimos bajo dictaduras) por la cual el accionar del terrorismo de Estado se convierte en “medidas defensivas” para garantizar la “seguridad”. Palabra sacrosanta en el léxico sionista, que desde hace 70 años es utilizada para justificar arbitrariedades y violencia criminal contra la población palestina, así como violaciones sistemáticas del Derecho Internacional e incumplimiento de innumerables resoluciones de la ONU.

Esta vez el relato oficial sionista tiene dos “talking points” para justificar la masacre de 17 personas desarmadas e indefensas que participaban en una manifestación pacífica en Gaza (además de las casi 2000 que resultaron heridas o mutiladas, al menos 20 de ellas, de extrema gravedad):
1. La protesta fue organizada por Hamas (el cuco de turno, como antes lo fueron Arafat, la OLP, la Liga Árabe, etc. etc.);
2. Ningún Estado puede permitir una amenaza a su soberanía y fronteras.

Y la hasbara (propaganda) funciona. Estos días, hasta medios considerados de izquierda han repetido como loros que la protesta fue organizada por Hamas, y los manifestantes pretendían cruzar la valla y penetrar en territorio israelí.

Para creerse esa doble mentira, hay que estar mal informado o inclinado a aceptar la versión israelí de los hechos sin contrastarla con fuentes independientes. En Occidente, y en nuestro país muy especialmente, es preocupante la gran cantidad de personas y medios de comunicación dispuestos a replicar como verdades axiomáticas todo lo que Israel les diga sin siquiera cotejar mínimamente la información. Ni siquiera se molestan en hacer las pesquisas más elementales para poder afirmar algo con fundamento (ni hablemos ya de practicar un periodismo de investigación). Y la realidad, como de costumbre, contradice completamente el relato sionista. Veamos:

Viñeta de Ismail Al-Bozom


Uno

La acción del viernes 30 fue convocada, cuidadosamente organizada y explicada con anticipación por un conjunto amplio y plural de organizaciones sociales y políticas palestinas. El anuncio de la “Gran Marcha del Retorno” fue claro sobre los objetivos y características que tendría la acción no violenta: sería un campamento de seis semanas, entre el 30 de marzo (Día de la Tierra Palestina[1]) y el 15 de mayo, en que se cumplen 70 años de la Nakba (la limpieza étnica de Palestina[2]). El objetivo era exigir el cumplimiento —70 años después— de la Resolución 194 de la ONU que en 1948 afirmó el derecho de la población palestina de regresar a sus hogares y tierras de donde fue expulsada. La acción pacífica no incluiría cruce de fronteras, ni corte de alambradas de la valla limítrofe, ni se permitiría siquiera tirar piedras.

Los medios complacientes con el relato oficial sionista hablan de los “enfrentamientos” que tuvieron lugar y dejaron ese saldo sangriento. Pero ¿cuántos palestinos armados confrontaron a los cientos de francotiradores israelíes que les disparaban desde la valla? ¿Cuántos israelíes resultaron muertos o heridos por la violencia palestina? La respuesta a ambas preguntas es: cero. Ni un solo israelí, civil o militar, armado o desarmado, corrió el más mínimo peligro, pues se trató de una protesta pacífica dentro del territorio de Gaza. Pero un ejército patológicamente adicto a ejecutar personas desarmadas (niños, niñas, adolescentes, mujeres, hombres, jóvenes, ancianos) y a considerarlas amenazas por el solo hecho de ser palestinas, necesita obviamente elaborar justificaciones.

Y aun si hubiera sido una movilización convocada por Hamas, ¿es legítimo, legal o humano ordenar a un ejército armado a guerra que dispare contra una multitud desarmada, congregada a cielo abierto y al descampado, en su propia tierra? Esa multitud que manifestaba con banderas y pancartas fue tiroteada con munición letal por francotiradores y fue rociada profusamente con gas lacrimógeno lanzado por drones desde el aire. En los múltiples registros en video se les ve cayendo mientras rezaban de rodillas, mientras hacían ondear una bandera, mientras corrían huyendo de los disparos que a muchos les llegaron por la espalda. Las ambulancias no daban abasto para trasladar a los miles de heridos hacia hospitales gazatíes que están desabastecidos de medicamentos, equipamiento y energía eléctrica, en un sistema sanitario que a principios de año fue declarado en emergencia por causa del inhumano bloqueo que Israel impone sobre Gaza desde hace 11 años.

Como coreamos por estas tierras: “No hubo errores, no hubo excesos”. El tuit del ejército israelí inmediatamente después de la masacre es la mejor prueba de que la matanza fue deliberada y planificada: “Ayer avistamos a 30.000 personas. Llegamos preparados y con refuerzos precisos. Nada se hizo de manera descontrolada. Todo fue certero y medido, y sabemos dónde cayó cada bala”. El comunicado fue quitado de las redes cuando el Secretario General de la ONU reclamó una investigación independiente y transparente. A lo cual el Ministro de Defensa de Israel, Abigdor Lieberman, respondió que su país no realizará ninguna investigación y que a los soldados que mataron a los manifestantes “hay que darles una medalla”.

La pregunta ineludible es: ¿qué quiere Israel que hagan los dos millones de habitantes de Gaza, hacinados, bloqueados y sumidos en una crisis humanitaria que ha disparado todas las alarmas: sin electricidad, ni agua potable, ni saneamiento, ni medicamentos, ni trabajo, sin presente ni futuro? Si unos pocos expresan su desesperación lanzando cohetes caseros al territorio israelí, son condenados por terroristas y toda la población es bombardeada. Si organizan una manifestación pacífica para reclamar el cumplimiento de las resoluciones de la ONU, los masacran. ¿Acaso ha habido algún pueblo en la historia que, sometido a una opresión brutal y prolongada, no haya resistido para liberarse? ¿Era legítimo cavar túneles y resistir con armas en el gueto de Varsovia, pero no lo es en el gueto de Gaza?

Como dijo estos días la organización judío-árabe Tarabut-Hithabrut, la lógica detrás de esta masacre es la decisión política de matar; para convencer a la sociedad israelí (con la habitual complicidad de los medios) de que las manifestaciones no violentas palestinas también son una ‘amenaza existencial’, y sobre todo “para enseñarles a los palestinos una lección: el gobierno israelí prefiere la confrontación armada en la que siempre tiene superioridad a las manifestaciones masivas. ¿Martin Luther King? Aquí no.  Aquí les disparamos”. Y es que el único idioma que Israel conoce es el de la fuerza. En 2011 el Gral. Amos Gilad (poderoso jefe del Ministerio de Defensa) le confesó a diplomáticos estadounidenses: “No nos va muy bien con Gandhi”.


Dos

La valla con la que los israelíes han cercado (en 1994) y bloqueado a Gaza (desde 2007) no es una frontera oficial soberana reconocida internacionalmente. Es una de las tantas imposiciones unilaterales y arbitrarias con las que Israel separa y domina a la población palestina, al igual que el Muro construido no en el límite con Cisjordania, sino dentro del territorio palestino, y declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia en 2004. Israel es un Estado que no tiene Constitución y que no ha definido, en 70 años de vida, cuáles son sus fronteras; por la sencilla razón de que no le reconoce al pueblo palestino ningún tipo de soberanía territorial. En el proyecto sionista, “Eretz Israel” se extiende desde el Mediterráneo hasta el Jordán. Y quien quiera verificarlo, puede mirar los mapas oficiales de Israel, desde los escolares hasta los turísticos. O buscar dónde están ubicadas sus más de 200 colonias diseminadas por toda Cisjordania y en permanente expansión (todas ilegales, según la ONU y el Derecho Internacional), y luego evaluar si Israel tuvo alguna vez intención de permitir la soberanía palestina en ese territorio. La respuesta evidente es no.

Ya dijimos que las personas manifestantes fueron atacadas adentro del terreno de Gaza, no en la valla limítrofe. Para quienes no conocen la geografía de Gaza, se trata de una estrecha franja de tierra de 51 km de largo por 11 km de ancho. A lo largo de esos ya escasos 11 km, Israel ha impuesto (también ilegal y unilateralmente) una “zona de exclusión” de 1 km y medio (17% de la superficie de Gaza), afectando gravemente la subsistencia de los agricultores, que ya no pueden plantar en esa zona. Incluso cuando van a trabajar a sus tierras cercanas a la valla arriesgan ser heridos o asesinados por los francotiradores —como ocurre frecuentemente[3]—. Fue en esa zona de exclusión donde fueron baleados los manifestantes.

También es oportuno preguntarse: ¿con qué autoridad moral el Estado de Israel habla de defender su soberanía supuestamente amenazada cuando es el primero que viola sistemáticamente la soberanía de sus vecinos?, ya sean esas 200 colonias en Cisjordania y Jerusalén Este (donde residen ilegalmente 600.000 israelíes), o el espacio aéreo y marítimo de Gaza, o el Sinaí egipcio, ocupado hasta 1982, o el sur del Líbano, ocupado hasta el 2000, o los Altos del Golán, ocupados desde 1967 hasta hoy, u otras zonas del territorio sirio en las que actualmente Israel bombardea para derrocar al régimen de Assad y sus aliados iraníes y libaneses. ¿Será que según su jerarquía racista la soberanía es un atributo exclusivo del autodeclarado “Estado Judío”, pero no de sus despreciables vecinos árabes?

Y ya que hablamos de jerarquías de derechos entre distintos grupos de población, es importante ponerle contexto histórico a los hechos del viernes. El 75% de la población de Gaza es refugiada. Son parte de las 750.000 personas expulsadas entre 1947 y 1949 (o sus descendientes), cuando las milicias sionistas destruyeron más de 500 localidades palestinas para fundar sobre sus ruinas el Estado de Israel en 1948. En verdad, lo que en mayo de este año se celebra es el 70º aniversario del comienzo de la limpieza étnica de la tierra y el pueblo de Palestina; un proceso que continúa hasta el día de hoy mediante ocupación militar, colonización territorial y apartheid jurídico.

Esa población refugiada de Gaza, sumada a la que está en los campos de refugiados de Cisjordania y los países vecinos, o repartida por todo el mundo, constituyen unos siete millones de personas. Son tres o cuatro generaciones palestinas a las que Israel les prohíbe regresar, o incluso visitar la tierra de sus abuelos, por el solo hecho de no ser judías. En cambio, la Ley del Retorno israelí (1950) le permite a cualquier persona judía, nacida en cualquier parte del mundo, emigrar a Israel y convertirse automáticamente en ciudadana con todos los derechos. Porque el derecho al “retorno” se aplica con 2000 años de retroactividad si se es judío, pero no se aplica 70 años para atrás si se es árabe. Es una de las tantas facetas del apartheid israelí, que tan bien han analizado expertas/os como Virginia Tilley, Richard Falk, Ben White, John Dugard, Liliana Coconi[4]. No por casualidad hay quienes estos días han comparado lo ocurrido el 30 de marzo en Gaza con la masacre de Soweto el 16 de junio de 1976, cuando la policía sudafricana le disparó a una multitud de estudiantes negros que marchaban por su libertad, su dignidad y su tierra.

El 31 de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia para analizar la masacre del día anterior, y, como es habitual, Estados Unidos utilizó una vez más su poder de veto para bloquear una resolución condenatoria a Israel. Cinco días antes de esta masacre, el Consejo de DD.HH. de la ONU volvió a llamar a los países miembros a aplicar un embargo militar a Israel. Es lo que desde hace años viene pidiendo el movimiento palestino y mundial que llama a aplicar medidas de boicot, desinversión y sanciones (BDS) a Israel hasta que acate las resoluciones de la ONU y respete el Derecho Internacional.

Quienes integramos ese movimiento no llamamos a la destrucción de ese país ni de sus habitantes —como la lucha antiapartheid no llamaba a la desaparición de Sudáfrica—. Sí luchamos para que ese régimen de ocupación colonial (la más larga de la época moderna), que afirma la supremacía de las personas judías sobre las no judías, y que condena a la mitad de la población que vive entre el Mediterráneo y el Jordán a vivir sin ningún derecho en pleno siglo XXI, se transforme en una democracia donde todas las personas que habitan en ese territorio tengan los mismos derechos ante la ley, independientemente de su origen étnico, nacional o religioso.

Israel y sus aliados nos seguirán acusando de antisemitas (a pesar de la gran cantidad de personas judías que integran el movimiento); los victimarios seguirán cacareando que tienen derecho a defenderse de sus víctimas, y vendiendo sus mentiras a quienes quieran comprárselas; nuestros gobiernos seguirán mirando hacia el costado y haciendo negocios con los criminales de guerra. Pero la lucha palestina por libertad, justicia e igualdad va a prevalecer finalmente. Porque la razón, la verdad y la legalidad internacional están de su lado. Y cuando llegue ese día, cada quien sabrá si se colocó del lado correcto de la Historia, o eligió la complicidad con los opresores.

 

Alejandra de Bittencourt – Comité Palestina Libre
Ana de León – Colectivo Contraimpunidad
Liliana Córdova-Kaczerginski – Red Internacional Judía Antisionista (IJAN)
María Landi – Palestina en el corazón

 

Ver aquí y aquí galerías de fotos de El País sobre la represión a la Gran Marcha del Retorno (nótese que el periódico español habla de “enfrentamientos”, siguiendo la narrativa dominante en los medios corporativos).
NOTAS
[1] El Día de la Tierra recuerda el asesinato en 1976 de seis palestinos/as que protestaban en Galilea por el despojo de sus tierras para entregárselas a colonos judíos.
[2] La limpieza étnica de Palestina ejecutada por las milicias sionistas (futuro ejército de Israel) ya no es un tema controversial para la historiografía seria. Sólo la hasbara sionista continúa negándola. Historiadores palestinos (Nur Masalha, Walid Khalidi, Salman Abu Sitta) e israelíes (Ilan Pappé, Tom Segev, Avi Shlaim) han investigado y escrito extensamente sobre el tema.
[3] Es lo mismo que hace la marina israelí en el mar de Gaza donde, en violación de las disposiciones internacionales y los Acuerdos de Oslo, no permite a los pescadores palestinos adentrarse más de seis millas náuticas en sus propias aguas territoriales, y a menudo les dispara causándoles heridas o muerte, y les confisca o destruye sus barcas.
[4] También el documental “Roadmap to Apartheid” (2012), de la sudafricana Ana Nogueira y el israelí Eron Davidson).
Las protestas en la Franja de Gaza vistas desde un dron:

Leer también:
El espejo de Gaza, por Joan Cañete Bayle
Un día de protesta en Gaza, por Rana Shubair
La matanza de Gaza, por Teresa Aranguren
Gaza, o la lucha por liberarse de todas las cadenas, por Isabel Pérez
No es Netanyahu, es la nación, por Gideon Levy
Gaza screams for life, por Rawan Yaghi
No Massacre Can Stop The Palestinian Right Of Return, por Vacy Vlazna
With the Great Return March, Palestinians Are Demanding a Life of Dignity, por Ahmad Abu Rtemah

Momento en el que Abdulfattah Abdul-Nabi (18) es asesinado por la espalda por un francotirador israelí cuando huía de los disparos cargando un neumático:

Un francotirador israelí se filma a sí mismo ejecutando a un manifestante palestino y luego celebra la puntería con sus compañeros:

Las imágenes tomadas a distancia muestran a varios palestinos desarmados que se aproximan a la verja fronteriza, sin llegar a alcanzarla, mientras se escucha la voz del comandante israelí dando la siguiente orden al francotirador: “Tan pronto como se detenga, le derribas. ¿Tienes una bala en la recámara? ¿Le tienes a tiro?”. El tirador de élite responde afirmativamente y su superior da la orden: “¡Adelante!”. Pero inmediatamente la cancela: “Espera. Hay un niño pequeño allí”. Una vez el área queda despejada, el francotirador anuncia que va a disparar al manifestante que lleva una camisa rosa. Después se oye un disparo y se observa como el palestino de la camisa rosa cae desplomado y decenas de jóvenes manifestantes acuden a evacuarlo para que sea atendido por un médico. Los gritos de admiración y entusiasmo surgen entonces en las filas militares. “Le ha dado en la cabeza”, dice un soldado. “Sí… hijo de puta… Guau”. “Vaya videoclip legendario, hijo de puta”, asegura otro. “¿Lo has grabado?”, comenta un tercero, mientras varios militares discuten sobre en qué pierna ha impactado la bala.

“Detrás de la razón”, programa de HispanTV emitido el 9/4/18:

 

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Sacale la ROJA al Apartheid Israelí

Después de la exitosa campaña en las dos orillas del Río de la Plata para pedirle a Natalia Oreiro que no cantara en Tel Aviv, BDS Argentina inició la campaña para pedirle a la selección argentina de fútbol que no juegue un partido amistoso pre-Mundial en Israel. Lean la carta dirigida a Jorge Sampaoli, su director técnico.

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Jorge Sampaoli, desde el #BDS apelamos a tu sensibilidad y compromiso al pedirte que nos ayudes a sacarle la #RojaAlApartheid Israelí. Te pedimos que no avales con tu presencia un régimen segregacionista y criminal que ha sido culpable del asesinato de muchos de tus colegas palestinos, así como también de miles de personas inocentes y que ha […]

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Gran Marcha del Retorno en el Día de la Tierra Palestina

Más actualizaciones en el Portal Desacato. 17:00 Hora da Palestina Crianças também são feridas pelos francoatiradores israelenses. 1 de 5 Gaza tem 362 km2 e 1.800.000 habitantes, 80% deles são refugiados. Mais de um milhão de moradores de Gaza precisam de ajuda humanitária para sobreviver. A água não é apta ao consumo humano. Foto: Mahmud […]

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La lucha de las mujeres palestinas, presente en Chiapas


María Landi

 

Columna mensual publicada en el portal Desinformémonos

 

Del 8 al 10 de marzo tuve el privilegio de participar en el Primer Encuentro Internacional Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan, convocado por las zapatistas en el Caracol “Torbellino de nuestras palabras” (Morelia, Chiapas). Durante esos tres días, más de 5000 mujeres de los cinco continentes nos encontramos para celebrar nuestra diversidad, compartir nuestras luchas y resistencias y también nuestros dolores y heridas, buscando sanarlos comunitariamente, en diálogo entre nosotras y con las mujeres zapatistas que nos acogieron. Muchas palabras e imágenes se han compartido a lo largo del mes sobre este encuentro inolvidable, y no es éste el espacio para extenderme al respecto. Quiero sí compartir lo que fue mi participación del día 9.

Entre las muchísimas actividades programadas, me tocó compartir la mesa con compañeras mexicanas e hispanas de EE.UU. que luchan por los derechos de las migrantes a ambos lados de la terrible y temible frontera entre ambos países, y también en la frontera Sur de Chiapas, por donde pasan migrantes de Centroamérica para atravesar el territorio mexicano rumbo al Norte.

Mi intervención se titulaba: “Por un feminismo decolonial transnacional: lecciones desde Palestina[1]. Comencé trayendo a la memoria que justamente en mayo se cumplirán 70 años del comienzo de la limpieza étnica del pueblo y la tierra de Palestina por parte de las milicias sionistas, que expulsaron a la mitad de la población árabe (750.000 personas) y destruyeron más de 500 aldeas y pueblos para construir sobre sus ruinas el Estado de Israel.

Recordé que se trata de la ocupación colonial más antigua y más larga de la época moderna; y que son ya tres o cuatro generaciones de palestinas/os que viven sin haber conocido un solo día de libertad ni de normalidad:
– dentro del Estado de Israel, como ciudadanas de segunda o tercera clase, discriminadas por más de 60 leyes y un sinfín de políticas y prácticas, por el simple hecho de no ser judías;
– en el exilio, en los campos de refugiados, hacinadas y sin derechos, constituyendo la población refugiada más antigua y numerosa del mundo (cinco o seis millones de personas);
– en los territorios ocupados, bajo un régimen de ocupación, colonización y apartheid que reprime y extermina. A las mujeres les matan a sus hijos, parejas, hermanos o padres; las meten en la cárcel; les roban su tierra, les destruyen sus cultivos, cosechas y propiedades; les demuelen sus casas; les prohíben convivir con quien aman si tiene distinto documento de identidad; en Gaza, las bombardean y someten a un bloqueo brutal que ha provocado una gigantesca catástrofe humanitaria: sin energía eléctrica, agua potable, medicamentos ni combustible.

Sostuve que la israelí, al igual que toda opresión colonial, es racializada y sexualizada[2]; y por ende afecta a las mujeres de manera diferenciada en todos los ámbitos cotidianos. En el plan sionista de limpiar la tierra de Palestina de su población árabe nativa, las mujeres son una amenaza demográfica, porque dan la vida, la cuidan y la sostienen. De ahí que las prácticas de Israel puedan calificarse de ‘necropolítica’ (concepto del camerunés Achille Mbembe), pues apuntan y atentan contra todas las formas de reproducción de la vida palestina. Entendemos reproducción de la vida en una concepción amplia que incluye no sólo la reproducción biológica y de la fuerza de trabajo, sino también de las relaciones sociales y culturales de todo tipo. Y puse algunos ejemplos de necropolítica verbal sionista:
– “Hay que matar a las madres palestinas para que no engendren pequeñas serpientes” (Ayelet Shaked, Ministra de Justicia de Israel).
– “En el caso de las jóvenes [como Ahed Tamimi] deberíamos darles su merecido en la oscuridad, sin testigos ni cámaras” (Ben Caspit, popular periodista).
– “La única manera de detener los ataques de los terroristas de Hamas es violando a sus madres y esposas” (Mordechai Kedar, académico y ex militar).

Pero en esa cotidianeidad de violencia estructural y terrorismo de Estado, las mujeres palestinas ejercen innumerables formas de resistencia, desde las más visibles hasta las más sutiles, desde la resistencia activa hasta las innumerables formas de resistencia cotidiana ‘de baja intensidad’. Ante un auditorio donde muchas zapatistas seguramente encontraban similitudes con su propia experiencia (la que nos habían presentado a través de dramatizaciones el día anterior), relaté cómo las palestinas han estado siempre involucradas en la lucha de liberación nacional: desde las primeras décadas del siglo XX resistiendo la invasión sionista; en las revueltas de 1929 y 1936 contra la complicidad británica con el proyecto colonial sionista; sufriendo la Nakba de 1948 y la Naksa de 1967; participando incluso en la lucha armada en los 1970, y masivamente, de maneras diversas y creativas, en la intifada de 1987; y actualmente en el Comité Nacional Palestino de BDS. Destaqué asimismo la lucha paralela que han llevado adelante contra la violencia de género, por la igualdad de derechos y la reforma de la legislación que las discrimina, en particular desde el establecimiento de la Autoridad Palestina en los 1990.

Compartí, desde mi propio testimonio, cómo ellas me enseñaron que “existir es resistir” en cada una de las actividades de su vida cotidiana, desde mandar a sus hijas e hijos a la escuela a través de innumerables checkpoints militares, o plantar y cosechar olivos en su tierra robada, o visitar a sus presos en las cárceles de la ocupación, hasta sostener el tejido familiar y comunitario roto por la represión israelí, preservando la identidad cultural y transmitiendo la memoria a las nuevas generaciones -sobre todo en los campos de refugiados/as y el exilio.

En la segunda parte expliqué que entiendo el feminismo (en sus múltiples expresiones y corrientes) como teoría política y movimiento social que no solamente aboga por los derechos de las mujeres -o no lo hace de manera aislada del resto de la sociedad-, sino que busca la justicia social, de género, racial y ambiental, la libertad y la igualdad, el fin de toda forma de opresión, discriminación y dominación; que lucha contra cualquier expresión de racismo, colonialismo, fundamentalismo, supremacismo (étnico, religioso, nacional), así como contra los abusos, privilegios y asimetrías de poder; que se opone al militarismo y a la guerra, y también -al menos para muchas- al capitalismo depredador y enemigo de la vida en todas sus formas, especialmente en su expresión más brutal que es el neoliberalismo. Y por todo ello, afirmé la incompatibilidad entre feminismo y sionismo (por ser éste una ideología racista y un proyecto colonial y militarista).

En otras palabras, hablé de interseccionalidad como un concepto clave para comprender la interrelación y superposición entre las distintas opresiones (de género, de clase, étnica, religiosa), y por lo tanto la necesidad de articular las diversas luchas, y a la vez de ser coherentes: no podemos decirnos feministas, antimilitaristas o anticolonialistas, y al mismo tiempo ser indiferentes a lo que hace Israel en Palestina.

Finalmente, me enfoqué en la necesidad de conectar las luchas en el campo feminista y popular, porque el poder capitalista y militarista global ya lo hace muy bien y desde hace mucho tiempo. Israel es una potencia de muerte no sólo en Palestina: es la principal referencia para las fuerzas militares y policiales de todo el mundo. En la guerra global contra el “terrorismo”, Israel es el rey de la seguridad, y está “globalizando a Palestina” (como dice Jeff Harper): exporta y vende a nuestros países la tecnología bélica que despliega en los territorios palestinos, con el sello “probado en terreno” (es decir, en los cuerpos palestinos). Israel es también líder en la securitización y la guerra cibernética para la vigilancia y el control de poblaciones. En esta fase capitalista de acumulación por despojo, hay territorios y pueblos sobrantes, que migran buscando sobrevivir; y ahí entra la experticia israelí para blindar las fronteras.

Hablé del papel que ha jugado y juega Israel en ayudar a los gobiernos del mundo a vigilar y reprimir a los grupos oprimidos que luchan por sus derechos, y de cómo ha entrenado y armado a los regímenes más autoritarios y criminales de la historia. No por casualidad, enseguida del levantamiento zapatista de 1994, expertos israelíes en contrainsurgencia fueron enviados a Chiapas, al igual que el desaparecido grupo de élite GAFE, entrenado en Israel y EE.UU. Más recientemente, fuerzas policiales de Chiapas han recibido entrenamiento en Israel, y desde 2005 este país le vende a EE.UU. tecnología de vigilancia para el muro en la frontera con México. Por eso activistas de ambos países han lanzado la campañaPor un Mundo sin Muros, de México a Palestina”, exigiéndole además a CEMEX que termine su complicidad lucrativa con el Muro israelí.

Por último, invité a escuchar el llamado de las mujeres y la sociedad civil palestina a los pueblos del mundo para que nos sumemos al movimiento global de boicot, desinversión y sanciones a Israel (BDS). Expliqué que el BDS llama a cortar todo tipo de vínculos con el Estado de Israel, poniendo la iniciativa en nuestras manos para que, desde los diferentes espacios de participación (universitarios, sindicales, deportivos, culturales, empresariales, institucionales, partidarios, etc.), contribuyamos a aislar al régimen de apartheid israelí, al igual que se hizo con el de Sudáfrica.

Poco después de terminada nuestra mesa, un encuentro fortuito fue la mejor ilustración de lo que había intentado comunicar. Mientras me dirigía hacia uno de los comedores, una joven con hiyab se me acercó y en inglés me agradeció por mi camiseta, diciéndome con emoción: “Yo soy palestina”. Le pregunté en árabe de dónde, y me respondió: “De Nablus”. Cuando le dije -también en árabe- que me encanta Nablus, sus lágrimas empezaron a correr, y me explicó que nunca pudo visitarla: su padre y su madre fueron expulsados de su ciudad en 1967, se fueron a Emiratos Árabes Unidos, donde nació Tala, y ahora viven en Ohio. Ella intentó entrar a Palestina hace unos años, pero –como es habitual- se lo impidieron. Nos abrazamos emocionadas, y me dijo que había venido con un grupo integrado por mujeres del American Indian Movement y de Black Lives Matter. Me contó que el año pasado había estado varias semanas en el campamento de resistencia Standing Rock del pueblo Lakota, y me llevó adonde estaban sus compañeras para presentármelas.

Mientras nos tomábamos una foto sonrientes, pensé que esta joven palestina y musulmana, que sin entender nuestra lengua había venido -junto a sus hermanas del movimiento negro e indígena- a encontrarse con las zapatistas, ya está haciendo las conexiones correctas que nos hacen falta a nosotras. Las redes del poder global capitalista, patriarcal y militar -de las que yo había hablado un rato antes- deben ser combatidas por una política feminista de solidaridad interseccional; una tarea en gran medida pendiente en el feminismo latinoamericano, pero más urgente que nunca.

Y pensé, también, que ese encuentro casual -entre las más de 5000 mujeres que estábamos allí- era uno de los tantos milagros que esos días las zapatistas fueron capaces de hacer posibles en su territorio rebelde, amoroso y solidario.

 

[1] Lo que hice fue una versión reducida y simplificada (teníamos sólo 20 minutos cada una) de la presentación que compartí con Carolina Bracco en el 14º Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe (EFLAC), en noviembre de 2017 (Montevideo), y también de la que presenté este mes en San Cristóbal de las Casas en el espacio cultural La Reci.
[2] Esa racialización afecta también a las mujeres judías, estableciendo una jerarquía entre ellas; por eso las etíopes fueron esterilizadas sin su consentimiento (pues aun siendo judías, son negras), y a muchas yemeníes se les quitó a sus bebés (informándoles que habían nacido muertos) para darlos en adopción a parejas azkenazíes, que en la sociedad israelí es el grupo superior (blanco y europeo). Ambos crímenes están saliendo a la luz apenas en los últimos años.
Fotos: María Landi
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Últimos comunicados de la campaña #Natalia No Vayas


 

Comunicado del 19/3/18:

 

Exhortamos a Natalia Oreiro a que no reprograme su concierto en Tel Aviv

Ante la noticia oficial de que Natalia Oreiro canceló su presentación en Tel Aviv informando motivos de salud, deseamos que se mejore y continuamos exhortando a la artista a no reprogramar la actuación cancelada, y a respetar el llamado palestino al boicot cultural a Israel hasta que este país respete el derecho internacional y las resoluciones de la ONU.

Recordamos el pedido del padre de Ahed Tamimi, niña de 17 años presa por Israel y de las mujeres palestinas e israelies para que la cantante no colabore con el apartheid israelí y no mine los esfuerzos por justicia, libertad e igualdad en la región.

Las OreiroNatalia Oreiro#NataliaNoVayas, #NataliaNoEntretengasAlApartheid, #NataliaNoSeasCompliceDelApartheid#endapartheid#FreeAhed#bds

Montevideo y Buenos Aires, 19 de marzo de 2018.

Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino – coarspp@gmail.com
Comisión de apoyo al Pueblo Palestino/Uruguay
Comité Palestina Libre/Uruguay

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Comunicado del 16/3/18:


Natalia No Vayas, no seas cómplice del apartheid

Las organizaciones de solidaridad con la lucha del pueblo palestino en Argentina y Uruguay, que accionamos contra el régimen de apartheid de Israel, repudiamos la eliminación de mensajes en las páginas de Natalia Oreiro y redes sociales de personas que apoyan la solicitud del movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) para que la artista Natalia Oreiro no presente su concierto en Tel Aviv.

Repudiamos además los intentos de normalización y encubrimiento de la situación en Palestina, como por ejemplo las “cartas de apoyo” para que vaya a “cantar como embajadora de la cultura latina”, ocultando que a pocos kilómetros de la sala de concierto en Tel Aviv se está encarcelando, expulsando y matando a la población palestina, destruyendo sus casas, secuestrando y torturando niñxs, aplicando un cerco inhumano sobre una población de Gaza en situación ya de desastre humanitario, asesinando sus pescadores y agricultores, ahorcando su economía, reprimiendo a gatillo fácil y muerte a marchas no violentas de protesta, y todas las demás acciones naturales de un sistema de apartheid y de limpieza étnica denunciadas por diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Asimismo, Natalia: reiteramos nuestro pedido de que canceles tu show en Tel Aviv. Apelamos a tu compromiso y tu sensibilidad hacia los derechos humanos en general y los derechos de la niñez en particular. Sabemos de tus acciones humanitarias en favor de niños, niñas y adolescentes, lo que en 2011 llevó a que fueras nombrada Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF. Te hemos seguido en tus actividades, y no olvidamos que fuiste vocera de UNICEF en la importante y exitosa campaña “NO A LA BAJA” que logró impedir que en Uruguay se bajara la edad de imputabilidad a menores de edad.

Es por esa sensibilidad y compromiso que confiamos en que podrás comprender y rechazar las violaciones sistemáticas que Israel comete a los derechos de las niñas y niños palestinos. Israel es el único país del mundo que juzga a menores de edad en tribunales militares. Lxs niñxs palestinxs también merecen nuestra solidaridad.

Te pedimos que comprendas que, más allá de tus intenciones, el Estado de Israel va a utilizar tu actuación para proyectar una imagen de país normal y democrático, blanqueando y encubriendo así su criminal política de apartheid y limpieza étnica. De hecho, ya está utilizando tu recital para lavar sus crímenes y presentar una imagen de país normal y amigable. Después de todo, es así como se las ha arreglado para mantener la ocupación militar, la colonización y la represión brutal contra la población palestina con impunidad durante siete décadas.

Por último, continuamos exhortando a todas las personas sensibles y comprometidas con los derechos humanos y el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino a seguir enviándole mensajes a Natalia Oreiro a través de sus páginas y por otros medios, porque aunque los estén borrando, esos mensajes igual le llegan, y así hacemos sentir y sumamos más voces.

Las OreiroNatalia Oreiro#NataliaNoVayas, #NataliaNoEntretengasAlApartheid, #NataliaNoSeasCompliceDelApartheid#endapartheid#FreeAhed#bds

Montevideo y Buenos Aires, 16 de marzo de 2018

Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino – coarspp@gmail.com
Comisión de apoyo al Pueblo Palestino/Uruguay
Comité Palestina Libre/Uruguay


Invitamos a seguir actualizaciones de ésta y otras campañas en las páginas de BDS Argentina y
BDS Uruguay
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Natalia Oreiro: ¡no cantes para el apartheid!

La popular actriz y cantante rioplatense tiene previsto dar un recital en Tel Aviv el 20 de marzo. Colectivos de BDS de Argentina y Uruguay han lanzado una campaña pidiéndole que respete el llamado palestino al boicot cultural a Israel y cancele su presentación. Las páginas de Facebook BDS Argentina y BDS Uruguay están actualizando la campaña con estas consignas:
¡Participá de la campaña y pidámosle entre todas a Natalia que no vaya!
Usá vos también los hashtags, escribile y/o etiquetá a Natalia Oreiro in Israel y a Natalia Oreiro para que le llegue nuestro pedido de solidaridad con Ahed Tamimi y el pueblo Palestino.
#NataliaNoVayas, #NataliaNoEntretengasAlApartheid, #NataliaNoSeasCompliceDelApartheid
#endapartheid #FreeAhed #BDS
¡Gracias por tu apoyo! ¡Entre todas frenemos al Apartheid!
A continuación, la carta que le enviaron mujeres israelíes y palestinas, seguida de las cartas enviadas por Bassem Tamimi (el padre de Ahed y esposo de Nariman) y por colectivos BDS del Río de la Plata.


Carta a Natalia Oreiro de mujeres palestinas e israelíes

Querida Natalia Oreiro:

En este Día Internacional de las Mujeres, te escribimos porque apreciamos tu compromiso con los derechos de las mujeres. Somos dos mujeres que vivimos apenas a pocos kilómetros una de otra, y sin embargo, debido a las leyes injustas de Israel, no somos tratadas con igualdad; simplemente porque una de nosotras es palestina y la otra es judía-israelí. Nosotras nos negamos a considerar esto una situación normal. Y esperamos que tú reconsideres presentarte en Tel Aviv este 20 de marzo, para no colaborar con esta falsa normalidad.

Nos dirigimos a ti sabiendo cuánto te importan los derechos humanos, y con la esperanza de que escucharás el llamado de las organizaciones de mujeres de Palestina, del que se han hecho eco mujeres israelíes, pidiendo a artistas internacionales como tú que no actúen en Israel mientras este país continúe violando el derecho internacional. Todavía hay tiempo para que respetes la línea de piquete en favor de los derechos humanos palestinos. Todavía hay tiempo de que te unas a nosotras en lo que verdaderamente es el feminismo: poner fin a todas las formas de opresión y liberar a todas las mujeres.

Yo, Haitham Arrar, nací en Palestina, en una familia que había vivido en su tierra por generaciones, hasta que Israel convirtió a muchos de sus integrantes en refugiados/as y sometió a otros/as a un régimen brutal de ocupación militar y apartheid. ¿Puedes imaginarte lo que es para una mujer palestina vivir bajo un régimen cuya Ministra de Justicia dijo literalmente que las madres palestinas deberían ser asesinadas para que no puedan dar a luz a “pequeñas serpientes”? Este mismo gobierno está ahora celebrando oficialmente tu próximo concierto.

Yo, Jessica Nevo, por otra parte, nací en Argentina, y me fui a Israel con mi familia escapando de la dictadura militar. Mientras Israel expulsaba y oprimía a las familias palestinas, la mía era bienvenida, porque éramos judíos. Luego descubrí que Israel le estaba vendiendo armas a la dictadura argentina, y peor aún: que esas armas eran testeadas en los cuerpos palestinos, que se han convertido en un laboratorio para la industria militar israelí.

Puede que te preguntes cómo es que nuestros caminos se cruzaron, ya que Israel ha construido un muro ilegal entre nosotras. La respuesta es simple: en el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que está uniendo a millones de mujeres y hombres en todo el mundo, con el fin de presionar a Israel para que ponga fin a la ocupación militar, el apartheid y la colonización contra el pueblo palestino. Allí estamos conectando nuestras luchas por la justicia de género, racial, social y económica; y queremos que te unas a nosotras.

Todavía hay tiempo para que no perjudiques nuestros esfuerzos por lograr la libertad, la justicia y la igualdad para las y los palestinos. Por favor, cancela tu concierto en Tel Aviv y respeta la línea de piquete por los derechos humanos palestinos.

Gracias.

Haitham Arrar, Unión General de Mujeres Palestinas
Jessica Nevo, Coalición de Mujeres por la Paz – Israel


Carta de Bassem Tamimi, padre de Ahed

Palestina ocupada, 26 de febrero de 2018

Estimada Natalia Oreiro:

Soy el padre de una valiente muchacha palestina llamada Ahed Tamimi, quien fue arrestada, a los 16 años de edad, por el ejército israelí. ¿Su crimen? Luchar por sus sueños de justicia, libertad e igualdad para nuestro pueblo. Te escribo con la esperanza de que canceles tu concierto en Tel Aviv, porque estos conciertos en Israel siempre son usados por su gobierno de extrema derecha para encubrir su sistema de ocupación militar y apartheid que ya dura décadas. Tu concierto minaría nuestros esfuerzos para lograr la libertad de Ahed y más de otros 300 niños y niñas prisioneras encarceladas por el régimen israelí.

Inspirados por los boicots internacionales que ayudaron a los sudafricanos a ponerle fin al apartheid en los 90, los palestinos y palestinas hemos hecho un llamado público al Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) como forma de ejercer presión sobre el régimen israelí para que detenga sus violaciones de derechos humanos, incluyendo contra niños y niñas palestinas.

Israel usa la presencia de artistas internacionales como tú para blanquear y encubrir sus violaciones de los derechos humanos. He oído que has apoyado la campaña “No a la baja” en Uruguay, ayudando a detener la reducción de la edad de imputabilidad penal en ese país. Sinceramente tengo la esperanza de que no prestarás tu voz al operativo de propaganda del régimen israelí que encarcela a niñas de 16 años de edad, y cuyos centros militares de detención son “notorios por los sistemáticos maltratos y torturas a los niños y niñas palestinas”.

Señora Oreiro, mi hija fue arrastrada de nuestra casa en el medio de la noche, después de que su primo adolescente fuera disparado en la cabeza. Ahora ella enfrenta un juicio militar con cargos que podrían llevarla a años de encarcelamiento injusto e inhumano. Muchos miembros de nuestra familia, incluidos su madre y yo, hemos sido arrestados por Israel. Hoy hay más de 6.000 prisioneros y prisioneras políticas palestinas. Sin embargo, a pesar de todo esto, te escribo lleno de esperanzas. Estoy esperanzado porque ya casi 2 millones de personas han firmado un petitorio para la liberación de Ahed y de todos y todas las niñas y niños prisioneros palestinos. Estoy esperanzado porque figuras de la cultura como Lorde, Lauryn Hill, Elvis Costello, Brian Eno, Roger Waters y muchas otras de todo el mundo están oyendo nuestro llamado y están negándose a presentarse en Israel mientras este régimen siga violando nuestros derechos humanos básicos.

Espero que tú también te posiciones a favor de Ahed y de todos y todas las niñas palestinas. Espero que, al menos, no dañes nuestra lucha popular por libertad, justicia e igualdad. Por favor, ¡cancela tu concierto en Tel Aviv!

Muchas gracias.

Bassem Tamimi


Comunicado de colectivos de solidaridad con Palestina – Carta a Natalia Oreiro

Estimadxs:
Frente a la falta de respuesta de Natalia Oreiro a nuestra carta enviada el 29 de enero pasado y su posterior entrega en casa de su productora solicitándole que no se presente el día 20 de marzo en Tel Aviv, y no habiendo podido contactarnos con ella ni obtener una respuesta a través de otros medios, los firmantes de este petitorio hemos decidido hoy viernes 2 de marzo a las 12 horas hacer público el contenido de la carta con el texto que les enviamos.
¡Muchas gracias por la solidaridad con el pueblo palestino! ¡Basta de apartheid en Palestina! ¡Palestina Libre! ¡Libertad a Ahed Tamimi y lxs más de 300 niñxs encarceladxs por Israel! ¡Libertad a lxs presxs políticxs palestinxs!
#NataliaNoVayas #LibertadaAhedTamimi

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Montevideo y Buenos Aires, enero de 2018

Querida Natalia:

Te escribimos como representantes de colectivos de Uruguay y Argentina que venimos trabajando desde hace años por el respeto a los derechos humanos.

Conocemos bien tu compromiso y tu sensibilidad hacia los derechos humanos en general y los derechos de la niñez en particular. Sabemos de tus acciones humanitarias en favor de niños, niñas y adolescentes, lo que en 2011 llevó a que fueras nombrada Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF. Te hemos seguido en tus actividades, y no olvidamos que fuiste vocera de UNICEF en la importante y exitosa campaña “NO A LA BAJA” que logró impedir que en Uruguay se bajara la edad de imputabilidad a menores de edad.

Por esa sensibilidad y compromiso, seguro puedas comprender y rechazar las violaciones sistemáticas que Israel comete a los derechos de las niñas y niños palestinos. Israel es el único país del mundo que juzga a menores de edad en tribunales militares. Solo en 2017, Israel detuvo a 6742 palestinas y palestinos, incluyendo 1467 menores de edad. En los últimos tres años, la cantidad de niñas y niños palestinos arrestados por Israel se duplicó. En este momento hay más de 350 menores en las cárceles militares israelíes (en 2017, fueron detenidos 483), y según datos de Defensa de la Niñez Internacional, cada año de 500 a 700 niños y niñas palestinas pasan por los tribunales militares, que tienen una tasa de condena del 99%. Recordemos que en 2014 Israel asesinó a 2.200 personas en 51 días de bombardeos sobre Gaza, entre ellas más de 550 niñas y niños. Desde el año 2000, Israel asesinó a más de 1800 niñas y niños, y detuvo a más de 8000.

Te decíamos que trabajamos en defensa de los derechos humanos en general pero lo hacemos también en solidaridad con el pueblo palestino; por ello queremos pedirte que canceles tu concierto previsto para el 20 de marzo en Tel Aviv.

Formamos parte del movimiento global, fundado y liderado por la sociedad civil palestina en 2005, que llama a aplicar medidas de boicot, desinversión y sanciones (BDS) como forma de presionar al Estado de Israel para exigirle que respete el Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU que desde hace 70 años está desconociendo y violando en relación al pueblo palestino.

El BDS es un movimiento ciudadano y no violento, inspirado en las campañas que se llevaron a cabo exitosamente para poner fin al régimen de apartheid en Sudáfrica. Como representantes de este movimiento, te pedimos que escuches el llamado al boicot cultural y artístico, que muy bien ha fundamentado un artista de la calidad musical y humana de Roger Waters, que dijo hace poco: “Sí, por supuesto, otros países también tienen malos antecedentes en materia de derechos humanos, sobre todo los EE.UU. Pero en la lucha por los derechos humanos debemos apoyarnos donde y cuando podamos. En los años 60 fueron las leyes Jim Crow en EE.UU., en los años 80 y 90 fue el Apartheid Sudafricano, ahora es el ilegal Apartheid de Israel. Si defendiste a tus hermanos y hermanas sudafricanos en la década de los 90, ¿por qué ignoras a tus hermanas y hermanos palestinos en la década de 2010?”

Otras artistas, músicos, escritoras, cineastas, científicos han escuchado este llamado y han cancelado sus actuaciones en Israel, o se han pronunciado adhiriendo al BDS, o apoyando a quienes se unieron al boicot académico, artístico y cultural. Entre ellos, el físico Stephen Hawking, Alice Walker, Judith Butler, Angela Davis, Arundhati Roi, Naomi Klein, Viggo Mortensen, Eve Ensler, Mark Ruffalo, Emma Thompson, y músicos/as como Calle 13, Anita Tijoux, Lauryn Hill, Lorde, Brian Eno, Elvis Costello, Peter Gabriel, Cassandra Wilson y otras/os.

También en agosto de 2017, 14 cineastas y artistas (incluyendo al brasileño Savio Leite) cancelaron su participación en el TLVFest, el festival de cine LGBTQ de Tel Aviv, en respuesta al llamado de activistas queer de Palestina y del mundo.

Por su parte, Caetano Veloso y Gilberto Gil decidieron actuar en Israel, a pesar de la intensa campaña que desarrollamos para pedirles que no lo hicieran. Estando allí tomaron contacto con activistas israelíes y palestinos/as para conocer en parte la realidad, y al regresar Caetano declaró en una carta pública que después de ver lo que hace Israel con el pueblo palestino, había tomado la decisión de no regresar nunca más.

Te pedimos que comprendas que, más allá de tus intenciones, el Estado de Israel va a utilizar tu actuación para demostrar que es un país normal y democrático, y así limpiar su imagen a nivel internacional para continuar con su política de apartheid y limpieza étnica, manteniendo la ocupación militar y la colonización. En ese sentido, tu visita será presentada por Israel como una muestra de apoyo a sus políticas, como hizo recientemente con las actuaciones de Nick Cave y Radiohead.

Con este mensaje queremos apelar a tu sensibilidad y tu trayectoria humanitaria, y pedirte que nos des la oportunidad de conversar más en profundidad sobre nuestras razones para pedirte que escuches el llamado al boicot cultural. Estamos en la mejor disposición para aportarte información y para mantener un diálogo positivo, informado y fraterno. Nos gustaría que, al igual que lo hizo la neozelandesa Lorde recientemente, escuches todos los argumentos, te informes y luego tomes la decisión adecuada. Si bien es verdad que en la cuestión Palestina/Israel hay dos narrativas, hay una sola realidad, que es el despojo y la opresión del pueblo palestino. Tantas resoluciones de la ONU desde 1948 hasta hoy no pueden estar equivocadas. Y la postura ética es colocarse del lado del oprimido y escuchar su clamor. Como bien dijo el Arzobispo Desmond Tutu: “Si eres neutral en una situación de injusticia, estás tomando partido por el opresor”.

Natalia, no olvidamos tus palabras, que muy bien se pueden aplicar a la situación de las niñas y niños palestinos que nacen y crecen bajo la ocupación militar y colonial israelí: “Como mujer y madre no puedo soportar ver este sufrimiento. No sólo se necesita el compromiso de la comunidad internacional, sino de toda la sociedad, que tiene que empoderarse y movilizarse para que cada niño pueda vivir una vida digna, más allá del lugar donde haya nacido.” Así como el mundo derrotó al apartheid en Sudáfrica, con el BDS buscamos poner fin a 70 años de impunidad de Israel y contribuir a alcanzar la justicia, la libertad y la igualdad para el pueblo palestino. Tu decisión se sumará a la de muchas y muchos otros, y juntos lograremos hacer una diferencia.

Confiamos en poder conversar pronto contigo sobre este planteo, que esperamos tengas en cuenta. Te adjuntamos una Guía para que puedas conocer en profundidad los fundamentos del boicot cultural.

Un saludo fraterno de compañeras y compañeros de ambas orillas del Plata.

Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino
Comité Palestina Libre – Uruguay
Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino – Uruguay

 

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